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Oración ante el Santísimo en el acto litúrgico final de la XXI Reunión de Amigos de la Ciudad Católica (14 de noviembre de 1982)

¿CRISIS EN LA DEMOCRACIA?
la Iglesia florece y fructifica. Pero cuando surge entre ellos
la discordia, no s6lo no crecen los pequeños brotes, sino
que incluso las mismas grandes instituciones perecen mise­
rablemente}».
El naturalismo racionalista que hoy invade el mundo no acep­
ta esta uni6n amistosa de Iglesia y Estado; quiere la total rup­
tura. Más aún, contra toda raz6n y evidencia, niega toda vincu­
laci6n de la sociedad natural con un Diqs transcendente; se ex­
pulsa a Dios de las cartas fundamentales de las naciones; y se
diviniza al «pueblo»-al ¡pobre pueblo!-haciendo de él la
fuente de todo derecho y aun de la moral. As! le va al mundo ...
Por desgracia, esta mentalidad naturalista inficiona a muchas
mentes
cat6licas: a publicistas, profesores y aun te6logos. Pero
el cristiano no puede perder de vista que el único magisterio
universal auténtico
es el oficial de la Iglesia: es decir, el del
Vicario
de Cristo, el de los Concilios ecuménicos.
Y este magisterio,
la doctrina que siempre ha enseñado es
la de la independencia en su propia esfera de los dos Poderes,
civil y eclesiástico, y la uni6n amistosa en las materias llamadas
mixtas o pertenecientes de alguna manera a las dos esferas de
Poder. Siempre buscando el bien total de los ~úbditos; y, en su
caso, con prevalencia del bien mayor -el espiritual y eterno
sobre
los bienes menores-, los materiales y temporales ...
Oración ante el Santísimo en el ACTO LITURGICO FINAL
DE LA XXI REUNION DE AMIGOS DE LA CIUDAD
CATOLICA
(14 de noviembre de 1982).
POR BL
Rvdo. P. VICTORIANO RODRÍGUEZ, O. P.
1. Señor, ¡qué complicada nos resulta la vida social cuando
la programamos los humanos! ¡Con lo sencillo que es el Decá­
logo del Sina! y el Serm6n de la Montaña! Pero no; la superbia
vit.ae se ha inoculado en la natural y legitima apetencia de co­
laboraci6n activa en la cosa pública, y la natural democracia del
meior pensamiento cristiano y de las meiores realizaciones de
vida cristiana, orgánicamente participada ( valgan como e;emplo
las Ordenes Religiosas), ha degenerado en democracia autártica,
voluntarista o libertaria} que terminó siendo autoritaria) opre-
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CRONICA XXI REUNION DE AMIGOS DE LA CIUDAD CATOLICA
siva de la libertad de los hiios de Dios, de la auténtica dignidad
humana, y rebelde contra la ley de Dios; otra vez la tentaci6n
del principio:
¡Seréis como dioses!, fiiando la linea divisoria del
bien y del
mal: Bueno lo que dictamina la voluntad popular;
malo o heterodoxo lo que no es democracia al uso.
2. Te damos gracias, Señor, porque estas tres ;ornadas han
sido amplias y profundas en el discernimiento de la ambigua
democracia, aprendiendo o repensando lo que hay de bueno, de
malo o de indiferente en los términos, en los conceptos y en
las realizaciones de la libertad, de la igualdad, de la participa­
ci6n pol!tica, de la responsabilidad cristiana.
3. Te damos gracias también, Señor, porque la imagen y
la palabra clara, cierta y autorizada del Vicario de Cristo, en su
recorrido por España, han revitalizado nuestro optimismo cris­
tíano: que, como Santiago, posswnus, podemos ser buenos cris­
tianos, a pesar de todo; y que la tierra de Santa María no ha
de¡ado de ser cat6lica, aunque las elecciones democráticas hayan
parecido dar a entender otra cosa.
4. Finalmente, a la pregunta de esta XXI Reuni6n de ami­
gos de la Ciudad Cat6lica, ¿Crisis en la democracia?, creemos
poder confesar,
Señor, a la luz del Magisterio de la Iglesia, que
la Democracia Moderna, laica, absolutista, libertista y vacía de valores moral~s transcendentes, ha nacido en crisis, vive en cri­
sis y terminará en muerte, porque el cielo y la tierra posarán,
como hemos o/do en el Evangelio de la Misa de hoy, pero mis palabras no pasarán (Me. 13.32).
También
sabemos, Señor, que una cosa es esta democracia
enfermiza, edificada sobre si misma, antropocentista, autosufi­
ciente
y narcisista, y otra cosa la «sana» y «verdadera» demo­
cracia, conforme con el ser cristiano, efecto y manifestaci6n del
auténtico
humanismo cristiano al que apunta Juan Pablo II, a
cuyo concepto y a cuyos términos no hemos de renunciar · por
el abuso que hayan hecho o sigan haciendo de ellos otros pen­
sadores.
5. Quiero terminar esta oraci6n con la promesa que he­
mos oído hoy en la pirmera lectura de la Misa, del Profeta Da­
niel (Dan, 12,3 ):
«Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los
que
enseñaron a muchos la iusticia, como las estrellas por toda
la eternidad».
Estos
d!as aqul se vieron fulgores de sabiduria. Que Dios
nos conceda brillar en ;usticia, es dedr, en santidad, siempre y
por toda la eternidad. As/ sea.
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