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1979

Propiedad, vida humana y libertad

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1979
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Pobreza frente a riqueza

POBREZA FRENTE; A RIQUEZA
POR
ABELABDO DE ARMAS
Es para mí una gran satisfacción el poder dirigirme a este
grupo de amigos de la Ciudad Católica. No me siento en absoluto
digno de tener
la intervención que clausura esta nuestra décimo
dctava reunión, pero es para mí una ,satisfaGción hablar a este audi­
torio, porque me dirijo a gente buena, y precisamente porque me
dirijo
a gente buena yo quiero hacer a todos un llamamiento: ¡No
es suficiente ser buenos! Los momentos que estamos vi~iendo nos
precisaD. no solamente como buenos, ni siquiera como muy buenos,
exigen que nuestras vidas sean santas. No es una exigencia des­
mesurada el que al encontrarme yo aquí ante un grupo de gen­
te tan buena, quiera hacer esta intervención final exhortando a
la santidad. Los momentos que no& están tocando vivir no ig­
noramos ninguno de los asistentes que son graves, muy graves,
y decía Plo XII, que ante la o~a antirreligiosa de la hora pre­
sente los deberes de los católicos son muy exigentes y urgentes. A
nadie
le es lícito permanecer con la cabeza agachada, los hraros cru­
zados y tomblándole las piernas. Nos encontrarnos en estos momen­
tos y ante esta disyuntiva de la historia y precisamente por ser la
sin.tación tan pavorosa, la solución tiene que ser más simp'le de lo
que nosotros pensamos con nuestros criterios
racionales, puramente
humanos. Esa solución simple, pienso yo, es la que el Señor,
cuando ha querido salvar a la Humanidad, ha trazado descendien­
do del cielo a la tierra.
En el cielo, dice San Bernardo, abundaba la riqueza y se des­
conocía la pobreza; en cambio, en la tierra abundaba la pobreza
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ABELARDO DE ARMAS
pero se desconocía su valor. Y el Verbo de Dios se hizo carne y se
abrazó con la pobreza. Se humilló obediente hasta la muerte y muer­
te de
Cruz. Fue pobre en Belén. Pobre huyendo a Egipto. Pobre
en
Nazareth. Pobre en su vida pública. Pobre en la Cruz. No utilizó
un disfraz de pobreza. No tenía el res¡,aldo de la omnipotencia
Sivina; quiso vivir auténticamen~e pobre, sentir la pobreza.
En este momento y con los temas que se hau tocado en nuestras
reuniones,
en nuestros éllaientros sobre la propiedad, yo quiero
exhortar a todos a
desposeernos radical y wbsolutamente de nuestras
riquezas, de nuestras propiedades, porque cuantos estamos aquí reu­
nidos somos riCOs, · rodó está ·en el concepto que tengamos de ri­
queza.
El capítulo 25 de San Mateo es sorprendente. En este cá­
pítulo el autor, el Evangelista ( el autor es Dios, el instrumento
él Evangelista, Dios nos habla por San Mateo), nós propone dos
p.,:ábolas y una profecía de los úÍtimos tiempos del Juicio FinaÍ.
En las dos parábolas y én esta aseveración profética del Señor se
condenará,. no por hacer el mal, sino por lo que podíamos llamar el
capítulo de condenación ·por el no bien.
Las parábolas son: primera, las vírgenes necias. Hay un re­
chazo de Jesús (el Esposo que no ha llegado) en aquellas bodas ha­
cia aquellas vírgenes que en: el moni~tÓ e~·: que se presentan
llegan tarde: ¡Abrenos, ábrenos! pero Cristo !as rechaza. ¡Son vír­
genes! ¡No han hecho · nada malo! Pero se les 'i,a acabado el aceite
( el aceite tiene una triple significación bíblica, porc¡Ue el aceite es
salud -es mediciiia-, el aceite es alimento y el ic:eite ·es luz).
Aquellas vírgenes, ¡almas vfrgenes!, hablan agotado la luz para
lluminar, el alimento para dar de comer, la medicina para curar.
La segunda parábola es la de los talentos y aquí Cristo rechaza
a un alma que no dice en .el momean:, de pedirle cuentas: "no
tengo
nada". Entrega el talento que tiene todavía (cufotos católi-.,
cos desearíamos poder tener el alma en tal disposición que pudi&
ramos decir: "Seíior puedo devolver lo que me diste. Lo tengo aquí.
¡ Muchos lo hdi,os,..perdido! "). Entrega el talento, pero no es sufí-e
ciente: "Quitádselo a éste y dádseló al que tenga cinco".
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POBREZA FRENTE A RIQUEZA
La condenación, la aseveración del Juicio Final es "porque tuve
hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber,
porque estaba desnudo y
oo me vestiste, porque estaba enfermo y
no me visitaste". No es porque hiciste mal, es porque no hiciste
bien. Ahí
se cierra el capítulo 25.
Entonces no nos basta con ser buenos, ni siquiera muy buenos.
Hay que ser santos. Hay que actuar. Ahora bien, en el momento en
que se descubre ante nosotros un panorama gigantes!X) de acción,
donde nos sentimos incapaces frente a las necesidades d~l . momento
presente
para realizar grandes acciones, en s~da sufrimos el espe­
jismo de querer proyectar nuestra acción con el tecnic,ismo, f:OIDO
si los bienes espirituales, el bien espiritual que nosotrQs desey,mos
iealizar, podiese equipararse al bien material que cualquier empresa
pununente humana proyecta, planifica, realiza, desarrolla. Loo pla­
nes de Dios son distintos de los de los hombres y por eso hay
qu,e .wner la mirada en El (una cosa es ver y . otra es mirar; se
puede ver, poner los ojos y no enterarse. Hay que mirar pene­
trando bíblicamente, como hacia Jesús: "miró" y "llamó" ponien:
do en
él sus ojos. Lo mismo podernos oír y no escuchar. i>e tra­
ta de escuchar). Pero para ponernos a la escucha, para penetrar con
nuestra mirada, hay una posición única en el hombre: ¡ esrar de
rodillas! Hoy hay una gran diferencia enrre la teología actual y la
teología de. los Santos Padres o de los Doctores de la Iglesia. Aqué­
llos hicieron teología !le rodillas. La teología de hoy, sin embargo,
se la titola una teología senta&. En jos métodos educativos sucede
lo mismo: hoy los pa!Íres fse_ decía precisamente en la últiroa reu­
nión que hemos tenido por alguno de los asistentes) padecen !le
comodidad. Los métodos de educación tampoco están fraguados si­
tt>ándonos de rodillas ... A todas las escalas nos es preciso "más
enfermar de
las rodillas", como decía San Juan de la Cruz, cuando
maestro de novicios en
Segovia, hablaba de los métodos ·de forma­
ción para éstos y decía: "más prefiero que enfermen de las rodillas
que de
los ojos". Hoy ten4ríamos que enfermar todos de las rodi­
llas. Es más necesario que nunca -rezar,. pero no solamente porq~e
la ~ituación en el momento_ actual nos -requiera hacer más· oración,
sino precisamente para que esa oración ,o.os proyecte hacia la acció,:,..
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ABELARJJO DE ARMAS
Ahora bien, una acción que no esre informada por la oÍación, por­
una alta vida de unión con Dios-, por una vida eminentemente con.:
templativa, es acción nula: esto es lo que estamos viendo en tan•
tísimos movimientos en la Iglesia: tienen verdaderos deseos pero
no se aplican a la imitación única y real de Aquel que se nos ha
presentado
como modelo y por lo cual la vida no es buena, como
decía San Juan de la Cruz, si no es para imitarle. Esta vida, este
modelo que se nos presenta, es la desposesión total y absoluta de
nuestros valores.
San Ignacio de Loyola, entre las meditaciones cumbres ( a mi
juicio) de los Ejercicios Espirituales, nos coloca la meditación de
las dos Banderas (se ha dicho de San Ignacio que es padre de la
sicologia moderna, que ha demostrado conocimiento muy profun­
do de los engaños del "mal caudillo", corno él dice en sus Reglas
para discernir espíritus,
un conocimiento que hoy algunos dicen
desusado, otros lo creen una intuición, yo diría sencillamente que
es una inspiración de la Santísima Virgen en Manresa dándole á
conocer los engaños del "mal caudillo", de Satanás). Precisamenté
en esta contemplación de las dos Banderas, Ignacio de Loyola nos
presenta ahí el peligro que tenernos frente a la pobreza y frente a
la riqueza {que en sí mismas, como nos decía hace uti.os momentos
don Juan V allet, citando a Santo Tomás, son indiferentes. Es el uso
que se haga de la pobreza o el uso que se haga de la riqueza el que
las llena de contenido: que se destinen al bien o al no bien). Nos
propone
San Ignacio de I:oyola en esta contemplación ( en su
preámbulo inicial, y leo el final del preámbulo porque encaja para
lo que estamos hablando) "y por el contrario, para conocer la tác­
tiw del enemigo de natura humana y cómo nos debernos disponer
para venir
en perfección (en Santidad) en cualquier estado o vida
que Dios Nuestro Señor
nos diera para elegir" la tendencia a la per­
fección, el aspirar a la perfección es para todos los estados, no el
confusionismo de creer que es solamente para los que se van en se­
guimiento · de ios Consejos Evangélicos. En todos los estados, hay
que aspirar a la perf=ión. Y para que podamos llegar todos a Já
perfección sitúa aquí San Ignacio esta meditación - que el enemiga de natura humana está empeñado precisamente, em-
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POBREZA PJUlNTE A RIQUEZA
pezando por algo que es bueno ( que es el derecho legítimo que te­
nemos a poseer como se ha dicho en tantísimas de nuestras confe­
rencias,
el derecho que tiene el hombre a la propiedad privada)
esto es precisamente lo que
va a utilizar Satanás, para torcerlo
"arrojando primero
'hilillos, redes, cadenas, de forma que siembre
primero
un deseo de riquezas el cual llevará inexorablemente a un
vano honor de las cosas del mundo y de ahí a crescida soberbia".
¿Por qué es tan fácil que se nos dé estJe fenómeno? Porque en
cuanto tenemos posesiones, en cuanto tetiemos propiedades, con lo
que tenemos confundimos lo que somos y Satanás nos tienta fá­
cilmente porque esto fue lo que le perdió a él : No olvidemos
qu~ él era Luzbel, la luz más bella del firmamento, de las cria­
turas angélicas creadas por Dios y este Luzbel no se conformó
con lo que ya era, sino que quiso ser romo Dios, puesto que ese es
el grito con el que fue arrojado al infierno: "¿Quién como Dios?"".
La tentación que pone a Adán y Eva es precisamente la misma:
,,-¡ Seréis Como ·dioses!", porque sabe que el corazón hwnano está
hecho para Dios, como dice San Agustín: "Nos hiciste para Ti
Señor y nuestro cora%ón permanece inquieto hasta que eu Ti des­
canse··. En ese deseo de posesión
de la verdad wbsoluta, del bien
absoluto, del todo absoluto que
es Dios, siempre tendremos un hue­
co mientras estemos peregrinando en esta tierra y por ahí se mete
Suavemente el "enemigo de oátura ·humana" con un deseo de ri~
quezás~ Un deseo que en principio aparecerá como lícito.
La tentación primera que sufre el Señor en el desierto es la del
deseo de riquezas: "¿Por qué no conviertes todas estas piedras eu
panes?".
Entonces nos advierte San Ignacio: ¡Cuidado con el deseo . riquezas, que a veces podemos apetecerlo por deseo de hacer blen!
(¡Cuánta necesidad vernos en
el mundo! ¡Cómo me gustaría ser mi­
llonario para distribuir mis millones! ¡Cómo me gustaría tener
mucho más talento, ser un gran orador. para ,poder utilizar los me­
dios de romunicaci6n social, escribir, tener una magnífica pluaia
ágil!). Queremos talento para hacer el bien y es magnífico ese de­
seo de riquezas (y estoy diciendo riquezas para hacer el bien) pero
¿qué · se sigue inmediatamente a tener riquezas? InmediatameJl-
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ABBLARDO DB A~
te que una persona tiene riquezas {por ejemplo, en el. campo
del dinero), a sµ alrededor está la adulación, y además pone más
seguridad
en el dinero que confianza en Dios; pone, como nos
decía
el Evangelio de hoy, la confianza en las riquezas. ¿Y en cqan­
to. a
los talentos humanos? En cuanto una persona tiene talentos
humanos, tiene riquezas, porque declaraos al principio qué con­
cepto teníamos de las riquezas: Todo don, todo bien, todo talento, qllt!
es estimable para una persona y es estimable para los demfos, eso e~,
riqueza; ¿tengo salud?, ¿la salud es estimable para mí?: Sí, ¿es. es-.
timable para los demás?: Sí, luego tengo riqueza. ¿Tengo inteli­
gencia?, ¿la intelig~ía · es estima:ble para mí?: Sí, ¿es estimable
para los demás?: Sí, luego tengo riqu~a. ¿Tengo belleza?, ¿La. be­
lleza es estimable para mí?: Sí, ¿es estimable 'pata los demás?: Sí,
pues tengo
riqueza. ¿Tengo simpatía?, ¿es estimable para mí?: Sí,
¿es estimable para los demás?: Sí, pues poseo riqueza ...
De todos estos talentos de los cuales. Dios nos ha dotado y que
los
tenernos en. posesión, pero romo administradores porque no es
una posesión total y absoluta, porque "no tenemos nada ( nos dice
San Pablo) que no hay!llllos recibido". De todos estos dones y de
todos estos talentos se nos va a exigir cuentas. De·_,estps ~ntos de
los cuales uo nos habla el marxismo cuando trata de,desposeernos de
la propiedad privada al ataearla, eludi.endo la reforma del corazón,
del hombre que es donde está la base de toda reforma y no en las
estructuras: tú eres el primero que tienes que desposeerte, aunque
iló tengas · nf cinco céntimos,· de la· riqueza de la que· te ha la Naturaleza, porque siempre tienes algo de inferior condición
bajo ti. Y de esta riqueza mía personal tengo que dar a los que están
a
mi alrededor. Esa es la parábola hacer el bien, ajhí está la con Todos podernos
l!acer mucho más y el enemigo lo sabe perfec­
tamente. Conociendo esto, trata de
llevarnos al vauo houor de las
cosas del mundo, porque en cu.anto tenemos riquezas, lo mismo q1.:1e
el que tiene dinero no puede evitar la adulación; el que tiene in_t~:­
ligmcia, el que se considera. capaz de· valerse por sí .mismo, pon.e
más la confianza en los medios. que posee, que cuando es realmente
pobre. Póngase
un ejemplo en el campo apostólico: Yo me de 12$
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POBRE'?./4 fRBNJ'E A RJQl)F,Z;{l
a la' formación deda juvenmd. Si á·mÍ, me di~:. "iotrc¡dúcete ahí
eg: uhaccbarriada·:a:v.er · cómo sacas. chkos" /.y DO ll'.le .dan c11i!d~ .~!l .. ~b­
so)µco,: yo .voy ante un·Ságrarioy digo: "Señor, m\leye Tú las ¡¡Jmas,
-in~spírar;ne, ¿qué~.pued.o_ hace.t:?-,'.' Jré allí--so_lo, ~brel p~~-~en_:_nq1p.b;_e
del Señor.:Si por el.rn!ltratio ffil':. dan dinero,digo: ''iflo!Ill>rel Como
,a estos chicos les. gusta elfútbol, .. ll~g¡u-é allí,:aU,arrio aqu<;l,:Y les
dité. que . tengo .unos · pantalones.y .. ullas . ta.miseta.s. y .que p<>\!!,Olos
organizar ... un .equipo,. .. , .que.-v.py_._a,-do~ .Wla-_.q:,pa,.q~e-,t_~~~s
:·balónes.:;'' Y voy· confiando en mi Í,,,Jón, en mi,c.amiséta,0 en)as
-cos~~ que. tengo .. ..y pienso. que :voy·.:a _tra~ _esos -f;h).C(?S-_l;iaci_a ,m.í, . .r-:_n.c>
traeré a nadie, . porque· .en .eLplan de Pios, para da¡: Javida. divjna,
.'.la coajiianza ·.tiene. que estar .:pues1;a cm .El .y_ nq en ,r;ní._ Por __ lo tap!O
:cabe el peligro. de. que del deseo, honor de las. cosas del.mundo: puede empe;.at&e ,;,,,. carrera' ;,or d.eseo
.de servir a. Dios, y tener grandes· talentos, pero ¡qué peligroso es
tener títulos académicos,y ,no .pcner la.confianza en .~los! .¡qué.pe­
ligroso es tener dinero y no poner la confían.za en el dinero! í qt:1,é
peligroso es. en esta vida poner: la .w.n:filmza: en los· Jalentos ,que. Dios
nos concede! Porque enseguida -se sigue la adulación. ~-·-s::µ_aªtp
.un:-alurnno es .brillante .. en. la e,;posición,, cua,o<;io ha captad<>.)• en­
señanza del profesor, mientras los dern,\s no. han wgido t!)d,L"fa
· nadá; Jos-demás admiran. Cuando UDO es.un gran deportista, ensegµi­
da tiene la adulación. alrededor. Y con lo que, tiene oonfnncle lo
que es:
:Como. la Biblia nos dice que el número de los tontos es · iofiriito,
pues hocemos
infinito, el número de .ronterJas, 'y ~ lo que les
estoy. diciendo .un ejemplo, una anécdota, que titulo yo "El burro
:délaineliquías" .. , ',,
· Sucrdíó 1'll un puebl :campana de la iglesia. parroquial acudió la geme en inult ud .. To el pueblo en masa hacia la ermita en llamas. Estaba lejos, enli ]a­
' d'e,a de .1ac· montaña. · Llegaron ·:a· déstíempo y la: ermita se húndió,
peto hubo t!) ,del
Sanro Patrón, la i.mageo de. la Virgen, las ·vestiduras que ,había
-allí, algunos vasos sagradós'. y c<)n tbdo aqu~Jlo decidieron> ,hacer
uria 'procesión ,hada la. parroq.uia ·para .'trasladarlo y eólotar!o: ll)tí.
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ABELARDO DE ARMAS
Se encontraron allí con que había llegado el burro que utilizaba el
aguador del pueblo, con dos tinajas. El buen hombre, al ver el fuego,
se fue para hacer algo, lo que pudo, con las tinajas llenas de agua.
A
los aldeanos se les ocurrió desposeer al aoimal de la carga y po·
nerle -en cada -una de sus alforjas las reliquias d-e los santos, las ves·
tiduras, la imagen de la Virgen, del Patr0no. Inmediatamente se
inició la comitiva bacía la parroquia. El pueblo, al ver arrancar al
asno,
se •postraba de rodillas y todo el mundo en reverente silencio
iba dejando
pasar la cabalgadura. ¿Qué le sucedió al burro? Le
habían tratado siempre. a palos y de repente se encontró, sorpren·
dido, con que todo
el mundo ,e postraba de rodillas ante él: le ha·
cían reverencias, inclinaciones. Acabó por confundir lo que era
con
lo que tenía y ,e sintió tan halagado, tan adulado (todo era
esmpendo, nadie le daba palos, todo eran reverencias) que
pensó:
"No doy un paso más" : Y se quedó quieto. Entonces, todo el mundo
empujaba al
asnito cariñosamente: "Anda burrito, ¡por favor, arran­
ca!".
¡Qué satisfacción tw inmensa: todo el mundo de rodillas a mi
alrededor! ...
Esto nos suele pasar a nosotroo: es lo que llama San Ignacio el
peligro de las riquezas, que nos llevan al vano honor de las cosas
del mundo y crecida . soberbia, y de ·ahí a toda clase de vicios y
pecados. Y esto que pasa a escala individual pasa a escala colectiva:
pasa a las sociedades,
pasa a los Estado.: en cuanto un Estado se
ensoberbece porque tiene riquezas (piensen en estos momentos en
los países árabes dominando el mundo con el petróleo. Piensen
en
el poderío económico o en armamento de Estados Unidos o de
la URSS), se pone la confianza en el dinero, en el talento, en el valor
de los medios humanos,
y se pone la desconfianza en Dios: Esos
países están avocados a la ruina porque la gloria es siempre para
el Señor.
Por esto Jesucristo quertá llevarnos a pobreza. Y
San Ignacio,
en esta misma meditación, nos orienta frente a estos escalones de
deseo de riquezas, de vano honor de
las cosas del mundo y crecida
soberbia, presentándonos la bandera del snmo
y verdadero capitán
Cristo Jesús,
y nos hace que bagamos una petic-ión: "cnnocimien-
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POBREZA FRENTE A RIQUEZA
to de los engaños del mal caudillo y gracia para de elloo me guar­
dar y conocimiento de la vida verdadera que muestra el sumo y ver­
dadero capitán Cristo Jesús y gracias para le
imitar", Y, ¿a qué nos
exhorta
Jesús? . Al deseo de pobreza frente a riqueza. A oprobios y
menosprecios frente al vano honor
de las rosas del mundo. A la hu­
mildad frente
a la soberbia. ¿Por qué? Porque en el momento que
uno es pobre, de
la pobreza se sigue la humillación, se sigue el
menosprecio. ¡Cuando una persona es pobre nadie le hace caso!
Aquí es donde voy en esta intervención mía:. Hoy Dios nos está
llevando a pobreza. Hay dos maneras de
pobreza: una pobre,,a es­
piritual y una pobreza acru.al. No es suficiente en los momentos que
estamos v,iviendo, que espiritualmente nos desprendamos nosotros,
que afectivamente deseemos desprendernos de las cosas que tenemos.
Bs que tenernos que ser desposeídos actualmente, efectivamente,
Que nos quedemos
sin nada, porque solamente así estamos en la
imitación de Jesucristo en la Cruz, que está despojado de todo. Y
no
haiy otro camino para hacer la redención del mundo que mediante
la crucifixión: "Si el grano de trigo no cae en la tierra, se pudre y
muer~, no da fruto". "Sin efusión_ de sangre no hay redención". Si
queremos -salvar este mundo que está a nuestro alrededor no tene­
mos otr~ camino que la imitación de Jesús. ¡No nos bajemos, pues,
de la Cruz!
Estamos siendo despojados. No nos hemos desposeído nosotros
voluntariamente y, por tanto, seguiP10s teniendo nues_tros: talentoi;;,
pero Dios va por otros caminos: ¿No es un despojo dolorosísim9
el que te arrebaten la Patria, como estamos viendo que se nos arre­
bata España? ¿No sufre uno cuando ve que se nos está despojando
de
la fe? ¡Se despoja de la fe a nuestros hijos, a nuestros familiares, a
nuestros compañeros, a mis ah1mnos, a los muchachos ron los que
trabajo! ¿No se nos está despojando de la moral? Y, sin embargo, he­
mos de tener (sobre todo en
horas de oración) un criterio sobrenatural
y decirnos: "estamos viniendo· a pobreza, y, ¿qué caminos sigue-Dios?
No los entiendo, Señor, yo no te entiendo. Cada vez te entie_ndo
menos, pero por eso cada vez te amo más y t.e admiro más, porque
eres grande, Señor".
Ahora. nosotros, como Job, nos damos ._cuenta que estamos. s-ien-
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ABELARDO DE ARMAS .
do sometidos a: una apuesta. Un día apostó Satanás ,con Dio,·y k
dijo: "Te apuesto que si me dejas actuar a mí te demosttaté ·FÓIJ!¡l
ú1 siervo Job nó te es tan fiel como parece". Job será desposeído
de
todas sus riquezas. Su mujer le instará para que maldijera de
Dios, pero Job le dirá: "No sa,bes lo que di~es, porque si admitimos
de Dios los bienes, ¿por qué no vamos a admitir los males?". Y añade
la Biblia: "aquí no faltó en nada Job". Porque Job creyó y asl le
decía a
su mujer: "El Dios que me ·salva está. vivo".
Si vemos las épocas de bendición para las sociedades, para los
Estados, para las personas y las admitimos como gratitud, conii>
bendiciones de Dios, ¿por qué cuando vienen las épocas de males,
(aunque el mal no puede salir de Dios), no podemos admitir sobre­
naturalmente que Dios nos está despojando de todo, porqué·. es .el
inerecimiento de nuestros pecádos, porque no supimos utilizar !Os
bienes y los dones que él derramó sobré nosotros y ahora, en castigo
de nuestros pecados, perdemos aquello y estamos siendo desposeídos?
Vamos a la Cruz que ya antes cogió el Señor sin merecerla (preci­
samente porque
cogió sobre sí todos nuestros pecados). Si vemos
que sé nos está desposeyendo de ·todo, comprendamos· que ahí, en
esta Cruz deÍ despojo total, de este sufrimiento que hay en. tantas
almas ,( tantOs sacerdotes sufren-· hoy en sus ói-denes réligiosas,. tantas
almas buenas, tantos padres de familia, tanto sufrimiento COnio
hay en estos momentos.' tanto dolor; y no' me· refiero al dolor
físico síno al dolor moral) hay que abrazarse a él y recibirlo también
cotDO venido de Díos, sabiendo· que si yo sonrío en esta .apuesta· e~
h que Satanás nos está hiriendo (pero qúe por encima de· todo, 'el
que salva está vivo), Dios tiene sus planes·· y este" stifrimieD.ter -.de
ºunas CU.antas almas escogidas '(que son :más de lri que a· nosotros· nos
parece, y a las que debemos llevar este· mensaje dé aceptación} snfrimiento es salvador para el mundo.
Sabernos
desprender de nuestras posesiones y dejar que Dios
··aoS despC>sea cie nuestras··cosa~. pórquC ... ño ·viene· a ·vosorros--bus·
cando vuesttas cosas, dice Sá.n Pablo a los Corintios~ .sirio ·a vosotiós
mismos"~ Dios quiere vuestra. ::entrega totál: de nuestras personas,
de nuestras cosas. ¡ De todo!, pero fundamentiilmente · ae 11uestro
· juicio, que ·no entiende ad6rul:e van los planes'de Dios (nosntros es-
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POBREZA l'RENTE-A RIQUEZA
tamos en nuestros tiempos. Los tiempos de Dios no son_ los nues­
tros:
El ve un final de siglo. Ef ve. un año 2030 con· cerca de
15;000 o 20.000 millones de habitantes y quiere la salvación de .to·
dOs los· hombres. Que se conviertan y" vivan). Por el sufrimi_ento de
los. que ·hoy estamoS-aquí, padeciendo esta situación ¡cuánto_ bien
puede venir de nuevo al mundo!, ¡No nos bajemos de la Cruz!
"En Cruz debemos estar (dice San Juán de Avila) y en ella ,perma­
necer y no descender de ella mientras estemos vivos, -hasta qµe.
entregm,mos el -espíritu al Padre, aunque letrados y fariseos -nos
digan que descendamos, que se seguirá provecho de nuestra des­
cendida". Seguir .clavados en la Cruz. Sin protestar: "Amar, sufrir,
siempre '.sonreír", como decía Santa Teresita. Pe_rmaneced--ahí, y si
alguna: vez por nues~a flaqueza caemos, no as~1starnQS, "que. El
(dice San Juan de Avila) · también primero acrodilló antes que no­
sotros y si El, teniendo la fortaleza d_ivina, arrodilló por· haberse­
querido ·someter eil el sufrimiento de la pasión, como ·oscureciendo la:.
Divinidad; dejando padecer la naruraleza pasible; si El-Haqueó y
arrodilló, no se marávillará que nosotros flaqueemos y arrodillemos"
No ·a.os entristezcamos. Reconozca11:10s. P,.uestra pequeñez -y. nuestra
miseria, "que más prefiere Dios el reco,nótdmiento de nu'estra mi­
so.ria·. (sigue diciendo Juan de Avila) que nuestro engreimiento en
la ·virri.:id.!'.'; Disfrutemos con el -plan de. Dios. Tiene esta imagen
preciosa San Juán de Avila: dice que somos en la mano de Dios
como vidrios· valiOSOs, como -piedras predosá:s, y que aSí como cuan-
40· ·un guerrero" viene del combate y presetita a las personas que·
le-·éontemplah en el desfile militar desde los balcones, en los b­
terales,' en las calles, los despojos que ha adquirido en la batalla; y
llevando entre
esos despojós ·un collar de' perlas _preciosas, en · .un
grito de júbilo, par¡ demostrar a la gente fo que ha rescatado en -el
c;on,bate, lanza el· collar al aire y lo recoge; así, dice él, nosotros
~rilos :. ·esas' piedras, esos_ cristales delicados. Si -esos cristales· _mvie­
tao uso ·de razón,_ al ser lanzados al aire posiblemente pensarían:
"-ahora caigo· y me-·hago añicos". ¡No te haces añicos porque estás
en--·las manos del• que te· ha -r.ecuperado de -las garras del demonl_q
eón su ¡lreciosa -Sangre! Y aunque en e,;ros momentos Jesús juegue
Con:Jas almtlf y nosJance al'aire y tengamos q1;1.e corr.er la' aV.e11tuta·
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ABELARDO DE ARMAS
de la fe, hay que estar siempre sonriendo como el ·niño que sabe
que cuando juega en los
brazoo de su padre, éste nunca será capaz
de lanzarle. Le dará volteretas, le cogerá así o asá, le amenazará de
tirarle por el balcón pero el niño le dirá:-"¡otra vez, papá, otra vez!
y así tenemos que estar nosotros en fas manos de Nuestro Padre de
los Cielos, aunque nos despoje, aunque nos desposea, sabiendo que
de aquí •e siguen bienes. Tú estás siguiendo bien Señor porque
me estás poniendo
en la pobreza, en la humillación total de la Cruz.
Amemos
la pobreza en este sentido para sacar de la pobre,.a bien.
No la rechacemos. Miremos a la Santísima Virgen. Este es el sentido
auténtico de riqueza bíblica.
El Evangelio que hoy hemos leíd,,
en la Misa nos lo dice así, ¿por qué los apóstoles dijeron al Señor:
"Señor, entonces quién se salvará"? No le dijeron: "entonces :¿qué
rico se salvará?" Sino "¿quién se salvará?" Porque cuando Jesu­
cristo habla de riquezas (hay que tener en cuenta que en fas tra·
duociones actuales también ha. penetrado mucho la marxistización,
y leer un texto en el cual se está hablando nada más que de di­
nero 1para designar riquezas, da la sensación de que solamente a
los que tienen dinero es a los que les atañen esas palabras. ¡No es
dinero
sólo! ¡ Son las riquezas! "No podéis seguir a Dios y a
Mammon". Mammon
es el dios de las riquezas. Mammon tiene
etimológicamenne la misma raíz que la palabra amén. Amén sig­
nifica "así es". Cuando Jesús asevera: "en verdad, en verdad os
digo", se traduce en latín "amen, amen dko vobis". En el Apoca­
lipsis se dice que Jesús
es el Amén del Padre. Es la seguridad.
Mammon signifioo
la seguridad •porque la riqueza da seguridad.
Cuando uno tiene riquezas, sean del orden que sean, materiales o
espirituales, pone en ellas su seguridad. Jesús (insisto) se refiere
a todas
las riquezas: No quiere seguridad en ellas, ni aun siquiera
en la riqueza
espiritual., En cu•nto una persona pone la seguridad
en que hace bien la oración,
en que es una persona de virtudes,
en que
es una persona de unión con Dios, etc... ya está fuera del
plan divino.
Lo& talentos humanos, las virtudes humanas, son cer05.
j Absolutamente! El cero no tiene ningún valor absoluto; Tiene
un valor relativo. Ahora bien, si el cero se pone detrás de la
Unidad divina
y yo tengo un cero de virtudes religiosas ,raldré
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POBREZA FRENTE A RIQUEZA
diez, y si tengo un cero en talenros humanos valdré cien, y si tengo
un cero en talentos de simpatía uldré mil. Pero es que el peligro
radica en que en la medida que
yo tengo esos talentos suelo poner
el cero delante de la unidad y cuantos más ceros tengo, menos
v~lgo ante los ojos de Dios. Por eso no se puede servir a Dios y
a
1'1s riquezas. No podemos servir a Mammon.
Con este sentido bíblico es con el que nosotros debemos ponernos
en las manos de Dios y decir: ¡Bendecir la pobreza del Señor! La
pobreza espiritual o la pobreza actual si Vuestra Divina Majestad
quisiera elegirnos para ésta. ¿Qué es pobreza actual? Por ejemplo
que
yo en estos momentos les estoy hablando y les veo a todos
ustedes. Dios podría despojarme de la riqueza de los ojos y dejar­
me ciego. Entonces sí que vengo realmente a pobreza actual por·
que no tengo ojos. Llegar, si es preciso, a lo que me decía una
carmelita hace
poco, después de esta misma charla que les di a
ellas. Me dijo: "Me ha calado profundamente todo lo que ha dicho
porque muchas
veces yo le pido al Señor que me deje boba, llegar
a una pobreza así: quedarme boba y no tener ya nada". Eso es
querer abrazarse a fa desposesión total y absoluta de Cristo cru­
cificado.
Pidamos esto. Pidámoslo a la Santísima Virgen. Para ella se
hizo posible lo imposible: era riquísima en fos dones que Dios le
había concedido,
pero se hizo tan pequeña que pasó como el
camello por el ojo de una aguja. Para vencer a Satanás es en el
.seno de María donde tenemos que estar metidos. El fruto de este
'.Papa que el Espíritu Santo ha concedido a la Iglesia, está en que
es todo de María. Nos está poniendo Dios el sello que tenemos
que llevar impresos en
nuestras vidas: ¡ ser todo de la Virgen!
lo que nosotros no podemos hacer, que Ella lo haga en nosotros,
que
Ella lo viva en nosotros, que . Ella nos desposea de todo. Ella
evitará que descendamos de fa Cruz y entonces haremos salvación
total y absoluta.
Pidámoslo a la Santísima Virgen: ¡ que nos haga
a cada uno totalmente de Dios!
Quisiera terminar. Ayer se nos leyó el "Brindis del Retiro" de
Menéndez Pelayo
en el centenario de Calderón de la Barca. Voy
a ofrecerles ·precisamente una poesía suya que deseo vivamente
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nós" 'lleve ,a ser· iotal y absolutamente de J;)ios, · a _dejarnos manejar
por Eh El fruto-de esa reunión: ser dá<;iles en las manos de.Dios,
¿Qué qúiero; mi. Jesús?-.Quiero quererte,
Quiero· :,:uanto hay en mí del. todo darte
sin tener más· placer que el de · agradarte,
· Sii{· teriet· -rnás remór · que -el -de· .-ofenderte.
Quietó "olvidarlo todo y conocerre;
Quier-0 dejarlo todo por .buscarte.,
· Quier.o perdetlo :todo 'por hallárte. ·
Quiero
,:ignotárlo ·: todo · por saberte.
Quieto,
amable Jesús," quiero. abismarme
en ese· -du.ke· álbisriio .de· tll" herida:
· · y en. tµs divinas 11-agas· abrasarme.
'Quiero én Aquel que quiero :transformarme,:
· iilotir ·a--mí ·pata·
ivir -~--vida
· ·Pérderme en Ti Jesús y oo encontrarme.
:: 'Esto ·es fo que Msotros· tenemos que pedir y arrartearl0: .de
la Santísima Virgen. Perdernos en Jesús y no encontrarnos;;:Pér:­
derlo: todOipoI,:.Josiis.: SOií·· las pah,bras:··de'.Sáhroc--'feresitat:Poco
antes
de' !IlOrit dice: : "Oh Jesús,: que :jamás ,i,j. busque nlc.enQlentr~
inás: que a:' Ti, que las criatnras sean: nada: para mí-y yo nada ¡,ar~
ellas; sínoc'que iú Jesás·lo seas· todo": Pero ¡,ara ·que Jesúsdo sea
tiido '-hemos de veni:r ·a ser reducidos a nada· j, en éste juego·:.del
gañapiérde; Dios nos elige pua garuú ·perdiend:o.::Es una :<:andón
cáfl!fell!ana:,
·preds8.lll1'nte · fa qne escuche hace · pocó en· Dnruelo, · 0
~.e r-,
AICielo. ,.-én · 13:_, tierra es ··vuestro amor,
Cielo vuestro" Corazón
· ,i · póbre hay que ;ser para· en El: éntrar-. '·
dichoso: perder que· tal: ganancia''dá" ::,
... Si ¡,ofües 'reriémos que Se,!' para entrar' :\,n eb Cornzó,r de Jesús
y:: entrar-~n ese' Corawn"·saitando-· "miles, millones: ·de' almas' ·qilé
eAf,in,:,uj:;edltl!dlis ruida m*s que a: la::santidad,,m,estra, vivanros.--asn
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POBREZA PRENTE A RIQUEZA
·Termino-ya con-la-letra-·"de·-una canción--que haeemos-en nues-­
tra Institución. Es a la Virgen precisamente. La titulamos "Nueva
Encarnación'". Va dirigida al
alma, Y decimos:
,_= "
'"sí al rr~!Ilaít~ 't,i;;,, 'ie respoñiles ·1~; '
y en eco fiel de aquel hág'!5e
que la Virgen fiel,:'f1Aía, P'-6-nunció,
tú saber dar el sí,
Nueva Encarnación en el mundo verás
y el Verbo de Dios a los hombres vendrá · ,,,, ·• ··
y serás ti\-.el . hizo _de u(lÍda e¡;,~--1; · virgé~- fu~'-entre __ e1.·· iµ~n~ y 0Dio,·-:·•·.
l_\_é_7/''IY'."1 ).. ~ . . • ,¡. ._,,:·;;,.
Esta es '1a aceptación de la Virgen, Esta J1a sido, la. ~~eptacióo
de Juan Pitblo II ( dentro de unos día.s. c~lebrareiµos ;~ ;primer
aniversario). "¿Aceptas el pontificad;;? En obediencia de f.; "ii" Cris­
to mi Señor, ¡acepto!". Ha dado el sí, el hágase, y se ha convertido,
como la Virgen, en un la20 de unión entre el muodó y" -•Dios,
¡Demos nosotros también el sí! ¡Acepta ser desposeído de todo!
Q;.~_ r:,¡,;, _pÚ~(.,desp6jarre"a~· tod<> (~orrio y~. ves ·que está: futcien­
do)., ifin '~u~jart~!:Jo "cu~f n_Q surorye inh1!,1rnos de ID;"_ l)lCha. que
tefi~~: i9~e -~ce{,_tgdos,~--~e~ · ~~s ..... ~m~pfit~i~ide , tfabajiu -iocésan­
t~~n-~ .. ~ Po!. l~_OlC>tl~ cf,~_)?,~gs, __ s_a:J:>~dg/~ue ·nq_:"~os ~ -~ ~~cer._ que reéibireín~,!~ fO!lcencia. 1a hw:iaó'eLm~i,spredo, º 1a numma­
ción y el oprobio, pero que de ahí se viene a la humildad y se
siguen todas las demás virtudes y se consigue la Santidad, sabiendo
que trabajamos
y que el fruto, aunque sembremos ahora ctl!F lil•
g~~'.., tt?, .!,~ ve~~~os --~ª~~~/:l~e otr~·--~~gan _.r sieguen' c~tando.
~ ·-e ¿bi{"' fü-é1 sr ·~n ÜhedieiÍCi¡· ·'de .. ff · 'a -triSt~_ hl'µestro Séfioá-'· Que
éste sea el fruto de esta reunión de amigos de Ía Ciudad Católica . .. . , ··,:· ··.·) ... _ ,• .,_--' Perdonadme por haberme alargado qúizas qemasjado: Que pa·
se~os· ~hí;fa éri ~-~1 · ii_tfu Iiti.irgkd ~1fha:i ··a ía CaRijii~ y n~estr¡ entrega, " -"·,. ·.or.c¡'_:-;•-.
arrodillados ante d Sagrario, sea decir: "Señor, aquí me tienes.
Tuyo s.oy,_ para Ti nací, ¿qué quieres Señor de mí?" . . r ~ ;;.,'1' .= , ~-
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