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1968

Los mitos actuales

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¿Hacia una religión sin Dios?

¿HACIA UNA RELIGION SIN DIOS?
POR
Josi M.ª PETI'I' SULLÁ.
Entramos ahora ~n el m~rco, un tanto lúgubre, que el título
de la· confer~da ya preanuncia, ¿ hacia ·una religión sin Dios ? ,
pues ya suponen ustedes, que· a este i.nt~rrogante h~brá _que con­
testar de algún mpdo positivamente .. U~ religión sin Dios sería
el último estadio en
la evolución . del modernismo y del progre­
sismo, pero de hecho ya actualmente se da en ciertos sec;tores
del cristianismo. Cuál es
el alcance y profundidad de este movi­
miento es lo que_ en, esta conferencia vamo~ a esbozar, para sacar
de ello conclusiones .provechosas y realmente importantes.
El marco -en el. que nos movemos para plantear esta cuestión
será primordialmente el campo protestante, o mejor dkho, neo-­
protestante, pero no nos inhibe de pensar que hasta cierto pun­
to, y como ha hecho r.otar .Maritai,n, también se da este problema
en el campo católico. Precisamente fue San Pío X quien a
principios de siglo, en la encíclica Pascendi) denunció el hecho
de que dentro de la Iglesia sé daba entre los seglares e incluso
entre sacerdotes, quienes negaban, en un sucesivo modernism0;, la
mis111p, divinidad de Jesucristo. Esta afirmación está en la.misma
línea de la religi6n sm Dws, pues no nos engañaremos pensando
que
la negación de la divinidad de Jesucristo pueda todavía de­
jar, digamos espacio, para la idea de Dios.
~ el e.ampo protestante se produjo recientemente un .gran
impacto con la publicación de la obra de John A. T. Robinson,
H onest to God. El 19 de marzo de 1963 se publicó en el Obser­
ver londinense un artículo titulado Nuestra imagen de. Dios debe
cambiarr. Este artículo no ~ue extraordinariamente comentado. por­
que al domingo siguiente el autor del mismo sacó a la venta su
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libro H onest to God. El hecho de que fuera un obispo, el obispo
anglicano de W oolwich, el autor de tales "audaces" afirmaciones,
convirtió el libro en un auténtico /Jest-se/ler.
De entre todas las traducciones que se han hecho de este libro,
interesa aquí destacar la traducción francesa que realizó Louis
Salleron de I tinéraiires, quien tituló el libro Dieu sans Dieu}
advirtiendo así sobradamente al lector francés de cuál era el
verdadero contenido del libro. Creemos que poner en guardia a
los católicos frente a esta creciente "teología del anticristo" es
algo
muy útil y r.iecesario en nuestros tiempos, y esto es lo que
modestam'ente pretendemos con esta ·rortferehcia.
Para en j úiciar desde el principio el alcance de las obras de
Robinson, nada más Oportuno que citar el juicio que sobre esta
obra emitió Alasdair Mcintyre, profesor del' University College
de Oxford, en la revista Encounter: "Lo. sorprendente· en el
libfo de Robinson es, ante ~oda, que él es un ateo." Y más
adelante: "La repercusión que tuvo su libro parece indicar que
la
combinación de un vocabulario réligioso eón un ateísmo sus­
tancial tiene un ainplio aliciente." Después de referirse al hecho
de que cite
a: otros teólogos Protestantes con los que se siente
identificadO, afirma: ''Podemos apreciar ahora que
·1a voz de
Robinson no
es_ la de itn individuo aislado, sino que su libro es
testimonio de
la existencia de todo un grupo de teologías que
mantienen
un vocabulario teísta pero han adquirido un conte­
nido ateo." Esto es lo que a
nosotros nos interesa. Reflexionar
sobre
el hecho sumamente importante de que la negación de Dios
se hace modernamente, hablando mucho de El, con aparentes
consideraciones humanas y bíblicas, pero en las que
el concepto
de Dios no es en nada
el concepto cristiano. Si tales autores
precisaran qué entienden exactamente por el Dios al que nom­
bran, serían· no solamente
sin_ceros para con Dios, sino también
sinceros
para con los lectores·.
No vamos ahora a enjuiciar exhaustivamente la obra Honest
to God. El P. Roig Gíronella hizo en Cristiandad una amplia
reseña crítica. Enunciemos
aquf simplemente sus tesis mái:, cen­
trales enraizadas en sus autores originales.
En efecto, la obra de
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Robinson no es -nada original. En esto coinciden todos los co­
mentadores, pero esto es lo que hace más importante el conoci­
miento de este movimiento.
La obra de Robinson es un refrito de las principales ideas
de tres teólogos anteriores y
más importantes que él: Tillich,
Bultmann y Bonhoeffer.
,
Muy conocido en el mundo protestante, y aun católico, por su
vasta obra escriturística
y teológica, Tillich representa sobre todo
el intento de sustituir la
r~velación por su metafísica, o al menos
hacer pasar las verdades reveladas
por ·et aro de su particular
ontología.
De influencia idealista, a través de Schelling y Sleier­
macher, Tillich quiere superar lo
que él llama concepción supra­
naturalista de Dios y
de la religión. Sin analogía ni trascenden­
cia, su concepción del ser se identifica con su concepción de Dios:
"l.,.a afirmación de que Dios es el Ser-mismo es una afirmación
no simbólica.
No apunta más allá de sí misma. Significa lo. que
dice directa y propiamente ... Después de esto, ninguna otra cosa
puede decirse de Dios como
Días que no sea simbólica." Dios
es
"la sustancia subyacente a todo el proceso de llegar a ser".
Su visión panteísta de Dios se refleja igualmente en esta afir­
mación:
"Dios no existe. Es el ser mismo, más allá de la esencia
y de la existencia. Por eso, probar que Dios existe es negarlo.'-'
Para Tillich todo ser es Dios, y, por tanto, toda preocupación
por cualquier ser es ya la preocupación y la búsqueda de Dios.
No es que todo ser nos remita a Dios, sino que esto, y nada
más, es Dios.
Esta concepción de Dios como aquello que más nos preocu­
pa la recoge ·Robinson, citando textualmente a Tillich:
"El nombre de esta profundidad infinita e inagotable y el
fondo de todo ser es Dws. Esta profundidad es lo que significa
la palabra Dios. Y si esta palabra carece de suficiente significa,
ción para vosotros, traducidla y hablad entonces de las profun­
didades de vuestra vida, de la fuente de vuestro ser, de vuestro
interés último, de
lo que os tomáis seriamente sin reserva al­
guna.
Para lograrlo quizá tendréis que olvidar todo lo que de
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tradicional hayáis aprendido acerca de Dios, quizá incluso esta
misma palabra."
Robinson se acoge también al programa de "desmitización"
propugnado por Bultman. Esto sapone quitarle a la religión los
~em:entos· míticos que. la ,Biblia contiene. El hombre moderno,
según Bultmann, no puede aceptar·Ia visióu precwntífica que-del
mundo tiene
el Antiguo Testamento. Asimismo, el Nuevo Tes­
tamento emplea un lenguaje
nútológico que _describe operaciones
supr~naturales; -pero que ,rep.resentan una forma de. expresión
trascendental, no hechos realmente objetivos. Todo ello debe ser
superado
si queremos hacer el _cristianismo aceptable para el hom­
bre de nuestro tiempo.
Lo·s hechos más centrales de la vida de
J ésucristo, Encarnación, N ~ci~iento virginal, Re$urrección, deben
ser
def~nitivamente des~itizado_s. Así, I:'°r ejemplo, juzga Ro­
binson sobre la Navidad:
H¿ Y si supiérarilos que la Ilación entera de "un Dios" que
"visita" la tierra en la persona de '1~1.l Hijo" _es tan mítica como
la del príncipe en el cuento de hadas? ¿ Si supusiéramos que no
existe ningún reirio "afuera" del que pueda llegar el "Hombre
del ciclo""? ¿ Si supusiéramos que ha de drsaparecer el mito de
Navidad ·(es decir, la invasión de "est~ ladÜ" ·por el "otro lado"
como opuesto a la historia de Navidá.d, eS decir, el ~acimienfo
del hombre Jesús de Nazaret)? ¿Estamos preparados para afron­
tár semejante cambió? ¿ O bien vámos a ·aferrarnos ahora a
este último vestigio de 1a· concepción mitológka o metafísica,
como el único atuendo que aún puede conferir a la historia de
Navidad suficiente poder para impresionar nuestra imaginación?"
El sector liberal del protestantismo había ya convenido des­
de
el siglo ·pasado en que la Biblia contiene muchos mitos, que
tomados como verdades reales estarían en oposición con la wo­
derna ciencia. Corno se ve por lo anteriormente citado, parecé
lleg-ada la hora de una total desmitización para no hacer más
extraño el mensaje cristiano al hombre de nuestro tiem¡x>.
Finalmente, es · en el teólogo alemán. Bonhoeffer en donde
encuentra· Rohinson una "provechosa" fuente éie sugerencias· para
su libro.
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Al igual que Bultmann, parte de la idea básica de que el
progreso técnico aleja al hombre de toda concepción mítica. Pero
no solamente esto. Bonhoeffer,
en su radical visión progresista
de la historia humana, encuentra que
lo' que es incompatible con
el hombre "adulto" .es simplemente la idea de Dios. Este Dios,
al que la humanidad entendió como explicación de fenómenQs
desconocidos y como defensa de los temidos males _que le. acecha­
ban, no le es necesario al hombre que dÓmina la. natqraleza me­
diante
la técnica.
En la actualidad, para Bonhoeffer, el hombre religioso es un
tipo aislado
de la sociedad o innoble para con su inteligencia.
P~ra que la.religión no sea el ámbito de unos J;X)COS hombres "re­
ligiosos" y pueda ser aceptado por todos debe prescindir de la
idea de un Dios todopoderoso. Unicamente la idea de un Dios
que nos abandona, que comprende que
no le necesitamos, puede
ser aceptada por los hombres. Esto es
lo que Bonhoeffer encuen­
tra en la persona de Cristo con su pasión, su cruz, en fin, su im­
potencia:
"El Dios que nos deja vivir en el mundo, sin la hipótesis de
trabajo Dios, es el mismo Dios ante el cual nos hallamos constan­
temente. Ante Dios y con Dios, vivimos sin Dios. Dios, clavado
en la cruz, permite que lo echen del mundo. Dios es impotente
y débil en el mundo, y sólo así "está Dios con nosotros y nos
-ayuda ... "
Aquí terminamos nuestra reseña de la obra de Robinson. ·
Ustedes se preguntarán cómo es posible que se haya llegado
.a esta caótica situación en el mundo anglicano o protestante en
general. El mundo protestante, tomando la palabra de Dios, la Bi­
blia, en utia interpretación primero subjetiva, luego r~cionalista,
-después cientifista y finalmente mitológica, acaba por concluir la
total
stlperación de todo sentido

trascendente.
En el año 1920 se celebró en Lambeth un congreso ele obis­
pos anglicanos para elaborar una declaración conjunta acerca de
1os puntos más centrales de la revelación cristiana. Ta] reunión
acogió 'a 200 obispos de esta confesión distribuidos por-distintos
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puntos de la geografía protestante. Las conclusiones no se publi­
caron hasta el año 1936,.-recogiéndose entonces en lo que se llamó
raftpD'Yt de la Conferencia de Lambeth. Nos será de mucha uti­
lidad leer ahora algunos de los párrafos más significativos de esta
declaración, porque demuestran cuál es el estado de la proble­
mática ortodoxa a nivel de jerarqu!a.
Sobre la veracidad del evangelio-:. "En muchos casos, las pala­
bras atribuidas a Nuestro Señor reflejan más bien las experiencias
de la primitiva iglesia o son expresiones
de los profetas cristiano.:,
y no las mismas palabras pronunciadas por Jesús."
Respecto a la historicidad de la Biblia: "Los relatos sobre he­
chos particulares pueden considerarse que tienen valor en cuanto
son expresiories metafóricas de verdades espirituales, aunque se
suponga que jamás han tenido realidad. En este caso, tales relatos
pueden llamarse simbólicamente verdaderos en sentido diferente;
de aquí que no es posible definir con precisión la expresión de
tales elementos simbólicos en la tradición histórica de la fe cris­
tiana. En este sentido no puede excluirse la posibilidad de que el
carácter simbólico afecte igualmente a. la verdad de algunos artícu­
los del Credo."
Sobre
el pecado original : "Estamos de completo acuerdo al
afirmar que el hombre, tal como aparece en la ·historia, se mues­
ta ahora y se mostró a través de las edades como víctima de una
profunda inclinación al pecado. Pero nosotros no estamos acor­
des en la interpretación de este hecho, ni en explicarlo· con re­
lación a Dios, pero sí afirmarnos unánimemente que ninguna de las
opiniones expuestas_ se pueden considerar como ilegítimas en las ·
iglesias de Inglaterra."
Acerca de
la virginidad de María: " ... Hay en -cambio entre
nosotros quienes creen que la fe en la Encarnación es más con­
sistente afirmando que el nacimiento de Nuestro Señor tuvo lugar
en las condiciones normales de la humana generación."
Sobre la Resurrección de Cristo: "Algunos de los nuestros se
inclinan a creer que la conexión hecha en el_ Nuevo Testamento
entre el relato del sepulcro vacío y el de la aparición de Nuestro
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Señor resucitado, cae más bien dentro de la esfera del simbolis­
mo religioso que en el ámbito de los hechos h~stóricos."
A la vista de estas declaraciones de los 200 obispos anglicanos,
no es de .extrañar que las afirmaciones de cualquier teólogo pro­
testante discurran ¡x>r el camino que hemos mostrado anteriormen­
te a través de la obra de Robinson.
Nosotros debemos, ante estos hechos, hacernos eco de las
palabras del apóstol San Juan cuando nos dice, "todo aquel que
disuelve la persona de Gristo, éste no es de Cristo, sino del. anti­
cristo, que está al llegar y que al presente se halla ya entre vos­
otrüs". En nuestros tiempos más que nunca se está dando esta
teología del anticristo extraordinariamente proliferada
entr~ los
llamados teólogos "avanzados". Tal como lo denunció Paulo VI
el dia de la festividad de San Pedro y San Pablo: "Muchos, con
el pretexto de adaptar la enseñanza de la Iglesia al hombre de
nuestro tiempo, se apartan del. Magisterio eclesiástico."
También en
el mundo protestante .~e han alzado voces de pro­
testa frente a esta creciente corriente modernista que amenaza los
mismo$ cimientos de la fe verdadera. Citemos algunos de estos
elocuentes testimonios, que parecen en algunos casos las mismas
palabras del inolvidable San Pío X. Estas son las palabras en las
que se expresa
J. Gresham Machen en su artículo Chrystianity
aind Li/Jeralism1: Tomado en conjunto, tal cual existe actualmente,
el liberalismo naturalista es un fenómeno estrictamente · unitario y
que tiende ahora a eliminar más y más los restos de la fe cris­
tiana...
La presente situación no_ puede ser ignorada, es_ preciso
enfrentarse con ella. El cristianif:lmo está siendo atacado desde
dentro
¡x>r un movimiento nuclearmente anticristiano." Refirién­
dose a los que tienen la obligación de enseñar y velar por la fe
añade: "Entre los pastores de las Iglesias Evangélicas se hallarán
huestes enteras de quienes rechazan el Evangelio de· Cristo."
Es ahora la voz del calvinista G. C. Berkouver la que se alza
contra esta teología sin Dios, contra el equívoco de hablar de
Dios entendiendo por este término algo sustancialmente distinto
del dogma cristiano revelado y definido. Estos pasajes están sa­
cados de su artículo
Modern Uncertaínty and Christian Fait: "En
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Holanda hubo algunos teólogos modernistas que reconocieron que
su doctrina no coincidía ya ·con el cristianismo tradicional. Seamos
honestos. dijeron,, y
·dimitamos como ·ministros de la· Iglesia; si
somos detertninistas;
por ejemplo, no podemos defender que la
oración tiene realmente sentido-; no-demos a nuestros conceptos
nombres que corresponden a los
de la antigua Madre Iglesia;
alejémonos de ella.
Pero los más de los teólogos y de los predicadores modernistas
tuvieron·
otra actitud. Sostuvieron que su modernismo, su neo­
protestantismo era
el único· cristianismo coherentemente evolucio­
nado,
el-protestantismo· verdadero, el cristianismo adaptado a las
necesidades de la mentalidad moderna y puesto al nivel de
la cien­
cia."
.· .. "Recuerdo que·un teólogo sostuvo que el artículo "nació
de María virgen" es un· mito, pero no intentó quitarlo del Símbolo.
Cuando leemos "concebido
por el Espíritu Santo" debemos en­
tenderlo, en
su opinión, ·en el siguiente sentido : Espíritu significa
independencia, y
el carácter de Jesucristo fue el de quien se dice
"no" contra la naturaleza y contra el pecado. Es evidente que con
tales exégesis las palabras
del Credo son completamente anuladas,
y que-si 1a Iglesia emprende esta dirección y-sigue manteniendo
los antiguos· modos de hablar
está engañando al mundo."
Volviendo de nt.tevo al tema central de nuestra comunicación,
debemos hacer
notar que si bien es en el campo protestante donde
esta situación se
ha hecho crítica, también entre los católicos en­
contrarnos parecidas·
situaciones, y esto cada día más. Por ello
ha dicho Maritain en su reciente libro Le Paysan de la Garonne:
"Hay una especie de apostasía inmanente que, se encuentra sobre
todo
entre ·10s pensadores rilás avanzados entre nuestros hermanos
protestantes,
pero que es también activa entre los-pensadores ca­
tólicos·igualmente avanzados. Creen que proponen un ·cristianismo
superior mientras que
se ellcierran en sus propias construcciones
subjetivas y acaban, corrio
el obispo anglicano Robinson, en un
cristianismo de perro muerto que flota a la deriva de las filosofías
más variadas."
Nuestra postura,
ante este grave problema, debe ser la afirma­
ción
clara de la· verdad, según el magisterio de la Iglesia, desen-
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mascarando todas las teologías sin Dios. Pero también podemos
sacar un aspecto positivo de este desolador
panornma. P1,es(o que
hemos hablado
tanto. del mundo protestante y de su situación,
ahora estamos en mejores condiciones para un diálogo fructífero
con los sectores sinceramente crej-entes de nuestfos her~os se­
parados, puesto que ellos ven ahora a la Iglesia, Católica y al
Primado de.su Jei:arqtúa como,un baluarte de la ortodoxia.freu­
te
al desconcertado mundo neoprotestante. No hay ninguna duda
de que la Iglesia Católica, como tal, conserva íntegro
el depósito
de
la fe, y esto puede ser para ellos un motivo grande de acer­
camiento.
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