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1975

La sociedad a la deriva

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1975
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La socialización de los nacimientos

LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
POR
JERÓNIMO CERDÁ BAÑULS.
SUMARIO: La doctrina socialista en sus variantes.-IJ. La relación persof;}a­
sociedad.-III. El plan en el socialismo.-IV. La planificación demográ­
fica.
I
LA DOCTRINA SOCIALISTA EN SUS VARIANTES.
Hoy el término "socialismo" está de moda; no hace falta insis­
tir en ello. La duda surge; incluso a nivel de estudiosos, sobre si
hay uno o varios socialismos. Creemos que pueden afirmarse las dos
cosas sin faltar a la verdad, porque el socialismo es uno en sus prin­
cipios fundamentales · y vario en sus realizaciones históricas, lógica
consecuencia de aquéllos, que son materialistas, racionalistas, utilita­
rios y hedonistas. Basta rastrear un poco entre los varios "socialismos"
para darnos cuenta de que, como su nombre indica, siempre nos en­
contramos en presencia del "socialismo".
Sólo la verdad no cambia, ni la inteligencia tampoco, porque
está ordenada a la verdad;
pero la voluntad es cambiante y el ape­
tito oscurece el raciocinio. La doctrina socialista es racionalista, pero
con la razón oscurecida por el apetito, lo que le comunica una ex­
traordinaria variabilidad en lo que en cada momento se estima más
útil. Pero todo esto está contenido dentro de
su dogmática; su gran
dogma
es que la materia es autodinlim.ica; para Marx "sólo el cam­
bio es real", idea que explica Stalin así: "Los fenómenos de la na-
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JERONIMO CERJJA BAivULS
turaleza son eternamente movedizos y cambiantes, y el desarrollo
de la naturaleza
es el resultado del desarrollo de las contradicciones
de la naturaleza" (1). Esm es el materialismo dialéctico, fundamen­
tal en su doctriua y que, aunque creado ideológicamente por Matx
y por Engels, tiene su raíz en el racioualismo precedente. Algún
crítico del socialismo,
como Perpiñá Rodríguez, patece afitrnar Io
contrario a nuestra tesis, pero realmente dice que el socialismo hay
que estudiatlo a la vez en sus ideas y en sus manifestaciones histó­
ricas. Así, cuando nos dice este autor en la Gran Enciclopedia
Rialp (2) que: "El socialismo
ru, puede set estudiado en el campo
de
las ideas abstractas, sino en constante relación con la evolución
histórica. No puede
afitmarse que haya habido o haya una ideología
del socialismo siempre igual
y unívoca. Si recogemos las tres fases
que F. Braudel encuentra en la evolución del socialismo podemos
afirmat lo siguiente: a) Primera época, de 1815 a 1817: espíritu de
la Revolución Francesa llevado a
sus últimas consecuencias. Jaures
dice que el socialismo es el individualismo lógico y completa. Se
dirige a toda la humanidad. b) Segunda época, de 1817 a 1914: toma
un
sesgo obrerista. Matxismo, lucha de clases, revolución. Nace el
anatco-sindicalismo: "la ética viviente".
e) Tercera época, desde 1919:
visión estatista. El medio, o sea el Estado, ptedomina sobte el fin.
Surge el colectivismo, degeneran los aspectos ideales y humanitarios
absorbidos pot
meras económico-políticas. Se reduce a dos cosas:
l.') un estatismo o colectivismo, y 2.') un hedonismo; ya no es un
ideal de
cultura y refotma del hombre sino un medio técnico de
aumentar la producción de bienes matetiales.
Pet0
si analizamos bien esas tres épocas que nos describe Brau­
del, no se trata propiamente de tres ideologías distintas englobadas
bajo
el mismo nombre, sino de una misma ideología materialista y
racionalista que, al negat la Ley Eterna, elabora distintos desarrollos
o planificaciones, tácticas · de acción, según los momentos históricos
que atraviesa la materia social cambiante, en evoluci6n permanente.
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(1) Materia/frmo dialéctico y materialismo histórico, pág. 8.
(2) GER, edic. 1975, vo~ «socialismo», por Perpiñá Rodríguez.
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
"La gran idea fundamental -escribe Engels (3)-es aquella, segúr{
la cual, el mundo no debe ser considerado como un complejo de cosas
acabadas, sino un complejo de procesos en los que las cosas apatente­
mente estables, al igual que sus reflejos intelectuales en nuestro ce­
rebro, las ideas, pasan por un cambio ininterrumpido de devenires
y de decadencias, de donde, finalmente, y a pesar de todos los azares
aparentes y de todas las momentáneas vueltas atrás, un desarrollo
progresivo acaba por
surgir a la luz del día. Esta gran idea funda­
mental, especialmente desde Hegel, ha penetrado tan profundamen­
te en la conciencia común que, bajo esta fotma general, no encnen­
tra ya contradicción... Ante ella, no hay nada definitivo, absoluto y
sagrado; muestra la caducidad de todas las cosas, y, para ella, nada
hay más que el proceso ininterrumpido del devenir y de lo tran­
sitorio, de la ascensión sin fin de lo inferi0t a lo superior, de la que,
ella misma, sólo es el reflejo en el cerebro pensante".
La misma existencia del término socialismo proclama un con­
tenido: la
prepotencia de la sociedad frente a todo; la sociedad hu,
mana concebida como un puro fenómeno de la materia, superi0t al
hombre,
ya que este no es sino una porción de dicha materia, cuyo
todo es la sociedad.
El Diccionatio de la Real Academia de la Lengua Española nos
ofrece esta definición del socialismo: "sistema de
organización so­
cial que supone derivados de la colectividad los derechos individua­
les, y atribuye al Estado absoluta potestad de ordenat las condiciones
de la vida civil, económica y política, extremando la
preponderan­
cia del interés colectivo sobre el particular".
Un autor del siglo XVIII, Frank, nos da la siguiente definición
del socialismo que recoge el Diccionatio Guerin:
"Lo designado con la palabra socialismo son los sistemas que
queriendo cambiar no la forma o la 0tganización política de la
so­
ciedad, sino sus fundamentos y su esencia misma, rechazan ya direc­
tamente,
ya dando un rodeo, la propiedad, la familia, la libertad in­
dividual. Todos los
sistemas socialistas tienen igualmente por divi­
sa la palabra solidaridad; todos se proponen librar al hombre de su
(3) En Ludwig Feuerbarh, pág. 81.
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JERONIMO CERDA BAfWLS
responsabilidad sustituyéndole en su producción, en su industria, en
su actividad, a
la sociedad enrera. Así, pues,. si la sociedad, es decir
el
Estado, debe responder de todo, es preciso lllillbién que rodo le
pertenezca, personas y cosas".
Lo que ocurre · es que al lado del socialismo doctrinal, con cierta
coherencia rígida, que llama a
la lucha revolucionaria, con un sacri­
ficado presente hasta el logro futuro y, siempre aplazado, del paraíso
terrestre, por el disgusto . de sus sutilezas, siempre difíciles de cap­
tar para el hombre de la calle y por el afán hedonista y pragmáti­
co de logros inmediatos, a fines del siglo XIX aparece una corriente
socialista, que Metin
auificó con una frase que hizo fortuna, de "el
socialismo sin
doctrina··, socialismo de criterio pragmático y pro­
grama
oportunista, de resultados inmediams y tangibles; pero no es
cierto que sean socialistas sin doctrina, porque no sólo no dejan de
llamarse socialistas, que
ya quiere decir algo, sino que toman su
inspiración
y orientación general de la doctrina socialista y si recha­
zan
rodo programa rígido y absoluto, es porque prefieren la vía de las
reformas, lo que no está, ni mucho menos, en contradicción con el
principio racionalista
y materialista del socialismo doctrinal, sino
que, simplemente, ven más racional el beneficio material inmediato,
lo que, hasta cierto punto, es máS materialista; su espíritu está sinte­
tizado en la frase de Bernstein, "el movimiento lo es todo, la fina­
lidad no
es nada"; pero esto, que sepamos, no es contradicrorio con
Marx,
puesro que de Marx son las frases siguientes: "la materia es
autodinrunica", "sólo el cambio es real"; lo que pasa es que este
nuevo socialismo va al gran cambio social por medio de los cam,
bios inmediatos. Estos socialistas·

son los socialdemócratas alemanes,
los fabianos
y laboristas ingleses, el socialismo belga de Enrique de
Man, el francés de Malon, Fournier, Renard, Borguin.,., el iar!iauo
de Molino y, en general, todos esos socialismos de variado matiz
que hoy vemos en el tablero internacional, unos declarándose no
marxistas, otros renegando del comunismo y hasta oponiéndosele
más o menos abiertamente, y otros, incluso, siendo respetuosos con
ideas religiosas o alegando la profesión de las mismas. Pero todos
ellos son socialistas en tanto
en cuanto parten de la idea de la pric
macla de la sociedad sobre la persona, aunque no pongan en juego,
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LA SOCIALJ.ZACION DE LOS NACIMIENTOS
de inmediato, todas las consecuencias de este principio porque no
sería útil;
sencillamente hay que ir progresando, lo . cual no es sino
la misma idea
de Engels antes expuesta de considerar al mundo como
un complejo de procesos;
y siguen siendo racionalistas, materialis­
tas, hedonistas y pragmáticos. Los fabianos ingleses decían que aun­
que
es cierto que mil libras esterlinas valen más que un penique, por
un penique vale siempre la pena molestarse cuando no se pueden
tener dos, o
lo que es lo mismo del refrán castellano "vale más pá­
jaro
en mano que cien volando". Pero su afán sigue siendo el mis­
mo afán
socialista: propagar la idea socialista y contribuir a todo
lo que pneda acelerar el movimiento pero sin arriesgar demasiado
lo conseguido;
por eso pactan siempre y no sólo con movimientos
liberales de su misma raíz racionalista, sino incluso con movimientos
opuestos, de lo que, en España, fue buen ejemplo la colaboración
de Largo Caballero con la Dictadura del General Primo de Rivera.
Estos socialismos son permeables y practican
la táctica de la infil­
tración; proceden con cierta prudencia en sus medidas, como vemos,
por ejemplo, con la táctica laborista: "no proceder a la socialización
de los bienes más que en la proporción en que
se demuestre que el
Estado los puede administrar con provecho para la comunidad".
Estos socialistas han progresado muchísimo en los
últimos tiem­
pos,
quizás porque han sido menoo vigilados y combatidos que los
otros, pero suelen ser usados como peones por éstos; su gran tenta­
ción es la alianza con ellos en los llarnados"Frenres Populares" que
suelen preparar el
triunfo de los socialistas puros: España, Cuba,
Chile, Portugal, antes la misma Rusia, etc.
Decíamos antes que el punto común de todas las variantes y
que, por tanto, puede considerarse como su esencia, es su concepción
de la sociedad, lo demás son meras consecuencias. Esta es la idea
que destacaba Pío
XI en la Quadragessimo anno: "Son muchos los
católicos que sabiendo perfectamente que los principios cristianos
jamás pueden abandonarse ni suprimirse, parecen volver los ojos a
esta Santa Sede y pedir con insistencia que resolvamos si un tal
socialismo ( el más moderado)
se ha limpiado de falsas doctrinas lo
suficientemente de modo que puede ser admitido
y, en cierta mane­
ra bautizado, sin quebranto de
ningún principio cristiano. Para sa-
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JERONIMO CERDA BAiWLS
tisfacer con nuestra paternal solicitud a estos deseos, declaramos lo
siguiente: considérese como doctrina, como hecho histódco o como
"acción" social, el socialismo,
si sigue siendo verdadero socialismo,
después de
haber cedido a la verdad y a la justicia en los punros
indicados,
es incompatible con los dogmas de la Iglesia Católica,
puesto que concibe a la sociedad
de una manera opuesta a la ver­
dad cristiana".
Espiguemos unos
cuaotos textos de conocidos socialistas con­
temporáneos:
Leon Blum (4): "Nosotros
rambién hacemos del socialismo una
norma de vida, que debe gobernar todos
nuestros pensamienros y
todas nuestras acciones".
Mendes-France (5): "El fin del socialismo moderno es Jo que,
en definitiva, constituye el fin de la vida colectiva, es decir, la me­
jora de las condiciones de
existencia del hombre mediante la crea­
ción creciente de mercancías
y de bienes"; su medio fundamental
para conseguir esto es "una planificación activa, es decir, el domi­
nio por el Estado de los objetivos que deben alcanzarse y que de­
berán ser admitidos como tales
por el conjunto de la colectividad".
André Plulin (6):
"No creo ni en leyes narurales, ni en el de­
recho
natural, ni en una moral natural; los valores que han inspira­
do
mi acción no han sido jamás resultado de una sumisión a Jo
real ... El hombre libre no se inclina jamás ante Jo real".
Servan-Schteiber (7):
"La ley narural de las cosas, he ahí el ene­
migo".
Resume Georges Guille (8): "El fin del socialismo es cambiar la
vida de los hombres
... y para esto cambiar la naruraleza y las estruc-
turas de la sociedad ... " (eso del cambio de las estructuras está so-
nando también en otros ambientes; ya saben, pues, de dónde viene).
En los últimos
años se ha visto multiplicarse otra serie de co­
rrientes socialistas que se llaman .. neo~marxistas", "neo-anarquistas",
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(4) Sesión de la Cámara de 3 de febrero de 1925.
(5) En UExpress de 7 de abril de 1960.
(6) Analyses et previsions, VIII-1969.
(7) Manifiesto en L'Bxpress de 2 de febrero de 1970.
(8) La gauche la plus bite --Table Ronde-, 1970, pág. 118.
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LA SOCIAUZACION DE LOS NACIMIENTOS
"freudo-marxistas" ... pero ninguna de ellas ofrece la menor duda
en su dogmática, antes al contrario, representan las últimas conse­
cuencias de las tesis socialistas, cuyos radicalismos hemos visto en­
sayados en el famoso mayo francés. El neo-anarquismo parte de la
idea de que nuestra
naturaleza es fundamentalmente buena y que
ha sido pervertida por la instirucionalización política de las relacio­
nes humanas; busca una nueva vida comunitaria de carácter mutua­
lista; rechaza el intelectualismo; se lanza a la contracultura y la eva­
sión; con
argumentos individualistas se opone al socialismo de Es­
tado, y con la a,:gumenración socialista araca al capitalismo.
El neo-marxismo tiene su mejor exponente
en la llamada Escue­
la de Frankfurr (Horkheimet, Adorno, Lowenthal, Fro= y luego
:Marcuse), que representa una síntesis de marxismo y freudismo. No
ven ninguna contradicción entre el pensamiento científico burgués
y el
pensamiento marxista; su tetna es el de la liberación del hom­
bre
y estudian las alienaciones religiosa, política y económica. En
Wilhelm Reich encontramos una aceptación de los conceptos del
psicoanálisis, que
le lleva a una t>pción por la antropología freudia­
na, con rechazo de toda moral sexual represiva, admitiendo la ho­
mosexualidad,
el amor libre y el rechazo de la familia; la familia es
una mini-estructura que prepara para la aceptación de la macro­
estrucrura capitalista, siendo la célula necesaria para mantenet la
idea de propiedad y patrimonio familiar; la autoridad ·del padte no
es
más que el calco de la autoridad del jefe de empresa o de la
autoridad pública del Estado capita1ista y se propaga
por el proceso
de educación que
en gran parte está en manos de la Iglesia; por
ello es en el proceso educativo en el_ que hay que intervenir, si se
quiete preparar jóvenes para la revolución, y corno la educación plan­
nea sus exigencias más rigurosas en el campo de la sexualidad, es
ahí donde hay que incitar a los jóvenes y a sus educadores (saoer­
dotes y laicos) a la rebelión.
Fromm, también neofreudiano, acepta
las bases filosóficas del
marxismo y no niega una dimensión religiosa,· que, en general, en
los neomarxistas tiene un sentido meramente sentimental; parece in­
terpretar la frase de Marx de que "'la religión es el opio del pueblo",
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JER.ONIMO CERDA BAFIULS
como el. de una especie de analgésico para determinadas personas,
como medio para aceptar las difirultru:les de la vida.
La Escuela de Frankfurt ha tenido mucha influencia en la Teo­
logía protestante
y, por su medio, en cierta Teología del campo ca­
tólico y en el movimiento "contestario" que se desarrolla en el seno
de las instituciones, mediante redes "paralelas". Algunos hablan, in­
cluso -dice Eugeen de Jonghe (9)-de la toma del poder, que se
realizará ruando el número de adeptos de la nueva doctrina sea su­
ficientemente .grande".
La finalidad del neo-marxismo sigue siendo la sociedad comunis­
ta
y sus ideas están penetrando en todas partes. "Todos los parti­
dos políticos -dice Jonghe-están penetrados de estas ideas y
si,enten su influencia, aunque no siempre consiguen identificarla, ya
que determinan aspecros del neo-marxismo, son perfectamente com­
patibles con las aspiraciones del individualismo. Esta penetración se
ve favorecida por la recnocracia económica que no cesa de repetir
que el hombre ha alcanzado
un alto nivel de posibilidades produc­
tivas
y que las necesidades primarias de todos pueden ser satisfechas".
Todas
estas corrientes se caracterizan por no presentar ninguna
teoría acabada; quieren permanecer abiertos, siempre en movimiento
(recordemos la frase de Bernstein, "el movimiento lo es todo, la
finalidad no es nada"); es el cambio marxista.
Podríamos resumir el ideario
socialista, después de este análisis
de sus diversas corrientes, en las siguientes proposiciones, todas ellas
enlazadas y consecuentes con la fundamental que es la primera:
I. Ateísmo o negación de un Dios legislador, providente y
juez.
II. Materialismo.
III.
El hombre es un fenómeno de la materia.
IV. La materia humana es la sociedad ..
V. El hombre concreto es sólo una parte de la sociedad.
VI. La sociedad está por encima del hombre.
(9) Eugeen de Jonghe, Profesor Ordinario de la Universidad de Lo­
vaina, NeOmarxismo y freudomarxiSmo, en «Nuestro Tiempo», septiembre de
1974, núm. 243, pág. 7.
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
VII. El hombre no tiene ningón derecho frente a la sociedad.
VIII.
El hombre no tiene más derechos que los que le concede
la sociedad.
IX. La sociedad tiene por único fin el bienestar material y
temporal de los hombres.
X.
La sociedad planifica producción o consumo, o ambas
cosas a la vez, para conseguir la mayor cantidad de bie­
nes materiales, lo que lleva siempre a una planificación
demográfica.
Quintaesenciando estos prmc1p1os, podtíamos reducirlos a dos:
LA ABSOLUTIZAOON DE LA SOCIEDAD Y LA PLANIFI­
CAOON RAOONALISTA.
II
LA RELACIÓN PERSONA-SOCIIDAD.
De Atistóteles nos viene la afirmación de que el hombre es un
ser sociable por naturaleza, versión filosófica de aquella afirmación
divina que
se lee en la primera página del Génesis: "No es bueno
que el hombre esté
solo"".
Cuando decimos que el hombre es sociable por naturaleza, que­
remos decir que la naturaleza del hombre le empuja a asociarse para
conseguir
su perfección, para realizarse como tal hombre; pero, como
dice Santo
Tomás (10), "el hombre no se ordena respecto a la so­
ciedad según la totalidad de su set"' ni es, por tanto, parte de ella
como la mano es · parte del cuerpo (ya que no setía mano si no
fuera parte del cuerpo); es parte de la sociedad, como dice Ibáñez
Santamaría (11): "de un
modo puramente accidental".
¿E., necesaria la sociedad? Las cosas son necesarias en razón de
un fin, es decir, · son necesarias para lograr algo; suprunido el fin,
(10) Summa, t. 1-2, q. 21, a. 4 ad 3:
(11) Vigencia actual de la doctrina tomista sobre el bien común, en
«Verbo», núm. 128·129·, pág. 1124.
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JllRONIMO CERDA BAl'IUIS
ya no hay necesidad de medios. No podemos buscar en la materia
la necesidad, sino en el fin; Santo Tomás dice (12):
"No decimos
que
es necesario que sea tal fin porque es tal la materia, sino com­
pletamente al contrario, porque . él fin y la forma han de ser tales,
es necesario que la materia sea tal". Entonces, la perfección del hom­
bre, concebida como fin, es 10· que hace necesaria a la sociedad como
medio, como materia; no es la sociedad necesaria en sí, porque no
tiene en sí misma la razóti de su existencia, es medio para la per­
fección de cada hombre que la rompone, para el cual existe; pero, a
su vez, como tampoco el hombre es un ser necesario en sí, porque
no tiene en -sí _ mismo la razón ·de su existencia, ya que existe por
Dios, único ser que tiene en sí mismo la razón de existir (y por eso
es el úniro ser Necesarios) Dios es el supremo fin del hombre, no
porque Dios sea su felicidad,
que lo es, sino porque es el Bien Sumo
al que el hombre tiene que servir ("Aunque no hubiera Cielo yo te
amara y aunque no hubiera Infierno te temiera", como decía nues­
tra Mística) y si Dios es el supremo fin del hombre, la sociedad, en
su orden,
al ser medio necesario para la perfección de cada hombre
que la compone,
ha de servir de medio para alcanzar el fin supremo
de cada uno de ellos, en lo qne
estribará su plena perfécción: al­
canzar a Dios.
La sociedad, como entidad, no tiene un bien particular para ella;
su bien no es más que el bien de los que la componen, común a
todos ellos, distinto de los bienes singulares que cada uno puede
alcanzar
por sí, y más perfecto que los singulares y, por lo tanto,
mejor que
cada uno de éstos, ya que sólo es alcanzable en el orden
social, y no es, ni puede ser, contrario a dichos bienes singulares,
puesto que la sociedad les romunica su salud, los asegura y los per­
fecciona por ese bien de todos: el bien común. Ese bien común se
concreta en asegurar, en prJmet lugar, la propia existencia de cada
hombre, procurando su conservación e impidiendo lo que atente
rontra ella, y lo mismo en relación con la sociedad misma¡ todo ello
como premisa indispensable de lo que
es la verdadera esencia de
ese bien
romún, de esa "vida virtuosa de la multitud" que sefialara
(12) Phisyca, II, lec. 15, núm. 4.
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
Santo Tomás; vida virtuosa que exigirá asegurar un mínimo de
bieoestad'. material, el usar de las virtudes cardinajes, principalmeote
de la justicia y de la prudencia, y promover y defender los valores
· morales, en escalonamiento jerárquico, sin perder de vista nanea
que el bien moral, como recordaba Leopoldo Eulogio Palacios (13),
tiene
p posee y no puede ser nunca objeto de abuso.
Esta es la concepción natural
y cristiana de la sociedad y su
relación con el hombre que
participa en ella: el hombre sólo es
parte de la sociedad en ese sentido accideotal; no recibe de ella ni
su ser, ni su fin, ni, por tanto, los derechos que de ambos se deri­
van, derechos que, por otra parte, tampoco son absolutos, puesto
que tienen
razón de medio para el logro de fines.
La sociedad es un medio más, al que el hombre tiene derecho
por naturaleza para alcanzar su realización, su perfección; perfección
que,
en último término, estriba en lograr su supremo fin, que le
viene de su Creador.
No es el hombre el que está al servicio de la
sociedad todopoderosa, sino que
es la sociedad la que está al ser­
-.ioio del fin Todopoderoso del hombre; la sociedad ha de servir ,tl
hombre para que el hombre pueda servir a Dios, único ser necesa­
rio por tener en sí mismo su razón de existir, principio y fin de to­
das las cosas.
Toda la dignidad de la persona humana que la hace ser superior,
radica
en su inmortalidad por la existencia de Dios, no sólo crea­
dor, sino también legislador, providente, juez
y fin supremo. Cual­
quier
otro intento, en el mejor de los casos, puede ser un atisbo de
verdad
y que incluso ponga de relieve aspectos inéditos de ésta, pero
que se queda flotando en el vacío, falto de fundamento y expuesto
a la implacable lógica de quien
quieta sacar las consecuencias de
su ateísmo.
Este es, por ejemplo, el caso de Kant; Kant llega
a decir cosas magníficas sobre la persona: "La humanidad misma
- ( 13) Bien fisico y bien moral, en «ABC» del 27 de junio de 1975, ter~
cera plana.
(14) Metaphy.rik der Sitien, Tugeodlehere-38, III, 321.
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JERONIMO CERDA BAfWLS
tratado por ningún hombre (ni por otro, ru siquiera por sí mis­
mo) como un simple medio, sino siempre, a la vez, como un fin y
en ello estriba
precisamente su dignidad"; pero Kant se queda ahí
y no pone de relieve
el fundamento de esa realidad; por eso Scho­
penhauer
ditá que bajo la voz kantiana resuena un eco seculari­
zado del Decálogo Bíblico; y Kant se queda ahí porque, como dice
Vallet de Goytisolo (15), Kant da un giro "copernicano" a la in­
teligencia que ya no contempla al universo para conocerlo sino
para
construirlo, partiendo de sus apriorismos descubiertos por la inteli­
gencia misma y que ésta debe imponer a
la realidad. Dios y su Ley
quedan aparte.
El marxismo coincidirá en ese aspecto racionalista, sobre el cual
volveremos luego; pero lo que importa ahora destacar es, que lleno
de lógica, nos dirá que si no hay leyes objetivas, y eternamente vá­
lidas, si
la persona no es irunortai y no debe responder freote a
Dios del
emploo de la propia existencia, todo está pemtltido teoréti­
camente
y el ser singular perece ante lo colectivo. La persona es lo
que
la colectividad le deja ser, o, mejor aún, quiere que sea. El
marxismo
aperece así como una construcción racional en la que,
por
paradoja, su fundamento es el vacío de Dios; tan pronto como
contemplamos
la existencia de Dios, toda la construeeión marxista
es realmente irracional, absurda; por eso decimos que el marxismo
es intrínsecamen~ ateo.
La idea de la dignidad de la persona tiene necesariamente su
fundamento en Dios; Kierkegaard lo ha expresado así: "El hombre
es verdaderamente persona cuando sa,le al encuentro de Dios. Dios
es el trascendente, es el Tú; y sólo con referencia a El puede ha­
blarse del ser
personal del hombre". Esta idea de la apertura al Tú
la vemos desarrollada por un Gabriel Marce! o un Romano Guar­
dini, que dice:
"Mi auténtico ser-yo consiste esencialmente en que
Dios
.es mi Tú". Como dice Francisco Beltrán (16) "desde el punto
de vista existencial
esto es un gran hallazgo que se acerca prodigiosa­
mente a
la imagen bíblica"; en efecto, recordemos la primera página
(15) Ideo/ogla, praxis y mito de la Tecnocrada, Ed.it. Montecorvo, S. A.,
1975, pág. 70.
(16) Enciclopedia· GER, voz «persona».
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
del Génesis: Dios ha<:e al hombre "a su imagen y semejanza". La
filosofía existencial encuentra así, en su camino, a la Revelación.
El hombre no se "aliena"
por la existencia de Dios, sino que en
ella encuentra su grandeza, mientras que sin Dios está "alienado" a
la sociedad, que puede convertirse en la fuente ele todas las escla­
vitudes. Una vez más la VERDAD nos hace libres.
"El ser humano
-dice Pérez Piñero (17)-es él mismo en la
medida en que camina hacia ese Tú; y está alienado en la medida
en que se desvía de esa dirección". La corriente filosófica existencia­
lista ha puesto de relieve esa relación yo-tú, pero habla principal­
mente del
tú humano (Feuerbach, Max Scheler, Martín Heidegger,
Ortega
y Gasset ••• ) y marca camino, pero el tú ha de ser el Tú,
no puede el tú humano ocupar su lugar, porque al tú humano, sim­
plemente, lo encontram.0s en nuestro camino y ese tú, igual que el
yo, es imagen de Alguien, de ese Alguien del que ambos procede­
mos
y al que hemos de encontrar al fin de nuestro camino.
No podemos darle sustancia divina a la sociedad, no la tiene;
esa fue la enorme
tentaciÓp. de la serpiente desde el principio de los
tiempos: "Seréis como
Dios", y tan vana pretensión nos ha<:e per­
der la conciencia de
que somos su imagen y perdemos nuestra pro­
pia identidad.
Pero, entonces, ¿qué es la sustancia de la sociedad? No es Dios,
no es la materia, no es el hombre, ni siquiera un ligamen producido
por la voluntad autónoma de los hombres, que ni son autónomos
por su origen ni por su fin, y mal pueden darse entonces su propia
ley; si la sociedad no tiene en sí misma la razón de su existencia,
segón analizábamos antes con Santo Tomás, y el hombre la precisa
para alcanzar su perfección, procede en su esencia del Creador del
hombre,
es decir, de la Razón y de la Voluntad de Dios; y así de­
finía San
Agustínla Ley Natural: "Ratio Divina ve! Volantas Dei. .. ",
de lo que
se sigue que esa Ley Natural la da la sustancia. Sciacca,
glosando a Rosmini (18), lo
ha expuesto con mucho rigor: en todo
(17) El TU profundo, Gudad Real, 1975, pág. 11.
( 18) Sustancia y acddentes de la sociedad según Antonio Rosmini, en
«Verbo», núm. 121-122, pág. 29.
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Fundaci\363n Speiro

JERONIMO CERDA BAFIULS
ente contigente, real y conocido, todos distinguimos un algo sus­
tancial y
un algo accidental. Es evidente que, sin lo sustancial, el
ente no
existiría, dejaría de ser, y si fuera, sería otro ente, el ente
que existiría
por el algo sustancial que le es propio. De un modo
semejante sucede
en las sociedades, en cada una de las cuales hay
un algo, la sustancia, "por la que ia sociedad existe" y un algo, los
accidentes,
"por lo que la sociedad se desarrolla y realim". La pri­
mera necesidad
e,f "set", la segunda es "gozar de los frutos de la
existencia". La sociedad "es", nalcanza su existencia", en virtud de
unas institueiones primeras o primordiales que le dan su sustancia;
luego vienen las secundarias o accidentales para gomr de los bienes
que se producen como frutos de la existencia de la sociedad, es decir,
de su sustancia.
La tremenda tentación es "desear saborear los fru­
tos sin más, vengan de donde vinieren, con ral de gozarlos, aunque
tal disfrute destruya todo fundamento de la misma sociedad"; con
ello la sociedad se
arruina, pierde su ser. La tentación es frecuente
porque lo que da el
ser, la sustancia, es el pasado, mientras que el
fruto
es el presente, lo actual, lo que puede tocarse ..
El socialismo es una de esas grandes tentaciones, absurdas, peto
atractivas; no ve más que una sociedad como ser integrado por la
materia huniana, y viendo sus frutos, aspira a que tal materia huma­
na goce de ellos sin más, y se dispoue "ex novo" a ttamr un plan
estrucnmcl y un plan de goce de los frutos, creyendo que le . basta
la materia humana
para mantener la existencia de la sociedad, para
ello cada hombre deja de interesar en sí y con sus peculiaridades;
es simplemente un trozo de materia numera.da, una pieza intercam­
biable, para lo cual habrá que manipularlo para suprimir todo lo
que diferencia a un hombre de otro; es la tan ansiada homogenei­
mción de la sociedad, peto absoluta; hay que llegar a la igualdad
radical, cuya
estructura permitirá. el goce igual de los frutos. Con
ello_ se intep_ta sustituir el qrden natural por -un plan racional conce­
bido por ese "a priori" igualitario, con lo cual desaparece la sus­
rancia de la sociedad, sustituida por otra que, evidentemente, dará
unos frutos y servirá para un fin, peto frutos y fin que, también con
toda evidencia, serán otros:
si en vez de "'igo se plantan claveles, no
486
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
digo que el campo no sea más vistoso, pero ni se cosechará pan, ni
habrá nadie que piense alimentar a las gentes con el colorido floral.
No queremos terminar este capítulo sin aludir a una tesis sur­
gida en el campo católico que intenta
plantear, en otros términos
distintos a los tradicionales, la relación del hombre con la sociedad;
nos referimos a la tesis de Maritain con su distinción entre individuo
y persona en el hombre.
En sus dos obras, "Tres Reformadores" y
"La persona y el bien común", mantiene que el hombre es indivi­
duo por
Jo que tiene de material, ya que la materia es el principio
de individualización en la
naturaleza, y es persona por Jo que tiene
de espiritual. El hombre
en cuanto individuo es parte de la sociedad
y a ella se debe;
pero la persona no es para la sociedad, sino a la
inversa, l:1ues la persona no tiene otro fin que Dios mismo. Su con­
dición personal da aJ. hombre una dignidad en cierro modo absoluta.
La tesis de Maritain ha sido muy criticada (De Koninck, en "De la
primacía del bien común contra los personalistas" y "En defensa
de Santo Tomás"; Meinvielle, en "Crítica de la concepción de
Ma­
ritain sobre la persona humana" y entre nosotros por Leopoldo Eulo­
gio
Palacios, en "El miro de la nueva cristiandad"); se Je critica la
distinción arbitraria entre individuo y persona en el hombre
y, es­
pecialmente, su concepto de persona, que presenta agudos problemas
con los dogmas de la Trinidad y de la Encarnación, y que en último
término conlleva a una privatización de lo religioso, conduciéndo­
nos al roralitarismo que trataba de evitar. Vista la disrinción de Ma­
ritain desde nuestro tema, es realmente grave, por más que su frase
"el individuo es
para la ciudad" quede matizada aJ. referir esa supe­
rioridad ciudadana al bien común, pero bien común que es el bien
común temporal, ya que él escinde la parte espiritual del hombre
que queda fuera ·de dicho bien común; un bien común visto exclusi­
vamente desde el plano de lo temporal ¿cómo liga con la Ley de
Dios?, ¿por pura coincidencia racional? ¿A cuántas arbitrariedades
y tropiezos no se expone
al hombre? ¿Es superflua la Revelación?
Sin duda alguna se aboca a un totalitarismo materi.!.isra, que, inclu­
so sin quererlo Maritain, ampara con sus propias expresiones que ha~
cen ver al individuo como fragmento material de una especie. Ma­
ritain parece haberse olvidado de que la separación del altna y el
487
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JERONIMO CERDA BAF/UIS
cuerpo sólo es posible con la muerte; que eso de que la materia es
el principio de individuación en la natw:aleza, sólo vale para la
naturaleza material, pero no
para el hombre; en el hombre la indi­
viduación hay que referirla a toda su naturaleza, que no es sólo
materia
sino cuerpo y alma en unión sustancial, precisamente por esa
unión
sustancial es el hombre irulividno, ya que el alma no admite
división mientras que el cuerpo, como una cantidad de materia, puede
ser fragmentado, de
lo que se sigue que, individualidad y persona­
lidad, no difieren
en el mismo hombre.
Jacques
Ma>itain nos ha dejado, como una especie de tesramen­
ro
espiritual, su última obra, "Le paysan de la Garonne""; asustado
de la que él llama el "neo-modernismo" en la Iglesia, condena to­
dos los
desvaríos acruales. Su obra ha gustado a pocos; ni a los que
le combatieron,
ni a los que se dicen sus seguidores. El dominico
P.
Piot ha escrito, en ""Témoignage Chtetien'" que no tiene nada
de
particular que a su edad y con su vida de ermitaño no pueda ya
comptender el desarrollo de eso mismo que él ha contribuido a
poner en movimiento
y se lamenta de que sus amigos no le hayan
disuadido de publicar este último libro. Realmente
no conduce a· nada
condenar
las consecuencias después de haber sentado los principios.
lll
EL PLAN EN EL SOCLUJSMO.
La sustitución del orden natural por un plan racional es la otra
idea fundamental de todas las corrientes socialistas.
Por descontado que la misma noción
de sociedad lleva consigo
la necesidad de una ordenación; antes
Jo hemos dicho: es el otden
nattttal, "la ratio divina vel voluntas Dei"; necesita unas institucio­
nes primordiales, a las que luego siguen unas instituciones acciden­
tales
para gozar de sus frutos, pero sin contradicción con aquéllas,
porque las destrUirían.
En la ordenación cristiano-natural de la sociedad hay unos prin­
cipios fundamentales
por los que la sociedad "ES": la sociedad se
488
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
ordena al bien común, remediando las insuficiencias del hombre,
por lo que
la sociedad es sólo SUBSIDIARIA. La sociedad ha de res­
petar estos .a dos principios, el del bien común y el de subsidiariedad,
so pena de perder su propia esencia.
El principio
del bien común, dice Guy de Lassus (19), asegura
cohesión
y unidad, es el fundamenoo de la solidaridad; el principio
de subsidiaridad es la clave de una distribución equilibrada de las
funciones
y responsabilidades.
Diríamos que el bien común le da el contenido y la subsidia­
ridad
lo delimita.
Ambos principios aparecen repetidamente en la doctrina social
de
la Iglesia; son numerosos los documentos, discursos y encíclicas
pontificias en los que se mencionan o explican. El Concilio Vatica­
no
II los reitera, recogiendo a veces literalmente expresion.es de
Santo Tomás y de Juan XXIII. Así, en la Constitución Gaudittm et
spes (20) dice: "Los hombres, las familias y los diversos grupos que
constituyen
la comunidad civil son . conscientes de su propia insu­
ficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la
necesidad
de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen
a diario sus energías en orden a
una mejor procuración del bien có­
mún. Por ello forman comunidad política· según tipos instituciona­
les varios. La comunidad política nace, pues, para buscar el bien co­
mún,
en el que encuentra su justificación plena y su sentido y del que
deriva su legitimidad primigenia
y propia. El bien común abarca el
conjunto
de aquellas condiciones de vida social con las cuales los
hombres,
las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor
plenitud y facilidad su
propia perfecci6n'". Y en la Declaración Dig­
nitatis humanae (21) especifica que "consiste sobre todo en el res­
peto
de los derechos y deberes de la persona humana··. Pío XI decía:
"no se puede quitar a los particulaces,
para transferirlos a la comu­
nidad,
las atribuciones que son capaces de conseguir por su sola ini'
dativa y por sus propios medios", así como "igualmente sería co-
(19) Doclt'ina social de la Iglesia y planificación, «Verbo», núm. 124,
pág. 523.
(20) II-4-74.
(21) I-6.
489
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JERONIMO CERDA BAiWLS
meter una injusticia, al mismo tiempo que perturbar de una mane­
ra muy dañosa el orden social, . el retirar a los grupos de -Ocien in­
ferior, para confiarlos a una colectividad m'5 vasta y de una cate­
goría más elevada,
las funciones que están en condiciones de cum­
plir por sí mismas El objeto natural de t.oda intervención en mate­
ria social es ayudar a los miembros del cuei,po social, y oo destruir­
los ni absorberlos" (22). El Concilio Vaticano Il ditá en la misma
Gaudium et spes (23): "La índole social del hombre demueso:a que
el
desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la propia so­
ciedad están mutuamente condicionados. Porque el principio, el su­
jeto y el fin de todas
las instituciones sociales es, y debe ser, la per­
sona humana,
la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta nece­
sidad de la vida
social". Y también (24): '"El orden social, pues,
y su progresivo
desarrollo deben, en todo momento, subordhkwse al
bien
de la persona, ya que el orden real debe somererse al orden
personal, y
oo al contrario. El propio Señor lo advirtió cuando dijo
que el
sábado había sido hecho para el hombre, y no el hombre para
el sábado" (Me., 2-27).
El orden social natural y cristiano es así muy flexible y no es
pata el hombre un peso agobiante. "La vida social -seguirá dicieu­
do la
Gaudiwm et spes (25 )-no es, pues, para el hombre sobre­
carga accidental ... , eugrandece al hombre en todas sus cualidades
y le capacita para responder a su vocación", y en otro lugar: "El
ordeu social hay que desarrollarlo a diario, fundarlo eu la verdad,
edificarlo sobre la justicia, vivificarlo
por el amor. Peto debe en­
contrar en la libertad un equilibrio cada día más humano" (26).
Por
el contrario, la planificación socialista representa todo lo
contrario del orden na.rural; es una inversión de perspectivas, un cam­
bio total en sus fundamentos y, como consecuencia, en su alcance.
Recordemos lo dicho antes: para el socialismo el hombre oo es
fin de la sociedad sino medio de ésta, porque cada uno es una parte
490
(22) Quadragessimo anno, 5, 38.
(23) 1-2-25.
(24) 1-2-26.
(25) 1-2-25.
(26) 1-2-26.
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
de la materia humana que es la sociedad. En el socialismo, el bien
común
nada tiene que ver con cada hombre concreto, ni tiene sig­
nificado de
virtuosidad o de perfeccionamiento de la persona; repre­
senta un fin a alcanzar por la sociedad concebida como sujeto y su
contenido
es hedonistai un puro bienestar material o temporal de
la masa humana, máxima expresión de la homogeneización o igual­
dad de los hombres, en la que cada uno es un pedazo de materia
numerada e intercambiable. Con ello, la subsidiaridad se invierte,
ya que· el hombre, cada hombre concreto, no tiene más atribuciones
que las que la sociedad le permite; podría enunciarse una subsidia­
ridad al revés: "cada uno podrá hacer por sí aquello que no pueda
hacer la sociedad"; así, por ejemplo, podrá tener el número de hijos
que le permita la sociedad mientras ésta no pueda fabricarlos en
los tubos de ensayo de sus laboratorios, proposición extrema, sin
duda, peto que
responde exactamente al mismo planteamiento ideo­
lógico que la proposición más templada que vemos todos los días:
podrás tener tu pequeña industria mientras la sociedad se confor­
me con nacionaliz.ar el acero, la banca o los transportes.
Todo esto, como
ya aludimos antes, es la consecuencia de una
subversión completa del acto de conocer.
Mientras el pensamiento
cristiano mira la naturaleza y se esfuerza en conocerla, captando su
realidad,
es decir, que se esfuerza en conocer la verdad, esto al so­
cialismo no le interesa. Lo que el socialismo persigue es raciona­
liz.ar el mundo, construirlo de nuevo según las reglas cambiantes de
su razón (la misma idea kantiana de que "comprender es dominar");
pretenden que la
realidad, descompuesta por el análisis de la inteli­
gencia, se recomponga según otra imagen, construyendo con ello
un mundo que dominará la inteligencia. As~ Marcuse ha escrito:
"'La ciencia de la naturaleza que concibe la naturaleza como un con­
junto de instrumentos potenciales, la materia del dominio y de la
organización, se desarrolla guiada por un a priori tecnológico"; "El
a priori tecnológico es un a priori político en la medida en que la
transformación de la
naturaleza comporta la del hombre y en la
m_edida en que las creaciones hechas por el hombre provienen de un
conjunto social al que ellas retoman"; ·'Mientras la ciencia libera
la naturaleza de todos los fines inherentes y no concede a la materia
491
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JERONIMO CERDA BAFIULS
sino cualidades cuantificables, la sociedad libera a los hombres de la
jerarquía
natural · fundada en la depéndencia de persona a persona,
los liga unos a otros según criterios
de cantidad, es decir, en cuan­
to unidades de fuerza de trabajo abstractas, que pueden valorarse en
unidades de tiempo" (27). La claridad con que se ha expresado
Marcuse
no puede superarse, ni tampoco puede set mayor la con­
junción de ideas socialistas y capitalistas; y es que capitalismo y
socialismo son fmtos sazonados de un mismo árbol: el racionalismo.
"El socialismo -dice Vallet de Goytisolo (28)-coincide con
la tecnocracia, que bebe en la misma fuente racionalista". "Supone
una concepción ideológica del mundo que admite su mecanización
dirigida centralmente por unos cerebros capaces de ordenarla e im­
pulsarla del modo
más perfecto". Seguimos con el eco bíblico de
la gran tentación de la serpiente: "seréis como Dios".
El socialismo se presenta as/ como UNA TOTAL PLANIFI­
CACION ESTATIFICADORA
IV
LA PLANIFICACIÓN DEMOGRÁFICA.
En el socialismo, en ese intento de cuantificarlo todo, según la
planificación racionalista de una sociedad reducida al solo goce ma­
terialista,
el problema del "quantum" de la población es siempre un
factor importante para él; es significativo que el problema de la
cifra de población aparezca siempre hasta en las más antiguas uto­
pías socialistas.
Para los socráticos,
el individuo está completamente subordinado
a la colectividad; la materia social
es una especie de plástico que el
legislador moldea como quiere, añadiendo
o. suprimiendo individuos
componentes de la
misma. Platón, en sus "Leyes", determina la po­
blación del Estado en 5.040 ciudadanos, lo
que supone algo as/ como
(27) Marcuse, citado por Juan B. Vallet,de Goytisolo en obra citada,
pág. 71.
(28) Ob. cit., pág. 76.
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LA S0CIALIZACION DE WS NACIMIENTOS
unos 20.000 hombres, y para m¡ntener fija esta cifra, el Estado ha
de reglamentarlo todo, llegando, incluso, al
éxodo forzoso. El mis­
mo Aristóteles, que es autor del célebre principio socialista de que
la existencia del todo
es snterior y superior a la de sus partes, no
titubea,
para m!lltener la estabilidad de la población, en recurrir a
limitar los nacimientos mediante el
aborto y el infanticidio.
Campanella, en su "Ciudad del Sol", suprime Ja familia y orga­
niza una verdadera remonta humana. En los "falansterios·· de Fou­
rier,
s61o caben 810 hombres y orras tantas mujeres; y en las comu­
nidades del inglés Owen s6lo caben de 700 a 2.000
· individuos.
Pero
el gran sustrato racional, que llevará al socialismo moderno
y
a la tecnocracia capitalista, que en ese punto como en tantos Otros
coinciden, . a la planificación demográfica, arrancará de los estudios
de
Malthus en su obra "Ensayo sobre el principio de la población"
que publicó en Inglaterra en 1798;
malthusianos y nromalthusian06
llegarán hasta nuestrOS días, Curiosamente, Malthus escribió su obra
para combatir al socialismo y Marx le ataeó llamándole "apologista
literario de
Ja clase capitalista".
Malthus contempla a la Naturaleza y observa (29): "la tendencia
constante
que se manifiesta en · todos fos seres vivientes, a aumen­
tar su especie más de Jo que consiente la cantidad de alimentos que
tiene a su alcance" y formula su célebre ley
de que mientras la po­
blación crece en
progresión geométrica, las subsistencias sólo aumen­
tan en progresión aritmética; para remediarlo, hay que limitar los
nacimientos; ·pero, como Malthus es un clérigo, y está lleno de sen­
tido moral, esa limitación s61o la preconiza como "Iimitaeión vo­
luntaria, unida a la castidad y sin recursos prácticos viciosos". Ya
vendrán
después· los neomalthusianos a ampliar los medios antina­
talistas.
La doctrina de Malthus ha sido criticada por "aprioristica'·; no
maneja realmente datos, sino simplemente
el hecho de que la po­
blación de Nueva Inglaterra se había duplicado en veinticinco años;
en cuanto a la economía,
mira s6lo a la fertilidad de la tierra para
decir que confiar en un crecimiento en progresión más que aritmé-
(29) Ensayo, Edición Guillaumin, pág. 6.
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/ERONIMO CERDA BAl'WIS
rica "sería chocar contra todas las nociones que hemos adquirido
acerca de la fertilidad del
suelo". Pocas décadas después, esas no­
ciones fueron desbordadas por la realidad,
oomo puso de relieve
Boussingault. "El error de
Malthus -dice René Gonnacd (30)­
fue confundir una sencilla posibilidad fisiológica y matemática de
crecimiento, con una tendencia efectiva"; no tomó en cuenta, tam­
poco, las restricciones viciosas y criminal-es que actúan siempre ero­
sionando la población.
No obstante esa ausencia de base científica en las ideas de Mal­
thus, tantas veces desmentidas por la propia realidad, ha podido es­
cribirse con plena e,,actitud por Manuel Ferrer (31) que "Europa
Occideotal
se caracteríza por una larga tradición malthusiana, incu­
bada· en el seno de la sociedad, aunque haya sido sancionada
por me­
didas legales (liberación de los contraceptivos y del
aborto en la
mayoría
de los países que la componen). El aparato legal contracep­
tivo y abortivo, sin embargo, es
reciente y se ha establecido en so­
ciedades con pautas de natalidad bastante bajas".:
Esto
podría parecer, a simple vista, contradictorio con la tesis de
nuestro trabajo,
ya que podría creerse que el socialismo, en este pun­
to, es un simple seguidor de una corriente universal que le viene
dada y que utiliza como hacen otras ideologías no socialistas; pero
no es así, ni son argumentos los sarcasmos de Man: contra Malthus.
Man: dirá que la aparición de la superpoblación es una creación ca­
pitalista premeditada para que sobre la mano de obra y haya paro,
para así controlar a los obreros (32); por eso, cree Marx, que en el
Estado socialista es imposible la presencia de la superpoblación;
cuaodo
hay superpoblación es evidente, dice, que el Estado es capi­
talista. Sin embargo, veamos:
Ya hemos dicho que el socialismo
es esencialmente un ateísmo,
un materialismo y un racionalismo con un propósito hedonista de
goce .material; por otro lado, el socialismo nace en el mundo occi­
dental, no sólo en su geografía, sino en sus fueotes ideológicas; no
(30) Historia de las doctrinas econ6micas, pág. 317,
(31) Las politicas demográficas, EUNSA, 1975, pág. 176.
(32) Véase James M. O'Kane: Malthus, Marx y la poblar:ión contem~
poránea, en «Nuestro Tiempo», febrero 1974, núm. 236, pág. 5.
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LA SOCIAUZACION DE LOS NACIMIENTOS
es casualidad ni mucho menos preferencias, el que a lo largo de este
estudio casi no haya aparecido todavía niogún tratadista ruso del
socialismo; es, sencillamente, que el socialismo ruso es casi de últi­
ma hora y sus epígonos no aportan doctrinalmen.te más que conse ..
cuencias de los priocipios elaborados por la filosofía de Occidente.
Es cosa admitida que Occidente, desde Guillermo de Ockam y
su disputa sobre los universales, ioicia la revolución moderna contra
el
pensamiento cristiano (33). El libre examen protestante abre las
puertas al racionalismo (luego hablaremos del Consejo Ecuménico
de las Iglesias
en relación con la cuestión demogtáfica) y el raciona­
lismo es la
base del liberalismo. El siglo xvrn occidental será el
"Siglo de las luces", de las luces racionalistas, naturalistas, positivis­
tas, materialistas, laicistas y Hbera:les. La Revolución Francesa, lla­
mada revolución burguesa, ve florecer en medio de ella espléndida­
mente al capitalismo (así
Jo ha puesto de relieve entre nosotros Fe­
derico
de Castro en su pequeña obra maestra « ¿Crisis de la Sociedad
Anónima?.») y esa revolución burguesa, ya vimos al priocipio con
F. Brau:del, como lleva su espíritu a sus últimas consecuencias en lo
que él llama la primera etapa del socialismo. Carlos Marx, judío ale­
mán, no lo olvidemos, pasando por encima de todos los so.cialiStas
hi'stóricos y de sus divertidas fantasías, saturará de lógica racionalista
los postulados liberal-capiralista y extraerá, sus consecuencias, y a la
inmanencia absurda
en la que cada individuo se crea su verdad y su
norma,
le opondtá la verdad y la norma elaborada por su sociedad
materialista, no como resultado de un voro mayoritario, sino como
racionalidad científica que se impone con toda su ftia!ldad de ga­
binete. En
Marx falta Dios, pero en su lógica no abundan los fallos;
por eso, en una sociedad laica y racionalista, casi insensiblemente
va pen·etrando el socialismo, aunque no se le dé su nombre o, in­
cluso, se diga que se le rechaza. Por ejemplo, las coincidencias tec­
nócratas con sus oponeotes socialistas (pensemos en Francia), no
son meras condescendendas tácticas; simplemente caminan juntos
(33) Verlo, por ejemplo, en Calvo Serer, en España sin problema, en
el capítulo El final de la época de las revolucione.r. También en Francisco
Puy: El nomina/iJmo, crisis de la cristiandad, en «Verbo», núm. 10~, pá­
gina 347.
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/ERONIMO CERDA BAfWLS
en su racionalismo, aunque luego se separen en sus intereses, intereses
que tampoco siempre son distintos: el socialistoo alemán no simpa­
ti2a con las nacionalizaciones porque las juzga antieCOllómicas; tam­
poco el sueco, que prefiere nacionalizar una parte importante de la
renta con los impuestos; el laborismo inglés limita las nacionailiza­
ciones a ciertas industrias básicas y no quiere oir hablar de nacio­
nalizar la tierra; al portugués Mario Soares, todos hemos podido
leetle hace poco, aquello de que antes la banca
en Portugal produ­
cía beneficios y ahora, nacionalizada, es una bancarrota; el Estado
soviético
y sus satélites actúan en su comercio exterior como unos
capitalistas
más ... Turto no son contradicciones, como a veces se
dice; en puridad, son planificaciones dictadas por su propio interés
y utilidad, que es precisamente su raíz; para el socialismo nada es
verdad ni es mentira, nada es bueno o malo en sí: la voluntad om­
nipotente del Estado que encarna la sociedad
es la que en cada caso
resuelve a propia utilidad. El socialismo · tiene innumerables catas
(por
eso veíamos que Perpiliá Rodríguez quería hablar de socialis­
mos), pero tiene un solo cerebro que reduce siempre la masa social
a sus dictados.
El materialismo liberal-capitalista tratará de limitar los naci­
mientos para conservar su "confort", que cree amenazado por una
superpoblación, o simpl"\I'ente por una exaltación libertaria sexual
de fácil demagogia, a la par que socava una moral que le interesa
cambiar; aquí sí que hay contradicción entre pregonar un derecho
natural
y fundamental a la vida y oponerse a ella con la contracep­
ción y el aborto, contradicci6n que no puede existir en el socialismo
para el que no hay más derechos que los que la · sociedad permite
o concede, con lo que con no
darlo en estos casos, se está al cabo
de la calle.
La reforma protestante desacramentafüará el matrimonio,
que pasará a ser un meto contrato civil, que como cualquier otrO
contrato se compone y se deshace; con ello un orden racionalista
suplanta· al orden natural y el camino sigue abierto: anticoncepti­
vos, esterilización y aborto, porque siempre habrá alguna "razón"
para justificarlo; la eutanasia va también encontrando defensores,
muy humanitarios en ocasiones, que ya· inician su práctica, como
aquellos médicos ingleses de que habló la prensa hace unos meses.
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LA SOCIALlZACION DE WS NACIMIENTOS
El socialismo no siempre se limita a gustar y apoyar estas medidas,
iniciadas por partidos más o menos liberales; a
v=s toma la ini­
ciativa, contando con que serán aporados por quienes dicen que no
profesan su ideología; recordemos
la socialista Ley Fortuna de Italia
implantando
el divorcio, ¡apoyada, incluso, por a1gón sector de den­
tro
del campo católico!; su éxito par= que, seg6n las últimas noti­
cias, está animando a los socialistas a proponer un referendum para
uu ley en favor del aborto; el
socialismo tiene conciencia de que no
está solo en esta cuestión: el racionalismo, en todas sus formas, las
contaminaciones e infiltraciones, los oportunismos interesados, el cri­
terio permisivo del mal menor... son sus aliados. En Espafia, perso­
nalidades que se presentan como católicas, hablan, y alguna de ellas
muy recientemente, de matrimonio civil, de divorcio
sólo limitado
al matrimonio civil, de matrimonio civil obligatorio (a lo que ma­
nifest6
su extrañeza en la misma prensa el canonista García Cantero
con atgumentación jurídica e histórica); de que hay que "acometer
lo relativo
al sistema, tramitación y consecuencias de la disolución
do[ vínculo familiar"; está en la calle un libro en el que un capu­
chino defiende la licitud de las relaciones sexuales prematrimoniales,
el control de la natalidad, el
aborto, el suicidio ... De los argumen­
tos
permisivos del divorcio, se está pasando rápidamente no ya a
la defensa
de anticonceptivos y anovulatotios, cuyo consumo ha cre­
cido aceleradamente, sino a los argumentos permisivos del aborto,
¿quién no ha oído alegar que la prohibición del aborto crea el
abor­
to clandestino, que pone en peligro la vida de la madre y, que ade­
más,
es antisocial, porque las clases pudientes lo tienen resuelto mar­
chándose a clínicas extranjeras?
El socialismo, en Occidente, unas veces encuentra el camino hecho
y otras veces lo tiene que hacer, con más o menos dificultades; pero
donde el socialismo se constituye en régimen político del país, la
cuestión es de una c!a,:idad meridiana. y plenatnente consecuente con
sus principios, fomentan o limitan la demografía
seg6n su interés.
Rusia inserta en sus planes quinquenales la política de población;
al
triunfar la Revolución se intentó la destrucción de la familia, que
se consideraba
uua institución burguesa, y se exaltó el atnor libre,
se dieron facilidades para el aborto,
se construyeron pisos pequeños ... ;
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JERONIMO CERDA BA1WIS
contra ello reacciona Stalin en 1930 porque precisa un crecimienro
de la población,
y prohíbe e'l ahorro; las circunstancias socio-econ6-
micas y de empleo . aconsejaban un crecimiento de población; las
razones político-militares talllbién; por ello en esta época se favore­
cieron las
falllilias n=erosas, y se obstaculizó el divorcio y la con­
tracepción. En 195 5 preocupa mantener un cierro nivel de vida y
se abroga la ley prohibitiva del ahorro con el resultado de que en
la actualidad
se producen ¡ más de seis millones de abortos legales
al año en
el país! (34).
El pasado año 1974 se celebró en Bucarest la Conferencia Mun­
dial de Población; el Plan Mundial de Acción sobre Población fue
atacado por
los países socialistas, pero no lo atacaron por la inmora­
lidad
de sus medidas, sino sólo en defensa de su propia soberanía na­
cional, que no admitía intromisiones de nadie; los países socialistas
ya tenían, y siguen teniendo, su propia política demográfica y no
están dispuestos a que se la manipule ningún organismo interna­
dona:1.
Rumanía mantuvo en la Conferencia de Bucarest una política
pro-natalista, porque atraviesa ·una simación angustiosa en materia
de población; en Rumanía no hay niños; en 1966 dio la rasa de na­
talidad más baja del mundo (14,3 por mil); una política de natalidad
hizo subir la tasa al año siguiente al 27,3 por mil, pero fue momen­
táneo, porque ha seguido bajando, y eso que sólo permiten el abor­
to a mujeres de más de cuarenta años.
China aprovechó bien la tribuna de Bucarest para atacar a los
países capitalistas y a Rusia a la vez, para lo cual tuvo que prego­
nar el papel fundamental de una población creciente y, con gran
moderación, su Delegado dijo que en China
se promociona la na­
talidad en las áreas subpobladas, mientras que en las superpobladas
se estimulan los matrimonios tardíos ... Pero veamos las doctrinas
de Mao: "Nuestro Dios ___.,,cribe en su Libro Rojo-no es otro
que las masas populares de China"; "En el mundo no existe nada
aparte
de la materia en movimiento" y "En el mundo objetivo que
(34) Datos de Alban D'Entremont, en El declive de la natalidad en
la U. R. S. S., en «Nuestro Tiempo», octubre 1975, pág. 117,
498
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
hay que transformar están incluidas todas las personas opuestas a esa
transformación; al comienzo deben pasar por. la etapa basada en la
coacción,
después de la cual podrán llegar a la etapa de reeducación,
basada en la conciencia" ("Acerca de la contradicción"). El artícu­
lo 12 de la Constitución china dice que "Es preciso ejercer una dic­
tadura omnímoda sobre la burguesía
en la superestrucmm, inclui­
dos todos los campos culturales". Con
estas bases doctrínales y su
evidente
radicalismo de acción, Cbína camina hacia la destrUcción
de la familia y hacia las granjas humanas.
La Conferencia Mundial de la Población de Bucarest es extraor­
dínariamente ilustrativa por la cantidad de datos que aporta para
nuestro tema; vamos a entresaca,: algunos de ellos de la reciente
obra
de un testigo ocular de la misma, D. Manuel Ferrer, Decano
de la Facultad de
Letras de la Uníversidad de Navarra, "'Las polí­
ticas demográficas", que
ya antes hemos citado; se trata de un gran
reportaje con su análisis doctrinal, que resulta poco menos que un­
posible resumir por la cantidad de detalles esclarecedores que con­
tiene.
La citada Conferencia fue precedida por la de Belgrado de 1965
y
por la de Roma de 1954; sus conclusiones se contienen en el Plan
Mundial de Acción que
mvo que ser aprobado por consenso des­
pués de ser redactado con expresiones flexibles, ambiguas y abs­
tractas para que pudiera pasar sin molestar demasiado a nadie; pero
tiene una serie de iinplicaciones ocultas que nos pone de relieve la
obra citada
de Ferrer; cuando en el Plan se dice que el creciiniento
de la población contribuye negativamente al bienestar y progreso
de la humanidad, quiere decit que los gobiernos tienen la obliga­
ción de llevar a cabo
programas de planificación familiar; donde
condena los abortos ilegales, significa la aprobación de los lega­
les; la integración de la mujer en
la sociedad, iinplica la reducción
de sus obligaciones
familiares; el derecho de cada pareja a decidir
el número de hijos que desean, se traduce en el acceso a los anti­
concéptivos que quieran; en el casó de conflicto entre los derechos
humanos y los objetivos del Estado, es éste el qúe decide, con lo que
se le abre las puertas para un totalitaristnO en el campo de la po­
blación. No se trata de interpretaciones maliciosas o exageradas del.
499
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JER.ONIMO CERDA BAfWLS
autor; allí en su citada obra, están recogidos los discursos e infor­
mes de
diversos Delegados y de las Agencias Oficiales de las Na­
ciones Unidas,
tales como UNFPA, FAO, OIT, UNICEF, UNES­
CO.
Así, el Sr. Rafael Salas habló por la UNFP A, declarando que
ésta había apoyado
las actividades en noventa países en vías de des­
arrollo, financiando más de novecientos proyecros, entre los que se
incluían los de planificación familiar; sus recursos han crecido en
cinco años unos ciento setenta y cinco millones de dólares y debe­
rá disponer para el período 197 4-77 de quinientos millones. La
UNEP y la FAO consideran esencial el frenar el crecimiento de la
población.
El discurso del Direcror General de la UNICEF resul­
ta asombroso
por la lw: que arroja sobre las actividades de tan be­
néfica institución: "La UNICEF se esfuerza por dar su apoyo a
los componentes sociales de los programas más amplios que englo­
ban la planificación familiar •. _ Actualmente, gran parte de la ayu­
da exterior
se consagra más a proporcionar servicios de comrol de
nacimientos, en el sentido preciso del término, que a los factores
sodaies relacionados con la higiene y la nutrición de la madre y el
niño y
de la educación de la mujer. I.os porcentajes deberían inver­
tirse en favor de una efectiva promoción de los
factores sociales, y
ral inversión debería hacerse ti() disminuyendo la ayuda a la plani­
ficación familiar (35). Para el detalle pueden consultarse las pro­
pias publicaciones de la UNICEF, tales como "Relatos ilustrados"
acerca de la planificación familiar en la India, Bangladesh, Pakistán,
Irán, Turquía y otros países, "La UNICEF y la planificación fami­
liar",
en la que se expone la actuación de este organismo sobre el
"planning" (la UNICEF tiene clínicas en más de treinta países des­
tinadas a higiene
maternal y servicios de control).
En el Boletín de Información sobre el Año Mudial de la Pobla­
ción, publicado
por el correspondiente fondo de las Naciones Uni-·
das, se decía: "Los medios de información y de educación sobre la
planificación de la familia y los métodos para practicarla efic,r,,;­
mente, deberían estar, como más tarde en 1985, a disposición de
rodas las
personas interesadas".
(35) Ferrer, en Ob,. di., pág. 124.
500
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
En Europa, Suecia y en América, los Estados Unidos, apoyan el
"planning" con medidas extremas, condicionándose la ayuda exte­
rior a la aceptación del "planning" : esterilizaciones, anticoncepti­
vos, aborto
... ; el resultado es que cada vez son menos los países en
que todo esto está prohibido. Del discurso del Presidente Johnson
en 1966
es aquello de "un dólat invertido en planificación familiat
es más rentable que cinco en deSatrollo". La Fundación Rockefeller
lleva más de cuatenta años trabajando en
el control de natalidad.
El Consejo
Mundial de las Iglesias también envió su informe a
Bucárest, en el que estima: que los llamados "Programas de motiva­
ción positiva" son
fos más aceptables desde el punto de vista ético;
entre ellos se citan las subvenciones
directas del Gobierno o de las
empresas, a las personas que practican la contracepción, subsidio
por vasectomía o ligazón de trompas ••. ; los "Programas de motiva­
ción negativa" los estima más discutibles desde el punto de vista
ético, ¿por qué?, pues, ¡porque
sancionan a los pobres más grave­
mente que a los ricos! : así la supresión de los beneficios por mater­
nidad después del segundo niño; por último, dice, los "Programas
con medidas coercitivas" ofrecen todos dificultades; así la esteri­
lización o aborto obligatorios después de cierto número de hijos,
venta de permisos
para poder tener hijos, etc.
Patece haberse desatado una especie de histeria internacional
antidemográfica en la que los llamados países capitalistas, con o sin
el impulso de sus socialismos internos, dan las mayores voces; todo
ello se escuda en el temor de una catástrofe alimenticia y se vale
para su difusión del hedonismo demagógico; su apoyo doctrinal es
siempre la concepción socialista de la sociedad: primero es la so­
ciedad que la persona, y, aunque no se confiese, se cree en ello; lo
que no aparece muy claro es por qué para la demografía sí que se
acepta,
y para la economía, no.
Ese temor a
la catástrofe alimenticia ha sido cultivado por la
difusión de datos económicos falsos; si antes fue Malthus, ahora lo
han
sido la FA0 y el CLUB DE ROMA. Vamos a transoribir unos
párrafos de un trabajo publicado
por el profesor de la Universidad
de 0xford, Colin
Oatk, en la revista de la Universidad de Navarra
501
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JERONIMO CERDA BANULS
"Nuestro Tiempo" (36) que recoge una intervención suya en un
seminario de estudio en Roma: "Lamento tener que explicar aquí,
en la ciudad en que

tiene
su sede la FAO, que la FAO es culpable
de haber dado al mundo mucha
información falsa. Todo comenzó
en el
afio 1950, cuando Lord Boyd-Orr (premio Nobel de la Paz
1949) era Director General de este organismo internacional. Ante­
riormente yo había trabajado con él. Era un fisiólogo animal muy
famoso, pero carecía de conocimientos políticos y · económicos. El
es el responsable de aíirmat que dos terceras partes de la humanidad
padeceq hambre. Esta afirmación está basada en un error grave de
est¡IE!fsti~ ¡ había confundido dos columnas de una tabla estadls­
tic¡,l, i,Oltentar un cargo tan importante conlleva responsabilidades
muy graves, porque a pesat de haber sido refutada universalmente
esta afirmación, hecha hace
más de veinte años, sigue siendo ci­
tada de buena fe por mucha gente, incluso, lamento decirlo, pot
grau nómero de teólogos y miembros del clero que la aplicau en sus
sennones. ¡ La verdad tarda mucho en eliminat el error! Los funcio­
narios de la F AO sabían muy bien que esta afirmación era falsa,
por
eso la sustituyeron unos afios más tarde por esta otra: que la
mitad de la población mundial snfre malnutrición. Yo era en
aque­
lla época Directot del Instituto de Economía Agrícola de la Univer­
sidad de Oxford. Pedí a la FAO sn definición de la malnutrición y al
propio tiempo la información sobre la que
basaban su afirmación.
Su contestación fue de
Jo más sorprendente: "¡La afirmación se hizo
primero; la evidencia se buscará más tarde! ". Pata empeorar el caso,
solicitaron ayuda de los mejores economistas del Instituto de Oxford
para
pteparar la futura afirmación. La mejor prueba que pudieron
aportar, después de una latga espera, fue que la mitad de los ha­
bitantes. del Orbe no se nutre
'como los habitantes de Europa 0c:
~ideni:al. Ahora bien, considerat la diera de Europa Occidental como
el linde
.de la malnutrición me parece una decisión un tanto sor­
prendente. Cuaiqriier médico les puede confirmar que muchos ha­
bitantes de Europa Occidental.
están afectados de grave sobrealimen-
(36) «Nuestro Tiempo», mayo 1973, núm. 227: Población y de1tlrroJ/o,
pág. 13.
502
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
tación. La FAO hizo también declaraciones respecto al nivel de ca­
lorías, fijando la media calórica internacional en 2.300 calorías-día­
habirante.
La antropólogo australiana Margare< McAtthur, en un
trabajo publicado en el Journal of tlie Royal Stadistical Society en
1964, aplicó
las normas calóricas establecidas pata la FAO a una
información muy
detallada sobre los gastos domésticos en Japón
-los japoneses lo registran todo-y según estas normas, la tercera
parte de la población japonesa padecía hambre, ¡y esto en un país
donde la mayoría de las familias posee aparatos de televión! Puesto
que el Dr. Pandurang Sukatmi, retirado de la FAO, ya no
os­
tenta ningón cargo oficial, no creo se moleste si repito hoy lo que me
dijo entonces:
"No puedo defender las normas calóricas estableci­
das
pot la FAO". Algo más tarde, en 1969, el Direcrot General de
la FAO hizo una nueva declaración, a saber, que "la mitad de
la
población de los países en vías de desarrollo sufre de malnutrición".
Esto,
pot supuesto, es muy diferente a la declatación sobre la mitad
de la población mundial. Al
preguntarle por la evidencia en que
se basó para hacer su nueva declaración, me respondió a!legremente,
en ninguna. Fue sencillamente una afirmación sin evidencia ... ".
"La afirmación más interesante hecha por la FAO fue la de uno
de sus economistas, el Dr. W. H. Pawley, invitado principal a1 Con­
greso de los Economistas Escandinavos en 1971. Habló de una for­
ma muy optimista, diciendo que: ·11as declaraciones anteriores de la
FAO han resultado demasiado fáciles de criticar pata personas como
Colin Clark'. Siguió diciendo:
'Si pensarnos en los próximos cien
años, no veo ninguna dificultad para que la producción mundial de
alimentos multiplique por cincuenta su producción
actual'. No im­
porta con qué exageración se prediga el incremento demográfico
mundial en los próximos cien añ.os, que por supuesto no va a aumen~
tat cincuenta veces. Mucha de la tierra cultivable en el mundo está
todavía sin cultivar,
y la que se cultiva, se cultiva muy mal".
En cuanto a las cifras publicadas pot el CLUB DE ROMA, Co­
lio Oark las califica de gravemente erróneas. "He tratado de averi­
guar, sin conseguirlo --dice-, de qué fuentes obtienen sus conse­
jos en materia de agricultura, pero debe ser de alguna fuente mal in­
formada. Se afirma que son necesarios 4.000 metros cuadrados para
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JERONIMO CERDA BAfWLS
producir las necesidades de subsisrencia de una persona. La verdad
es que ron 2.000 metros cuadrados un buen agricultor puede pro­
ducir, no
las necesidades de subsistencia, sino una dieta al estilo de
Europa Occidental o de América, que
es muy superior a lo que se
precisa para la subsistencia y aun para la salud. El Club de Roma se
basó en las cifras pablicadas por el Comité del Consejo Científico
del Presidente de los Esrados Unidos sobre la
extensión de tierra
cultivable en
el mundo dividiéndola por la cifra errónea de 4.000
metros cuadrados, sin rener en. cuenta que gran parte de la tierra
cultivable puede producir en los ttópiros dos cosechas al año. Tam­
poco tuvo en cuenta que grandes extensiones de pastos, una vez abo­
nados convenienremente, pueden conttibuir a la dieta del hombre
tanto como la misma superficie de tierra cultivada"
... "El Club
de Roma ha hecho también
declaraciones aiatmantes acerca de la
reserva de
minerales ..• Consulté esta tabla de 1949 y sustraje todos
los minetales extraídos desde 1949 hasta la fecha; según esre mé­
todo de susttacción, hace cinco años que se agotaron las reservas
mundiales de plomo y cinc,
y este año acabaremos con las últimas
reservas
de cobre... Además, gran parre de la superficie terrestre
está por explotar ... El Club de Roma divida también que no se con­
sumen los minerales
... Los átomos elementales permanecen en exis­
tencia... La experiencia del pasado. demuestra la capacidad de los
químicos e ingenieros para encontrar sustitutos ... ".
La tesis de Clark es, en síntesis, la contraria a los que creen que
el crecimiento de población lleva al mundo a la catástrofe econó­
mica. Los hechos demuestran que el crecimiento demográfico pro­
duce el crecimiento económiro: la Grecia Antigua, la Europa de los
siglos
XI y XII, la Holanda del siglo XVI, la Inglaterra del siglo
XVIII .•• y es sorprendente que la misma situación se haya dado, un
siglo más tarde, en el Japón y se esté dando, actualmenre, en la India.
Esre año también Colin Clark ha dado una conferencia en la
Universidad de Navarra; en el periódiro El Pensamiento Navarro
Javier Martinena daba un resumen (37) del que sacamos este párra­
fo: "Colin Clark fue miembro de la Comisión Pontificia que hizo los
(37) De 27 de may-0 de 1975.
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
estudios de los que salió la Encíclica Humanae Vitae. Su experien­
cia personal
de la convivencia de los teólogos fue muy depresiva:
se sorprendió del complejo de inferioridad que tenían ante los cien­
tíficos.
Se declaró incapaz de explicar el desenfado con que tantos
teólogos abandonaban su depósito de verdades eternas, para susti­
tuirlas por
las conclusiones mudables de las ciencias. Afortunada­
mente la Iglesia no
se apoya en la fe de los teólogos, sino en la fe
de los apóstoles, en ia comunión con Pedro. El Papa Pablo VI lo
demostró así ron la Humana, Vitae. Rechazó las sinrazones de los
teólogos mayoritarios y se fue con el dictamen justo de hombres que,
como Colín Oark, aunque de un modo distinto que los Obispos en
comunión con el Papa,
también son apóstoles"'. Quede dicho, en
reforzamiento de la autoridad intelectual del profesor
Oark, que ya
era mucha.
Otros grandes economistas; como el italiano Modigliani, el pro­
fesor de la Universidad de Maryland, Brumberg, el también ameri­
cano Everett Hagen (que es Consejero Económico de varios países
asiáticos e hispanoamericanos),
la danesa Ester Boserup ... , insisten
en tesis similares a las del profesor Oark. También el francés Alfred
Sauvy, de gran autoridad internacional en asuntos económicos y de­
mográficos y Delegado de Francia en las Conferencias Mundiales
para la Población en Roma-1954 y en Bucarest-197 4; sigue las mis­
mas tesis de Oatk; de él es la frase siguiente en la Conferencia de
Roma en 1954: "Muchos de ustedes creen que pueden acelerar el
progreso económico de
su país, controlando el crecimiento demo­
gráfico. Si su teoría es válida, Francia debería ser el país más rico
del mundo"
(es de advertir que Francia lleva un control de creci­
miento demográfico desde
el siglo XVIII). Pocos días antes de la
Conferencia de Bucarest publicó, en
Le Monde, un artículo critican­
do severamente a los organizadores de la Conferencia, que habían
sido comprados por los Estados Unidos, y que iban a ser maneja­
dos, sostenidos y controlados; Sauvy atacó a todos los que insisten
en la urgencia de una acción
para frenar la fertilidad, quienes están
dirigidos intelectualmente por
U. S. A. y Suecia, y "teme que la
505
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JERONIMO CERDA BAi población llegue a estabilizarse, lo que haría de ciertos países un
balneario de viejos" (3 7).
En la revista "La actualidad española" (38) se incluye una en­
trevista con Sauvy
en la que califica de anticientífico al Club de
Roma, incluso
en su segundo informe de esta entidad publicado re­
cientemente en Madrid,
y pone el dedo en la llaga al decir que "el
control de natalidad no se funda en motivos económicos, sino en un
profundo egoísmo. Se limitan los nacimientos para mantener el des­
pilfarro".
Esta es la médula de la cuestión: él egoísmo hedonista, muy há­
bilmente explotado,
en medio de una sociedad secularizada y cada
vez
más sensible a los incentivos materiales, en plena bacanal del
erotismo y la pornografía, verdadero opio del pueblo en
nuestros
días. Bajo la capa científica, se presentó, en la Tribuna de Buca­
rest (39) uua encuesta, base de
un informe de las Naciones Unidas,
a difundir
hasta junio de 1977, sobre fertilidad; dicha encuesta es
una lista de anticonceptivos, completísima, cuyos anticonceptivos pue­
de
mostrar, incluso, el encuestador, y va dirigida a las mujeres que
están a punto
de ser madres.
~nticonceptivos y sus prácticas, así como el aborto, han sido
siempre condenados por la Iglesia Católica, en variadas ocasiones y
documentos; la corriente teológica que pretendió abrir brecha en el
Concilio Vaticano II se estrelló contra el muro pétreo de la H,,,,,,,..
nae Vitae, que rechazó incluso la novedosa píldora. Todo esto es so­
bradamente conocido; pero lo que no suele ser tan conocido, al
menos en España, es que la farnosa píldora anovulatoria tiene efec­
tos abortivos. El profesor de la Facultad de Medicina de la Univer­
sidad de Navarra, Dr.
López García, publicó hace dos años, en
"Nuestro Tiempo" (40), un trabajo de divulgación en el que resalta
el efecto anticonceptivo y
el efecto abortivo bajo la apariencia de
normalidad de
los llamados inhibidores de la ovulación o anovula-
(37) Citado por Ferre:t, en Obr. cit., pág. 76.
(38) 9 de junio de 1975,
(39) Ver Ferrer, Obr. cit.1 pág. 70:
(40) Contraceptivos, en el núm. 229-230 (julio-agosto de 1973), pá­
gina 9.
506
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LA SOCIAUZACION DE LOS NACIMIENTOS
rorios; estos efecros los especialistas los conocen, pero el gran pú­
blico, consumidor o no consumidor, los ignora eo España, donde
pone bueo cuidado la publicidad de
esros producros de evitar la sos­
pecha de que pueda ser un anticonceptivo. "Cuaudo se. compara la
propaganda eo
diversos sitios -en inglés y eo castellaoo, por ejem­
plo-, se eocueotra, a voces, tales diferencias para un mismo prepa­
rado
comercial, que parece como si tratara de cosas distintas" (41}.
Realmente,
si el óvulo llega a fecundarse, la píldora en cuestión im­
pide su implantación
en el endometrio, con lo que no puede so­
brevivir y estO es un aborto, porque el óvulo fecundado es ya un nue­
vo ser,
es su cédula primordial eo la que rodo el programa del nuevo
hombre existe ya y
comiema a cumplirse con maravillosa precisión.
Tenemos a la vista la preciosa comunicación a la
Academia de Cien­
cias Morales y Políticas de Francia, del emineote profesor Jeróme
Lejeune, Catedrático de Genética Fundamental en la Universidad de
la Sorbona, que titula "El
comienzo del ser humano" (42); de él
entresacamos estas luminosas frases: "La célula primordial es com­
parable al magnerofón cargado con su cinta magnética. Tau pronro
el mocauismo se pone en marcha, la obra humana es vivida estric­
tamente
conforme a su propio programa... De acuerdo con el más
estricto análisis determinista, el comienzo del ser se remonta exac~
tamente a la fecundación y roda ,Ja existencia, desde las primeras
divisiones a la
extrema vejez, no es más que la ampliación del tema
primitivo"; al
sexro o séptimo día de su vida mide milímetro y me­
dio y
es él, y sólo él, quien por un mensaje químico estimula el fun­
cionamientO del cuerpo amarillo y suspende el ciclo mensrrual de
,Ja madre, obligándola así a que Je proteja; a los quince días de re­
traso de la regla mide cuatro milímetros y medio y su minúsculo
corazón hace ya una semana que late, estando esbozados sus brazos,
piernas, cabeza y cerebro; al mes y medio del citado retraso mide
unos tres centímetros y está casi acabado, tienen ya sus 6rganos y
hasta huellas digitales y se distingue el sexo, y si se Je roza el labio
superior con
un cabello mueve los brazos, el cuerpo y la cabeza en
( 41) Trabajo citado del Dr. López, pág. 13.
(42) En «Nuestro Tiempo», núm. 237 (abril 1974), pág. 5.
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JERONIMO CERDA BAf:WLS
un movimiento de huida; a los tres meses "cuando un cabello toca
su labio superior vuelve la cabeza, bizquea, frunce las cejas, cierra los
puños, aprieta los labios, después SOÍlt'Íe, abre la boca y se consuela
tomando un trago de líquido amniótico. A veces nada vigorosamen­
te a braza en su globo amniótico y da la vuelta en un segundo"; a
los cuatro mesese la madre nota sus movimientos porque da nume­
rosas volteretas; a los cinco agana un bastoncillo que se le ponga
en la mano y se
chupa el dedo e incluso pnede nacer con desarrollo
posterior perfecto ...
Conocidos estos datos científicos ¿quién que siga defendiendo
el aborto podtá defender el derecho a
la vida de cualquiera o el
suyo propio? Tan sólo el socialismo tiene una respuesta lógica para
defender el aborto
y la eliminación de cualquier hombre: el hombre
no tiene derechos frente a la sociedad; sólo tiene lo que
ésta le to­
lera o concede.
Toda esa cadena que
atrancando del matrimonio civil, seguido
del divorcio, la planificación
demogtáfica, con sus anticonceptivos
y
abortos, le sirve al socialismo una vieja aspiración suya: la des­
trucción
de la familia_
Ya hemos visto antes los textos sobre la extitpación radical de
la familia del
freudomarxista Wilhelm Reich; no son los únicos_
Para Marx las relaciones entre hombre y mujer se reducen a repro­
ducirse (43). El desprecio
general por la familia, a la que consideran
como institución
butguesa, es genetal entre ellos, pero no es sólo
una vieja doctrina socialista, sino también una vieja doctrina racio­
nalista, pero mientras el libetalismo ha actuado en este campo so­
lapadamente y con bastantes contradicciones, el socialismo, con más
lógica, suele actuar a cata descubierta. "La escuela liberal -decía
ya Donoso Cortés-( 44) no ha hecho otra cosa sino asentar las pre­
misas que van a parar a las consecuencias socialistas, y las esruelas
socialista~
no han hecho otra cosa sino sacar las consecuencias que
están contenidas en las premisas liberales. Esas dos escuelas no se dis-
( 43) La ideología alemana, pág. 76.
(
44) Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, Colec­
ción Austral, pág, 179.
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
tinguen entre si por las ideas, sino por el arrojo ... , el SQl:.ia!ismo
lleva lo mejor de la batalla, y que en definitiva suyas son las palmas
de este combate".
"La escuela liberal y racionalista -- lado Donos~ (45) proclama la perfecta igualdad de todos los hom­
bres, por lo que siendo los hombres perfectamente iguales entre sí,
es una cosa absurda repartidos en grupos, ya que esa repartici6n no
tiene otro fundamento que la solidaridad de
esos mismos grupos,
solidaridad que es el origen perpetuo de . la desigualdad entre los
hombres, por
eso -sigue diciendo Donos~ "los socialistas, des­
pués de haber negado la familia como consecuencia implícita de los
principios
de la escuela liberal, y la facultad de adquirir en la IgJ.e..
sia, principio reconocido así por los liberales como por los socialis­
tas, niegan la propiedad como consecuencia última de todos estos
principios ... Por último, proclama al Estado como propietario uni­
versal y absoluto de todas las tierras ... Una vez consumada la di­
solución de la familia en nombre de los principios de la escuela }i.
beral, la cuestión de la propiedad viene agitándose entre los indi­
viduos y el Estado únicamente. Ahora bien, planteada la cuestión
en estos términos, es una
cosa puesta fuera de toda duda que los
títulos del Estado son
superiores a los de los individuos, comoquie­
ra que el primero es por naturaleza perpetuo y que los segundos no
pueden
perpetuarse fuera de la familia".
Ha pasado mucho más de un siglo desde que Donoso Cortés
escribiera las páginas citadas; desde entonces para acá los ataques
a la institución familiar
ya hemos visto cómo han progresado en sus
técnicas y su intensidad; nos falta referirnos al último de los pro­
cedimientos que está presentando bajo la etiqueta más atractiva: la
promoción de
la mujer.
Estamos asistiendo al final
del • Año Internacional de la mujer" .•
Ferrer (46) destaca cómo "no es coincidencia que el Año Mundial
de la Población
sea seguido por el Año Internacional de la Mujer";
ambos
han sido patroeinados por las Naciones Unidas y la petición
(45) Ensayo sobre el catoliciimoJ el liberalismo y el socialismo, Colec­
ción Austral~ págs. 177 y 179.
(46) Oh.,;,., pág. 148.
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JERONIMO CERDA BA"&ULS
de su Secretario General, comunicando la pretensión de la .Asam­
blea General al proclamar a 1975 como año Internacional de la
Mujer, según dice
el Decreto español _de 26 de matzo de 1974 or­
denándolo
en nuestra patria, es que se tomen "las medidas encami­
nadas a lograr la igualdad entre los hombres y mujeres y la plena
integración de éstas a
todos los secrores de la vida nacional". Ferrer
dice que los que !e hayan seguido
en la e,,posición de su libro, ha­
brán descubierto con
él "lo que hay dettás de la igualdad y de la
integración de la mujer". Si a alguien le queda alguna duda, que lea
el punto
43 de las decisiones finales adoptadas por la Conferencia
Mundial de la
Po!Jlación, que dice así: "El mejoramiento de la con­
dición de
la mujer en la familia y en la sociedad puede contribuir,
cuando
se desee, a una menor dimensión de la familia, y el que la
mujer tenga la posibilidad de planear los nacimientos mejora
tam­
bién su situación individual". V eari esto a nivel de prensa diaria y
aquí mismo
en Alicante: el periódico Información del 16 de sep­
dembre
de este año, nos incluye una entrevista que la periodista
M.' Rosa Mirasierras le ·efectúa al neuropsiquiatra doctor Moisés
Hidalgu, Jefe del Servicio de
Electtoencefalografía de la Residencia
de la Seguridad Social
"20 de noviembre"; la entrevista plantea el
"stress" de la madre trabajadora y se ilustra con los siguientes titu­
lares a toda plana: "El trabajo en la mujer es francamente positivo".
"Pero debe desprenderse de lastres domésticos y ambientales". "Su
tensión
surge en la relación con los hijos". "Solución: Guarderías y
planificación familiar"; de las respuestas del docror entresacamos
las siguientes: "Vamos hacia formas de vida
en que el hombre y mu­
jer
trabajarán de un modo paralelo y sincrónico y, naturalmente, ca­
minamos baria unas estructuras familiares que apenas se van a pa­
. recer a las actuales. En esta sociedad del futuro, el plantear el proble­
ma de la mujer que
trabaja, no tendrá, en absoluto, sentido. Ahora
sí existe, porque, en general, nos movemos por esquemas emotivos;
caminamos más
eón nuestras· creencias que con las idea5 que tene­
mos. Pero alcanzaremos esta· unidad, que es el ideal. Generalizando,
quiero decir
que la mujer está ya preparada para realizar trabajos
sin ningón problema psíquico; lo que ocurre es que el ambiente la
empuja a qnedarse en casa y cuidar de la prole; además de que los
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LA SOCIALIZACION DE LOS NACIMIENTOS
trabajos caseros no se han agilizado lo suficiente. Lo más importante
es quitarse estos lastres". "Usted -pregunta la periodista-ha
apuntado al principio de nuestra charla que el futuro es optimista,
· ¿pero cómo?", y le contesta el doctor: "Planificando y controlando la
natalidad. Un matrimonio joven sin hijos puede
espetar varios a/íos
a tenerlos hasta que planifique cuántos quiere y cómo los va a tener.
Después, encontrar la guardería,
y el tiempo que pasen con los hijos,
escucharlos con tranquilidad".
Podríamos sufrir la tentación de pensar que todo esto
es un poco
desorbitado y que, pese a los ataques, la familia vive aún y que
puede defenderse; cierto, esto último,
y en eso estamos, pero no es
menos cierto que ésta no es ya la realidad en muchas ex-familias y de
muchos, demasiados, países. El pasado 26 de septiembre
comenzó en
Barcelona el XIII Congreso Internacional del Notariado Latino, al
que asistí formando
parte de la Delegación Oficial Española; uno
de
los ternas del Congreso era el de los "Hijos ilegítimos", y en el
aula en la que
se debatía pudo oirse a algún delegado extranjero
referirse a la
familia como una institución jurídica muerta que ha
pasado a la Historia ...
Destrucción de la familia, limitación de la natalidad... ¿con­
secuencias? Las que· el ·mismo socialismo había previsto: su avance
a pasos agigantados de manos del ateísmo, provocado pot la corrup­
ción de las costumbres;
pero su victoria es pírrica: está llamado a
reinar sobre los
restos de una humanidad envejecida. Veamos algu­
nos datos:
"Alemania Occidental, 200.000 alemanes menos cada
año"; "Francia, de cada cinco personas, tr~ son inactivas"; "Ingla­
terra, rondando el crecimiento cero"; "La mitad, ancianos. EL FU­
TURO DE EUROPA"; "Holanda no renueva
su población: En 1973
nacieron 17.000 niños menos que en 1972 ", las tasas de natalidad
de Bélgica,
Alemania Occidental, Finlandia, Dinamarca, Italia y Sue­
cia se cifran alrededor del 12 por mil (47). Rusia tiene un auténti­
co desplome de natalidad y su población anciana ha llegado al 15 %;
en Bielorrusia, Ucrania, Estonia, Letonia y Lituania la proporción de
( 47) Datos del Dossier publicado por «Actualidad Española», 9 de ju­nio de 1975.
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JERONIMO CERJJA BAfWLS
niños es de siete por cada cinco familias, o sea un 1,4 por fami­
lia (48). Entre
196o y 1970 las dos Alemanias han tenido crecimien­
to cero; también
Francia, en la que en 1974 nacieron 160.000 niños
merios; en
· USA de cada cinco familias pobres, cuatro utilizan desde
la píldora a la esterilización (49); renunciamos a dar estadísticas de
"abortos legales": su crecimiento es alucinante y siguen además los
llamados ilegales.
Marx esperaba que la evolución le trajera el hombre nuevo, pero
parece que
lo que se está consiguiendo es el hombre viejo; para éste
se
le están creando aceleradamente "Residencias", que cada vez fa!.
ran más, mientras en algún país, corno Inglaterra, comieman a so­
brarle escuelas
por falta de niños. Se está preparando el terreno para
la Eutanasia; al fin y al cabo para el socialismo ésta no presenta nin­
gún problema doctrinal. Entre tanto, ya ha surgido una nueva luz
diabólica para acelerar la consecución del hombre nuevo: la mani­
pulación genética del embrión humano. Pompidou, el fallecido Pre­
sidente
de Francia, llOS lo ha denunciado en su libro póstumo "Le
noeud gordien"; también
Juao Vallet en su reciente libro sobre la
Tecnocracia (50) nos trascribe unas páginas estremecedoras
de Ugo
Spirito: "Los
esrudios de genética y de embriología han llegado ya
a resultados tales, que autorizan la previsión de la posibilidad de
modificar esencialmente la vida humana ranto en su fisonomía físi­
ca corno
en la psíquica ... ".
Por ese camino estamos en lo que Salet y Lafont han llamado "evo­
lución regresiva"; el hombre aprisionado
por un sistema de socia­
listo totalitario, puede llegar
por la fuerza de los acontecimientos
a
una atrofia del cerebro; puede llegar a obtenerse un tipo humano
degenerado:
de tipo bestial. Todo es cuestión de tiempo, técnica
y

. . . negar a
Di<>&
Por eso un día un Papa dijo que "el comunismo era intrínseca­
mente
perverso". No busco la cita (51), todos ustedes la conocen.
( 48) Véase El declive de la natalidad en la URSS, de D'Entremon~ en
«Nuestro Tiempo», núm. 255-256, septiembre-octubre de 1975, pág. 115.
(49) Ferrer, Oh. cit.
(50) Ob. cit., pág. 205:
(51) Pío XII, Divini RedemPtoris, núm. 58.
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