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Número 553-554

Serie LV

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Joaquín Varela-Carpegna, Histoire constitutionnelle comparée et espagnole (six essais)

temas, el libro de Alfieri les proporciona una base metafísica que
explica, entre otras, la deriva personalista en teología y espiritua-
lidad.
Juan Fernando SEGOVIA
Joaquín Varela Suanzes-Carpegna, Histoire constitutionnelle comparée
et espagnole (six essais), Oviedo, In Itinere, 2013, 208 págs.
En la generación de constitucionalistas españoles elevados al
coro tras la caída del franquismo, el autor de este libro merece ser
considerado como uno de los mejores exponentes. Estudió dere-
cho en Santiago de Compostela y perfeccionó su pericia en repu-
tados ambientes académicos de Londres, París y Florencia. Tal vez
sea recordado Joaquín Varela por su premiada obra La teoría del
Estado en los orígenes del constitucionalismo hispánico. Las Cortes de
Cádiz, de 1982, y bien merece serlo. Sin embargo, este catedrático
de derecho constitucional de la Universidad de Oviedo es un infa-
tigable luchador en el ruedo de la historia constitucional: dirige el
Seminario de Historia Constitucional Martínez Marina, que posee
una utilísima biblioteca digital; publica la revista electrónica
Historia Constitucionaly la revista Fundamentos; y ha editado y publi-
cado una buena cantidad de libros sobre la especialidad.
Éste, que presentamos ahora, tiene la singularidad de estar
escrito en francés y no sabemos el por qué, pues los estudios que
lo componen han visto la luz también en español y algunos han
sido traducidos a la lengua gala. Sea por el motivo que fuere, es un
motivo de color que hace más atractivos los ensayos.
El libro tiene tres partes. La primera es la Introducción que
contiene un solo capítulo sobre la metodología de la historia cons-
titucional. La segunda abarca las etapas y los modelos de la histo-
ria constitucional comparada, dividida en dos capítulos: uno sobre
las cuatro etapas de la historia constitucional y otro sobre el cons-
titucionalismo del siglo XXI. La tercera parte versa sobre España
en la historia constitucional comparada, subdividida en tres capí-
tulos: uno sobre la constitución de Cádiz en el contexto español y
europeo; otro sobre el abandono del modelo gaditano por los
liberales españoles en el exilio; y el último acerca de la dimensión
europea del constitucionalismo español.
En el primero de los capítulos, Varela delimita bien el ámbito
de la historia constitucional tal como la entiende: es una discipli-
na histórica de contenido jurídico que se ocupa de la génesis y el
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desarrollo de la constitución propia del Estado liberal y liberal-
democrático, entendiendo por constitución, en sentido sustantivo
y axiológico, el fenómeno histórico destinado a limitar el Estado
en beneficio de las libertades individuales. Seguidamente delimi-
ta los dos enfoques predominantes, el normativo-institucional y el
doctrinal, abierto a la historia del pensamiento y de los conceptos;
y apunta que a estas perspectivas es necesario agregar la lectura de
las normas. Muy agudas son las palabras sobre el defecto del pre-
sentismo en los estudios históricos. A mi juicio, el más logrado
texto de toda la obra.
El capítulo segundo traza las que él considera las cuatro etapas
del desarrollo del constitucionalismo: su origen inglés y anglosa-
jón, el subsiguiente constitucionalismo revolucionario europeo, el
constitucionalismo decimonónico, para concluir con el constitu-
cionalismo de entreguerras. El tercero intenta precisar algunos
rasgos del presente estadio del constitucionalismo, el de siglo
XXI, fuertemente influido por la mundialización, la crisis de la
democracia, la descentralización, la situación compleja de los
derechos sociales y el debate entre presidencialismo y parlamenta-
rismo.
Cierran el libro los capítulos sobre España y el constituciona-
lismo comparado. Dos de ellos están ocupados por la constitución
de Cádiz: el cuarto, en el que Varela elabora un contexto ideoló-
gico y político de 1808 al trienio liberal; el quinto, en el que estu-
dia a los liberales españoles exiliados en Londres y París y cómo
dejaron de ocuparse de la constitución de Cádiz como referente
de su ideario. El sexto apunta la evolución del constitucionalismo
ibérico de Cádiz a 1978.
Varias cuestiones suscita la lectura del libro y anoto simple-
mente tres, que me parecen las más notables. Para comenzar, la
historia constitucional también conoce experiencias formalmente
no liberales o demoliberales, como las soviéticas y las de su área de
influencia, luego ¿podemos dejarlas afuera por un corte metodo-
lógico?, ¿no forman parte de la historia constitucional la constitu-
ción de Querétaro o las cubanas? Otra veta no explotada –casi ni
mencionada por el autor– es la del constitucionalismo hispano-
americano, variado y rico, campo de experimentación a veces más
avanzado que el europeo. Por último, cabe que nos preguntemos
si la proyección constitucional en este siglo es auténticamente tal,
es decir, constitucional. ¿Qué lugar tiene en la historia del consti-
tucionalismo los debates en torno al neo-constitucionalismo y al
post-constitucionalismo?
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A pesar de que el tono general –salvando el primer capítulo–
es ensayístico, es meritorio como esfuerzo de síntesis dentro de los
límites que el propio Joaquín Varela pone a la disciplina y a los
temas abordados.
Juan Fernando SEGOVIA
Noan Chomsky; ¿Quién domina el mundo?, Barcelona, Ediciones B,
2016, 388 págs.
El autor, nacido en Filadelfia (EEUU) en 1928, hijo de inmi-
grantes judeo–ucranianos, revolucionó muchos aspectos del estu-
dio del lenguaje en su obra Gramática generativa transformacional.
Actualmente es profesor emérito del MIT. Es un ácido crítico del
capitalismo y de la política exterior de EEUU.
En la obra reseñada, ya en la introducción comienza afirman-
do una obviedad:
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU han
sido, con gran diferencia, el primero entre desiguales y siguen
siéndolo, pero su poder hegemónico está declinando. Después
añade que los «amos del universo» distan mucho de ser represen-
tativos de las poblaciones de sus países, que tienen un impacto
muy pequeño en las decisiones políticas. Aun siendo evidente la
afirmación, no es fácil tener el valor de decirlo y desarrollarlo inte-
ligentemente a lo largo de los 23 capítulos de la obra.
El capítulo 1, está dedicado a la responsabilidad de los intelec-
tuales y a su postura, en su mayoría serviles con el poder o con el
sistema establecido, salvo una minoría independiente y persegui-
da o marginada de diferentes formas. Esto da lugar a dos varas de
medir que se pone de manifiesto en la cita de John Coatsworth,
que dice (pág. 22) que desde 1960 hasta el derrumbe soviético en
1990 las cifras de presos políticos, víctimas de tortura y ejecucio-
nes de disidentes políticos no violentos en Latinoamérica exceden
ampliamente las de la Unión Soviética y sus satélites en Europa
oriental, y ello apoyado o iniciado por Washington. El discutible
análisis, aun considerándolo sesgado, influido por la ideología
confesada por el autor como anarquista o socialista libertario,
resulta interesante y, a mi juicio, no carente de base.
A lo largo de la obra desgrana los numerosos crímenes plani-
ficados desde el ejecutivo americano y el empleo a gran escala de
la tortura, de manera destacada en Hispanoamérica, el mundo
musulmán y Asia. Justificados desde una doctrina del poder de
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