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El futuro de la comunidad hispanoamericana del V al VI centenario

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD IDSPANOAMERICANA
DEL V AL VI CENTENARIO
POR·
ALFREDO SÁNCHEZ BELLA (*)
I. BALANCE DEI;, V CENTENARIO
Antes de adentrar11os en. el VI Centenario, parece conveniente
trazar un breve análisis de las características esenciales del período
pre.i;dente. Este
se .inició con el desastre del 98, la más grande
humillación
que acaso nunca tuvo el orgullo español.
La gran victoria yanqui acrecentó
el complejo de superioridad
de la «raza» anglosajona, olvidando
que esa «raza» contenía negros,
judíos, mejicanos, ?-Siátkos y represeritantes de todas las e.tnias.
Una nota al Gobierno británico en 1895, advertía categóricamente
lo
que pretendían: «Hoy los Estados Unidos son, en realidad,
s~beranos en este Continente y sus órdenes son leyes para aquellos
que se encuentran dentro de sus límites» .. El abandono español
de Cuba, Puerto
Rico y Filipinas era el adiós definitivo a todos
los sueños y
el comienzo del «Monroísmo» en toda su expresión:
«América para los americanos».
Pero el filibusterismo en Méjico, el Caribe y América Central,
unido a la guerra con España, proporcionó a «Latinoamérica» su­
ficientes motivos de desconfianza y temor. Pese a todas las anti­
patías
por los enfrentamientos recientes, los hispanoamericanos
se sentíao identificados con su antigua Madre Patria contra un
enemigo común, el «coloso del Norte».
Por si esto no fuera suficiente, poco después Theodoro Roose­
velt ocupó Paoamá (1903
), una de las más descaradas agtesiones
(*) Embajador de España.
Verbo, núm. 319-320 (1993), 1205-1240 }205
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHEZ BELLA
que jamás se habían cometido. Ello colmó el vaso de la indigna­
ción. Ahí está el origen de la extensa literatura antiyanqui, de
rebelión y protesta, que llega prácticamente hasta nuestros días.
Una especie de «Leyenda negra», que
no reemplaza a Espafia en
la demonología hispanoamericana, sino que coexiste agregada a ella.
Estados Unidos empezaba a ser para muchos iberoamericanos
«un codicioso busca dinero, usurpador de territorios, ética y es­
piritualmente, inaceptable, un insensible gigante industrial, que
constituía mayor amenaza que cualquier otra en el horizonte».
Así, pues, el V Centenario de los esponsales entre Espafia y
América se inició
eón talante poco esperanzado. La pérdida de
Cuba y
Puerto Rico era el final, sin paliativos, de una gran aven­
tura sin retorno. La amarga expetiencia exigía imperiosamente un
cambio de rumbo. Había que «cerrar con siete llaves y candados
todas las puertas
por donde el espíritu espafiol se escapó de Espa­
ña», al decir de Ganivet.
No fuera, sino dentro de nosotros mis­
mos estaba
la clave del regeneracionismo espafiol. En consecuencia,
llo _ más expansión exterior, no más falsas ilusiones y sueños. En
la intrahistoria estaba la clave del futuro nacional. Vendrán Joaquín
Costa,
la generación del 98, la intelectual y vitalista del 27, con la
«vuelta a Europa» auspiciada
por Ortega. . . Peto lo esencial del le­
gado de Ganivet pasa, a través de Maeztu, a «Acción Espafiola»
y esta es la base ideológica
de la política de los años posteriores.
A
partir de ese momento lo americano constituye parte fundamen­
tal de la dimensión existencial de Espafia, acaso más que
en ningún
otro periodo, pero en forma radicalmente diferente.
Paralelamente, desde 1930, se desarrolla desde Washington
un Panamericanismo que coloca el Norte y Sur del Continente en
una especie de Unión hemisférica, para enfrentarse a las amenazas
europe\ls y fomentar
un acercamiento en las relaciones económi­
cas.
Se decía «América para los norteamericanos». Europa había
disminuido sensiblemente su influencia
y magisterio. Sólo Rusia
empezaba a dibujarse como peligrosa rival
en potencia.
En los treinta y cinco primeros años de siglo la contribución
peninsular fue primordialmente migratoria. Casi
. cuatro millones
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EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA
de españoles y portugueses se · trasladaron a Iberoamérica, primor­
dialmente
al Cono Sur, contribuyendo esencialmente al desarrollo
de esa región, concretamente Argentina y Brasil.
La
Guerra civil española y las consecuencias ideológicas de la
II Guerra Mundial después, acentuaron esa bipolaridad. La Gue­
rra española produjo en los países de lengua española un notable
choque emocional.
La opinión pública tomó partido en favor o
en contra de
los bandos en lucha, y el conflicto ideológico se siguió
como algo propio,
algo que afectaba · a · las · raíces más profundas
del espíritu individual y colectivo y que insensiblemente obligaba
a definirse: México, a favor de la España roja; casi todo el resto,
más proclive a la Nacional. Esta postura espontánea fue profun­
damente manipulada, como consecuencia de la
II Guerra Mundial.
Roosevelt sintió en carne propia la amenaza de
las potencias
totalitarias y tomó
la decisión de oponerse abiertamente a ellas,
no
ya sólo deteniendo a miles de súbditos de origen alemán, ita­
liano o nipón, sino persiguiendo implacablemente sus organizacio­
nes sociales, políticas y económicas mediante la actividad de dife­
rentes instituciones dedicadas a esa importante función.
Puso
al frente del organismo creado al efecto a Nelson Rocke­
feller, qnien escasamente capacitado entonces para la lucha ideo­
lógica, quiso rodearse de asesores profesionales, muchos de
los
cuales habían colaborado decididamente en la Guerra española.
El
más conocido era Gustavo Durán, más tarde alto funcionario
de las Naciones Unidas. Este notorio agente soviético
-que más
tarde fue desenmascarado-- y sus colaboradores, utilizaron abun­
dantes medios norteamericanos en provecho propio, decidiendo
continuar
la guerra española en América con otros medios, que
resultaron verdaderamente eficaces. Fue un magistral trabajo de
desinformación, que en parte aún perdura. Un cosquilleante sabor
marxista y un indigenismo hispanófano puso de moda
coquetear
y cohabitar con el Comunismo.
Existe a este respecto un documento de importancia
capital:
El Informe Rockefellet, en un libro de circulación restringida que
lleva por título «Historia del Coordinador
de los Asuntos Inter­
americanos».
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ALFREDO-S.A.NCHEZ.'BELl,A
· Dificilmente pudo trabajarse. mejor y con mejores resultados.
Para ellos hispanismo era igual a nazismo o fascismo
; la Cultura
Hispánica, puro oscuran~smo; 1~ conquistadores,. brutales_ y crue­
les; la civilización ll<;vada a América nefasta; las culturas autóc­
tonas, ejemplares
y modélicas.
Al mismo tiempo, todos .los presuntos amigos de las potencias
del Eje fueron detenidos o vigilados, perseguidos, cortadas sus
fuent~s de sµministro, cerradas sus. empresas _ y oficin_as comer­
ciales, los servicios policiacos de información estah,¡n consagrados
a denunciar la existencia de «agentes provocadores» a los que no
había que dar cuartel en la lucha por la libertad. En nombre de
esos sagrados principios había que denigrar la función civiliza­
dora de
España,
Todo parecía iba a quedar barrido por este vendaval ideológico.
guntado deseseperanzado el gran Rubén Darlo.
Milagro fue• que la Historia. no acabara .caminando en esa di­
rección, pero como esa hegemonía cultural era, a más de falsa,
inauténtica, dio lugar a
la aparición de una nueva generación de
historiadores hispanoamericanos, sin parigual ni equivalencia en
ningón otro tiempo, que dieron. testimonio de probidad, rigor .in­
telectual, profesionalidad y apasionado amor a la verdad, lo mismo
en Argentina, que en Chile, en Perú que en Colombia, Méjico o
Venezuela, en Cuba
como en la República Dominicana. Figuras
ilustres a los cuales todavía
no se ha rendido en España la debida
justicia ... Fueron profesores americanos
los que salieron en de­
fensa de la obra de España en América, demostrando con ello que
su actitud no era de hispanofilia, sino de hispanofiliación.
Apogeo de la hegemonía norteamerican,a.
Obra hisponao&111ericana fue en estos años la de ir enmarcando
en una especie de «camisa de
fuerza jurídica» la política económi­
ca y militar del hegemonismo norteamericano. El pilar fundamen­
tal de esta construcción jurídica fue
el «principio de no interven-
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EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERI<;~NA.
ción», que en la Conferencia de La Habana de 1928 dio lugar a
las
más acres y violentas discusiones,· pero que en la de Montevi­
deo de 1933 quedó finalmente establecido. El forcejeo hispano­
americano no terminó con
ese triunfo. Había que ampliar y per­
feccionar
.el concepto de no intervención, llevándolo al campo
económico, lo que se consiguió al firmarse en Bogotá en 1948,
la
Carta de la Organización de Estados Americanos, cuyo artícu­
lo 15 reza textualmente: «Ningún Estado o grupo de Estados
tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente y
sea cual
fuere el motivo, en los asuntos
. internos o externos de cualquier
otro.
El principio anterior excluye, no solamente la fuerza armada,
sino también cualquier otra forma
de injerencia o de tendencia
atentatoria de
la personalidad del Estado y de los elementos po­
líticos, económicos y culturales que lo constituyen».
Esta
IX Conferencia de Bogotá de 1948 marcó el comienzo
de una concepción interamericana de la política exterior,
con ten­
dencias a una mejor vertebración de la realidad hemisférica.
La política de «buena vecindad», sustitutiva del «bigstick»,
duró apenas
. treinta años. El Panamericanismo como lema había
echado pocas raíces porque la permisividad ideológica del liberal­
progresismo fabiano facilitó
el triunfo en Cuba a Fidel Castro que
inicialmente había sido muy favorablemente recibido
por la pren­
sa, el gobierno y
la opinión pública norteamericanas.
La «crisis de los misiles», en 1962, que estuvo a punto de
desencadenar
la Tercera Guerra Mundial y los acuerdos secretos
que para evitarla se firmaron entre Kennedy y Kruscbov, según
los cuales
el desmantelamiento de armas nucleares de Cuba se
emparejaría con otro sinrilar en Turquía y además se garantizaría
la inviolabilidad del territorio cubano, no sólo para. los norteame­
ricanos, sino para fuerzas de cualquier otra procedencia, transfor­
mó la estratégica isla cubana en un gigantesco
portaviones desde
el cual se lanzaron sucesivas _ oleadas subversivas contra su cuerpo
y su espíritu, llevadas a cabo inicialmente por el «Ché» Guevara
y, después de su eliminación en Bolivia, por guerrillas múltiples:
los «montoneros» y «tupama·ros», eri. Uruguay y Argentina; los
allendistas en Chile, etc. Los conflictos guerrilleros en Perú, Ve-
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ALFREDO' SA.NCHEZ BELLA
nezuela y Colombia, Guatemala y las guerras en Nicaragua y El
Salvador, son claros testimonios de esta obsesión de la URSS por
disputar al poder político yanqui su supremacía, con su abierto
apoyo a las «guerras de liberación», compatible con la «coexis­
tencia
pacífica». Se olvida con facilidad que esas fueron guerras
civiles no declaradas, mantenidas con apoyo exterior, ante la in­
diferencia general. Y en ocasiones, con
el beneplácito de Was­
hington
...
Asi, pues, Hispanoamérica a lo largo de gran parte del siglo XX,
ha estado oscilando, según predijo Maeztu, «entre los yanquis y
el
soviet», pero su espiritu no pertence a unos ni a otros. Ahora
está claro desean
seguir siendo fieles a su propia identidad. Esa
es
la razón de que los profesionales españoles que, como conse­
cuencia de la
Guerra civil, -llegaron a aquellas playas, buscando
asistencia y cobijo, se les recibiera con los brazos abiertos en las
Universidades iberoamericanas. Su irreprochable labor
. docente
tuvo
un efecto verdaderamente sorprendente porque, al margen
de las abultadas cifras que se dieron, si en conjunto no pasaron
de 50.000 los que prestaron
tal servicio, sirvieron muy eficazmente
para restablecer el prestigio de la cultura española y tuvo sorpren­
dentes resultados, hasta el
punto de que en los últimos veinte años
participan
.por igual del pensamiento hispánico derechas e izquier­
das: la necesidad de crear la Comunidad de Pueblos Hispánicos
ha dejado de ser patrimonio partidista y, lo que parecía increíble
en
1945, la existencia de un pensamiento común cara al futuro,
puede afirmarse es
un valor indiscutible.
Hoy ya todos aceptan que, antes de cincuenta años, los hispa­
nos estarán «unidos o colonizados»; no -existe alternativa a la
acción unitaria. La dimensión nacional es insuficiente para lograr
un adecuado desarrollo ; el viejo sueño bolivariano no es utopía
sino «sugestivo proyecto -de vida en común».
La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado de los países
iberoamericanos, en Guadalajara (México) -1991-y Madrid
-1992~, por encima de ideologias y diferentes grados de desa­
rrollo,
por lo que tuvieron de simbólico; es acaso el hecho histó­
rico más importante del V
-Centenario y el que puede devolver a
1-210
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EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA
la familia hispana al lugar decoroso que le corresponde en el Mun­
do. Solos, considerados aisladamente, poco podemos hacer y a muy
poco aspirar. Unidos, coordinados, cualquier meta
es posible. De
cómo
se haga, de qué forma el empeño pueda acometerse, cnál es
la problemática ante la cual habremos de enfrentarnos, es el ob­
jeto principal de estudios futuros.
El camino hacia la «unidad de destino» ha sido largo ; pero
ha valido la pena recorrerlo. Ese es el legado del V Centenario a
las generaciones que están llegando
tras nosotros, porque lo lo­
grado ya nadie nos lo podrá arrebatar.
Il. DEL V AL V1 CENTENARIO
Para pretender atisbar horizontes nuevos habremos de analizar
d6nde nos encontramos sociológicamente, porque sin saber qué
somos en este final de siglo, difícilmente podremos trazar vías de
entendimiento para seguir avanzado hacia el futuro.
Hispanoamérica es, potencialmente, inmensamente rica en bie­
nes de toda naturaleza: trigo,
maíz, soja, petróleo, recursos ener­
géticos con largueza, carbón,
alú.miriio, cobre, oro, plata, hierro,
madera, etc., pero esa enorme riqueza hay que ponerla en explo­
tación a precios competitivos. Y ello exige un enorme esfuerzo.
«Necesitamos integrarnos para desarrollamos, pero no nos de­
sarrollaremos si no nos integramos.
No podemos asociamos para
el hambre y la miseria, para el fracaso y la decadencia», afirma
con razón
el nicaragüense !caza Tigerino. El proceso de integra­
ción y el proceso de desarrollo son paralelos y consustanciales.
El factor demográfico.
La principal causa de la ctisis actual está motivada por la ex­
plosión demográfica. Este factor es clave para el análisis del fu­
turo de la región, ya que en gran parte condiciona las posibilida­
des de cnalquier proceso planificador.
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ALFREDO SA.'NCHEZ·BELLA'.
Hispanoamérica, que en 1980 tenía algo· más de .345 millones
de habitantes. en 1989
pasó a 422 millones, con una tasa media
de crecimiento del 2,2.
En la. década de los 90, la población rural era todavía superior
a
la urbana. En el 2030 se invertirá la proporción. La población
urbana crecerá un 160 % mientras que
la rural lo hará sólo un
10 % .
El crecimiento anual medio de la población llegó a 2 ,5 en
el período 1965-80; a 2,1 en
el periodo 1980-90 y se espera des­
cienda al 1,8 en el año
2000, En cualquier caso, la población de
Hispanoamérica ascenderá a
515 millones-en el año 2000 y a 699
millones en el 2005. Probablemente superará largamente los
mil
millones a finales del siglo =r. ¿Cómo dar ocupación y decorosa
existencia a ese
espectacular aumento demográfico?
El incremento de la población urbana traerá consigo una serie
de problemas
estructurales agobiantes: cómo hacer frente a la ne­
cesidad de riuevos servicios sanitarios (agua, alcantarillado, elimi­
nación de desechos urbanos, electricidad, etc.). ¿Cómo hacer fren­
te al enorme coste· de
esas infraestructuras urbanas, absolutamente
indispensable?·
Previamente
habrá que adoptar medidas encaminadas a alean'
zar mejor educación familiar, pues está demostrado existe una
relación inversa entre el nivel cultural femenino y la tasa de fe­
cundidad.
Nivel de pobreza.
Paralelamente al aumento demográfico, en el mismo porcentaje
se extendió la pobreza, por causa de la desocupación. En 1990
su volumen fue estimado en 268 millones,
éori .una distribución
muy desigual.
En Argentina asciende al 15 ,6 % , pero la media
está
en torno al 30 % . El objetivo económico preferente ha de
consistir en lograr que esas pavorosas· .cifras alcancen rebajas
sus­
sustaric:iale_s. Tal vez la situación real sea menos crítica, por la
existencia en todos los países de una potente no cuantificada «eco-
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EL FUTURO DE LA COMUNID4,J), HISPANOAMERICANA
nomía sumergida», peró en cualquier caso, Lt situación laboral se
encuentra al borde del « tercermundismo»:
Esa preocupante
situación. fue resultado de dos tipos de fenó­
menos: por una parte la población urbana creció abruptamente
(del
65 % al 75 % del total) y, ádemás, la población en edad la­
boral · aumentó en la misma proporción. El resultado ha sido que
un
· mayor número de personas se disputan un número menor de
puestos de trabajo.
La. situación no se refleja enteramente ·en el
desempleo abierto, pero
sí en lá desigualdad en la distribución de
los ingresos.
El aumento del desempleo no fue mayor debido a dos causas
principales: la disminución
migratória de.l campo a la ciudad y la
creación de mayor número de puestos rurales de ocupación.
Otra razón fue que mucha gente encoµtró empleo en los ser­
vicios, especiaLnente de la economía sumergida. El trabajo estaba
mal pagado y era en general menos productivo. A pesar del
in­
cremento de puestos, la producción del sector servicios apenas
aumentó durante la década de los 80.
· ·' ·
Un análisis .detenido de la tasa. de pobreza permite apreciar
con mayor claridad la dimensión de los mercados,
en particular
de los que tratan de promover las nuevas áreas de libre comercio.
México no incorporará a la NAFTA un mercado de 82 millones
de personas, porque
más de un tercio de ellas viven marginadas.
Lo mismo podría decirse del Brasil o cualquier otrq pais. En todo
cáso,, el am,:,ento espectacular de población urbana ha creado pro'
ble,µas
de difícil solución. Así, por ejemplo, .en 1980 Argentina
se fijó la meta de. llegar al fin de la década con el 80 % de la
población conectada al. sistema de distribución de agua potable y
70
% con un sistema de drenaje de aguas· negras. Esto hubiera
requerido una inversión anual de 210 millones de dólares anuales
durante toda la década. Ahora mismo
la solución. de ese problema
en el Gran Buenos Aires
va a ooligar a inversiones no inferiores
a 1.500 millones de dólares. Entre 1981 y 1988 el Gobierno ar­
gentino sólo· invirtió 85 millones por
ano. Y desde entonces,· aún
menos. Actualmente
más del 40 % .de la población .carece aún de
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ALFREDO 'SANCHEZ -BELLA
agua potable y 6 7 % de alcantarillado. Y no olvidemos que Ar­
geotina es el país con meoores carencias

de servicios sanitarios
...
Extrapolando esos datos al conjunto del Contineote, las caren­
cias resultan verdaderameote pavorosas. Alrededor del 49
% de la
poblaci6n mexicana vive
por debajo de la linea de la pobreza.
Hasta los trabajadores mejor pagados han tenido dificultades para
recuperar
el terreoo perdido. El pago promedio en el sector ma­
nufacturero lleg6 a su pináculo eo 2,50 d6lares por hora en 1981.
Actualmeote
es de 2,20, el mismo nivel nominal que existía en
1980.
El salario en el sector manufacturero mexicano equivalía
en 1980 al 28
% del de Estados Unidos; ahora s6lo llega al 16 %.
Las diferencias salariales inquietan a los sindicalistas de Estados
Unidos, por la posible
pérdida de trabajo cuando la NAFTA entre
en vigor. La aceptaci6n
por largo tiempo de estas difereocias re­
viste una importancia capital.
El problema indigenista.
Los indígenas mejicanos son unos doce millones, poco menos
del 14
% del total de la poblaci6n. En el conjunto de Hispano­
américa la poblaci6n indígena ha sido calculada en unos 40 millo­
nes, alrededor del 9
% del total. Esta cifra puede inducir a engaño,
ya que en algunos países los sondeos representan una proporción
de la población mucho mayór:
cerca del 70 % en Guatemala y
Bolivia; 4 3
% en Perú y 39 % en Ecuador. Problema no creado
en el período hispano sino durante los 170 años de vida indepen­
diente. Esta referencia a la verdad es obligada.
La
política del Gobierno chileoo para resolver el problema
de la pobreza
es elogiada con frecuencia, por su combinaci6n de
prudencia econ6mica y aplicaci6n de medidas prácticas, destinadas
a tener efecto duradero.
De todos modos, cerca de cinco de los
treoe millones de chilenos viven por debajo del nivel de pobreza.
Mayor proporción podrfa asignarse
al. Brasil (que representa el
35 % de la producci6n iberoamericana) y situaci6n similar existe
en Veoezuela, al margen de los
centros urbanos.
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EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANQA,MERI(:ANA
¿ Se puede hacer algo?
Pues sí, se puede hacer mucho. Existen bases racionales para
desechar el pesimismo, Hay que encararse a los problemas con
la ambici6n de resolverlos con realismo y valentía. La dramática
situaci6n exige el planteamiento de una
nueva. estrategia para el
desarrollo.
En la próxima década llegariln al mercado de trabajo no meaos
de cien millones en busca de salario.
Un crecimiento del 6 % por
año de media crearía
35 millones de empleos y eliminaría 57 mi­
llones de parados. El nivel de desarrollo está en el 2

% , pero
se
espera pueda pasar al 4 % . No es imposible alcanzar la cifra má·
xima.
El problema político verdaderamente delicado en la relaci6n
internacional Norte-Sur
está en Hispanoamérica, donde las tensio­
nes econ6mico0sociales se estiln agUclizando. Si eo. la década de los
noventa la actual crisis económica no encontrara solución, todo
el Subcontineote bascularía irremediablemente hacia el Tercermurt­
dismo. Cuba, Nicaragua, El Salvador, Haití y Perú ya estiln al
borde de no tener otra alternativa, al menos durante un largo
periodo de tiempo. Y esto
oéurre con el grupo demográfico más
estrechamente vinculado al Mundo Occidental.
La América de habla española y portuguesa se ha sentido siem­
pre -por educaci6n, tradi,i6n hist6rica, cultura, incluso por po­
derosas vinculaciones biol6gicas-hija de Europa. De España,
Portugal, Italia y Francia, fundamentahneote, pero también del
Mundo anglosaj6n, que prest6 una
colaboraci6n sustancial a su
independencia. Es pieza sustancial del equilibrio mundial y no
podemos aceptar sea incluida en el conglomerado tercermundista.
Si la política vaticana le otorga absoluta prioridad; por cpnside­
rarles la gran reserva del Catolicismo mundial, del· mismo modo
debiera set considerada en Bruselas y Estrasburgo, porque forma
parte de nuestro Mundo, infinitamente más
que, cualquier otra
porci6n del Universo.
Lo primero que hay que decir es qúe esta no es una política
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ALFREDO SANCHEZ'·BELLA.'
de derechas o izquierdas. Y va más allá de un simple planteamiento
político de
democracia o dictadura. Sin diseñar un plan estratégi,­
co, sin ofrecerles colaboración técnica y financiera, todo resultará
inútil. Porque la crisis,
más que de sistemas, es de ritmo de cre­
cimiento. Bien claro lo demuestra el aumento extraordinario de
su población. Es por ello que el modelo de desa"ollo que vienen
practicando, ahora resulta insuficiente, por Ia simple razón de que
el producto nacional bruto que alcancen tiene que alimentar a uria
población que se duplica cada veintirico años. Para esta Región
ya no sirve ni .el modelo capitalista nI el socialista. Ambos tienen
que ser adaptados a una realidad humana. diferente.
Hacia un nuevo modelo de desarrollo.
Un crecimiento demográfico tan espectácular exige un modelo
de desarrollo
diferente al de Estados Unidos y al de los países
europeos. Un sistema que presuponga ihversión mínima por uni'
dád
de producción, utilización intensiva de mano de obra y salarios
bajos.
De
hecho esa ha sido la dolorosa adaptación que han tenido
que
acometer en lá última década. Y ese es el origen de la fuerte
tensión social que casi todos los países·
sufren, en gtado diferente:
Y
cjue sólo en un horizonte a plazo medio podría mitigarse, si se
inicia un cambio de rumbo con decidido respaldo occidental.
Los. hispanos ·en Norteamérica.
Lá problemática a resolver importa incluso más a Norteamérica
que a la propia Europa,
porque, por razones de vecindad, las con­
secuencias directas serán más profundas e inmediatas.
Para
.el año 2050 la población de los Estados Unidos será cie
383 millones. La porción blanca ho hispana se reducirá al 53 %
de la población.
Mientras
tanto, 'los hispanos · en Estados Unidos se habrán
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EL FUTURO DE LA COMUNIDAD' HISPANOAMERICANA
duplicado el año 2020 y casi cuadruplicado en el 2050, cuando
llegarán a
ochenta y un millones, una quinta parte de la población.
En el siglo
XXI los hispanos serán el segundo grupo étnico norte­
ameticano.
En la actualidad residen en Norteamérica 24 millones de his­
panos, que 'representan un 9,6 % de la población. El estudio de
proyección demográfica de la Oficina del Censo demuestra que
se registrará igualmente un rápido crecimiento de la población
negra y
de origen asiático.
En función de las necesidades que impone esa nueva realidad
habrá que aplicar una política global diferente a la que hasta ahora
se venía siguiendo.
La política
de sustitución de importaciones a cualquier precio,
auspiciada por Prebisch desde la CEP AL, ha resultado contrapro­
ducente. Hace falta
un nuevo modelo de desarrolfo, ya conocido
y puesto en práctica
con pleno éxito en el Sudeste Asiático, con
cuantas adaptaciones parezcan convenientes.
La suma de esas políticas, aplicada simultánea o alternativa­
mente, unida a la asistencia técnica, para conseguir frenar la in­
flación, la ayuda a la creación de una Unión Iberoamericana de
Pagos, que fomentara y activara
el comercio interregional, unida
a una política generosa, que
facilitara el acceso a los mercados
internacionales
de sus materias primas y productos manufactura­
dos,
produciría indudablemente un clima esperanzador que casi
automáticamente permitiría estabilizar la situación e iniciar, una
mejora, que psicológicamehte sería de importancia sustancial, por­
que tenemos que
empézar a creer que existen fórmulas para superar
las frustaciones de los últimos años de las que en gran parte ni
siquiera son culpables.
Se les pidió plena colaboración y total sa­
crificio para obtener la victoria en la II Guerra Mundial y luego
se les ha marginado, creando en su perjuicio zonas preferenciales
de las que sistemáticamente han sido excluidos, aplicando contra
ellos una política insolidaria, como de hecho ha resultado la Co­
munidad Económica Europea. De todos modos, una faz esperan­
zadora se empieza a vislumbrar
...
,1217
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ALFREDO S.ANCHEZ BELLA
Flujo de capitales exteriores: Despegue espectacular.
Por el momento, estamos asistiendo a un cambio sustancial de
tendencia. Resulta sorprendente contemplar las perspectivas
eco­
nómicas de la región con una mejora espectacular, iniciada hace
un par de años.
Los acuerdo~ Brady, para la reducción de la' deuda
y el hec),o de teµer nuevo acceso al financiamiento voluntario,
por
la política de privatizaciones, ha permitido volver con fuerza
a los mercados, después de diez años
de ausencia.
Se estima que, a finales de 1992, el flujo neto de capitales hacia
la región habrá
ascendido en el curso de los últimos tres años a
más de 100.000 millones de dólares. O sea, a una tasa anual cinco
veces superior a la que se había registrado en el período que siguió
a la
crisis de la deuda. Estos nuevos capitales, en su mayor parte
privados,
se componen de inversiones extranjeras directas (39 % ),
inversiones
de cartera ( 17 % ) y empréstitos sobre los mercados
financieros internacionales (
44 % ). Las repatriaciones de capital
seiíalan mejor que ningún otro índice el grado de credibilidad de
una política económica. Al crear un nuevo clima, propicio
al aho­
rro y a la
repatriación de capitales, se está modificando esencial­
mente la política económica.
Después de un largo
período de «stagnación», el PIB. regional
progresó un 3,2
% en 1991 y deberá haber crecido algo más en
1992, mientras se espera que en 199 3 llegue al
4 % . Casi todos
las países de la región han registrado un crecimiento• más rápido.
Y este aumento en la actividad económica ha ido parejo
.a un pro.
greso sensible · en . la lucha contra la inflación, que está todavía
lejos de llegar a Indices normales.
Las esperanzas· suscitadas. por el proceso de reforma y .mejora
de los resultados económicos, han estimulado las inversiones pri­
vadas.
Las entradas netas de. capital procedentes del exterior han
pasado de
8,000 millones de dólares, por año, como media, a fin
de los años 80, a
más de 40.000 millones de dólares en 1991.
Bajo el efecto combinado del
.crecimiento neto de las entradas de
capital y de debilidad en las tasas de interés del dólar, las trans-
~218
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA
ferencias netas de recursos, que eran negativas y se elevaban a
25.000 millones de dólares de media durante el período 1986-90,
se
han transformado en positivas hasta alcanzar 5.000 millones
de dólares en 1991.
La balanza de pagos de Iberoamérica refleja el profundo cam­
bio sufrido por algunos de los principales países de la región. A
pesar del mantenimiento del débil crecimiento
de la economía
mundial
y de la disminución de las exportaciones iberoamericanas
en valor nominal,
la región ha podido financiar sus importacio­
nes en neta progresión
(2-0 % ), lograr un nivel de inversiones en
fuerte alza
y un crecimiento económico más rápido, sin tocar sus
reservas de divisas.
El flujo de capital ha estado concentrado en un pequeño nú­
mero
de países. Méjico, en muy primer lugar, pero también Ar­
gentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela, han recibido
igualmente volúmenes considerables
de capital a corto y largo pla­
zo. Para Méjico, que ha recibido la mitad de las
entradas de capital
de la región
en 1991, estos flujos han representado el 10,6 % del
PIB nacional.
En el curso de los diez últimos años, el volumen de exporta­
ciones de mercancías de los países iberoamericanos
ha aumentado
en un 85
% . Esta progresión es imputable a la baja considerable
de las tasas de cambio reales. Ello muestra hasta qué punto las
exportaciones han contribuido
al crecimiento económico y a la
estabilidad financiera.
Todos los grandes países de la región están a punto de ulti­
mar, si no
lo han hecho ya, la ejecución de acuerdos de reducción
de
la deuda y de servicios de la misma, garantizados por el Estado.
Diferentes porcentajes de reducción
han sido aplicados: 80 % para
Costa Rica,
5 3 % a Uruguay y tasas variables del 31 al 41 % en
casi todos los demás.
La experiencia muestra que la principal ven­
taja de estos acuerdos de reducción de la deuda reside,
no tanto
en que disminuyen las transferencias exteriores netas, como por~
que suscitan un margen de confianza de los inversores privados,
que abren nuevas posibilidades de acceso a las fuentes privadas
de financiamiento exterior. Todo ello
ha permitido que la deuda
1219
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHEZ. BELLA
haya sido reducida en un 48 % en México y .en un 49 % en Bra,
sil. Algo que hace poco tiempo se consideraba impensable.
Una serie
de concausas han contribuido a este cambio espec.
tacular: de un lado, lo ya dicho, las bajas tasas de interés del
dólar, de otro y paralelamente, el aumento de los beneficios en
los mercados interiores, como efecto de las reformas acometidas
en los sectores financieros. Ello ha creado una situación muy ven­
tajosa para. los hispanoamericanos que mantenían sus depósitos y
obligaciones en dólares, en el
extranjero, quienes al contemplar
la mayor estabilidad interior y los notorios beneficios que
reo"bían,
han preferido reinvertir en sus países una parte de los recursos en
insttumentos financieros que ofrecen
un rendimiento más elevado.
Si a esto se añade la disminución de las obligaciones para el
servicio de la deuda; se está produciendo una situación favorable
totalmente nueva.
Los acontecimientos en 1991 y 1992 son de importancia ca­
pital para el porvenir económico de la región. Como consecuenci.a
de las nuevas posibilidades de acceso a los capitales exteriores, las
transferencias netas, que desde hace diez años venían siendo
ne­
gativas, se han transformado de golpe en positivas. La mayor in­
versión ha impulsado automáticamente el crecimiento.
El cambio de tendencia
de las transferencias netas de recursos
no puede afirmarse
sea un fenómeno duradero o pasajero. En los
países donde los gobiernos perseveren en la aplicación de la reforma
de la política económica, o donde
las condiciones sean favorables,
al crecimiento de las inversiones o donde el sector. privado esté
en condiciones de absorber las aportaciones de capital, transfor­
mándolo en capacidad
de producción, el crecimiento se acelerará y
es probable que los capitales continúen afluyendo. En los países
donde
los condicionamientos políticos y sociales sean diferentes,
los resultados también serán distintos.
Recursos exteriore·s y comercio interregional.
Los países iberoamericanos deberán rivalizar con un número
considerable de concurrentes para canalizar los recursos. proceden-
1220
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA
tes de Europa, Estados Unidos y Japón. Existe el peligro que la
áyuda a
los países recién liberados del Este de Europa y a la ex­
Unión Soviética, disminuyan las posibilidades de obtener nuevos
recursos. Todo dependerá de la destreza en ofrecer proyectos
su­
gestivos, más atrayentes que los competidores. Soy optimista al
respecto, por razones múltiples, entre ellas que existen recursos
suficientes para atender
la demanda.
Las inversiones directas extranjeras tienen una importancia
considerable. Su volumen a nivel mundial se ha triplicado en el.
curso de los diez últimos años, pasando de quinientos mil millo­
nes de dólares en 1980, a
más de un billón quinientos mil en
1992. Una etapa decisiva fue franqueada a mediados de los años
s·o cuando, por primera vez, el valor de la producción internacio­
nal superó el de
los intercambios. Después, el flujo de inversiones
directas extranjeras ha crecido a una velocidad varias veces
su­
perior a la de la producción y a la de los intercambios mundiales.
Otro motivo para el optimismo
· reside en el hecho de que el
problema de
la deuda, que parecía insalvable, se encuentra en
vías de solución. Así, por ejemplo, Argentina, que en 1992 recibió
una inyección de capital privado superior a 1
O .000 millones de
dólares, doblando las entradas del año anterior,
al incorporarse
el plan Brady, ha normalizado las relaciones con la comunidad
financiera internacional, como antes habían hecho
Oiile, Méjico y
Costa Rica.
En virtud de este convenio,
el 65 % de la deuda se transfor­
ma en obligaciones a .una tasa de interés variable y otro 35 % se
canjea a una tasa de interés inferior al 6 % anual. El plazo de las
obligaciones
se ha fijado en 30 años.
Gracias a otros artilugios de ingeniería financiera el servicio
de la deuda será sólo el equivalente
al 1,7 % del PIB en 1993 y
en
ningún caso superará el 2 % hasta el final de la década. Arti­
lugios similares
se irán suscribiendo paulatinamente por los demás
países.
Estos sucintos datos son motivo suficiente para el optimismo.
El Mundo desarrollado dispone de recursos económicos suficien­
tes para enfrentarse simultáneamente con sus propias necesidades
1221
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHEZ BELLA
de desarrollo y hacer frente al mismo tiempo a cuantas peticiones
sean necesarias en el Este de Europa, Hispanoamérica, la ex-URSS
y el Sudeste asiático, a más de los países musulmanes ribereños
del Mediterráneo.
Las inversiones ditectas exttanjeras en la Europa del Este
siguen siendo relativamente reducidas, y explica el por qué no
se
hayan debilitado las corrientes inversoras hacia Hispanoamérica,
en gran parte motivadas también por la conversión de la deuda
en títulos negociables a largo plazo. El aumento de las inversio­
nes ditectas
extranjeras en Iberoamérica permite devolver a la
opinión pública un optimismo moderado, que se irá consolidando
a medida que hechos concretos confittnen
las buenas perspectivas
presentes. El secreto reside en que la producción
sea competitiva
en los mercados.
Véase un ejemplo: como .consecuencia del aumento de inver­
siones exteriores, las
exportaciones de productos manufacturados
de México se elevaron en 1988 a 21.000 millones de dólares (de
los cuales la mitad proceden de
las plantas maquiladoras en las
Zonas de Libre Desarrollo Industrial) y las brasileñas a 16.000.
Todos los .demás países deberán seguir.el mismo ejemplo.
En 1991
las exportaciones de MERCOSUR alcanzaron 45.529
millones de dólares y las importaciones 31.145, con un saldo po­
sitivo de 14.384 millones de dólares ; los balances del Grupo
Andino fueron de 29.738 y 21.513, con su saldo positivo
de
8.225 millones de dólares y los de Méjico y América Centtal de
31.940 millones de exportaciones y 65.868 millones de importa­
ciones. El total conjunto arrojó
.un balance de 80.027 millones de
exportaciones
y. 59.313 de importaciones, mientras los de España
son de
65.256 y 96.712 millones de dólares, respectivamente.
Avance muy notable los de unos y otros,
pero todavía muy lejano
de
lo que debería ser. En esta década se deberá más que duplicar.
Sólo con que el comercio
con la Península Ibérica no se viera dis­
torsionado por cortapisas de todo género, el volumen de su creci­
miento resultaría espectacular. Buena prueba de ello está en el
crecimiento verdaderamente sorprendente que en
los últimos afias
1222
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA.
han alcanzado los intercambios comerciales entre España y . Por­
tugal. El comercio interregional
iberoamericano está dando un gran
salto pero apenas si todavía se encuentra en balbuceos.
Si se pu­
siera en marcha un sistema de pagos, como fue propuesto por el
Instituto de
Cultura Hispánica -gran impulsor de la Comunidad
Hispánica-- en 1955 su crecimiento sería parigual.
.
En resumen, el volumen de la participación iberoamericana
en
el comercio mundial es todavía muy bajo, pero si se consiguiera
mantener la tendencia de
los dos últimos años, las próximas dé­
cadas podrían contemplar unos resultados verdaderamente estimu­
lantes. Los servicios técnicos del Banco
Interamericano de Desarrollo
pronostican que el valor total
de las exportaciones de bienes y
servicios, que en 1991 ascendieron a un valor de 133.134 millo­
nes de dólares, en
el año 2000 llegarán a 282.725 millones. Y
las importaciones, que en 1993 ascendieron a 153.931 millones de
dólares, en el año 2000 pasarán a 255.098, manteniendo una ba­
lanza favorable
de 25.000 millones, como ya viene ocurriendo. a
partir de este mismo año, gracias al creci,ente aumento ~el comercio
interregional y coll Europa Occidental, que ahora está a niveles
bajos, por causa
de la política proteccionista aplicada por Europa
a
los productos agrícolas y en América a los industriales.
Pot el momento, la dura realidad es la que es: sólo el 3,8 %
de las
exportaciones españolas en 1991 fueron a Iberoamérica
(cuando treinta años antes habían llegado
al 5,50 % ). Sólo el
4,8 % de las importaciones provienen de aquella región. Para se­
ñalar su poquedad bastaría un solo dato: en 1991, el comercio
import-export de Españi con Holanda fue similar al de todo His­
panoamérica. Esa penosa
situaci6n artificial es la que urge modi­
ficar, mediante políticas apropiadas en ambas riberas del Atlántico.
La espectacular progresión de los intercambios luso-españoles es
un buen ejemplo a imitar.
Si disponemos de recursos humanos casi ilimitados y financia­
ción exterior suficiente,
el problema reside en acertar a señalar
1223
Fundaci\363n Speiro

A.LFREI>O.SANCHEZ BELLA.
qué, producciones deben estimularse, en funci6n de las necesidades
de la demanda.
Características del Modelo de Desarrollo Iberoamericano.
No existen f6rmulas mágicas para elevar el nivel econ6mico de
los países en vías· de desarrollo. Cada cultura hist6rica tiene la
suya,
De 1950 a 1990 la que ha obtenido mayor éxito .ha sido la
aplicación en el Sudeste Asiático: Jap6n, Taiwan, Corea, Hong
Kong, Singapur, Indonesia, Malasia, Tailandia, etc. A partir de
1978 emerge otra potencia: China,
que desde esa fecha viene
avanzando a una media del
9 % anual, consiguiendo pasar el PNB
de
250,000 millones de d6lares a 500.000 millones de d6lares, en
pdco más de una década. Ahora debería llegar la hora de Hispa­
n9américa
y poco después, probablemente, adaptada la teoría a
su propio genio, seguirán similares experiencias los países europeos
exCsoviéticos (Rusia, Ucrania, Bielorosia) y después los musulma­
nes ribereños del Mediterráneo.
El común denomioador
d;, todos ellos habrá de ser la atenci6n.
especial que se preste ·al ·desarrollo de centenares, millares de pe­
quefias· y medianas empresas.
Importancia de las PYMES.
En el mundo • actual las PY MES representan más del 90 %
del sector industrial de cada país, incluidos los Estados Unidos,
Alemania
y Japón. En España 182.000 empresas industriales (el
96 % del total) cuentan con
menos de 50 personas asalariadas, y
suponen el 89 ,5 % del ert'tpleo. Ellas son el factor más importante
para el crecimiento y generan del 50 al 60 % del producto interior
broto.
Estas cifras.están en consonancia con las de otros países, como
los Estados Unidos, donde las PYMES poseen una penetraci6n
1224
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMER1CAN4,
del 58,2 % en cuanto al empleo y del 52,6 % en volumen de ne­
gocios.
Sus mayores dificultades para el crecimiento residen en múlti­
ples razones: la imposibilidad de acceder a los mercados exterio­
res, la falta de asistencia técnica y de medios para formaci6ri pro­
fesional, problemático
acceso al sistema crediticio ... Su microdi­
mensi6n impide el poder disponer de departamentos especializados
en
comercializaci6n y acceso a nuevas tecnologías.
-Todas esas deficencias son similares a las que actualmente pa­
decen las PYMES españolas. Parad6jicamente, esas graves dificul­
tades pueden superarse mediante la cooperaci6n entre empresas
de diferentes países, que serviría para reforzar el entramado in­
dustrial
y comercial de los mercados. Al aumentar todos de ta­
maño se harían más competitivas, con el simple paso de 50 a 100
empleados.
Las PYMES españolas tienen un volumen, por regla general,
50 % inferior a las italianas y éstas a la vez son
más pequeñas
que las germanas. ¿Por qué no tratar de corregir esa deficiencia,
utilizando parte de los fondos F
AD para constituir empresas mix­
tas en España con los europeos y de unos y otros con los hispa­
noamericanos? Millares de empresas mixtas podrían crearse en
América, preferentemente en las Zonas de Libre Desarto!lo In­
dustrial.
Si al gran centro impulsor del desarrollo iberoamericano exis­
tente en Washington con el Banco Interamericano de Desarrollo,
se añadiera orta institución similar complementaria de asistencia
técnica en Madrid, en forma de Agencia para el
Desarrollo regio­
nal, en estrecha colaboraci6n con
el Banco Europeo de Inversio­
nes,
se facilitaría la creación de empresas mixtas iberoamericanas
y europeas, españolas preferentemente. Los resultados que podrían
alcanzarse
nos dejarfan sorprendidos. Una verdadera revoluci6n.
Las PYMES deben ser las protagonistas esenciales de la reno­
vación de nuestro tejido industrial,
así como el motor más idóneo
para la creación de empleo,
comd lo están siendo en todo el Mun­
do. No
es de las empresas grandes sino de las múltiples peque­
ñas de donde nos puede llegar la salvaci6n.
1225
Fundaci\363n Speiro

A-LFREDO SANCHBZ BELLA
Zonas de libre desarrollo industrial
El lugar de implantación de las mismas es obvio: Las Zonas
de Libre
Desarrollo Industrial, creadas en la mayor parte de los
países, son
el lugar más idóneo para establecer las nuevas indus'.
trias mixtas, donde cristalicen las asociaciones empresariales euro­
peas y americanas que
deberían procurarse crear, sobre todo inicial­
mente en aquellas actividades donde los mayores costes salariales
imposibilitan la competitividad internacional.
Las industrias textiles, del calzado, muebles, artesanía, etc.,
las empresas, singularmente españolas e italianas en crisis, que no
pueden sobrevivir, porque los costes salariales europeos las han
marginado del mercado, deben reconvertitse, asociándose y
reins­
talándose en la América hispana. Una política similar es la que
el ex-Presidente Bush intentó poner en marcha con la constitución
de una Zona
de libre comercio en Canadá y Méjico. Es la estra­
tegia idónea para ttatar de superar su desventaja con los compe­
tidores del Sudeste Asiático. Europa debería aplicar una fórmula
similar como solución a
su crisis actual.
El coste por hora trabajada en la industria es de 14,77 dólares
en Estados
Unidos y de 1,80 en Méjico. En la República Domini­
cana, aún
más bajo. Sólo desde esas premisas podrá competirse
con los orientales. Siguiendo esa tendencia Europa e Iberoamérica
( cada uno desde sus respectivos niveles) podrán salir de
la grave
crisis
-una de productividad y otra de desempleo-en que ac­
tualmente se encuentran.
Se trataría, pues, más que de abrir caminos nuevos, de agran­
dar los ya existentes, haciendo intervenir a los empresarios espa­
ñoles, ahora incomprensiblemente margina!izados de esta insosla­
yable nueva realidad.
El turismo, motor del cambio.
Una excepción debería hacerse a esa norma general y es la
audacia
y gran visión de los empresarios turísticos españoles.
1226
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD' HISPANOAMERICANA.
Tras conquistar un puesto de primacía en el Mediterráneo, se
han lanzado a la conquista del Mar del Caribe y aun del Pacífico.
Sus efectos son
ya bien visibles. En diez años el turismo domini­
cano ha pasado de unos ingresos. de 100 a 1.000 millones de
dó­
lares y los españoles en la Isla de 2.000 a 28.000. Una acción
similar acaba de inciarse en Méjico, que
ya obtiene por esta ac­
tividad ingresos superiores a 3.000 millones de dólares (y otros
tantos por exportaciones desde las zonas de libre desarrollo
in­
dustrial, que dan ocupación a más de 500.000 trabajadores) y
paulatinamente se va extediendo como mancha .de. aceite a otros
países (Cuba, Costa Rica, Venezuela, Colombia; Brasil, .etc.).
El turismo
es la industria ide\U para el despegue económico.
En Europa el proceso
es bien mnocido: la mano de obra ocupada
pasa fácilmente de la agricultura a la construción y de esta. al
tu:
rismo. Son actividades a las que más fácilmente se adaptan los
nuevos asalariados. Y, a la vez, las industrias que exigen mayor
volumen de mano de obra en las más variadas funciones.
El turismo genera
ya en Hispanoamérica ingresos superiores a
18.000 millones de dólares anuales, con tendencia a un aum~nto
del 4 al 6 % según países y zonas. Ahí reside Otra gran fuente
de actividad en el porvenir. En España da ocupación a casi el
10 % de la masa salarial. ¿Por qué no puede ocurrir otro tanto
en un hemisferio que dispone de todos
los climas y paisajes ima­
ginables?
Cooperación técnica y formación profesional.
El entendimiento entre Europa e Hispanoamérica radica en la
forma en que podamos y sepamos ofrecerles servicios eficaces de
cooperación
técnica y formación profesionál. Esa ha de constituir
la clave de cualquier entendimiento: Ayudarles a valerse por sí
mismos.
Nunca como ahora se dispuso de tantas instituciones dotadas
generosamente para prestar una colaboración de la
más alta tras­
cendencia. Los fondos FAC de ayuda
al desarrollo disponen en
1227
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHEZ BELLA
España de cuantiosísimos medios, en parte no debidamente apro­
vechados. Asimismo
el B.I.D. concede créditos en cuantía no in­
ferior a 7 .000 millones de dólares anuales; el B_. E. l. emplea una
cantidad similar. El Japón pone a disposición
de los países en vías
de desarrollo medios superiores a los
otros dos ... que casi nadie
sabe utilizar.
SECOT ( «Seniors» Españoles para
la Cooperación Técnica),
una asociación independiente
y sin ánimo de lucro, promovida por
Acción Social Empresarial,
el Círculo de Empresarios y el Consejo
Superior
de Cámaras de Comercio, tiene como objetivo y razón
de su existencia, prestar asesoramiento técnico profesional, a car­
go de expertos jnbilados y prejubilados -seniors-, a las empre­
sas u organismOs con dificultades de acceso a la consultoría, pre­
ferentemente en regiones económicas desfavorecidas o en países
en desarrollo.
Los «Seniors» de SECOT son empresarios profe­
sionales
y expertos, con formación y experiencia profesional bien
acreditada,
que pueden asesorar en la mayoría de los sectores y
tipos de actividad.
Más de 7 .000 profesionales, organizados en asociaciones simi­
lares a SECOT, en catorce países europeos, están en condiciones
de cooperar con las entidades que lo soliciten, prestándoles asis­
tencia técnica pata la expansión, modernización e innovación de
las empresas hispanoamericanas, mediante la redacción de estudios
de viabilidad y aún de gestión complementaria de cualquier natu­
raleza. Los ejemplos de lo que podría hacerse,
se multiplican.
El Trilateralismo Mundial.
Un detenido análisis de los tres espacios económicos que ac­
tualmente se están delineando ( el Mercado Común Europeo, am­
pliado en el futuro al Norte y Centro de Europa; la NAFTA, que
desea crear un espacio de libre comercio entre Estados Unidos,
Canadá
y M'.éjico y el Sudeste Asiático, encabezado por Japón) pro­
prociona sorprendentes conclusiones estimulantes:
el comercio in-
1228
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HlSPAN0:,4.'MERICANA
terasiático entre 1979 y 1989 se ha triplicado, mientras el comercio
transatlántico apenas si
se ha doblado.
1980 ha sido nna fecha simbólica. Durante el mismo, el
co­
mercio Transpacifiéo ha superado por primera vez el Transatlán­
tico.
Las economías que hasta esa fecha giraban casi exclusivamente
en tomo al mercado norteamericano
se han orientado paulatina­
mente cada
vez más al mercado interasiático. Toyota se ha puesto
a fabricar elementos
de la industria autmovillstica en diversos
países de la regi6n ; los motores son fabricados principalmente en
Tailandia, las
cajas de. cambio en Filipinas, los componentes
electr6nicos en Malasia, el montaje
se realiza en Indonesia y
Tailandia. Sony está haciendo lo propio.
El centro de producci6n de mag­
netoscopios se encuentra en Malasia, los componentes son impor­
tados en su mayoría de Singapur y el Japón. Gracias a esa ere-­
ciente interdependencia los diversos países se sienten más protegi­
dos y menos amenazados por la presi6n exterior. Un buen ejemplo
a seguir en nuestra América.
La clave de ese sorprendente cambio de tendencia ha residido
en el flujo de las inversiones y en las fuertes diferencias de coste
de
la mano de obra. A medida que aumentaba en el Noreste
asiático, los países
más al Sur se beneficiaban de nn fuerte .desa­
rrollo industrial. Esa deslocalizaci6n de la producci6n no s6lo se
ha hecho en sectores de fuerte contenido en mano de obra, tal
como la industria textil o
el calzado, sino igualmente en otros de
alta tecnología.
La capacidad de innovaci6n de nn país es la piedra angular de
cualquier progreso econ6mico. Morito, el gran patr6n de Sony,
ha señalado con gran agudeza: «Mientras los Estados Unidos están
oeupados en formar abogados, nosotros formamos ingenieros. Las
universidades japonesas forman cada año dos veces más ingenieros
que las americanas. En relaci6n con la poblaci6n, esa cifra pasa
del doble al cuádruple».
los mismos términos comparativos po­
drían extenderse a Europa.
Como resultado de todo ello, nnas pocas cifras son bien
elo­
cuentes:
1229
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHEZ· BELLA
El presente y futuro de los tres grandes espacios económicos
Población PNB PNB
en (mrd. $ us, per capita
(mili.) nominal) (en $ US)
Año 1990
Sudeste asiático ... ... ... ... ... 1.756 4.204 2.394
Sudeste
asiático (sin Japón) ...... 1.624 1211 746
CEE (la Europa de los Doce) ..• 343 5.642 16.449
NAFTA (EE.UU., Canadá, Méjico). 367 6.302 17.172
Año 2000
Sudeste
asiático ... ... ... ... ... 2.007 11.984 5.971
Sudeste asiático (sin Japón) ...... 1.879 3526 1.876
CEE (la Europa
de los Doce) ... 345 11.626
33.698
NAFTA (EE.UU.,
Canadá, Méjico). 406 12504 30.798
O sea que, dentro de ocho años, a finales de siglo, el PNB del
Sudeste Asiático será superior al
de la actual Comunidad Europea.
Un hecho verdaderamente histórico.
La Comunidad Hispanoamericana de Naciones. O Comunidad
Hispánica. O' Hispana.
Si, a pesar de su desfavorable «renta de situación» y enorme
heterogeneidad cultural, el Sudeste Asiático está siendo
capaz de
realizar tal milagro, ¿por qué no intentar acometer un desafío si­
milar
en el Mundo Hispanoamericano? Está en situación de par­
tida absolutamente más favorable para poder constituir un bloque
económico similar, aplicando
un modelo de desarrollo original,
que adapte y aplique las mejores innovaciones y sistemas de los
otros
tres.
A ellas podríamos añadir un dato más: como precisamos du­
rante el pasado año, los ingresos iberoamericanos
por exportaciones
alcanzaron un valor de 146.683 millones de dólares, .de los cuales
el mercado norteamericano
significó el 38 % y el eutopeo apenas
el 20 %.
1230
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA
Pues bien, en el mismo período de tiempo las exportaciones
del Sudeste Asiático (con el Japón) ascendieron a 379.000 millo­
nes de
dólares de los cuales el Japón representó el 23 % .
Esas cifras muestran claramente que el «talón de aquiles» del
Mundo Iberoamericano radica en
la debilidad de su comercio ex­
terior. La simple apertura de barreras deberá producir un cambio
radical en esa situación.
El modelo a seguir
para conseguirlo ha de parecerse más al
seguido
por los «cinco dragones» asiáticos que al de. Estados Uni­
dos o Europa.
Por la simple razón. de que las condiciones socieco­
nómicas ambientales son más semejantes a las de los países asiáti­
cos que a los del Mundo Occidental. ·europeo o americano. No
aceptar esa realidad
podría producir efectos de difícil rectificación.
Ahora, en gran parte no se está avanzando en la dirección apro­
piada. Definitivamente hay que
dar de lado a la «política de sus­
titución de importaciones», abriendo los mercados, aunque inicial­
mente el cambio de estrategia sea dificultoso. Una etapa de inter­
nacionalización y liberalización, permitiría recuperar competitividad
y lograr
un creciente superávit comercial, sobre todo si se supiera
dar la importancia debida en el proceso a la innovación. En tal
sentido, el
fenómeno más significativo a destacar es la importan­
cia decisiva en ese proceso
de las PYMES, por ser las que pueden
ofrecer mayor volumen de empleo.
No podemos extendernos más
en este apasionante tema, pero
bastaría hacer breves indicaciones para sefialar que el pesimismo
no
es la actitud más razonable.
Me
he enendido en consideraciones de carácter socio-econó­
mico por creer que esa es condición «sine qua non» para que la
esperanza pueda transformarse en resultados satisfactorio!> .con­
cretos.
Características de la Comunidad Hispanoamericana.
Hace algunos años, al preguntar a Henry Kissinger · cuáles
serían, a finales de siglo las nacionés protagonistas, CQntestó: «Los
que marcarán rumbo en el tercer milenio serán los Estados Unidos
1231
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHBZ BELLA
de América, la Unión Soviética, la Comunidad Europea, China y
Japón».
En esta distribución de cometidos, ¿qué función debemos atre­
vernos a esperar para Hispanoamérica?
En primer lugar, habría que decir que
la clasificación estable­
cida por Kissinger
ha envejecido y. debe ser modificada, por causa
de la desmembración del Imperio Soviético. De todos modos;
es
indudable que a los tres grandes de boy se unirán China y Rusia,
que empiezan a ensayar modelos de desarrollo «sui generis», pero
en muchos aspectos similares a los del Sudeste Asiático.
Hispanoamérica deberá tratar de ser ella misma,
de aspirar a
constiroir una entidad respetable a nivel mundial. Desunidos,
dispersos, sin objetivos ni conciencia· de destino común, no somos
nada, no contamos con nadie. En tal sentido, el viejo ideal boli­
variano
se ha .hecho realidad, al menos como aspiración común.
Y en el umbral del
VI Centenario el corazón y la mente de los
grupos dirigentes de todos nuestros p¡¡eblos anbelan sinceramente
que
la Comunidad Iberoamericana entre en vías de institucionali­
zación.
Así lo proclamaron dieciséis ex-Presidentes constitocionales
iberoamericanos en 1985, cuando declararon que «son muchos los
elementos y características que
rtos unert: la base lingüística, his'
tórica y cultora! de esta Comunidad la distingue de otras organi­
zaciones y corporaciones comunitarias». Contamos, incluso, con
algunas instirociones a las que paulatinamente debería tratarse de
dar contenido. Tal
por ejemplo, la OEA (Organización de Estados
Americanos), como instrumento jurídico para dirimir conflictos,
con sede en Washington, que debería continuar desarrollando su
benemérita tarea.
La CEPAL, con sede en Chile. El BID, cuyo
concurso en los últimos decenios está resultando inestimable para
dotar de infraestrucroras a todo el Continente.
Lo mismo podría­
mos decir de ALADI y SELA. Y mención especial habrá que dar
a los grupos regionales recientemente constituidos, MERCOSUR y
el GRUPO ANDINO, mientras
se despejan las incógnitas en rela­
ción con México y la NAFI' A. Otros dos grupos en trance de
consolidación deberán ser el Mercado Común Centroamericano y
1232
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDAD HISPANOAMERICANA
la Asociación de países del Area del Caribe. A todos deberá servir
fielmente desde Madrid la
OEI, Organización para la Educación,
la Qencia
y la Cultura, porque sustancialmente debemos aspirar a
ser una sola entidad.
Comunidad cultural y espiritual.
La Comunidad Hispana se caracteriza ante todo:
l.º Por ser una comunidad cultural espiritual, un modo dife,c
renciado de concepción de la vida y el Mundo, Ese es y
debe seguir siendo nuestro mayor signa de identidad. So­
bre esa premisa debemos avanzar, dando preferencia al
desarrollo de las instituciones comunitarias que sirvan
para conocernos mejor y afirmarnos en nuestro propio
ser._
2.0 Porque las instituciones comunitarias no representan solo
a los entes públicos, sino a los
Estados, a las institucio-_
nes privadas y a las personalidades más representativas,
Sólo así será posible akanzar estabilidad
_ y continuidad
en la tarea.
3 .º La cooperación técnica debe ser base del principio de
subsidiariedad, aplicado preferentemente en
cada zona ..
4.0 La cooperación económica debe recoger ciudadosamente
y aplicar las experiencias acumuladas durante
cuarenta
años por la Comunidad Económica Europea. . ·
5.0 La armonización fiscal y la convergencia debe seguir pasos
similares a los europeos.
·
Hay que aspirar a formar una Confederación de Pueblos libres,
independientes, pero avanzando paulatinamente, paso a paso, sin
pretender quemar etapas, que pudieran resultar
contraproducentes;
A nuestro juicio, la base indispensable ha de estar constituida
por la acción cultural comunitaria, la formación profesional,
la
cooperación técnica y la consolidación de los mercados interregio­
nales.
Sin que estos se consoliden será muy difícil poder seguir
hacia adelante.
·1233
Fundaci\363n Speiro

ALFREDO SANCHEZ BELLA
Por de pronto, hay que hacer los mayores esfuerzos para que
se vaya consolidando
.esa importantísisma «Conferencia de Jefes
de Estado lberoamericanos'i> iniciada en Guadalupe (Méjico) y
Madrid, y que continuará posteriormente en Brasil, Colombia y
Argentiua. Por el momento, eso es lo único fundamentado y tan­
gible con
lo que podemos cont?r. Y con las organizaciones reco­
nocidas y en plena actividad a
l~s quÍ, anteriormente hemos hecho
mención.
Así como en Europa hubo que empezar creando el Mercado
Común, porque
sólo planteando problemas económicos podría
iniciarse uua base común de entendimiento, la Comunidad Ibero­
americana debe apoyarse inicialmente en
instituciones culturales
comuues, mientras se va consiguiendo que la economía interregio­
nal vaya siendo cada día más vigorosa, más intercomuuitaria y a
a la vez
más abierta a la economía muudial. Ello exigiría la crea­
ción paulatina de instituciones que habrá que
ir vertebrando ; de
acuerdo
con las necesidades, La meta final ha de ser muy clara:
la constitución de uua Asociación de Naciones soberanas para
al­
canzar objetivos comuues, dotándolas de personalidád' jurídica pro­
pia,
estructura administrativa adecuada y financiación suficiente.
Sólo así podrá cumplir
~u función con los países miembros · y con
la Comuuidad Internacional.
La integración deberá realizarse paulatinamente, paso a paso,
sin pretender quemar
éta¡,as, sobre bases pragmáticas y a través
de instituciones. múltiples. Así, por ejemplo, España debe hacer
realidad
esa pretendida función pontifical con Bruselas, estable­
ciendo uua permanente vinculaci6n entre Iberoamérica
y la Co­
munidad Europea. Para ello es posible haya que desarrollar los
Puertos Libres, ahora
casi inexistentes, para el intercambio de
materias primas y productos manufacturados con los países medi­
terráneos y los países del Centro
y Norte de Europa. Acaso Cana­
rias, debería servir
al mismo tiempo para acentuar las relaciones
con los países africanos.
·
Sólo . cuando España sea útil en las cuestiones que en cada
tiempo
más importan y en las, aún más importantes, de la coope-
1234
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNID.,H> HISPANOAMERICA·NA
ración técnica y la formación profesional a las que anteriormente
hemos hecho mención,
podrá aspirar a ocupar el papel que, por
razones históricas,
le corresponde.
El Tratado de Libre Comercio ·de Estados Unidos con Méjico.
Uno de los mayores riesgos · en las relaciones entre Méjico y
Estados Unidos reside en la
asimetría. Desde mediados del si­
glo XIX -no antes--, Estados Unidos es un país más extenso, más
fuerte y más rico que Méjico. Estados Unidos tiene aproximada­
mente tres veces la población de Méjico, quince veces su
.PNB y
una enorme superioridad militar. Sin embargo, con ese país se
realizan
aproximadamente .dos tercios del comercio de Méjico,
mientras que el comercio de Estados Unidos con los mexicanos
únicamente representa del 3
al 6 % de sus transacciones interna­
cionales.
En tales condiciones, la nueva Zona de Libre Comercio nace
entre elementos excesivamente desiguales
y, por tanto, las discre,
pancias harán muy difícil la relación, porque lo que es bueno para
l',1:éjico no siempre es bueno para los Estados Unidos. Y viceversa.
Sin .embargo,
es preciso constatar que Estados Unidos y Méjico
se han vuelto cada vez más interdependientes. Si el destino de
Méjico estuvo siempre vinculado al
de su vecino del norte, lo nue,
vo es que ahora los Estados Unidos también dependen de Méjico,
no ya sólo en aspectos comerciales, sino en otros muchos igual­
mente esenciales
-deuda, migración, .estupefacientes, fianzas, pe­
tróleo, etc.-.
El Tratado de Libre Comercio nada tiene que ver con un Mer­
cado
Común ni con ningún proyecto de integración económica ;
es algo distinto: un arreglo de libre comercio por sectores especí­
ficos de producción, que permitirá crear empleo, frenar la emigra­
<:ión hacia el Norte y estar en condiciones de competir con la
producción de
los países del Sudeste asiático .
. En los últimos aiios se ha producido una emigración anual de
mejicanos cifrada entre 750.000
y un millón de unidades, que se
J235
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ALFREDO SANCHEZ.BELLA,
han agregado al mercado norteamericano .de :trabajo, creando si;
tuaciones conflictivas.· La razón principal de ,esta irreprimible .\en,
ciencia a emigrar es que la estructura .saÍarial yanqui es de . och9
a diez veces superior a la mejicana. Una problemática que no exis­
te sólo en ese frente étnico, sino que también empieza a ser una
fuerte realidad en Europa, tanto en relación
con .los países del
Este, como con los
de la Otra ribera del Mediterráneo, y que en
gran parte condicionará
el desarrollo europeo a lo largo del siglo,
creando situaciones nuevas hoy imprevisibles.
Colofón.
Hispanoamérica debe aspirar a ser durante el VI Centenarfo
de su existencia el modelo a segnir por las clases medias del Mun'
do. La tierra donde la genialidad de sus gentes sea companble con
la sobriedad y la solidaridad, con conciencia de destino común.
· '
En 1951, hace 40 años, se creó en París la Comunidad Econó­
mica del Carbón y del Acero, base de la Comunidad Europea.
En
1958 se creó el Mercado Común Europeo. A mediados de 1962
España solicitó establecer
con ella un Asociación. Llevamos treinta
años
trabajando en esa dirección. En 1970 se logró ultimar uri
hito trascendental: la firma de un Acuerdo· Preferendal, en con'
diciones tan ventajosas que todavía no han sido superadas. En
1985, último año de vigencia de las condiciohes pactadas en 1970,
España obtenía un consistente superávit comercial con la
CEE!
280.014 millones. De entonces acá no ha sido España la que ha
entrado en
el Mercadc Común, sino éste el que ha entrado en la
Península, en forma de pavoroso déficit comercial. La incorpora­
ción
se ha hecho a muy alto precio.
Eso
es lo que en Hispanoamérica habría que evitar, estable­
ciendo un ciudadoso sistema de vasos comunicantes
y de compenl
saciones mutuas que hagan
al reencuentro más • viable y menos
dificultoso. ¡Aprendamos la
experi~ncia! Sin exclusivismos ni pó'
siciones previas. Y si Méjico hace compatible su permanencia en
el Mercado Libre con Estados Unidos y Canadá, ¿por qué no se
1236
Fundaci\363n Speiro

EL FUTURO DE LA COMUNIDM.D. HISPANOAMBRlCA.NA
puede en su día negociarse hacer lo propio a España y Portugal?
Sobre todo, mientras que la vinculación no revista más que obli­
gaciones de carácter educativo, cultural y tecnológico, no hay ra­
zones para qúe puedan presentarse ninguna clase de trabas. Des­
pués, por conveniencia de todos, habrá que procurar hacer
coexistir
y aún acrecentar tales vinculaciones, sobre todo en aquellos aspec­
tos en que no exista incompatibilidad, que deben ser los más.
«Es
muy posible que una alianza triangular de la Península
Ibérica, Hispanoamérica y Estados Unidos pueda llegar todavía a
ser el bastión esencial de su bienestar y seguridad, Y de la
nuestra~,
ha señalado con agudeza un gran historiador californiano, Mr. Phi­
lip W. Powell. Todas las posibilidades deben dejarse abiertas.
La Lengua y los Medios de Comunicación· Social.
En cualquier caso, hay que pedir que las vinculaciones supra­
nacionales --exigencia de
los tiempos-sigan permitiendo salva­
guardar nuestra identidad, reflejada preferentemente en la lengua,
porque como ha expresado recientemente
un· gran escritor francés,
Jean d'Ormeson, «todo lo que
soy está ligado a una gramática, a
una sintaxis, a unos sustantivos, a unos verbos, a su armonía y
a su música. Mi lengua es un instrumenta maravilloso y una opor­
tunidad impar. No estoy solo en el mundo, porque miles de lec­
tores, millones de espectadores, me comprenden gracias a mi len­
gua. No soy nada sin esa lengua. No soy nada sin los que la
hablaron, los que la hablan y los que la hablarán. Debo todo a
esos muertos que me la legaron, después de haberla forjado. Debo
todo a
los vivos, que la comprenden y la leen. Y debo todo,
asimismo, a quienes vengan después de
mi. Debo todo a .los vo­
cablos de mi lengua. La lengua es la sociedad misma, el Poder,
el Estado. La lengua es tradición. Representa una voluntad y una
esperanza de sobrevivir y
de· mantenerse».
En servicio a esta esencial primacía,
la defensa de la lengua,
de las lenguas,
el español y el portugués, ha de revestir una im­
portancia sustancial. Y para ello nada mejor que dar primacía ál
U.37
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ALFREDO SANCHEZ -BELLA
desarrollo de todos los Medios de Comunicaci6n Social, porque
antes que comunidad económica
somos comunidad espiritual, co­
munidad cultural, comunidad histórica, que se expresa través de
su lengua, «patria del .alma», al decir de Unamuno.
En función de esta premisa habrá que dedicar en el futuro es­
pecial atención al desarrollo de los recursos humanos. La Comu­
nidad Europea ha hecho público recientemente en Salamanca un
ambicioso programa
de intercambio universitario entre la CEE e
Iberoamérica en el que participarán
más de doscientas Universi­
dades y para el que la Comisión inicialmente aportará una finan­
ciación
de 32 millones de Ecus. ¡:Bien.venidos sean! Con ellos será
posible reanudar el intercambio de graduados universitarios que
tan excelentes resultados ofreció en el período 1955-1970 gl'llcias
a los grandes servicios prestados por el benemérito Instituto de
Cultura
Hispánica y que luego, incomprensiblemente, fue supri­
mido. Aquella gran política de entendimiento hizo posible el viaje
a Europa de casi 30.000
qniversitarios, que hicieron de Madrid
la Plaza Mayor del Mundo
Hispánico. Sin este encuentro y cono­
cimiento previo, en amistad y diálogo, los futuros cuadros diri,
gentes, nada será posible. Los que aqu! vengan vincularán su es­
píritu al nuestro, para siempre.
El dilema libertad-seguridad.
¿Hacia dónde se orienta el futuro? ¿Hacia nuevas confronta­
ciones étnicas fruto
de un nacionalismo exacerbado? ¿Hacia un
nuevo choque de razas y creencias? El irresuelto conflicto
yugos­
lavo no es demasiado estimulante. El futuro de Rusia está por
definir.
Lo mismo podria decirse de los conflictos en Laos y en
Camboya. Todo son interrogantes sin respuesta. Y evidente falta
de imaginación.
China continúa siendo un Estado comunista, dotado
de Partido
úoico, con zonas de libre desarrollo industrial en plena expansión.
Corea del Sur y Taiwan han estado durante largo tiempo
regi­
das por gobiernos militares autoritarios, con libertades reguladas.
1238
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EL FUTURO DE LA COMUNÍDAD HISPANOAMERICANA
En Singapur y Hong Kong ha ocurrido lo propio, así como en
Indonesia, Malasia, etc. El Japón signe siendo
urta democracia «sui
generis».
El mismo Partido viene gobernando sin interrupción
desde
1955.
En la Europa Central recién liberada, por todas partes se está
produciendo un profundo desencanto, una clara desilusión. El
excesivo optimismo al conquistar
1a libertad está derivando en
pesimista desasosiego.
Se sienten-abandonados a su suerte. En
vez dél ilusiouante programado «retorno a Europa», observan el
«retorno al pasado», -poco esperanzador. La Comunidad Europea
no está en condiciones de ayudarles eficazmente.
«¿Libertad
para qué?», se vuelve sospechosamente a decir.
«Antes queremos comer, queremos vivir con dignidad, queremos
disponer al menos de lo mínimo indispensable». Esa es la demanda
más acuciante del mundo actual. La respuesta adecuada
es a Oc­
cidente a quien le corresponde dar.
Iberoamética, con la ayuda singnlarmente de España, debe
volver a conectar con Europa para encontrar
la fórmula de con­
vivencia más apropiada, la que más se ajuste a sus necesidades
presentes, así como China
y los ex-miembros de la Federación
Rusa
deberán hacer lo propio, en forma pragmática, sin imposicio­
nes artificiales que no podrían subsistir.
Del V al VI Centenario.
El «legado hispano» está hoy más vivo y caudaloso que nunca.
Pero todavía no tiene conciencia de su poder. De
sus inmensas
posibilidades.
Hispanoamérica debe
segnir siendo «el Continente de la es­
peranza» que auspiciara Vasconcelos. El nacionalismo, que de
tantos males nos salvó, ahora, en la nueva etapa, deberá revi­
sar gran parte de sus principios, para hacerlos compatibles con
las nuevas necesidades fundamentales. Los sistemas políticos,
para asegurar su estabilidad
y su permanencia, deberán tratar de
armonizar
el Estado Presidencialista vigente con otros sistemas
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ALFREDO SANCHEZ BELLA
complementarios de participación, que permitan la incorporaci6n
de instituciones fundamentales de la Sociedad, ahora marginadas,
con grave .perjuicio paar el bien común. De ese modo procede el
Mundo Anglosajón.
De ahí su solidez institucional. Por otro lado,
habrá que hacer compatible libertad y seguridad, hoy nuevamente
en riesgo de crisis conflictivas, que
hay que procurar evitar. No
será empresa fácil.
En cualquier caso, la justicia y la paz deberán
seguir siendo valores básicos para el siglo
XXI. V ale la pena seguir
luchando por ellas, haciéndoles
CQ!llpatibles con la fe en nuestra
estirpe, en nuestras propias posibilidades, todavía en gran parte
inéditas.
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