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1973

Revolución, Conservadurismo y tradición

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La Inmaculada Concepción en la Historia de la Salvación

LA INMACULADA CONCEPCION
EN LA IDSTORIA DE LA SALVACION
Homilía del R. P. Alejandro Díez Macho, Ca­
tedrático de la Universidad Complutense de Ma­
drid, en la misa del día 8-XII-1973.
Celebramos en esta fiesta un privilegio de María: haber sido
preservada de pecado original, de rodo pecado personal, de roda in­
clinación
al mal: el privilegio de ser toda pura, enteramente santa:
la
Purísima.
Para comprender ral privilegio es preciso recordar que roda la
historia de
la salvación -la que antes llamábamos "historia sagra­
da-no es más que la narración de lo que Dios o sus instrumentos
hau dicho o hecho para librar a la humanidad del pecado original
y de sus consecuencias: pecados personales, inclinación al mal, dolor,
enfermedad, muerte, insubordinación o inobediencia de las
crea.mras,
impugnación de las potestades infernales. Es I,a historia de '1tl paraíso
perdido
por el pecado y de un superparaíso recuperado por la gracia
de
un Redentor. En una punta de dicha historia está el capítulo ter­
cero del Génesis, la caída en el pecado,
la pérdida del paraíso y la
promesa de redención;
en la otra punta, el final de los tiempos, la
ausencia de todo mal, sin pecados, sin concupiscencias, sin engaño,
sin error, sin dolor, enfermedad ni muerte, sin espíritus adversos;
y
la presencia de todo bien, incluso el cuerpo vivo, neumatiz.ado, _ es­
piritualizado.
Es probable que no todos los humanos alcancen el paraíso que
nos espera, pero es cierro·
-lo asegura Pablo en-el capÍtulo quinto
de la epístola a los
Romanos--que todos, empezando por Adán y
Eva, hemos perdido el paraíso primero, porque todos somos peca­
dores. Todos menos la Virgen María, quien
no contrajo el pecado de
origen en su concepción,
ni pecado personal alguno en el resto de
su existencia.
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Tan singular es este privilegio que el arcángel San Gabriel en la
anunciación definió a
María con el calificativo "llena de gracia",
traducción del participio griego kejaritomene, versión a su vez, según
parece, del calificativo arameo jasideta, "la amada con amor ininte­
rrumpido
(fiel) por Dios". ]asid-en masculino, jasideta en femenino,
es uno
de los tres vocablos que con "único" (= muy amado) y "jus­
to" sirven al cielo para definir a los personajes de la historia
de la
salvación precisamente cuando se les va a confiar una misión. A
Jesús una voz del cielo le definió nada más salir del Jordán donde
Juan le había bautizado: "Este
es mi Hijo amado (= "Unico",
yejid) en quien tengo puestas mis complacencias"; una voz del cielo
-así_ leían en las sinagogas-definió a Abraham e Isaac, ruando
el sacrificio de éste (Gen. 22), como "únicos", y de _manera parecida
definió el cielo a Jacob según .el relato de su visión de la escala ce­
leste que recitaban en arameo
en el oficio de las sinagogas.
"Llena de gracia"
es, pues, una definición exacta de María: una
definición traída del cielo.
No es-mi intención descomponer en todas sus partes la plenitud
de gracia de María
ni analizar una por una las gracias con que Dios
le
ha enriquecido. Unicamente mencionaré las gracias o privilegios
de la
Virgell que hacen referencia a victoria sobre el pecado, sobre
sus secuelas, sobre sus instigadores.
Puesto que
la historia de la salvación es una historia lineal -no
cíclica como la historia profana-, como es historia siempre en avan­
ce
y dividida en etapas, vamos a reflexionar sobre manifestaciones
de la plenitud
de gracia de María en las diversas etapas de la historia
sagrada.
La primera etapa va desde la eternidad del pasado, a parte ante,
hasta la creación del mundo; Es la etapa de la predestinación, en la
_que Dios piensa y determina la creación del mundo y la salvación
del hombre. El fragmento
del. Jibro de fos Proverbios (cap. 8) que
acabamos de
leer se refiere a esta etapa pretemporal de la historia de
la salvación, cuando
el mundo aun no había sido creado y cuando el
mundo recibió el ser. Dice que an~es de la creación y durante ella,
la Sabiduría estaba junto a Dios "como a,,rquitecto" y que "día tras
día constituía
sus delicias" (Prov. 8,20). La Sabiduría es él Verbo, el
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Logos, la Palabra de Dios, por quien todas las cosas fueron hechas
(Jn 1,3). Tal es el primer sentido-de la Sabiduría; mas, como la Biblia
tiene multiplicidad de sentidos -"setenta caras", decían lqs herme­
neutas judíos antiguos-, como en la Biblia frecuentemente cabalgan
dos sentidos sobre la misma palabra -lo que los mismos her~eneu­
tas llamaban "doble sentido" o téwtey mashmá-, la Iglesia ha inter­
pretado la Sabiduría de Prov. 8 no sólo del Verbo de Dios sino de
su Madre, María Santísima,
y por eso en la fiesta de la Inmaculada
leemos el -fragmento citado de Proverbios con el siguiente sentido:
como
el Verbo, María estuvo ante Dios desde la eternidad, "día tras
día" "como arquitecto", "constituyendo sus delicias". María, pues,
fue delicia de Dios, día tras día, desde la más remota eternidad, o lo
que
es lo mismo, nada hubo en María _que desagradase a Dios en
esa larguísima etapa de
la historia-de la salvación que va desde que
Dios
es Dios hásta que el mundo fue creado. En cambio, nosotros
los cristianos, que también "fuimos escogidos
en Cristo antes de la
fundación del mundo'" (Ef. 1,4), ocupamos desde la eternidad
lamen­
te de Dios para que en el futuro, en la tercera, cuarta o quinta etapa
de
la historia de la salvación, "fuésemos santos e inmaculados en la
presencia de Dios y fuésemos hijos adoptivos de Dios gracias a (la
pasión
y muerte de) Jesucristo" (Ef. 1,4s). Los cristianos pueden ser
delicia de Dios después de la venida de Cristo; María lo
és desde la
eternidad, antes de la Encarnación del
Séñor.
Lo cual es una gracia singular de María por ser siempre pura.
La segunda etapa de la historia de la salvación abarca desde la
creación y
paraíso' terrenal hasta la primera venida del Señor. Esta
etapa se denomina "tiempo de Israel", porque el carro de
la historia
lo arrastran los antecesores o hijos
de Jacob, llamado por otro nom­
bre Israel.
Es una fase de la historia deriominada con un término de
la apocalíptica
"el eón (siglo) malo", fase en que dominan las fuer­
zas del mal. Es un período de tiempo ordenado a preparar la venida
al mundo de Jesús, de Dios Salvador.
Las páginas del Antiguo Tes­
tamento historían cómo
·oios, valiéndose de Israel, prepara en el eón
del pecado el advenimiento del
"e6n bueno", la coyuntura "de sal­
vación.
La Biblia tiene múltiples sentidOs -..:..fo hCmos dicho-: sen­
tido en pequeñas unidades· o contextos,
y sentido·_ en libros enteros,
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en grandes conjuntos: d Antiguo Testamento como conjunto tiene
este sentido: Dios Salva; Dios ttaerá la salvación, al Salvador ... Por
eso dijo Jesús a los judíos refiriéndose al Viejo Testamento:
"Esru­
driñad las Escrituras ... : Ellas· dan testiinonio de mí" (Jn 5,29); Se
diría que a las páginas sagradas nada más interesa el Salvador porque
la historia sagrada, que empieza hablando de la creación del cosmos
y de la humanidad, una vez relatado el pecado de origen en-el tercer
capítulo del primer libro, se convierte de historia
universal en his­
toria de la genealogía del Salvador: deja de lado jafetitas y camitas y
se concentra en-los semitas, porque de ellos surgirá el Salvador; de
los semitas se interesa únicamente por los abrahámidas, porque de
tal descendencia nacerá el Salvador; de los hijos de Abraham, mues­
tra interés por Isaac y Jacob por ser los hijos de la promesa de sal­
vación; llegada la historia a Jacob o Israel, no sabe escribir más· que
de las doce ttibus israelitas porque de ellas vendrá el Salvador. La
historia después se concentra en una tribu, la de David, porque de
ella saldrá el
RedentOr. David, el "resto de Israel" -los israelitas
fieles que darán nacimiento y acogida al Salvador-, el "Siervo de
Yahweh", "el Hijo del Hombre" acaparan
la atención del Viejo Tes­
tamento en el período final del
tiempo de Israel porque señalan
la estirpe, origen
y función del Salvador. Sí: el Viejo Testamento, en
su intención más profunda, no es más que una muy larga y entrete­
nida genealogía de Jesús Salvador.
Por lo mismo, el Antiguo Testamento, o segunda etapa de la
historia de la salvación, es una larga y entretenida genealogía de la
Madre del Salvador, de la Madre de quien vencerá
al pecado.
Además de esta referencia profunda de la historia de Israel a
María, hay momentos en que la referencia a María y a su victoria
sobre el pecado y el dragón infernal es directa. Nos referimos al
protoevangelio y al éxodo interpretados por el teólogo de la Virgen
que
es Juan evangelista.
El protoevangelio predicie la lucha y victoria de la mujer contra
la serpiente (el demonio): "Pondré enemistades entre ti (serpiente==
deroonio) y la mujer; entre tu descendencia y la suya: ella te aplas­
tará la cabeza
y tú apuntarás a su calcañar", "Los Padres y los doc­
tores enseñan -dice Pío IX al definir el dogma de la Inmaculada
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LA INMAClfLADA CONCEPCION
Concepción-que en este oráculo divino se nos ha manifestado clara
y abiertamente de antemano el Redentor misericordioso del género
humano, Jesucristo,. Hijo único de Dios, y que la bienaventurada Vir­
gen María, su Madre, se encuentra allí igualmente designada y que
sus enemistades contra el demonio están allí señaladas con evidencia".
Antes de los Padres, de los doctores, de Pío IX, Juan, autor del
Apocalipsis (cap.
XII), relee el protoevangelio aplicándolo a la vez,
según su costumbre, a
la lucha de una mujer .encinta --que-lleva en
su seno.
al Mesías que ha de regir con barra de hierro las naciones-,
a la lucha de María con el dragón, ."serpiente antigua", a la victoria
· de esta mujer sobre el dragón- que no puede vulnerarla; y al mismo_
tiempo lo aplica a I~rael a quien el dragón, es decir, el Faraón de
Egipto, persigue
y hace huir al desierto donde se guarda del ene-­
migo.
Tercera etapa de la historia de salvación. Tiempo de Cristo.
Cumbre
y vértice d~ la salvación. Encarnación, vida, muerte . y re­
surrección del Salvador.
En el principio de esta etapa María recibe
la mayor gracia -que puede recibir una mujer: ser madre de Dios
Salvador; al
final de la etapa, en el Calvario, es constituida madre de
los cristianos. De nuevo Juan da a estas palabras de 1a Biblia "Mujer,
ahí tienes a tu hijo" (Jn 19,26) doble sentido: la "mujer" es María
y es la "mujer que está de parto y que tiene congoja pues ha llegado
su hora" de una parábola
de Jesús pronunciada la noche anterior. Y
el "Hijo" es Juan y además el nuevo Israel, los cristianos. La "mujer"
es María y la hija de Sión (Jerusalén) de los profetas que alumbr~ con
dolor
un pueblo nuevo, "el Israel de Dios", los cristianos. En la ter­
cera etapa de nuestra historia de salvación María recibe, pues, la
gracia de dos maternidades: la del Jesús, no dolorosa, la de los cris­
tianos terriblemente angustiosa. Maternidad de Redentor y redimidos.
En la cuarta etapa de la historia de salvación, tiempo de la Igle­
sia o del
Espíriru. S_anto, que va desde la resurrección del Señor hasta
la
parusía, su-segunda venida, Dios concede a María, en el principio
de
la etapa, lo que a los cristianos otorgará al final de ella: la re­
surrección del cuerpo, la neumatización, esto es, la victoria completa
sobre la muerte
y sobre la materia, con lo que María quedó cons­
tituida en el e6n en que vivimos, que es de salvación incoada pero
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no consumada, en modelo y. ejemplar ~e lo que han de ser sus hijos,
los cristianos,
en el eón futuro y último de la historia, en el que serán
eliminados los pecados
y todas sus secuelas, incluida la muerte, in­
cluida la lucha de "la carne" contra
"el espíriru".
En esta misma cuarta etapa, María fue entronizada como reina
y señora de toda la creación. Jesucristo, su Hijo, como Kyrioj~ como
rey universal;
María, su madre, como reina. Las potestades infernales
están a sus pies. Incapaz
el dragón (el demonio) de dañar a la mujer
(María), fuese encolerizado a hacer guerra contra su descendencia,
contra los que guardan
los mandami~ntos de Dios y mantienen el
testimonio de Jesús (los cristianos): así dice
Juan en Apoc. 12,17.
Esras son muestras de la plenirud de gracia de María
en las di­
versas etapas
de la historia de la· salvación.
La fiesta de la Inmaculada nos invita a alabar a Dios por haber
hecho una creatura tan agraciada, a felicitar a la Virgen
por tantas
gracias· recibidas,
y a pedirle con toda confianza, pues es nuestra
M:adre, que traiga pronto al mundo el reinado completo, total, -del
Señor, es decir, la victoria definitiva Sobre el pecado y sus secuelas:
in justicias, dolores, calamidades, enfermedades, muerte, impugnación
de las potestades infernales, pues para eso la
ha hecho Dios purísima
e inmaculada: para
ser· Ella deliCi; d~ Dios y para que nosotros lo
seamos "viviendo puros e inmaculados" en
la presencia del Señor.
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