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Número 261-262

Serie XXVII

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Sebastián Mariner Bigorra

IN MEMORIAM
para todos los que tenían la dicha de poder participar de su ek­
vada espiritualidad y compañía.
Como última evocación, repitamos con él sus propios versos:
«Todas caben, Señor, en tu morada.
¡Abreles la armonía de
TU Gloria!
¡Que llegan con
el alma traspasada
por los filos agudos de la Historia!
Y oigamos, en
fin, la alegre esperanza que brota de los mis­
mos labios
de Jesús;
«Ven, siervo bueno y fiel: entra en el gozo de tu Señor».
FRANCISCO DE GOMIS.
Verbo ha publicado las siguientes .colaboraciones de José Antonio
GARCÍA' DÉ CoRTÁZAR y SAGARMÍNAGA:
--: Difundir lll verdad: Caridad y ver-
dad .......................... .
--: Ei mito del punto Omega del P.
Teilhard de Chardin ... -. . . . . . . ..
--· : Neomarxismo y libertad . .. . . , ...
--: La Revolución fmncesa: Antinomia
de sus ideas: libertad e igualdad.
--: El coµservadurismo y su visión de
la historia . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . ..
--: La dialéctica en el eurocomunismo.
-· -:· Advertencia sobre .. el régimen tta~
dicional ....................... .
-_ -: Reseña bibliográfica del libro So­
CIEDAD DE MASAS Y DERECHO, de
Juan Val/et de Goytisolo . . . . .. . ..
--: Discurso en la festividad· de San
Fernando (1970) ...... : .......... .
--: Discurso en la festividad de San
Fernando (1973) ........ : ........ .
--: Gabriel de Armas, y nuestra· tarea
"?11'º amigos de l,i Ciudad Cató-lica ............................. .
--: Díscu_rso en la festividad de San
Fernando (1980) ................. .
núm. 51
núm. 71-72
·núm. 85-86
núm. 109-110
núm. 126-127
núm. 179-180
núm. 188
núm. 78-79
núm. 85-86
núm. 117-118
_ núm. 141-142
núm. 187 págs.
73 78
págs. 47-84
págs.
353-403
págs .. 997-1028
págs. 751-794
págs. 1247-1268
págs. 1031-1032
págs. 885-897
págs. 524-527
págs. 687-689
págs. 51-56
págs. 943-945
SEBASTIAN MARINER BIGORRA
A pesar de las experiencias más punzantes que pueden jalonar
nuestras vidas, las vivimos como si fuésemos eternos · y como si las
cosas y personas que nos rodean fuesen a durar para siempre. A
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MIGUEL AYUSO
pesar del sentimiento de vado abismal que producen en nosottos
tanto los momentos más angustiosos e· inciertos --que en cierto
modo son, como ·pensaba Donoso Cortés, los más segutos, pues agu­
dizan la concie,:!cia de que la tierra no es nuestta vetdadera pattia­
como aquellos en que la opulencia del b_ienestar levanta el velo de
una profunda insatisfacción -no en -vaiIO piensa -Gustave Tbibon
que la tierra también · puedé · ttaicionarnos concediéndonos bienes
con una abundancia tal que hace saltar a la vista su vanidad-,
pasamos por la vida como .quienes e_stán llamados a petdurar e in­
tentamos construir una morada en lo que de suyo. solo es un camino.
Sin embargo, de cuando en cuando se producen hechos que nos
sacan ---:-aunque sea temporalmente-de nuestro sueño, que nos
sacuden el espíriru. La desaparición de los seres queridos,. por ejem­
plo, suele venir -acompañada -de reflexiones de esta índole, pues el
vacío que nos dejan -y que no se puede llenar, pues son, en cuanto
que inefables, írreemplazables- clama y nos acucia.
Hoy, cuando Verbo sufre Já pérdida, casi simultánea, de José
Antonio
García de Cortázar, de Germán Alvarez de Sotomayor y
de Sebastián Mariner, no puedo, al escribit con el
sentimiento de
tan hondo desgarrón, dejar de enlazar el anterior pensamienro
con atto sobre la gran familia -y bien sabe Dios que no es_ una
afirmación retórica-que constituimos. Sin. embargo, nO me . es fácil
escribir sobre nuestto grupo de-amigos de Verbo. Porque aun siendo
verdad que el cariño o
la simpatía por las personas pueden cegar­
nos en cuanto a sus defectos, no es menos cieno que, .-pór el con­
trario, a veces esa misma cercanía y ese mismo afecto pueden res­
tamós conciencia· df:! sus virrud~s y de la trascendencia de los em­
peños que protagonizan. Por eso, sin dejarme arrasttar por el primero
~e los peligros mencionados, qlliero en esta_ ocasión evitar especial­
mente
el segundo.
José Antonio, Germán y Sebastián son los últimos de una lista
que, . por momentOS-, va haciéndose larga en exceso. · He echado
una mirada hacia attás: Gabriel de Armas, Michele Fedetico Sciacca,
Francisco Elías de Tejada, Jerónimo y María Teresa Cerdá, el padre
Eustaquio
·Guerrero,' Julio Garrido, Pepe Gil Moreno de Mora, Car­
mela Gambra, Eugenio
Vegas, el padre Urdáno¡:... Sé que dejo
muchos~ pero aun así ~ bastantes. Además de los que, Dios quiera
que
por muchos años, siguen en el afán. Con tantos y tales amigos,
con personalidades tan notables todas, egregias incluso algunas, ¿cómo
pasar un solo día sin agradecer a. Dios ese· gran don de sus amis­
_tad? Porque, lo comentaba. con Paco Pepe Fernández de la Cigoña
no hace-mucho, ¡cqántos pasaii por el. camino de la vida sin encon­
trar · una sola persona de ese. temple, con esas experiencias tan ricas,
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INMEMORIAM
con esa calidad humana! Y nosotros, en cambio, hemos gozado, no
de
. uno, sino de una legión: hemos disfrutado de su conversación,
nos hemos beneficiado de
su ejemplo, hemos sido objero de su bon­
dadoso aprecio.
V ~bo es una hermosa escuela de amistad en la que día a día
se descubre cómo las personalidades más acusadas se. dan en las
sociedades más trabadas y cultas; cómo el espíritu de equipo no es
opuesto al ·vigor de la personalidad, sino solo al individualismo, al
egoísmo _o al robinsonism.o; cómo la convivencia, lejos de ser ene­
miga de la autenticidad y originalidad, es una de sus condiciones
necesarias.
Sebastián Mariner -"uno de los tres o cuatro mejores latinis'
tas españoles y quizá uno de los diez o doce mejores de Europa"
ha sido definido por quien, como Manuel Fernández-Galiano, tiene
autoridad
para hacerlo-no era uo sabio aislado. Ni en su especia·
lidad académica
fue ajeno al vivir de la "pequeña comunidad hu­
manística"; ni en
su· apostolado religioso, polftico o intelecrual fue
jamás -un guerrillero. En la primera, como auténtico maestro que
fue, no rehuyó el servicio y cuao.do le fue requerido ocupó la pre­
sidencia de la Sociedad Española de Lingüística y de la Sociedad
Española de Estudios
Clásicos. En el segando rampoco se hurtó
a las dificultades y en el momerito de su muerte erá presidente de
la Unión Seglar de Nuestra Señora· de la Almudena y del Consejo
de Administración de la editora de Igle,ia-Munáo.
No. Sébastián _Mariner 'no era un-solitario del saber, ni su acti­
tud era la del espectador o la del estera. Traspasado por un enten­
dimiento ético cabal de la misión del hombre
sobre la tierra e iden­
tificado coli el ·profundo sen'Í:ido COJilU1litario de la existencia, el
compromiso con los hombres
y -1-as cosas· -siempre en _una dimen­
sión trascedente--y la, vivencia del CO<'fJUJ my,uatm le salían por
lo~ · poros, le desbordaban. Por eso precisamente,· en su adscripción
a
un grupo no podía ser sectario, en su amor a· España y a su patria
catalana
no había "'chauvinismer y en su penei:teticia a la Iglesia
no podía ser fanático.
A Sebastián Mariner Bigoria -personalidad eminente como la­
tinista, investigador e.ti los ámbitos de Ja filología y lingüística_ lati­
nas, de la epigrafía antigua, especialmente hisp.ániéa, y de la lin­
güística -
ge11effll-:.. le recuerdo, en definitiva, como al amigo siem­
pre cortés
y servicial, generoso y desprendido, humilde con esa hu­
mildad de que solo
eS capaz el sabio cristiano que vive unido al -único
Maestro. Pero sin que el temor de dejar de ser amable acabara
por quitarle el valor de ser veraz, según la divisa del gran Louis
Veuillot. Y sin que el aprecio de la amistad le llevara a esa bene-
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MIGUEL AYUSO
volencia tonta que debilita. el corazón y falsea el espíritu. Sebastián
Mariner tenía un sentido teológico de la amistad, que no se funda
en la mera simparía sino en la . conciencia de cuerpo místico, por
lo que la verdadera no puede existir sin una concordia fundamental,
rtascedente y última.. También en este sentido fue amigo de la Ciu­
dad Católica y lúchador contra la democracia anegadora. de la civi­
lización cristiana.
Sus palabras, siempre tan medidas, . tOdavía resue­
nan en rriis OídoS: ~·sí, también los reinos están llamados a la
santidad, mediante unas leyes y una puesta en práctica de las mis­
mas que faciliten a los súbditos la santificación en la colectividad.
En reconquistar aquellos fundamentos legales que uno de vosotros
llamó. acertadísimamente ortodoxia pública, estriba la labor inelu­
dible
del momento. Porque esta santidad colectiva representa el
auténtico adelanto y
el verdadero progreso de las ciudades, toda. vez
que les procura la máxima felicidad que como tales les es alcanza­
ble: el máximo bien común".
No soy economista y mi ignorada sobre las leyes que rigen el
desenvolvimiento
de esta ciencia es grande. Pero creo que la famosa
ley de Gresham, según la cual "la mala moneda desplaza a la bue­
na", debe tener osairas y siniestras conexiones ·en muchos ámbitos
de nuestro mundo. Hay muchos "cerebros oficiales" sin consisten­
cia, muchas_ "grandes figuras" que _no resisten un asalto_ con la ver­
dadera sabiduría, muchos "intelectuales arrebatadores" que lo son ...
pero del puerto de arrebatactq,as. Frente a tanto sucedáneo hoy 110-:
.~ la pérdida de un intelectual auténtico, de .un profesor en­
tregado,
de un oradnr de raza, de un .católico de una pieza.
En la noche de San Femado de 1979, Sebastián Mariner me dio
la alternativa en un acto en el que yo pronunciaba mis primeras pa­
labras, mi primer discurso; y que cerró él con uÍla inteivención
-como todas las suyas precisa de texto, cuidada de dicción~ medida
de gesto y acertada y valiente de contenido-de la que líneas atrás
citaba un fragmento. Hoy. tengo el honor y la pena de despedirle
en nombre de
los amigos de la Ciudad Católica. Sebastián goza
ya del lugar del consuelo, de la luz y de la paz. Pero vive en el
recuerdo
de su familia ejemplar, en el. de los que nos honramos
con su amisr.1:d y en su obra bien hecha.
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