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Número 179-180

Serie XVIII

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Resumen de la homilía del Rdo. P. Agustín Arredondo, S. I., en la misa del domingo 14 de octubre

XVlll REUNION DE LOS AMIGOS DE LA CIUDAD CATOUCA
muy penetr-es. Sin dejar de estudia,, t,,rofund,,mente nuestros te­
mas, traba¡emos -en este arte de encuadrar 1" verdad en frases hirien­
tes, en expresiones penetrantes.
EscasMmmte hace un mes que me wnfesaba 1" t,,rofunda imp-re­
si6n producida por un libro, escrito por un monje trílj}eme,
sobre
la oración. «Si pudiera lo traduciría ¡tanto me entusiasma! En él he
encontrado la vivencia que prodnce este oontacto wn el Señor, lle­
gando al ccnvencimiento que nuestras obra.f no están suficiente­
mente apoyadas en la oraci6n. Rece, mo.uén, rece ... » y seguía hablan­
do y yo esc11cha11do. «Ya ha llegado la hora de preparar mi p,n,tida.
Solamente pido
al Señor que me conced,, 1" gracia de celebrar 1"s
bodas de plaJa de mi matrimonio -y pow más de dos semanas de
celebrar sus bodas de plat- muri6. Yo, sé que estoy escribiendo el
último c,;pltuk, del libro de mi vida. He t,,rocllT'ado copiar lo mejor
que
he podido, la virtud y la caballerosidad de mi. buen padre>>.
Quien
haya podidt> cono,cer a don Pedr1, Gil Moreno de Mora de

los
años de 1933
al 1945, bien sabe la buena met" que se

proponía.
«Y
me estoy dando· C11en'/Q que vtrr, incluso, a imitarle cd!i en el mismo
cén# de su ocaso: el m,,,.;6 a k,s 53 años :Y yo estoy rozando los 54.
Todo

me
da a

entender
que el

Señor me
está llamando.»
< de soledad y reflexi6n he dado v11eltas a
mi pasado,
a mi t,,resente :Y a mi futllT'o defimlivo. Como f!repart>­
ción más inmediata, el Señor me dio la ocasión de estar presente
en 1" muerte de mi #a, la h"""""' Sor Maria del Carmen de la Cruz.
Fue una lecoión que procuré profundizar. Dejaba
esta vida quien,
dllT'-e años
:Y años; ,agotó sus energias por los barrios bajos de
París p,n,a que, amando a los hermanos obreras, en la enfermedtkl
y penalidades éstos amasen al Señor y a 1" Virgen en sus bondades
y miserico'f'dias.»
RESUMEN
DE
LA HOMILIA DEL RDO. P.
AGUSTIN
ARREDONDO, S. L, EN LA MISA DEL DOMINGO 14
DE
OCTUBRE
El mensaje de Dios al mundo en-el presente t;lomingo, a través
de las lectura, litúrgicas, viene esped,./mente " prop6.rito en la sin­gular circ11nstancia que nos· reúne -a noiotros aquí.
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Es, en primer iflgdf', Dios mismo quien confirma nuestra con ..
fianza en fas ideas que esludiamos y divulgamos. < Dios», aun en medio de tdn!la muerte y enfermedtJd ideológica, «es
viva»,· aNn en medi(J de láltta esterilidad doctrinaria, «es f!f-icaz»
(Heb. W, 12}. Y p<>labra de Dios es lo que nosotros aquí cultivdmOs,
puesto que las exigencias redtMrJadas
por ,,. humana 11dluraleza en ¡,.
vida político-social, son reclamaciones del Antor de ella, Dios; y la
mentalidtJd cristiana .ton que grrJcias al mágisterio
de la Iglesia abor­
damos este orden de Meas, también es plabra de

Dios
garantiztJda
por ese magisterio.
AJ dar, pues, grad tencia en e.rte intento a lo largo ya de variO's lustrO's, renovemas en
torno al tJJlar, en este último dia de nuestra Reunión nadon/lJ, la fe
y la confianza en Dios y en nuestra obra, que la Carta a

los Hebreos
nos invita a tener.
Por (l/ra parte, si la eficacia de nuestra ideología está garantizada
por
Dios, e, logrtJd" en lo humano merced dJ dlractivo que de por
si
de.1piert" en nuestras mentes. La verdtJd, sólo desagrtJdábfe cuando
se conoce " medias (la Verdad
entera

es el
mismo Dios omniper­
/«to}, dlrae por su belleza, t=to
más C11d11to mJs plenamenle logre­
mos Jpo:seerl".
Bello

es
ya siempre hallar la verdtJd que nuestro en­
tendimiento busca;
y espeddJm·ente bella en nuestro caso ¡,. búsqueda
y htJildZgo de ese orden social con que se lo•gre la l"'1 ansitJda pt1Z
y
el hechizante bkn común. Nt> con solo el entendimiento, ,rino con
todo el hombre que somos nos(l/ros, captamos l" verdad, gustándolo
irresistiblemente
,,J poseerla, y amándola con todáS sus comecuen­
ciáS,
Y

eso es la
Sabidth'ld, de quien la primera lecturá oíd" dice
que en comparación con ella se tuvo en: nad" 1,. riqueza; que todos
l Ct>nlábles (Sab.
VII, 7-11).
Y también ¡esucristo, según San Marcos, tiene su ponenrit1 en
es/" Misa, hablándonos
de lo que podíamos llamar «despropiedad»,
que paradójicamente
e.r el reversa de '" propiedtJd ob¡eto de nuestr"
"1ención en este triduo, pero que como todo reverso, pertenece a 111
misma med"1lt1. Por eso el Señor no canden" Ja propie,J,,d, ya que
nos quiere hombres y libre,, y para lograrlo ha querido que la pra­
piedtJd sea medio necesario <>rdin"1'io,
y querida por El, consiguien­
temente.
Eso no quita /t> peligrosa que la propiedtJd es en M estima
del Señor;
y lo mcómodo que tiene motivo pará comtderarse en la
Iglesi"
el que de
la
,,¡,undanria de sus bienes se gloria (

Me. X,
23-30).
Claro es que si no es imposible sdvarse con riquezas, l,a mayor
prob,,¡,ifidad
de conseguirlo la tendr"". generaJmente los cristianos
que láS estimen
sólo et>mo Cristo y sep,-n utarlas como es debido.
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XVIII REUNION DE LOS AMIGOS DE LA CIUDAD CATOLICA
Y más aún los que por su excepcional caparidad sepan con más acierto
em~earlas en grandes obras de gloria
de Dio,; tal es la virtud de
la magnificencia ak,bada por Santo Tomás y al11dida por

Pío XI
en
la encíclica «Q11adragesimo anno». Pero aun así podemo, preguntar­
no.s: c'acaso vamos a enc-ontrar rJJguien más cristitJno .'fue Cristo, o
alguien capaz de mayor magnificencia de la q11e Cristo hubiera ejer­
citado? Pues más prefirió Cristo " pesar de

todo la
práctica de
la
pobreza que dejarnos el ejemplo

de
un santo comportamiento en ta
abJ111dancia; como qui.ro en su vida sufrir la reticencia,

la
incom­
prensión y aun la envidia y el

odio, El
que como nadie habrla sido
capaz
de arrancar la incondicional adhesión de cualquiera que le
tratara.
La riqueza, cuando Dios quiere darla, eI un carisma, que se -ha
d. emplear en bien de todos. Pero aun entonces la artitud del rico
debe ser como
la del pobre: como la .de fesucristo, Y así, más ;nrJ,.
nado debe vivir a la pobreza que a la riq11eza que pone; y vivir re­
suelto a contentarSre co,n lo menos posib_le po,,. Jo que to,ca al trato
de u1t persona. Debe buscar su alegre paz no en el uro y com11eio
de

esos
bienes, cuanto en contenerse frente a. su ha/agq y só/p dis­
frutarlris moderadamente, Eso
es

lo
que significa etimológicamente
e.rtarr co,ntento: ettar contenido.
Palabra de Dios, sabidurla, concepto cristiano de lo, bienes de
acá: ponencia decisivd del Elefflo sobre la propiedad, la vida h11mana
7 k, libertad, que es el /rÍ(J de val(Jre~ que nos ha ocupado en .esta
&unión
de
V
aliado/id. Ante el altar olmos su enseñanza, ofrecemos
nuestro empeña, y nos alimentamos de ese pan y ese vino a que nos
""'"" /,, Sabiduría en la mesa que ha preparado para n(Jsotro,, cuyo
manjar es
Ella

misma (Prov. IX, l
y sigs.); de la cual esperemr>s go­
cen ya plenamente

los
que traba¡aron junto a nosotros y partieron a
mejor
vida: f(Jsé Gil Moreno de M"'" y Mercedes Semprtín espe­
rialmente, llamados por Dios de entre· nq:Jotros en lo,s úllimo:J m_ese.r.
Para ellos y para nosotros pedimru que el wlor infinito de este sa­
crificio
de
Cristo retorne en
abundancia de bendiciones.
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