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1968

Los mitos actuales

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1968
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El Fórum sobre el futuro de los colegios profesionales

EL FORUM SOBRE
EL FUTURO
DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES
Ponente:
Dr. FRANCISCO GARCÍA MIRANDA
Presidente del Consejo de Médicos de Madrid.
Se inició este F O"YUJW/, con ia lectura de la comunicación básica
del
Dr. D. Francisco García Miranda, Presidente del Colegio
Oficial de Médicos de Madrid,
sobre el futuro de los Colegios
Profesionales, de la cual extractamos los siguientes
párrafos:
"En el deseable y necesario equilibrio de los distintos grupos
sociales está el
germen y uno de los orígenes de la paz, del orden
y del progreso. Ninguna sociedad, por muy perfectamente orga­
nizada que pudiera encontrarse, puede prosperar y desarróllarse
sin que se
den y cumplan estas tres circunstancias. De ahí la im­
periosa necesidad de buscar y procurar por todos los medios
el mencionado equilibrio de los distintos grupos o sectores que
puedan influir en este equilibrio social."
"De manera semejante a como dentro de una dinámica aluci­
nante de todos los elementos siderales, el
Universo es un todo
perfectamente ordenado y regido, así, una sociedad para que pueda
desarroilarse y cumplir sus fines primordiales hacia los individuos
que la componen, debe conseguir y mantener un perfecto equilibrio
entre sus elementos integrantes."
uLos individuos, agru,pados de una manera espontánea y libre
en-función de W10S intereses legítimos que les son comunes
por ciusa familiar, de origen, profesional o cualquier otro motivo,
forman los cuerpos intermedios, parte importante de la sociedad.
La defensa de estos legítimos intereses, que dan lugar a estas
agrupaciones, debe, fundamentalmente, estar supeditada al bien
común. De este modo, siendo plausible que cada grupo social
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FRANCISCO GAR.CIA MIR.ANDA
dentro de su esfera promocione al máximo su prestigio y capacidad
de defensa, no le es
licito, por el contrario, convertirse en grupo
de presión que avasalle a· los intereses legítimos de otros cuerpos
intermedios sociales."
"Como ejemplos de cuerpos intermedios sociales que deben
estructurarse y organizarse, con arreglo a los más escrupulosos
principios políticos, éticos-y deontológicos, están, en nuestro país
y en general en todos los países, los Colegios Profesionales. Los
profesionales sienten imperiosamente
la necesidad ineludible de
organización, de
manera que exista una coordinación, encauzamien­
to y representación de sus legítimos intereses. Algunos de estos
cuerpos intermedios de la sociedad podrían convertirse en des­
pótico grupo de presión sobre el resto de los cuerpos intermedios
sociales.
Por ejemplo, los que reúnen á los médicos, por ser éstos
insustituibles; no hay
se_r humano que no necesite de sus servicios.
De ahí la necesidad de autolimitación para no transgredir los lí­
mites de la defensa de los legítimos intereses de la Corporación
en perjuicio de otros estamentos sociales. Y cuando esto no se
da claramente, a veces, la misma sociedad, de manera inconsciente,
promueve la desorganización y
el individualismo del ejercicio
profesional como mecanismo de defensa ante la exagerada presión
de que pudiera ser objeto. Examinando la historia de la organiza­
ción profesional médica
en nuestra Patria, encontramos, de una
manera permanentemente reiterada, esta característica de des­
unión y desorganización.''
"Las dificultades de todo orden que existen hoy día para
ejercer cualquier profesión obligan a que los Colegios Profesionales
tengan que entender y resolver cotidianamente un gran cúmulo
de
problemas. Por esto, deseamos una nueva Ley que regule el
ejercicio de las profesiones. Deseamos que en ella quede perfecta­
tamente garantizado al más alto nivf-1 legal que las organizaciones
colegiales profesionales tienen como misión fundamental, la
de­
fensa de los intereses morales y materiales de los p·rofesionales,
con el fin de que éstos
ejerzan una perfecta profesión en beneficio
de sus semejantes y de la sociedad. El futuro que nosotros deseamos
conseguir para las Organizaciones Colegiales es un ideal de ser-
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FUTURO DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES
vicio y eficacia, compatible con la más finne defensa de los derecho5
y valores éticos profesionales."
"Los principios en que habría de basarse este proyecto de
ley son los siguientes: Libertad, autonomía, apoliticidad y autén­
tica representatividad en todos los niveles de organización."
"La libertad de cada organización, compatible eon la libertad
del resto de las corporaciones de cuerpos intermedios sociales,
es el fundamento
de la convivencia y del mutuo respeto, sin los
cuales no existe equilibrio social."
''La autonomía o independencia de cualquier otra organización,
con todos los medios propios precisos para el desarrollo de sus
funciones,
es imprescindible para su misma existencia y garantía
de continuidad."
"La apoliticidad es fundamental en una corporación donde
se reúnen multitud de individuos, petar las ideas políticas que accidentalmente cualquier otro pudiera
profesar. Las corrientes y modas políticas son una cosa pasajera,
mudable y transitoria; por el contrario. la profesión es una cosa
permanente en cuanto al tiempo y a sus fines. La humanidad,
mientras exista, necesitará de los profesionales, y ello con inde­
pendencia de cualquier régimen político. Por ello la organización
colegial ni puede ni debe tener matiz político accidental alguno."
"Igualmente, creemos que la auténtica representatividad es
otra de las cuatro columnas fundamentales de la Organización
Profesional. Esta representatividad auténtica en todos los niveles
es lo que condiciona la eficaz defensa ante cualquier estamento
social,
o ante cualquier línea de mando de la Administración."
"Hacia esas metas camina hoy la comisión que en el Consejo
General de Colegios Médicos está encargada de preparar esa
deseada ley del ejercicio profesional. No obstante,
el horizonte no
se encuentra realmente despejado, y ello por dos motivos.
El
primero es la gran dificultad en conseguir que las Cortes promul­
guen la Ley de Bases que los profesionales médicos les vamos a
.proponer, y el segundo motivo, son las discrepancias ~on uno de
los proyectos de la futura Ley Sindical."
"Desconocemos si ese proyecto será aprobado, pero nos ha
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FRANCISCO GARCIA MIRANDA
intranquilizado la lectura de la Consulta-Informe llevada a cabo
para su preparación. En el apartado número 14, y en relación
con las asociaciones profesionales, la respuesta que se preconizaba
era: Si, por principio, la Organización Sindical es la única reco­
nocida con personalidad suficiente por el Estado, quien no admi­
tirá la existencia de ninguna otra con fines análogos o similares,
la subsistencia de organismos paralelos produciría perturbaciones
en la vida económica
y social del país, por la variedad de cauces
que supondría. A tenor de lo que dispone la declaración
XIII
del Fuero del Trabajo, toda asociación económica o profesional
deberá quedar integrada en
la Organización Sindical, desde la
promulgación de la futura
Ley Sindical que deberá contener una
Disposición
en la que se fije un plazo perentorio para definir el
destino de su patrimonio y funciones, y adecuación de su estruc­
tura, si esto último procediera."
"Así, pues, el futuro de los Colegios Profesionales es incierto
en cuanto que
su existencia misma está en juego. Si en la Ley
Sindical se aceptase
el criterio de la consulta informe que la
precediói se produciría la muerte de los Colegios."
"Nos apresuramos a manifestar que ningún juicio emitimos
sobre
el Sindicalismo que impera en nuestra Patria, y que por otro
lado no deja de tener características muy útiles y elogiables.
Lo
que deseamos que quede claro es que los Colegios Profesionales
integl'ados en ese proyecto de Ley Sindical no serían, según nues­
tro punto de vista, ni libres, ni autónomos, ni exentos de política
menuda, ni auténticamente representativos a todos sus niveles,
con lo cual serían otra cosa completamente diferente a
lo que
nosotros consideramos más
idóne.o como organización para la
defensa de los intereses profesionales en beneficio de la sociedad.
No obstante, creemos en el porvenir de los Colegios Profesionales
por su fuerza tradicional y por el espíritu libre e independiente
del que siempre han dado muestras y que cada día se manifiesta
con más intensidad."
Terminada la lectura completa de la Ponencia del
Dr. García
Miranda, se leyó
una comunicación de un grupo de ingenieros
navales que, precisamente, habían tomado
parte este año en la
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FUTURO DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES
fundación de su Colegio Oficial. He aquí extractado lo más im­
portante de ella :
El Colegio de Ingenieros Navales y, en general, todos los
Colegios Profesionales tienen cuatro fines fundamentales:
l.º) La
disciplina de los profesionales. 2.0
) La ayuda a la investigación
y desarrollo. de la técnica. 3.IJ) La asistencia social de sus colegiados
y familiares. 4.0
) La defensa de los intereses de los colegiados.
1.0
) La disciplina de los profesionales lleva a los Colegios
a vigilar su ética profesional y a delimitar sus honorarios, evitan­
do tanto un cobro inferior a tarifas preestablecidas, como cantidades
que se consideren desajustadas por excesivas. Ha de presidir
su labor en esta materia una voluntad de armonía y articulación
con otros grupos sin convertirse en grupo de· presión y dando
siempre prioridad al bien común.
2.
0 ) La ayuda a la investigación y desarrollo técnico se en­
tiende como colaboración y ofrecimiento a la Administración,
organismos paraestatales y esfera privada.
Es curioso recordar
aquí que en los Estados Unidos esta colaboración está tan estre­
chamente montada que no se detiene ante asuntos militares secretos.
De momento, el Colegio estimula a sus colegiados con premios
anuales
y les hace llegar informaciones técnicas.
3.0
) La asistencia social consiste en ayudas económicas a las
viudas, huérfanos y colegiados ancianos; se proyectan ayudas para
viviendas y enseñanzas de los hijos. Esta la:bor es la más fácil de
las colegiales
y en algunos casos ajenos a nuestro recién nacido Co­
legio, ha disimulado la incapacidad para realizar los otros fines,
más políticos y
específicos, y por eso se minusvalora a -veces.
injustamente, sin embargo, porque la asistencia social de los
Colegios debe ser un ventajoso sustitutivo de la Seguridad
Social socialista.
El mismo comentario merecen la aynda al
problema de la vivienda y al de la enseñanza de los hijos; con­
tribuyen a desplazar hacia la sociedad estas tareas relegando
a los Ministerios a su papel subsidiarlo.
4.•) La defensa de los colegiados contra cualquier atentado
contra sus derechos se refiere a la designación
de colocaciones
estatales y a la legislación laboral que las empresas han de cumplir.
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FRANCISCO GARCIA MIRANDA
No sólo hace esto por servir a los actuales colegiados, sino por
cuidar de las vocaciones futuras, -para que no se trunquen al ver
que sus esfuerzos intelectuales
y económicos tienen una com­
pensación exigua. Es misión de los Colegios proceder de manera
que el número de profesionales no exceda
el requerido por el
bien común.
Tras unos minutos de descanso se inició la aportación espon­
tánea de los asistentes. Recogemos a continuación, muy resumidas,
algunas más notables.
-Los Colegios Profesionales deberían ser la Institución que
articulase a los que tienen unas cosas
en común. Institución que
fuera el instrumento de participación de ese núcleo en'la comunidad
política.
-Algunos defectos de los Colegios que se han de suprimir:
Un carácter excesivamente defensivo y de presión económica
mezquina, v. gr., una excesiva gestión para exigir presencias y
trámites profesionales superfluos.-La profesionalizaci6n de al­
gunos colegiales como gestores del Colegio. Otros, rondan al Co­
legio como a mercado de trabajo.-El ejercicio autónomo de la
jurisdicción disciplinaria puede convertir al Colegio en un ins­
trumento de presión sobre los propios colegiales.
-La fiscalidad amenaza a la vida corporativa. La Hacienda
derrama un tributo total sobre
el gremio, cuyo reparto individual
es fu.ente de discordias.
Sería mejor el método iniciado por Calvo
Sotelo
de que la Hacienda se entendiera directamente con los
profesionales.
-.Se aprecia en los Colegios una ausencia de visión general
de los problemas de la comunidad política. Tan claro es que tiene
que estar ausente de
los Colegios la política menuda y persona­
lista, como que éstos deben de hacer una alta política, en
el más
noble sentido del término. Convendría aumentar el número de
representantes de los Colegios en ayuntamientos, diputaciones y
organismos estatales.
Et juicio de residencia daría especial prestigio
a esos representantes.
-D. Angel Martínez Sarrión, notario de Barcelona, expuso
ocho razones por las que estima que no es adecuada la regulación
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FUTURO DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES
uniforme de las Corporaciones Profesionales. Helas aquí: l.ª
porque en los momentos actuales parece que las Corporaciones
Profesionales, más que haber logrado un florecimiento están lle­
vando
una existencia poco próspera, manteniéndose en un verda­
dero estado latente con un número mínimo de actividades.-2."
Porque la falta de conocimiento y de relaciones de unas con otras
impide poder plasmar de una manera adecuada los principios ge­
nerales que a
todas_ ellas, por encima de sus peculiaridades, les
determinat;1.-3.ª Porque la experiencia enseña que a una entidad
que no ha alcanzado su pleno desarrollo, una normación, por
muy ligera y de principios que sea, más que favorecer su creci­
miento viene a servirle de freno, ya que se toma como modelo
una institución en concreto, la cual no ha alcanzado todos sus
efectos.-4.ª Porque a diferencia de las asociaciones corrientes,
que
tienen todas unas mismas bases, las Corporaciones Profesio­
nales justifican su razón de existencia precisamente por las peculia­
ridades que les distinguen, ya que,
más que funcionar a priori,
vienen a constituir un complemento de la acción de sus miembros,
como organismo
de dirección, de asesoramiento y control.-5.ª
Porque en el ejemplo de las regulaciones de trabajo, sindicales y
gremiales, más que aclarar la materia ha servido para aumentar
la confusión, multiplicando los resortes para poder escapar de sus
preceptQ!s, farragosos y demasiado técnicos, con el riesgo de de­
venir unilaterales, al par que separa en reglamentos de trabajo
una multiplicidad de profesiones que aisladas sólo tienen como
función la política asistencial y las reglamentaciones laborales y
de sueldos.---6. ª Porque las Corporaciones Profesionales tienen
un hondo valor deontológico, el cual difícilmente puede ser plas­
mado en normas cuando los profesionales no se han percatado
debidamente de que en él precisamente radica la fuente de ac­
tividad profesional y la base de subsistencia de la corporación
misma.---,7."' Porque 1a excesiva politización que los ambientes
que nos rodean
dejan apreciar, haría que se pudiera concebir la
Ley de Corporaciones Profesionales como un instrumento polí­
ticoj lo cual le originaría un retraimiento entre sus miembros,
pese a todas
las declaraciones de principio que se hicieran, ya
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que, al dominarnos la técnicas administrativas y burocráticas,
JX>dría verse en ellas una injerencia, al menos potencial, del
Estado.-8.ª Porque a los peligros de regular totalmente ex novo J
se suma la falta de vocación legislativa, por exceso, de nuestro
tiempo, que llevaría a establecer
una ley tan extensa, tan regla­
mentaria, que cabría
el peligro de que naciese muerta o, lo que es
peor, deviniere nociva.
-Otro congresista, D. Jesús Valdés, abogado de Madrid,
coincide en que una Ley de Bases no es convenient~ para una
reorganización o nueva estructuración de estos cuerpos inter­
medios. Pero por la razón de la propia índole de lo que en sentido
técnico
se entiende por "Ley de Bases", típico instrumento de la
llamada "Legislación delegada", o sea aquella en que el legis­
lativo se limita a señalar una serie de líneas maestras al ejecutivo,
encomendando a éste la tarea
de configurar las normas concretas
en un "texto articulado", con lo que dicho ejecutivo adquiere
mucho más margen para organizar las cosas según
su voluntad
y punto
de vista, que pueden ser muy diferentes de los que tienen
los profesionales, cuyas vidas y actividades quedan así normadas.
Opina que la vía adecuada son los "Estatutos Profesionales".
uno para cada uno de las profesiones liberales, dada la gran di­
ferencia de campos de actuación e intereses peculiares de cada
una --que no excluye, naturalmente, la existencia de muchos
puntos de coincidencia~. Estos Estatutos deben ser redactados
y propuestos por los mismos profesionales; pero,
en definitiva,
deben alcanzar rango legal, por
la misma importancia de la ma­
teria. Ulterior y subordinadamente, cada Colegio deberá tener su
propio reglamento interno, que deberá ser confeccionado y apro­
bado en la forma prevista
en el correspondiente Estatuto.
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