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1968

Los mitos actuales

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1968
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Discurso del Delegado del «Office International», Mr. Amédée d’Andigné

DISCURSO DEL DELEGADO DEL "OFFICE
INTERNATIONAL", Mr. AMÉDÉE D'ANDlGNÉ, CONDE
D'ANDIGNÉ, EN SU PRESIDENCIA DE LA ULTIMA
JORNADA DE LA VII REUNION DE AMIGOS DE LA
CIUDAD CATOLlCA
Señoras y Señores :
Os traigo el saludo de Jean Ousset y también la expres10n
de su sentimiento por no haber podido asistir, ya que se halla
retenido
por un traba jo agobiante, al que se han añadido asuntos
familiares urgentes.
Michel Creuzet, que tiene a
Su. cargo un trabajo muy pesado,
· se ve obligado a cuidar su salud: hubiese tenido una gran satis­
facción volviendo a encontrarse
entre amigos fieles de hace
años, asiduos en su trabajo de células.
Por ello, me ha correspondido el honor de representar aquí
al "Office lnternational des Oe_uvres de
Formatiü'n Civique et
d'action culturelle selon le Dr.oit naturel et chrétien". Consti­
tuye también un vivo place'r para mí, ya_ que asistí a vuestros
comienzos: me acuerdo de vuestro · primer congreso celebrado
bajo un sol maravilloso, una temperatura deliciosa, entre los
pinos y en las alturas del Tibidabo. Guardo un vivo recuerdo
de la acogida que me hicísteis y de la amable traductora que
sé esforzaba para hacerme inteligibles las sa:bias exposiciones
de lOS conferenciantes.
Para mí, que soy francés; un Congreso de Ciudad Católica
en Barcelona
es un signo. ¡Ay!, no ha sido lo mejor de lo
nuestro lo que hemos exportado a Cataluña, sirio ·tantas falsas
ideas, tantos ·mitcs revolucionarios. Los mismos males acechan a
nuestros_ respectivos países; fa amenaza es tarifo pará vosotros
como para nosotros.-Un trabajo se revela, prues1 Como urgeñte.
Si me lo permitís vóy á deciros unas palabras sobre nuestra
reciente experiencía, que "nos ha probado que el método ilel
"Office" es el bueno. Hace algunos años, varios. amigos nos
ponían en guardia contra los peligros de la doctrina: "Os ins'
ta1áis -nos decían-en uná:·to_rre·· de niarfil, os ·Contentáis con
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AMEDEE D'ANDIGNE
un agradable runrun, mientras que por debajo vuestro se hace
el trabajo de zapa." Pero Jean Ousset velaba, daba consignas.
Los principios estan hechos para ser aplicados. "La fe que no
obra, ¿ es una fe sincera?"
Ciertamente, es preciso, ante todo, saber, y el mejor medio
de aprender es la célula; :pero la acción es indispensable.
La doctrina debe encaruarse, penetrar no solamente los espí­
ritus, sino también las instituciones. Eso
ha sido bien captado
en Francia, y después de las subversiones de mayo hemos tocado
con los dedos
Ja utilidad de un trabajo entendido, tal como Jean
Ousset lo ha escrito en L' Actioo, un libro que nunca se reco­
mendará suficientemente.
Como lo ha dicho
J ean Madíran, hemos visto la Revolución
cara a cara, coni:em[)lando su rostro, sentido su aliento, pero in­
mediatamente desde todos los puntos cardinales, amigos, incluso
ajenos a nuestra obra, acudían a nuestro secretariado a recibir
consignas, consejos, multiplicando contactos, difundiendo infor­
mación. Muchos :pedían a nuestros
es:pecialistas del marxismo
que les ilustraran acerca de las correas de transmisión que cons­
tituyen los diversos progresismos introducidos en los medios
católicos, sus tácticas. Su inversión de los valores naturales y
criStianos en provecho del comunismo, el proceso de sus etapas :
la dialectización, la explotación del "diálogo", etc.
He ahí un ejemplo de esa acción capilar que siguiendo a
Pío
XII no cesamos ele recomendar: en México, que también
ha conocido la acción revolucionaria, un Profesor de la Univer­
sidad ha utilizado oportunamente nuestro folleto
"El marxismo
en la Universidad", que un amigo español había traducido y
SPJ(IRO publicado en VERBO.
La Revolución de mayo, entre nosotros los franceses, ha in­
yectado vigor a los
grupos especializados que se han desarro­
llado y que vienen a alimentarse en nuesf_ra casa, donde toman
el carburante doctrinal. Citemos el Centre d' Etudes des Entre­
¡,rises
(CEE), l'Actwn scolaire, el Centre d'Etudes et de re­
cherches
des ca4res (CERC), el S ecretariat d' Jwformation et
d'Etudes fam,iliales (IDEF}, el Secretaria/ d'JnifoNnation des co­
lectivilés locales et regionales (SICLER), etc.
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DISCURSO DEL DELEGADO DEL "OFFICE"
Si hemos conseguido levantar su máscara a la Revolución,
si
"la máquina de triturar la sociedad" ha retrocido, sin emr,
bargo permanece intacta y el proceso revolucionario queda ins­
taurado para lo sucesivo. No es ya la hora de las sutilezas doc­
trinales, ni de los análisis
sin fin en un plano puramente especu­
lativo, es la hc,ra de la a,cci6n, como dijo ya Pío XL
Esta acción supone una variedad de organismos que per­
miten la
penetración en los diversos engranajes fundamentales
de la sociedad y entre gentes divididas
por opiniones políticas.
¿ Por qué no ponemos de acuerdo acerca de lo esencial ?
Hace unos días, invitado en Bonn ¡:ara exponer nuestro trabajo
al Comité femenino de Refugiados Alemanes, propuse al audi­
torio compuesto de protestantes y de católicos un ecumenismo
soda!: la ley natural, admitida, por unos y otros, pero no res­
.petada
en parte alguna, ¿ acaso no podría ser un víru:ulo muy
fuerte? Nos hemos percatado de la utilidad de las redes de
in­
tercomunicación. Por ello, hace falta extender los lúlos de amis­
tades, relaciones profesionales, sociales, etc., que debemos tejer
a nuestro alrededor. Las redes de relaciones son como mallas que
encierran un conjunto de hombres escogidos, particularmente
eficaces, dinámicos, que
sin ellas se dispersarían y que juegan
en cierta manera
el papel de levadura en la masa. Estos hombres,
para ser verdaderamffite eficaces, no pueden contentarse sólo con
la formación doctrinal, más exactamente,
sµ formación doctrinal
debe organizarse para la acción social misma, en contacto con
las verdaderas responsab,ilidades y los verdaderos problemas.
Como decia con
mucha precisi6n Michel de Penfentenyo en
el "Centre d'Etudes des Entreprises" ( citado por J ean Ousset,
en
L' AcMo,,,), la corriente revolucionaria que hDy triunfa es
obra de una minoría ·de ideólogos, socialistas, marxistas, masones,
generalmente apartados de toda participación en las responsabi­
lidades reales de los municipios, de las empresas,
de las escuelas,
de las expl_otaciones campesinas. Y, sin embargo, ¡progresan. Los
verdaderos respons"ables de esas comunidades naturales son legión,
que tienen las verdaderas responsabilidades sociales, la
expe­
riencia y formalmente el poder concreto. Y, sin embargo, retro­
ceden en la medida en que no oponen a la infiltraci6n ideoló-
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AMEDEE D'ANDIGNÉ
gica de la Revolución,· sino una fe y una voluntad doctrinal
casi extinguida.
Sin embargo, la naturaleza
de las cosas y la experiencia viva
constituyen
la ir.atería indispensable para toda formación social
y· política seria. Por-consiguiente, es preciso evitar el peligro
de una acción '.de difus~óni. puramente verbal o libresca, que des­
arrolle abusivamente
el espíritu :··abstracto, incapaz de captar las
exigencias i;nultiformes, ·y á menudo opuestas, de lo real con­
creto.
Tales son los princ\pios a los cuales el Office se atiene esen­
c¼ilmente
y de los cuales hallaréis un eco en el editorial dé
Ousset en el último número de Perw.anences (núm. 53). No se
puede porceder directamente a la obtención de
un resultado vi­
viente.-omitiendo el empleo· del "médiador natural''.
-Conversaciones que he ·_mantenido estos días con varios de
vosoti-os me han hechó · \,er, · queridos amigos españoles, que
tenéis las mismas inquietudes 'que ·nosotros, conocéis· también
IoS confl_ictos· universitarios, la falsa democracia, un capitalismo
tecnocrático, el· progresismo con ·múltiples cabezas, una adminis­
tración -que no respeta él principio de· suibsidiariedad, ·un ttlar­
xismo que sa,be· -explotar las contraclicCio11es internas.
Ciertamente la Ciudad Católica es muy joven con relación a
su hermana mayor fr'aii.cesa, lo sabemos y conocemos vuestras
dificultades concretas.
·.Pero estáis en cOnfoffilidad ·cie pensamiento con nosotros·;
como nosohos, os aferráis a la_ pefsona del Papa y a sús ense­
fianza.s, lucháis contra 1el -totaliia.rismo ll1oderno y la Revolución,
admitfa la complementariedad y la subsidiariedad de los orga­
nismos:
Si no existen Piriné0s · para la subversión tampocci" los hay
para la Verdad, y es reconfortante constatar que los hijos de la
cat6Jic·a España, que hace--püCO ha" pro del Reinado social dé Nuestro Señor J esuéristo con --lo~
hijos de aqu~Ha que fÍle y volverá a ser, yo tengo en 'ello una
gran esperanza·,-"la Fitie .. áinée de l'Eg'Jise".
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