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1979

Propiedad, vida humana y libertad

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1979
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La enseñanza como empresa privada

LA ENS~ANZA COMO EMPRESA PRIVADA
POR
]ULIAN GIL :DE .$AGREDO
l'reámhulo
Dentro del tema general de este Congreso sobre la propiedad,
dedicamos
este Forum a una propiedad especial, a la empresa pri­
vada de la enseñanza.
La educación y enseñanza, aunque tiene una finalidad elevada de
índole moral corno es la formación del hombre. en ,su iuregridad fí­
sica y espiritual, necesita parn su puesta eu matdia y para su desa­
rrollo, los medios económicos que exigen la creación y conservación
de centros docentes, la dotación de enseres y mobiliario parn las
aulas y los despachos, los instrumentos propios de la dooencia, libros,
revistas, bibliotecas, aparatos, maquinafia .. -~ fa subvención y manu­
tención del profesorado, en una palabra, la satisfacción de rodas las
necesidades inherentes al funcionamie(lto de escuelas, cólegios, Insti­
tutos, Universidades. Se .trata del soporte materia). de la rultura, y
ese soporte material, indispensable par¡!-.educar y-enseñar, que tiene
unos
gastos, que exige unos ingresos y que implica determinados y
legítimos intereses, bien ·puede roncebirse desde-.el punto de vista
económico como una-verdadera empresa.
La empresa docente, aunque tiene sus propias ca.racterístic.as; cons­
tituye un sector o ramo dentro del campo empresarial, y por tanro,
puede
quedar afectada, como las demás empresas, por el enfoque
del orden económico que se establezal en la mción o se imponga
desde el Poder.
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Fundaci\363n Speiro

JUUAN GIL DE SAGREDO
Exposición
Los sistemas económims, en cuyos círculos se desenvuelven las
empresas privadas, y entre ellas la empresa docente, .se reducen a
tres, y el criterio próximo determinante que los divecsifica entre sí,
es un factor, que a;L no ser científico; priva a la Eronomía del cacácter
de ciencia. Ese factor d=lllÍllallte. y autónomo por su propia na­
turaleza, que al conjugarse con las leyes de la lógica económica está
contradiciendo constantemente las bases científicas de la uniformi­
dad, inmutabilidad y permanencia, es la Ubertmi. Si ésra se reconoce
como
abso/utt, en el juego de la oferta y la demanda sin sujeción
alguna
al orden moral, cendre.mas .el sistema del cap;.talismo li/J:eral.
Si se restringe desde el Poder la libertad ,;:ontractual hasta su extin­
ción práctica, tendremos el sistema iota/.ittlNo estatal en cualquiera
de sus colores, rojo, negro, pardo o azul. Y # se ,espesa ia libertad
individual y social dentro de los márgenes de las ley,,, económicas
natutales subordinadas a la Ley Moral, dejando al Estado una mi­
sión subsidiaria y supletoria, tendremos el sis~ema del orden eco­
n6mico oristiano, ·basado en el Derecho Narural, único verdadero,
que es el que propugnamos p«ra la enseñanza romo empresa do­
cente.
Se trata, romo veis, de una te,cera vla entre el capita/,i.rmo U:
berat y el dmgismo estatal. Se fonda en la mlnima interferencia
posible del
Estado en el mecanismo económico de la acción edu:
caciva, en la amplia difusión de la propiedad de empresas docen­
tes, escuelas, colegios, Institutos, Universidades, y en la autonomía
de sus dueños, socios y participantes .para movilizar libremente sus
iniciativas. Se halla esre sistema en agudo ron=te tanro con la
economía docente planificada, romo con la denominada economía
libre de cuño liberal.
Este sistema intermedio que defendemos, se caracteriza por tres
notas distintivas, que determinan y definen su misma naturaleza..
l. En primer lugar, la. libertad. Si las familias, y por deriva­
ción
de la.s familias la. sociedad, tien.en derecho natural a educar
y enseñar, por lo mismo tendrán también derecho a la ,propiedad
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LA EN'SE1'iANZA COMO . EMPRESA PRIVADA
de aquellos medios de producción necesarios para hacer efectiva
aquella educación y eoseñama Oe nada serviría reconocer a la
familia y a la sociedad competencia propia para educar y enseñar,
sl les privamos de la propiedad de ios inst:rumeoro. indispensables
para llevar a efecto sus propios fines educativos y docentes. Si m­
locamos en poder del Estado la cr,:ación y conservación de los cen­
tros docentes, el sosl!ellimieoto de los medios materiales de la en­
señanza, las subvenciones dd profesorado, en una palabra, sl el Es­
tado domina
la economía· de la enseñanza, terminará dominando
su mismo contenido, su fondo, sus directrices, sus criterios, su pe­
dagogía, con In cual quedará anulado el derecho natural educativo
y dooente de la familia· y de la sociedad. Es ttecesa:rio, por tanto,
que no sólo la enseñanza, sino taro!bién la economía de la ense­
ñanza, sea libre e independienre del Estado. Son las familias, es
la sociedad, la que puede y debe oerear, conservar y sostener los
centros docentes y a sus profesores y empleados y la que debe
ocuparse de su seguridad social actual y furura a través de Mutua­
lidades, Montepíos u
otras Instituciones de índole privada.
La libertad en· la economía de la enseñanza es exigencia de la
razón, prime,o, porque la sociedad en sus diversos .sectores y .-a­
mificadones puede desempeñat la· función docente con menos cos­
te y mayor endimiento que el Estado; ssg,,nd,;, · porque las inicia­
tivas individuales y sociales soll. más · elásticas · y fluidas que las del
Estado, y
por tanto, se awpl,¡n mejor y más rápidamente a las ne­
cesidad.es o,Jtutales de la comunidad, que evolucionan a un ritmo
más
acelerado que las previsiones oficiales; teroe,-o, porque la di­
rección
económica estatal de la enseñanza sólo sirve para enca­
recerla. Bastó que la Ley de Educación proclamara la gratnidad de
la ·ensefíanza., para-·que su coste ~era· por escalas sucesivas
hacia cifras astronómicas, impidiendo de hecho contra sus mismos
posmlados
el acceso al estudio de !ns hijos de familias modestas;
ctklFtO~ porque la iÍltervenci61l de ·k,s precios de la enseñanza, la
fijación de honorarios o haberes de profesores; las eondidones de
pago de los estudios, y en gefu:l;al, él control estatal sobre los con­
dlcionamientos económicos, produce la desintegración de la fun­
ción
écollomica docellte y hi paralización de sus resortes; qti,/nto,
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JULIAN GIL,, DE ~AGREDO
wrque la 1il,ertad . do¡;eMe ., empttS¡tríaL. C(/OStituye ante 1000, .. como
e~ todas las en;,:p.1;:~,.-un._sisteµJ.a exr~Qrdinar~amente ~dona! de
cálculo económiC!>, que ~a riesgos_ y responsabilidades. al milí­
meuo, iruentras . que las m<:didas intervencionistas del F.stado, al
p,,rcir de otras bases, conttadicen con fr.ecuenda las leyes. de la
mis,ma economía; y sexro, porque la empresa libre docente tiene
más fuerza cohesiva
y eiq,ansiva que la estatal, y por t:antO reper­
cute más profundamente en el . bien común de la sociedad.
Reci,,izarnos, wr tanto,.~ dirigismo estatal romo instrumento
director
de la empresa privad¡:, docente, Recbnarnos al Estado Pe­
~gogo, que suplanta nmciones propias de la familia y de la so­
ciedad. Rechazamos al Estado Providencia, basado en la respon­
sabilidad
colectiva, que él asume como representante de la socie­
dad. Defendemos, por el contrario; la iniciativa personal y social,
la libertad dentro de las leyes económicas subordinadas a la Ley
Moml, la responsabilidad individual <¡ue defiende sus derechos, que
acepta sus obligaciones, que hace frente a los riesgos y que asume
como propios tanto los éititOS como los fracasos.
2. La segunda nota distimi11a que caracteri>a al sistema eco­
nómico que propugnamos para la empresa en general y para la
empresa docente en particul;u:, es la competencia, consecuencia y
fruto de la libertad.
La competencia es la · piedra angular, que discrimina la econo­
mía libre de la dirigida, pues mediante ella se discierne fácilmente
la libertad real
de la ficricia. Por ello, es la condición primaria
para el recto funcionamiento
del sisoema, hasta ra,! puntO que ·éste
queda desvirtuado, si aquella
se elimina o simplemente se restringe.
Por ello también ocupa ,un lugar clave,'casi obsesivo, en la econo­
mía social de mercado, que es la economía de la libertad condi­
cionada
por sus mismas leyes ff y por racionales mor La competencia docente significarla una noble pugna entre los
diversos centros docentes
por impartir mejor enseñanza con medios
económicos menos costosos; Abarca, por consiguiente, los dos cam­
pos, el económico y el culruraJ, y en ambos implica que el Estddo
no se interfiera coercitivamente · en la vida escolar y además que
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LA ENSEl el empresfirio d-Ocente baga frente, nn ,sólo a sus posibilidades favo­
r¡,.bles, sino también a todos sus riesgos y responsabilidades, , ya
que
dicho empresario, lo mismo que cwrlquier otro, se sostiene,
triunfa o fracasa por sí mismo en la economía de mercado.
La competencia docente, tal como se propone, produce , dos efec­
ros singulares: a) por su fluidez y dinamismo promueve la pro­
lifietación
de ia propiedad empresarial docente, que se traduce en
la
multiplicación de escuelas, colegios y centros educativos, y con­
secuentemente en la amplia difusión
de la cultura en la sociedad,
y b) por su fuerza estimuladora determina que aquella difusión de
la propiroad empresarial constituya un medio espontáneo de or­
ganización social docente, que hace, factible, sin inrervención al­
guna oficial, su
escructuración jecárquka natural.
Difu.rión de la ctdtma y o,ganiza&ión ,oci,,!, docente, ,he ahí dos
espléndidas
realidades, de la competencia económica , lizaciones iru,sequib]es al Estado, porque, si pretende dJf,mdir la
cultura, le imprime con sello estatal un cacácter uniforme · e igua­
litatio, y por tanto, ronttario a la misma cultura; y ,; pretende la
organizaci6n docente, al set ésta impuesta y no natural, choca con
las fuerzas sociales, y además, al precisar un montaje y unas es­
ttuccuras de innumecables ruedecitas burocráticas, esteciliza su fun­
cionamiento, resultando a la larga
ineficaz.
¿Cuál
es, entonces, la: misión del Estado respecto a la compe­
tencia docente? Respetarla y defendel'la mediante una política ac­
tiva que protJeja los dececbos de rodas las, empresas docentes, , evi­
tando la competencia desleal o abuso de la competencia, que puede
derivar
baria el monopo/i,o. Mala cosa set/a que el monopolio· es­
tatal que rechazamos fueta substitui ya que entre una economía planificada estat:ai y una economía pla­
nificada
de ,empresas, no existe diferencia alguna,· ni en ibs prin­
cipios ni en su funcionamiento.
3, La tercera nota de este sistema económico apliáldo a la
ecnpresa docente es "' CtH'ácter emimmtemente ,ocúá. m propio
funcionamiento de este · mercado de empresas docentes privadas '"'"Y
pecdonen que trate de la ciencia a nivel de su ooporte material ·que
es el mercado'-impliéa ya una cierta· política social, pUesto que
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/UUAN · GlL DE SAGRJ!DO
supone un orden basado en la colabrxadón vo/ut,/aria, que se pro­
duce a través de la convergencia de intereses y se expresa por el
mecanismo de los precios. De ahí su enorme fuerm de cohesión
social ,derivada en gran parte de la competencia, la cual, aunque
en una
visión superficial, suele presentarse como lucha de todos
contra rodos, significa en realidad un entramado de relaciones de
cooperación y colaboración.
Los fines sociales se obtienen más fácilmente, más eronómi­
camenre y más intensamente a través de la empresa privada do­
cente que a través de la empresa docente . estatal, ya que no median
interferencias
ni sus costes inherentes y al mismo tiempo la so­
ciedad se transforma en protagonista de su misma acción cultural.
La empresa docettte estatal está integrada por unas plantillas de
caredráticos, auxiliares, adjuntos y personal au:ilogo, que saivo dig­
nlsimas excepciones, está más atento al escaJafón, a sus intereses y
a la política que a sus cátedras y a la enseñanza y formación de sus
alumnos.
La empresa · docettte estatal está además integrada por una
tupida y amplísima red de burócratas y funcionarios innecesarios,
más numerosos que los profesores, que sofoca y ahoga la misión
educativa y docente de éstos. La administración prevalece sobre
la docencia, y las necesidades e · intereses administrativos y polltiros
prevalecen
sobre los intereses reales y objetivos de profesores y
1tlumnos. F.sas condicione_s son· muy propicias para abrir una :zanja
de incomprensión, de separación y de hostilidad entre esos dos
mundos,
el profesorado y el alumnado, que, debiendo vivir compe­
netrados,
marchan divorciados entre si. Resultado: la empresa do­
cente esta.ti!, cuyo fin de'be ser eminentemente social, termina sien­
do exkasacial, frecuentemente an#socittl.
La empresa docente privada, por el contrario, se desarrolla en
medio de la sociedad y >está impregnada de su savia, de su vigor
y de sus problemas. En ella, el consumidor, es decir, los alumnos,
sus familias, ocupan· el lugat preferente y destacado, de tal manera
que
las orientaciones de la · enseñanza en su aspecto pragmático se
acoplm
a las necesidades reales que la evolución social va presen;
rmdo. El
alumno es, pues, el · principal beneficiario. Ello significa
que el sistema
va orientado hacia la utilidad común, ya que los
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LA ENSEf(/ANZA COMO EMPRESA PRIVADA
intereses individuales se despliegan en dirca:ión a la satisfacción
de los intereses generales de la romunidad. Mediante la empresa
privada
de la enseñama se produce un circuiro social, por el que
la sociedad adulta forma y enseña . a la sociedad joven, siendo la
sociedad al mismo tiempo sujeto activo y pásivo de la enseñao:ra, de
tal manera que la misma oociedad desarrolla y perfecciona a la $)­
ciedad. Y como la sociedad es el ente público pot exCdleocia, pode-•
mos añadir que la empresa docente privada cumple en realidad unas
funciones públicas, d=rolla un servicio públ!C nitud, intensidad y eficacia y con menos coste que el FBtado. La
producción y distribución de esa gmn riqueza que es la rultura y
la ciencia, tiene su motor de propulsión no tanto en el Estado,
que frecoeotemente marcha descompasado del rittoo de la sociedad
y
que muchas veces está divorciado de ella, cuanto en la empresa
docente privada,
que es creación de la sociedad para su desarrollo
y perfeccionamiento.
* * •
Hemos visto las tres características . del sistema económico que
proponernos para la empresa en geoetal y para la empresa docente
en particular. Para completar el cuadró, afiadimDs unas breves notas
sobre la misión subsidiaria del Estado, cotopa.tible con aquellas tres
características de la empresa privada . docente, la ,libertad, la com­
petencia y el sentido profurulamente social que la impregnan.
El Estado tiene
pot misión fundamenra:l en el campo que co­
mentamos, crear
un marro jurídico estable y permanente, que haga
posible
el nacimiento y desarrollo de las aetividades privadas do­
centes, excluyendo
las intervenciones administrativas, guiándose só­
lo · por principios discrecionales. No quiere decir ésto que el Es­
tado se desentienda de los aspee!!> sociales, sino que dichos fines
sociales pueden lograrse mejor dejando libre
la iniciativa privada.
Pueden set funciones propias de la misión subsidiaria del Estado:
Facilitar
el funcionamiento del sistema.
Proteger
fa propiedad do la empresa docente.
Prevenir
la violencia y el fraude en la enseñall%a.
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fUUAN GIL DE SAGREDO
Obligar a la ejecutoriédad de los contratos.
. Garanrizar los precios que libremente se establezca .
. y ,obre todo, porenciar y defender la competencia.
El Estado sólo tendría como objetivo posibilitar, romervar y
fortalecer el funcionamiento de los mecanismos naturales del sis­
tema. No puede imponer una dirección eronómica oficia:!. La di­
rectriz será por el contrario la demanda de Ias necesidades en el
mercado docenre. Además aquella intervención subeidiaria del Es­
_tado sólo puede tener lugar cuando concurran los siguientes requi­
sitos: que exista la necesidad de la intervención, que ésta se limite
al · ehtomn en el cua1' se .produce la necesidad, que sea la misma
sociedad a través de sus medios naturales la que promueva aquella
intervención, y por último que• la misma sea hrdi,,eaa, de · tal ma­
nera que no llegue a
suplantar la acción ptiwda, y tr,m.r#oria, es
decit, que sólo dure el tiempo que dura fa necesidad que la en­
gendra.
CONCLUSIONES
Proyectar una modificación subetancial de la enseñanza, o me­
jor, .:lumbrar desde el Estado fas orientaciones de Derecho Público
Cristiano en materia de ensefíanza, será siempre una utopía, mien­
tras el orden general jurídico de la nación, el rnan:o. leg¡tl dentro
del
cnal se desenvuelven· las actividades sociales, no se asiente sobre
los Principios y Postulados del Derecho
Natural. Pero dando por
supuesto que algún día se iniciara en España desde el Poder una
vuelta, una retroaocióo, un movimiento hacia las bases de la anti­
gua Tradicióo Política Española' de raigambre netamente cristiana,
para esa hipótesis podíamos sugerir algunas pautas o cauces, por
los cuales podía fluir la corriente de la libertad docente.
Es evidente que el actual tinglado oficial, con sus tres Minis­
terios, Educación, Cultura y Universidades, ron sus ciclópeas es­
tructuras
but0etáticas, Sul,.secretarlas, Secrerarfu.s, Direcciones Ge­
nerales y ¿partirolares?, Présidencias, Vicepresidencias, Seccfones, Ne­
gociados, etc., etc., con
SUS· millares de funcionarios, ron el com-
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LA ENSEFIANZA COMO EMPRESA -PRIVADA
piejo administrativo que extiende sus tentáculos de pulpo por to­
dos los rincones de ia nación, es evidente-_____.repito-que todo ese
gigantesco tinglado no se puede derribar de golpe, porque son ta­
les, tan
grandes y tan difusos los intereses envueltos dentro de di­
cha legalidad, que una Ley que la derogase en su totalidad de ma­
nera súbita y radical, posiblemente engendraría un "uténtico caos.
No: la acción terapéutica, para que sea eficu. tiene que· ser
lenta, pero imparable.
He aquí sus posibles graduaciones:
e1) Se podía empezar por suprimir toda oposición o. concurso,
por no cubrir las vacantes que se produ=n, por des,rliogar el fun­
cionamiento
de la burocracia docente, asfixiada por. exc.eso de rue­
decitas y mecanismos.
b) Se puede continuar por simplificar la acción administrati­
va, reduciendo a un solo Ministerio las funciones de los treS que
ahora actúan interviniéndose y obtaruliHndose mutuamente.
e) Se irían eliminando las trabas que impiden a la iniciativa
privada la creación
y desarrollo de centros docentes en todos sus
grados, de tal manera que no se precisarían a~torizaciones especi:al.es
ni requisitos oficiales de ningún tipo. El Estado, de hecho, carece
de competencia para condicionar con su visto bueno lo que el De­
recho Natura1 autoriza.
á) Con un sistema administrativo reducido. a su mínima ex-
presión, con
una burocracia ,predestinada a su extinción al no cu­
brir
las vacantes que se produzcan, se iría debilitando la presión
oficial . al tiempo que la empresa docente privada. alcanzaría cada
ve,: mayor vigor y amplitud.
e) La ley de Educación, sin derogarla de manera expr-, ca­
recería por obsoleta de la nefasta eficacia que hasta ahora ha des­
plegado, sin perjuicio de aplicarle en. su momento la sanción de­
rogatoria
explícita.
f) Al suprimit-se de hecho todos los topes de disposiciones ofi­
ciales que dificultaban
el desarrollo de la iniciativa privada, ésta
surgiría espontánea,
fuerte y potente y se proyectada con toda su
efectividad hacia el campo docente. Poco a poco sobrevendría la
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oom¡,er.encia entre la enseñanza privada y la estatal, luchando con
las mismas armas en plano de igualdad jurídica, poco a poco iría
prevaleciendo aquélla, y romo Ja estatal no cubriría nuevos puestos,
ni cargos, ni cátedras, terminaría imperando ron carácter exclusi·
vo la enseñanza privada, que de privada pasaría a ser pública, social.
Las mismas cátedras, hoy estatales, desempeñadas por sus mismos
profesores
podían pasar espontáneamente al campo del sector pri·
vado social.
g) Desaparecería finalmente el Ministerio de Educación, ca·
rente
de objetivos, ya que sus fines oficiales y artificiales no tienen
ra2Ón de ser, puesto que no es misión del F.stado enseñar, ni mu·
cho menos educar. Podía quedar una especie de Secretaría de Ac·
ción Cultural, que en el campo docente se limitatía a una misión
pununente subsidiario, y que en otros órdenes de carácter público
que afectase a
monumentos, museos, archivos etc., pudiera desem­
peñar una intervención directa.
De esta menera Jenta y paulatina, pero incesante, imparable,
se alcanzaría la meta deseada según las exigencias sociales del De­
recho Natural, a saber, la desaparición del aparato estatal, burocrá­
tico,
ordenancista y exhaustivo que padecernos, la liquidación puta
y simple de esos mastodontes ministeriales, que ahogan entre sus
tentáculos a profesores, alumnos, familias y a la mistna sociedad.
Todo
ésto significa hoy una revolución, que escandalizaría a no
pocos y piadosos
oidos. Ha sido tan intenso el lavado de cerebro
durante
dos siglos seguidos, han sido tantas las transigencias de la
Iglesia para evitar males mayores, que hasta muchos católicos han
llegado a
atribuir al F.stado competencia propia directa en el cam­
po de la educación y enseíjanzá. Aquella revolución, sin embargo,
aquella contrarrevolución docente, es del todo necesaria para reno­
var en la sociedad el auténtico orden natural y cristiano.
Y no
preocuparos demasiado. Eliminada la intervención estatal
en la enseñanza, no por ello se extinguiría la ciencia y la cultura
en
· España: al contrario, libre de las morda""' del secrarismo es­
tatal, volvería ·a florecer potente, fecunda y caudalosa como en nues­
tro siglo XVI.
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