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1972

Acción y contemplación

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1972
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La enseñanza y el principio de subsidiariedad

LA ENSE~ANZA Y EL PRINCIPIO DE SUBSIDIARIEDAD
POR
]ULIÁN GIL DE SAGREDO.
El princ1p10 de subsidiariedad constituye la columna vertebral
del orden político basado en las leyes de la naturaleza humana,
las
cuales se resumen en la estructuración de las comunidades sociales
a través de un orden ascendente
y graduado natural. Según .ese
Principio de -acción subsidiaria, el órgano rector-de cada comunidad
social
y el Estado como representación de la sociedad nacional, no
puede intervenir de manera directa
la vida de la comunidad, mien­
tras la misma por sí o por
sus miembros pueda satisfacer sus pro­
pias necesidades
y el desarrollo normal de sus actividades.
Aplicado
el Principio de Subsidiariedad a la educación, debe
regirse por
las siguientes normas directrices, derivadas de la misma
naturaleza de la subsidiariedad :
Primera.-EI Estado únicamente puede intervenir cuando la ac­
c10n privada resulte insuficiente para satisfacer las necesidades pro­
pias de la
obra educativa y docente.
Segunda.-Sólo puede intervenir durante el tiempo que dure la
insuficiencia de la acción privada, debiendo cesar
la intervención en
el momento en que la enseñanza privada sea suficiente para
satis­
facer las necesidades docentes y educativas.
Tercera.-La forma de intervenir el Estado tiene que ser de
natura/,eza subsidiaria1 y en cuanto tal, subordinada a la acción prin­
cipal de las Instituciones Docentes Privadas, tanto respecto al con­
tenido de la enseñanza como al procedimiento de la misma, y ello
porque dichas Instituciones actúan como delegadas de las familias,
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JUUAN GIL DE SAGREDO
cuyos derechos docentes y educativos son anteriores y superiores a
los del Estado.
Cuarta.-Por razón de la misma naturaleza de la acción subsi­
diaria, quien tiene que determinar
la necesidad de la misma y la
subsiguiente intervención estatal no es el Estado,- sino las comuni­
dades
y cuerpos sociales intermedios de las esferas docentes por de­
legación
y derivación de las familias en escalas graduadas y sure­
sivas ascendentes, ya que las familias
y las Instituciones en las que
delegan parte de sus derechos poseen
la acción principal docente como
misión propia, mientras que al Estado le corresponde la acción se­
cundaria y accesoria como misión ajena en principio a sus fines
específicos. «Atendiendo a los deseos paternos» es la expresión que
usa el Vaticano II,
Gravissimum educationis, respecto a este punto
concreto. La sociedad rectamente organizada tiene medios de expre­
sión
y difusión de sus necesidades : el Estado debe hacerse eco de
esas necesidades, y
entonces y no antes, «subvenir>>, «ayudar», actuar
en favor de aquellas necesidades.
Quinta.-Por la misma -razón antes indicada, inherente a la na­
turaleza de
la subsidiariedad, corresponde a los mismos cuerpos in­
termedios
la determinación del cese de la intervención estatal cuando
la propia sociedad llegue a cubrir por sí misma
y por sus grupos
las necesidades docentes. El Estado está al servicio de
la comunidad,
no la comunidad al servicio del Estado: será, por tanto, la comuni­
dad la que al satisfacer
por sí misma sus propias necesidades docen­
tes, refleje por sus medios
de expresión y difusión y por sus propias
manifestaciones naturales, que no necesita ni precisa la intervención
estatal. Por otra parte, si
se dejara a la iniciativa del Estado el des­
prenderse de las amarras trabadas sobre el cuerpo social, dificilmente
se produciría dicho desprendimiento.
Esos cinco principios se hallan· contenidos en el Magisterio Pon­
tificio, de Pío
XI, Pío XII y en la doctrina del Vaticano II.
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ENSENANZA Y PRJNCIPIO DE SUBSIDIARJEDAD
Primer principio:
a) Concilio Vaticano 11. «Gravfrsimum educationis». «Cuando
no basta el esfuerzo de los padres y de otras sociedades, tiene el
Estado la obligación de completar la obra educativa, ,egún el Prin­
cipio
de la acción subsidiaria» (n.º 3).
b) Pio XII: Discurso dirigido al I Congreso Internacional de
Escuelas Privadas, de 1 O de noviembre de 1957, «El Estado sólo
tiene un papel subsidiario 1 supletorio respecto a la enseñanza privada».
«El Estado, como Educador, no intervendrá más que para ejércer
un papel supletorio».
c) Pio XI: Encíclica «Divini illius M.agistri».
«El Estado en materia de educación tiene una miJión sub.ridiaria».
ReSumen del Primer principio. El Estado tinicamente puede in­
tervenir en la enseñanza privada, cuando no sea suficiente la acción
privada.
Segundo principio.-Pio XII, discurso citado:
«El Estado intervendrá como Educador en tanto la acción de los
ciudadanos es impotente para satisfacer las necesidades de todos».
«lbi incipit activitas Status, ubi. desit activitas privata».
«La intervenció.n estatal se hace nociva cuando suplanta delibe­
radamente la competente iniciativa privada>>.
Resumen del Segundo principio.-Lo mismo que la intervención
estatal debe empezar cuando
la acción privada resulte insuficiente,
asimismo debe cesar cuando dicha iniciativa
privada sea suficiente.
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Tercer principio:
a) Concilio Vaticano 11. < «El Poder Público debe amparar y proteger las libertades de los
ciudadanos». No ampara ni protege el que interviene esa libertad y
la suplanta.
«Cualquier monopolio escolar
es contrario a los derechos natu­
rales de
la persona humana».
b) Pío XII, discurso citado.
«La escuela es independiente del Estado, puesto que su mwon
y finalidad le viene, en primer lugar, de la familia, y después, de la
comunidad social a que aquella pertenece».
«La escuela no recibe su autoridad del Estado, sino de la familia>>.
< dencia
real en su función propia».
«La escuela privada tiene prioridad sobre la escuela estatal».
«El Estado debe respetar el espíritu de la enseñanza privada en
la concepción del hombre y de la educación».
Resumen del Tercer principio.-Si la enseñanza privada es in­
dependiente del Estado,
si su autoridad no procede del Estado, si
debe tener una independencia real, si tiene prioridad sobre la es­
cuela estatal, si debe respetarse el espíritu de la enseñanza privada,
si el Poder público debe amparar y proteger la libertad de la familia
y de las instituciones privadas para educar y enseñar, se sigue, en
consecuencia,
que cuando el Estado utiliza su acción subsidiaria y
accesoria respecto a la enseñan.za privada, ha de hacerlo respetando
el contenido y los procedimientos y planes de la enseñanza privada,
pues de lo contrario esa acción subsidiaria se convertiría en principal.
Cuarto y_ Quinto principios.-Quién determina el comienzo y el cese
de la acción subsidiaria del Estado:
a) El Concilio Vaticano II en su declaración «Gravissimum
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educationis» n.º 6, al explicar el Principio de acción subsidiaria sobre
la enseñanza, por el cual debe regirse el Estado, dice que «afendien­
do a los deseos paternos» el Poder Público completará la obra edu­
cativa, cuando no baste
el esfuerzo de los padres y de otras socie­
dades.
b) El que ejecuta la obra educativa con carácter principal y
propio es el que puede apreciar cuándo su acción resulta insufi­
ciente para cuinplir su cometido, y cuándo necesita, por tanto, de
la «ayuda» del Estado.
e) Por razón de la misma naturaleza de la subsidiariedad, sería
absurdo que quien desempeña una función subsidiaria pudiera de­
terminar la suficiencia o insuficiencia de la acción principal.
d) Si se deja eo manos del Estado que él determine cuándo
empieza
y termina su acción subsidiaria en la enseñanza, tendremos
abierta la compuerta para apoderarse de la misma, controlarla y
monopolizarla, acabando con las Instituciones Privadas.
Resumen de los Principios Cuarto y Quinto.-La sociedad civil
a través de
sus órganos propios, no el Estado, es la que debe decidir
el comienzo, límites
y terminación de la acción subsidiaria del Poder
Público.
Lo ideal es que no haya necesidad nunca de la acción sub­
sidiaria del Estado, porque fácilmente convertirá
esa acción acce­
soria en principal, con lo cual invadirá terrenos que no son de su
competencia
y permanecerá sobre los mismos en plan de conquista,
como ha ocurrido en España desde que se instauró un Ministerio
que con diversas denominaciones
y desde hace un siglo ha venido
desintegrando
y menoscabando los derechos familiares y sociales a
la enseñanza privada, derechos
qtie por naturales son anteriores y
superiores al propio Estado, como enseña el Magisterio Pontificio.
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APENDICE
LA DOCTRINA CATOLICA CONDENA EL MONOPOLIO,
INTERVENCIONISMO Y CONTROL ESTATAL SOBRE LA
ENSE&AN'lA PRIVADA
l. Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum educatio­
nis de 28 de octubre · de 1965.
a) «El Estado está obligado a respetar el Principio de acción
subsidiaria y a excluir cual.quier monopolio e.rcolar, el cual es con­
trario a los derechos naturales de la persona humana» ( n.2 6).
b) «Cuando no barta el esfuerzo de los padres y de otras so­
ciedades y atendiendo a los deseos paternos, tiene el Estado obliga­
ción de
completar la obra educativa, según el Principio de la acción
subsidiaria»
(n.º 3).
c) «Por singular motivo (Derecho Divino Positivo), el deber
de
la educación corresponde a la Iglesia» ( n.2 3).
d) «El deber de la escuela es ayudar a los padres en el cumpli­
miento de su deber»
(n.2 5).
e) «Los padres deben tener libertad absoluta en la elección de
escuelas»
(n.2 6).
f) «El Poder Público debe amparar y proteger las libertades de
los ciudadanos» ( n.2 6).
g) «La Iglesia tiene derecho a establecer y dirigir libremente
escuelas de cualquier orden y grado, según tiene declarado en mu­
chísimos documentos del Magisterio» (Colegios Religiosos-Univer­
sidades)
(n.2 8).
h) . «Las escuelas católicas dependen de la Iglesia» ( n.2 9).
Resumen.-Según el Concilio Vaticano II, el Estado queda limi­
tado respecto a
la educación a una acción subsidiaria, -que condiciona
primero «a que no baste el esfuerzo de los padres y de otras socie­
dades», es decir, de la enseñanza privada, y 1eg11ndo, cuando tenga
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que_ intervenir, habrá de hacerlo «atendiendo 105 deseos paternos»,
es decir, si se le pide y en la forma que se le pida.
Según el Concilio .Vaticano JI, el Estado no puede monopolizar
la enseñanza privada en ninguna de sus formas, es decir, ni respecto
a contenido de la enseñanza estableciendo planes de estudios, ni
respecto a exigir autorizaciones previas para la apertura de centros
docentes, funcionamiento, etc., etc.
Según el Concilio Vaticano JI, los Colegi05 Religiosos de En­
señanza dependen de la Iglesia, no del Estado.
2. Pío XII: Discurso dirigido al 1.° Congreso Internacional
de Escuelas Privadas en 10 de
noviembre de 1957.
a) < compatible con la dignidad de la persona humana».
b)
< académicos>>.
e) «l.A escuela es independiente del Estado, puesto que su mi­
sión y finaJ.idad le viene en primer lugar de la familia y después de
la comunidad social a que aquella pertenece».
d) «La escuela no recibe su autoridad del Estado, sino de la
famili4>>.
e) «El Estado sólo tiene un papel subsidiario y supletorio res­
pecto a la enseñanza privada>>.
f) «El Estado debe reconocer a la enseñanza privada una in­
dependencia real en su función propia».
g) «El Estado como Educador no intervendrá más que para
ejercer un
papel supletorio».
h) «La escuela privada tiene prioridad sobre la escuela estatal».
i) «El Estado debe respetar el espíritu de la enseñanza privada
en la concepción del hombre y de la educación».
Resumen.-Pío XII condena el monopolio, intervencionismo y
control por parte del Estado de la enseñanza privada, reduce al Es-
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tado en materia de educación a un papel puramente accesorio, .sub·
sidiario y supletorio, y le niega autoridad propiamente dicha sobre
la escuela priV'ada, puesto que ésta no le viene del Poder Público,
sino de la familia, cuyos derechos naturales -y la educación es uno
de ellos-son anteriores y superiores al Estado.
3. Pío XI: Encíclica Divini lllius Magistri.
a) «El Estado no puede suplantar a Ja familia ni al individuo».
b)
«El Estado en materia de educación tiene una misión sub­
sidiaria».
c) «El derecho del Estado no es absoluto: depende de la Ley
Natural y Divina».
d) < e) «La fami.Jia tiene prioridad de derecho para la educación
sobre
la sociedad civil».
Resumen.-Pío XI limita al Estado a una acción subsidiaria y
condena todo m9nopolio estatal en el orden educativo y escolar.
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