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1979

Propiedad, vida humana y libertad

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1979
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Medicina libre y medicina socializada

MEDICINA LIBRE Y MEDICINA SOCIALIZADA
~c,:os).
POR
EL DR. ·F. 'FJmNÁNDEZ AltQUEÓ
. La organización de la asistencia sanitaria de una manera libi:e o
de una manera socializad.a interesa
a los profesionales de la medi­
cina y a
los de sus· industrias auxiliares, farmacia, aparatos e insta­
laciones; interesa también a todas las personas, po_rque todas son en­
fermos en potencia. Pero; además, y por eso estamos aquí, la magni­
tud del asunto conlleva estas. dos cuestiones: lq que en él acontece
repert:ute en áreas igualmente importaotes; y es un campo de expe­
rimentación
de principios religioso-políticos suficientemente ~lio
para poder verificar en él aspeétos de la propiedád · que se están es­
tudiaodo en esta XVIII Reunión de amigos de la Ciudad Católica.
Podríamos, pues, subtitular este Foro,·
"La asistencia sanitaria
como área de ejercicio de la propiedad". Con su desarrollo creemos
contribuir a la tarea. común
de esta · reunión de buscar actividades
y métodos para fomentar el ejercicio concreto de la propiedad. En
la forma
actual de asistencia médica está bloqueado mucho dinero
que
no cumple su función de ayudar al ejercicio de la libertad. Hay
que buscar salidas nobles al juego y circulación lícitos del dinero.
Se servicio al mantenimiento libre de la salud es una de sus salidas
más nobles.
Abaodonar la asistencia médica a la construcción del socialismo
es preparar nuevas socializaciones; y sustraérsela es preparar la ins­
tauración del derecho público cristiaoo en otros sectores. Escribimos
estas líneas en los mismos días
en que avanza un proyecto de ley
socialista sobre trasplantes de órganos. (En
él se prohíbe la compra
y venta de órgaoos humanos para su trasplante. Así quedará cerrado
al
libi:e comercio un campo más de la actividad humana; será un
paso más hacia el socialismo. Los socialistas, para defender la contra­
cepci6n, el aborto, el divorcio
y el amor libre, inducen un supuesto
derecho al uso y al abuso, a la propiedad y a la disponibilidad del
propio cuerpo, sin límites, pero prohibiendo la venta de órganos
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MEDICINA L/BRJJ Y MEDICINA SOCIALIZADA·
para trasplantes. Es que hau visto, como los que acudís a este Foro,
que en
el ámbito de la asistencia médica también se decide, o el
avance o el retroceso de
las feocías políticas).
Algunos que no son socialistas, engañados por el sentimentalismo
con que éstos presentan sus teorías, y ~ en esta materia, aceptari. "
priori, cocoo si fuera un axioma, que la asistencia médica no debe
ser una
actividad lucrativa. Lo mismo dicen de la enseñanza, de
los
transportes urbanos para la tercera edad, e ,irían diciendo de todas
las actividades que les dejaran. Dan a la palabm negocio un tinte
peyorativo,
en vez de reconocerle la honrada ciudadanía a que tiene
derecho
en una sociedad libre, cuando se ajusta a las normas morales
católicas. Una sociedad donde es muy difícil, o casi no se pueden
hacer
negocios, es una sociedad socialista. Los jóvenes no encuentran
más "salidas" que hacerse
empleados del Estado. Un requisito obli­
gatorio en el alejamiento del socialismo és creac la posibilidad de
hacer negocios honrados. Debernos, pues, desde nuescro campo sani­
tario, ver la manera de que la asístencia médica pueda hacerse en
forma
de negocio lícito. Una manera de que todas las actividades
vayao a parar a
manos del Estado, que es uno de los últimos obje­
tivos del socialismo, es privarles
de su posibilidad de ser entendidas
como negocio lícito.
La asistencia médica libre, como negocio, no es la única alter­
nativa libre a la medicina socializada.. Hay otras, corno la asistencia
sin ánimo de .lucro, con una financiación comp los seguros mutuos,
que puede ofrecer cualquier asociación a sus asociados. Las insta­
laciones saoitarias pueden ser una forma de bienes comunales.
En anteriores colaboraciones en la revista Verbo (octubre de
1966) sobre este tema, sentábamos los principios que deben regirle
y que girao en tomo al Principio
de Subsidiariedad. Este dice asi:
"Sigue, no obstante, en
pie y firme en la filosofía social, aquel
gravísimo priocipio inconmovible e inmuta.ble: Así como no se
puede
quitar a los individuos y dar a la comuoidad lo que ellos
pueden
realizar con su propio esfuerw e industria, tampoco es justo,
constituyendo
un grave perjuicio y perturbacion del recto orden,
quitar a las comuoidades menores e inferiores lo que ellas puedao
hacer y proporcionar,
y dárselo a una sociedad mayor y más ele­
vada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y
naturaleza debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social
pero no destruirlos o absorberlos." (Pío XI, en Qtldllrage,imo A,,.,,,.)
En este coomento, llega la noticia de que se acaba de señalar
como tema general de la próxima Reuoi6n de amigos de la Ciudad
Católica el año que viene, 1980, éste del "Principio de Subsidla­
riedad".
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R FERNANDEZ ARQUEO
Fieles al enunciado transctiro, proponíamos que el Estado debe
restituir a la sociedad la gestión sanitaria que le usurpó en circuns­
tancias excepcionales.
Otro gran princip.io del Derecho público cristiano que hemos
traído_ repetidas veces a este tema ,es que el Estado debe gobernar,
pero no administrar. Es decir, que debe de hacer-hacer ("cofesso"
en latín) y no hacer po< sí mismo (''facere" en latin). Por ello su
presencia
en este tema debe quedar, -paulatinamente y sin brusque­
dades, reducida al -Cuerpo de Inspectores que vigilen que la socie­
dad
haga, y haga bien. En la-existencia de esta vigilancia se dife­
rencia un Estado cristiano de un Estado
liberal. Y en que esta vi­
gilancia sea su única actividad se diferencia del Estado totalitario.
Cuando el anuncio triunfalista del final del estado totalitario
que siguió a la Cruzada permitía
espera,r que la as.i$tencia sanitaria
se haría de manera más conforme al Derecho .Público Cristianot la
presencia socialista está reafirmando -la política anterior y nos obli­
ga a insistir en los_ conceptos clásicos y rutinarios.
Es difícil acceder a_ las verdaderas cuentas del seguro -de en­
fermedad y ello, correlativamente, dificulta igualmente una confron­
tación minuciosa y-rigurosa de :los· costos .de ambas ·asistencias y,
consecuentemente, una determinación del grado de violencia a que
se somete el principio de subsidiariedad. Pero las noticias infor­
males que se .filtran y trascienden señalan para la "cama día estatal"
costos superiores al doble de la "cama día de gestión privada" de
calidad llamativamente -superior, tanto si esa cama es un negocio
como si es un servicio ofrecido por una asociación a sus asociados
sin ánimo de lucro.
La propaganda a favor de la medicina socializada ha conseguido
en cierta medida que se confundan y hagan sinónimos, la asistencia
privada y la asistencia cara y solamente asequible a los ricos, cuando,
en un correcto ordenamiento, el carácter privado no tiene por qué
implicar ni carestía ni elitismo.
La propaganda estatista, de los tiempos pasados y de los actua"
les, pretende, día tras día, como la gota de mentira -que horada la
peña de la verdad, hacer creer que la medicina privada y libre no
es ya capaz de asumir los gastos de una asistencia moderna. Se
apoya en la impresión espectacular que produce el colosalismo de
algonas construcciones sanitarias estatales, y en la exhibición de apa­
raros ·COstosísim6s. ·También, en unas críticas -a la medicina privada
que, además de ser accidentales, y no esenciales, encierran el sofisma
de :referirse a ·Una medicina privada que no es normal, sino qu~
está enferma; la sociaiizad6n le ba hecho enfermar mediante visos
de mercado negro.
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MEDICINA UBRE Y MEDICINA SOCIAUZADA
Esta concepción falsa se , refuerza con los sentimientos de al,
gunos actuales o p<>$ibles enfermos, que en su "ordo amoris", (se­
gún la terminología de San Agustín y de Schiller) u orden de prio­
ridades
de sus objetivos vitales, han establecido una subversión
que consiste en
postergar los usos serws. y nobles de la propiedad
y del dinero, como es su inversión
en el cuidado de la salud, a los
usos frívolos y hedonistas, en conso.O.ancia con una visión superficial
y anticristiana.
Frente a estas propagandas, afirmamos que el monopolio estatal
de la asistencia médica susrrae ésta al ejercicio de la libertad,
tanto
de los que la suminisrran como de los enfermos. Y más aún que
orros. monopolios, porque el Seguro de Enfermedad estatal es ''.obli­
gatorio",
y así se. llamó desde su fundación hasta hace pocos años,
en que se suprimió este calificativo en su enunciado petQ no en su
ordenación. Como en todas las realizaciones del Estado socialista,
se condena al individuo a ser ayudado de una manera determinada,
no elegida libremente
por él, sino impuesta; sin que pueda redi­
mirse
de este castigo con el fruto de su rrabajo y de sus méritos,
que son la propiedad
y el dinero, más que recurriendo a los vestigios
de medicina libre
que han sobrevivido en las grandes ciudades con
visos de mercado negro.
Afirmamos que la asistencia médica sólo puede ser
un ámbito
de desarrollo del ejercicio de la propiedad cuando es no estatal, es
decir, cuando es propiedad de individuos y entidades, de lo cual
resulta que
es plural y libre, y dfrece la posibilidad de escoger enrre
servicios análogos
y competitivos enrre sí.
Afirmamos que la organización
de la asistencia médica con ca­
racteres
de libre es ¡,<>$ible y así puede ser de mejor calidad que la
estatal
Que la medicina libre es posible, se ve en los sitios donde exis­
te. Que es superior a la estatal se ve en los sitios donde coexis­
ten, que
la asistencia estatal no satisfaoe a los rondenados a ella,
se ve también
allá donde existe. Desde haoe unos años, la realidad
ha acabado por impooerse y la asistencia estatal necesita apoyarse
en la asistencia privada, mediante COntraros de prestación de ·ser­
vicios, sobre todo de los nuevos servicios de nuevas técnicas, que
la burocracia estatal es incapaz de detectar y asumir rápidamente.
Pero, en definitiva, hay tin razonamiento que supera a todos
los anteriores: Si la medicina libre no pudiera alcanzar los niveles
de suficiencia que
se arribuyen generosa y equívocamente a la es­
tatal, entonces, debería ser subvencionada por el Est>.do, pero nun­
ca absorbida ni desrruida. Y
esto, en virtud del principio de subsi­
diariedad. Esto, que tan prontamente es comprendido y exigido por
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F. FBRNANDEZ ARQUEO .
muchos eclesiásticos respecto de la enseñanza, ·no ha sido nunca
dicho por · ellos respecto de la asistencia sanitaria.
Es decir, que la gestión ptivada y libre de la asistencia médica
puede, sola
o subvencionada, supenir a la gestión estatal, que tam·
bién está subvencionada, porque cuesta más de Jo que recauda, en­
cajando
el déficit el Estado, a fondo perdido, en divetsos apartados
de sus presupuestos.
El condenado igualitarismo de los marxistas se ptesenta en la
organización
de la asistencia con una envoltura sentimental. TodQ
lo relaciooado con los enfermos lleva una parte de sentimentalismo
difícil de separar.
Al menos anre la enfermedad, vienen a · decir, todos deben set
iguales. La estatizaci6n de la asistencia es la única forma de al­
canzar esta igualdad, mediante una gran operación de solidaridad
en la que los ricos pagan más, por sus mayores cuotas y por las
subvenciones del Estado nacidas de sus impuestos. Esta supuesta
operación de solidarida¡I igualadora no solamente inutiliza el dinero
sino que, además,
penaliza el ahorro .. Iguala por abajo, pero no a
alto
nivel, que es lo que, si acaso, podría en algún caso interesar.
Rehacios al igualitatismo de los sofismas. socialistas, veamos
por qué tampoco, le aceptamos en la asistencia sanitaria, por qué
en ésta
es Hcito y posible el juego del dinero y de la propiedad,
Pues,
sencillamente, porqtie hay una parte esencial y unos aspee,
tos aa:identales; La parte esencial debe ser intangible, y estar ase­
gurada para todos los españole,;; respecto de ella, somos iguali­
tar~stas. PerQ la existe.ptja .de aspectos accidentales crea una varie­
dad de formas de asistencia, que pueden y deben fomentar las de­
sigualdades
ante lo que no es imprescindible; es un terreno de
juego que hay que
abrir a la J:ealizaci6n . de la ptopiedad y a la del
dinero. ·
,
Por ejemplo: En una operación quirúrgica, hay una parte esen-.
cial, la operación ptopiamente dicha, que debe ser igusl para todQs
los españoles; igualdad que la medicina libre es también capaz de,
asegurar. Pero el lujo de la habitación del sanatorio, y los postres
en la convalecencia, pueden y deben ser desiguales,
·
Otro ejemplo:. Todo espajíol debe tener la · posibilidad de que
le
graduen la vista correctamente, y la de dispooer de unas gafas si
las. necesita. Pero la montura y su funda pueden y deben de ser
desiguales.
Otro
ejetnplo: Todo ciudadano debe tener asegurado por igusl
que· le, hagan una radiografía o un anMisis si los necesita. Pero
debe
tone: igualmente asegurada la· po,ibilidad de realizar · su pro:
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MEDICINA UBRE Y MEDICINA SOCIAUZADA•
piedad y -su dinero en hacérsela sin necesidad, por pura curiosidad
o, capricho.
Creernos, pues, que debe
existir una medicina libre, que tenga
entre otras finalidades, la de crear y mantener un surtido de formas
asistenciales que puedan. ser libremente escogidas. Que salve, para
legítimo
premio de las iegítimas preva!encias sociales, un conjuntO
de valores estéticos
y de elerne¡itos de confort que vayan unidos al
actO médico; desde el punto de vista de la ascética cristiana, su dis­
úute es mucho más claramente admisible que el del confort y del
lujo
en general.
Nuestra tarea es actuar sobre situaciones conformadas como cír­
culos viciosos. Estos sólo se pueden desmontar con energías externas
a ellos. Deben aportados todos los que sirven al Derecho público
cristiano y
luchan contra el socialismo. Por eso estamos en esta
Reunión.
Líneas de condueta
Se ha de utilizar la asistencia saoitatia como un recurso más para
devolver a los individuos, a las familias ,y a los grupos humanos de
todas clases, la afición al ahorro y a la propiedad, y para desmasifi­
carles;
es decir, exactamente para Jo contrario de Jo que se ha usado
hasta hoy. La inversión individual o colectiva libre en el manteni­
miento de la
salud es rentable cuando se vive seria.mente y se tra­
baja intensamente en una vocación clara y sinceramente servida. Evi­
dentemente, no es rentable si se vive frívolamente y la buena forma
fisica no se encauza hacia objetivos concretos y nobles, sino que se
diluye en una alegría animal inmanente e intrascendente.
• Todos deben pretender que
el Est>Jdo acepte el Principio
de subsidiariedad y que distinga entre gobernar y administrar, como
queda dicho .antes. Que
abra la asiotencia ~ica al mercado del
dinero,
de la propiedad y de los negocios, para los individuos y
para los grupos. Para ello, debe:

Trasladar paulatinamente una parte de los gastos de gestton
de su asistencia médica a la liberación de impuestos. De forma que
los españoles tengan más dinero que administrar y menos servicios
estatales
y tengan que invertir libremente aquél en suplir a éstos.
• Disponer que,
para quienes sea presumible que no tienen
unas reservas económicas con qué hacer frente a una enfermedad
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lt FERNANDEZ ARQUEO
oosrosa, es decir, para quienes en el primitivo Seguro Obligatorio
de
Enfermedad, a ellos dedicado exclusivamente, se llamaba "econó­
micamente débiles", sea obligatoria la afiliación a un sólo servicio,
libremente escogido, de
asistencia médica. Y que no sea obligatoC
ria 1a afiliación a un segundo, tercero y aun cuarto servkio super•
puesto,
como sucede ahora en muchos casos. La multiplicidad de
cuotas
obligatorias a múltiples servicios de · asistencia médica, ha
llegado a gravar algunos presupuestos familiares de manera nota­
ble,
y constriñe a usar los servicios impuestos, perdiendo de he­
cho la libertad de ir a otros libremente escogidos en función de los
propios recursos económicos.
• FOI!lentar la inversión .privada de individuos y de cuerpos
inter.oiedios en asistencia sanitaria privada.
• Los bancos y los inversionistas en general, si tuvieran una
conciencia social y no
sóla y estrictamente financiera, deberían lu­
char más
y mejor contra el socialismo, y uruP manera de hacerb
sería invertir en asistencia sanitaria, coro.o negocio moderado a me­
dio y a largo plazo, o . como -bienes comunales y bienes ralees.
Cuando el Estado abandone su intromisión en gestionar directa­
mente y· por sí Ia·-asistencia sanitaria,·· ésas inversiones financieras
. serán rentables, dentro de unos marcos morales.
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