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Número 305-306

Serie XXXI

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José Manuel Blanco-Ons: Luis de Trelles y Noguerol (1819-1891)

INFORMACION BIBL!OGRAFIC.4..
Blanco-Ons, José Manuel: LUIS DE TRELLES
Y NOGUEROL (1819-1891)
(*)
He de comenzar este comentario señalando a los editores un
defecto de cietta importancia. Luis de Trelles
es hoy un desconoci­
do para
el lector no especializado pese a que el año pasado se con­
memoró con dignidad el centenario de su muette.
Por ello, el
eventual lector que vea el libro tras el cristal de una librería
me
temo que no sentirá deseos de adquirirlo. El título no le dirá
nada. Y, ¿qué es eso de la ANE que parece ser que fundó? Pues,
nada menos que la Adoración Nocturna Española.
Las siglas tan
queridas para los
adoradores pasarán inadvettidas a todos los de­
más. Y se quedarán sin conocer una . biografía apasionante.
Nacido en el lucense Viveiro, de ilustre y acomodada familia,
no fue Trelles espíritu precoz que
brillara especialmente en sus
añ<>s juveniles. Abogado como su padre, ejetce la carrera en su ciu­
dad natal y en La Coruña donde actuó también como anditor
militar. En 1853, ya en Madrid, es. elegido diputado gubernamen­
tal,
es decir, en esos días moderado,. ·por Viveiro pero a los pocos
meses renuncia en su adversario polítko Vicente Manuel Cociña,
amigo, sin embargo, de la infancia y que llegó a fascinar a Trelles.
No estoy de. acuerdo con el autor en que apenas había dife­
rencias ideológicas entre
moderados y prog,esistas. Eran muy no­
tables. Trelles entonces no sabía bien lo que quería y el brillo de
su paisano y amigo
le cegó, pasando a convertirse en el más fiel
de sus seguidores. Pero todo acabó al año siguiente con la pre­
matura muette de Cociña cuando aún no había cumplido
los
treinta y seis años. Trelles, que tenía un año menos, quedó real­
mente huérfano.
En esos días oscuros Luis
de Trelles reencuentra a la religión.
Que seguramente no había abandonado nunca pero que no orien­
taba decisivamente su vida.
En 1858 le encontramos fundando en
Viveiro las
Confetencias de San Vicente Paúl. Algunos años des­
pués conoce la Adoraci6n .Nocturna y se entusiasma con la idea.
La revolución de 1868, con todas sus ·secuencias antiéat61icas,
lleva a Trelles
al carlismo, pues eta entonces el único partido que
se declaraba abiertamente por la Iglesia. Poco antes había decla­
rado que nunca volverá· «a. figurar en ningún partido ni fracción
política que no tenga por enseña la Religión Católica, Apostólica
y Romana».
(*) Abogado, político, periodista, fundador de la ANE. ANE, Saotiago
de Compostela, 1991, 212 págs.
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Fundaci\363n Speiro

INFORMA.CION BIBLIOGRAFICA.
Su entrega al carlismo fue total y comprometida -aquí debe­
mos señalar . un error del libro que es hacer a Sardá y Salvany
obispo de
Vich--y es elegido diputado, frente a Castelar, por Vi­
lademuls ( Gerona). En las Cortes afirmará: «Soy un soldado de
este grupo político que presume de representar la España cató­
lica y monárquica».
Durante la guerra carlista desempeñó, también con riesgo
cierto, una benemérita función de canje de prisioneros que alivió
a
mil familias angustiadas por el. albur. que corrían sus seres que­
ridos. No
se agradeció como era debido una actividad caritativa
que fue realmente encomiable. Pero la derrota del carlismo
alum­
bró al mejor Trelles. A aquel que, depi¡radas ya todas las adhe­
rencias . humanas, por legítimas que fueren, sólo se dedicó a la
adoración del Dios único y verdadero, de aquel que premia las
derrotas. en este mundo con
el reino de los cielos.
Trelles
se convierte ent9nces en el apóst1>! de la Eucaristía.
Si su vida habfa sido un prodigiq de actividad en defensa de cau­
sas justas y honestas, ahora, cuando ya los años pesan y las co­
modidades tientan, su entrega a Jesús Sacramentado no conoce
limites.
Son años también de dificultades e inclus1> de contradic­
ciones. El obispo Sancha, por quien no siento ninguna simpatía,
no
es ajeno a ellas. Son, asimismo, los años de santidad de Luis
de Trelles. Por supuesto, sometiendo mi juicio al de la Iglesia.
Per1> no dudo que algún día llegará. En 1891 morirá en Zamora
durante uno de sus innumerables viajes de
propaganda eucarística.
No ocultaré que al concluir la lectura se queda uno con la
impresión
de que la vida.de Trelles da para mucho más libro. Y,
ciertamente, sus ~timos años que, _son, sin duda, los más intere­
santes. Pero es bastante para aproximamos a este gallego insigne,
que no
se merece el olvido que había caído sobre él.
El catedrático de Santiago Francisco Puy firma unas breves
e interesantes páginas introductorias de las que parece deducirse,
así
comq del cuadro cronotópicr, final, que los colaboradores del
autor encontraron numerosos docunientos, pese a las inclemencias
de la guerra civil, que permitirán en el foturo un estudio más
pormenorizado de los orígenes de la Adoración· Nocturna y de
la incansable actividad que en ella desplegó Trelles.
FRANCISCO JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA CIGOÑA.
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