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La transformación ideológica del universitario

LA TRANSFORMACION IDEOLOGlCA
DEL
UNIVERSlT~O
POR
M.ª BEGOÑA GARCÍA~ONDE
A lo largo de este foro voy a intentát dar respuesta a las
preguntas que su título suscita: ¿existe realmente esta transfor­
mación?;
el universitario,
¿piensa de forma diferente cuando en­
tra en la Universidad que cuan4o sale-de ella?; ¿en qué campos
se produce esta ttansformaciót1?;''¿en qué -términos se verifica?;.
¿cuál es la causa de esta transformación?; ¿cuáles son sus con­
secuencias?; ¿le, interesa a alguien en concreto que el universita­
rio piense de una
9eterminada forma?; ¿por quéi>; , ¿c6mo lo
consigue?
Las transformaciones que experimenta el joven tienen un rit­
mo lento, impalpable; avanza con la misma
'simplicidad del creci­
miento del organismo vivo. Aualizada una situación cultural día
a día puede parecer que las
transformaciones son imperceptibles
y, efectivamente, a esa escala lo son; pero basta retátdar los
tiempos de observación pata darse
cuenta de c¡ue se ha registra­
do un cambio. Asf es, los 5 ó 6 años de golpeteo constante de
ideas
conforman una «mentalidad»-que perdura ,a -lo látgo de
la vida. Y ésta
es precisamente,la efectividad de las ideologías:
influir en
la propia mentalidad_ humana y social del universita­
rio. Esta mentalización influye, entr~ · otros, en los' siguientes
campos:
l. En los planteamientos ge1,1erales ( con¿eptos: antropológi­
cos y sociales de estas ideologías).
2. Provocando_ un escepticismo ante los valores morales y
ante institúciones
como la famllia, el matnmonio, etc.
3. En la conducta futura: educación de los hijos por ejem-
plo. , ,
Tanto esta mentalización como el act1v1smo político respon­
den a una causa muy determinada: los grupos políticos ven en
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Fundaci\363n Speiro

M.• BEGO/M GARCIA-CONDE
la Universidad una magnífica e insustituible cantera de futuros
adeptos
y lideres, y un inmejorable resonador de sus consignas
y actividades. Es vital para ellos poder pregonar que los uni­
versitarios, los intelectuales de la nación, se pronuncian a favor
de su tendencia politica. Ningún partido renunciará por ello a
la acci6n en la Universidatl por muchll libertad de acción que
se les conceda fuera' de' -ellá'. ' . ·' .
No faltan documentos de fuente comunista en los que este
plan de mentalizaci6n
se expone con toda claridad. La existen­
cia de este plan se deduce fácilmente a la vista de los hechos,
demasiado bien organizados para ser espontáneos,
y de la se­
mejanza y sincronización de tales hechos con los desarrollados
en
ptros país~s,. tales _como Portugal, Argentina y Bélgica, por
poner un ejemplo.
Al analizar los
fines· ~e -l!l. · transformación ideol6gica. del uni­
versitario nos
i:ncQntrjlJilps ,~o,n. u¡;t hecho: si hace 10-12 años las
.llniones Internacionales de Estudiantes (U. I. E.) se empeñaban
en la gigantesca lucha
·de -realizar la revolución marxista estable­
ciendo una cabeza
de_ puente .en la Universidad, hoy lo que se
preteui:le no· es más que .Ja institucipnalización de aquello que se
consigui6 con _la agitación estudiantil, es decir, el gobierno del
marxismp. Y es . que, en realidad, no se trata más que de dos
etapas
que · se tomple¡nentam el acceso al poder de ciertos gru­
pos y la consolidación .en el poder de estos grupos. A es.te pro­
pósito comenta Bernad Parés que
«los estudiantes que más
gritan· contra el gobierno son. ¡:lespués los. más sumisos y pru­
dentes de los
funcionarfos» (

1
).
Dos etapas diferentes · en cuanto 11 sus· fines inmediatos y,
por·-tanto, diferentes en-cuanto a la forma de llev.arse ·a término.
Prueba d~ que e~to 110 ·es· el resultado de la pura invenci6n,
es que la Universidad pasa hoy por la misma crisis que pas6
hace 10-12 años, nada hll cambiado sustancialmente; es decir.
el universitario tiene hoy los mismos motivos para justificar sus
alg~radas que hace dit;z años y, sin embargo, empieza a desapa­
recer ~e hecho ha · desaparecido--' todo activismo político de
ámbito estudiaptil.
· · ·
.. Con respecto a la primera etapa, la estrategia de la U. l. E.
constste, o mejor, consistló en .utiHzar la .Universidad .como pa­
lanca para derrocar a los gobiernos y regímenes no -marxistas.
Los universitarios no realizan esta labor solos. sino en unión con
(!) Berriad Parés: Rusia y Refórma, pilg, 326.
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LA TRANSFORMACION IDEOLOGICA DEL UNIVERSITARIO
el pueblo (obreros, campesinos) y los. intelectuales que hacen
efectivo su
magisterio en los salones de actos de los Colegios
Mayores.
·
En todas las revoluciones se observa un gran interés por re­
saltar esta unión. Este frente unido se logra mediante la. pre­
sentación de objetivos
de interés común: primero en la Univer­
sidad, promoviendo acciones que unifiquen a los estudiantes
de
distintas ideologías entre sí, y después en los demás sectores
sociales.
La meta perseguida es sensibilizar a los estudiantes y
politizarlos a fin de que constituyan una fuerza que sea lanzada
como un ariete contra el gobierno para derrocarlo con acciones
revolucionarias.
La, segunda etapa pretende, como ya quedó señalado, la ins­
titucionalización de esa forma concreta de gobierno elevada al
poder como consecuencia de la efectividad de la etapa preceden­
te. Pero esto no
es nuevo, viene ocurriendo desde el advenimien­
to de la Universidad napoleónica. Dice Charles Maurras: «Hoy
ya no se predica el respeto y la fidelidad al emperador y a su di­
nastía sino, lo que viene a ser lo mismo, el dogma y el culto
de la República; en
el aula más pequeña es expuesta la "Decla­
ración de los derechos del
hombre>', desmentida por la ciencia
y por
.lll. razón, pero símbolo de la fe de una secta. El Estado se
toma
la facultad de ordenar que se enseñe lo que le place; en­
trega a los maestros y a los catedráticos obras tendenciosas, pla.
gadas de los errores que le convienen; puede edificar a su gusto
la inteligencia de la nación, imponiendo los planes de estudio
que él determina. Así
-refiriéndose a Francia-, por la fan­
tasía de un ministro, el estudio de los clásicos latinos o griegos
fue triturado y limitado de un modo ridículo en
1902» (2).
En esta segunda etapa
es donde se obra una profunda y du­
radera transformación del pen¡amiento estudiantil y no en la pri­
mera. Y es que en la revolución universitaria a la que antes me
referí, la finalidad más inmediata es la de conseguir «soldados»
que
se pongan a las órdenes de los «generales» o cabecillas. Mu­
chos de aquellos soldados, tras dos o tres años de activismo y
de perder años en
la facultad, se dan cuenta de que están siendo
utilizados, que aquel orador que consiguió deslumbrarles no es
más que un enano intelectual y moral. Pero entonces el mo­
mento ya habrá pasado y ya será tarde. De ahí que los agitadores
cultiven como a un jardín primoroso a las camadas de nuevos
(2) Charles Mauttas: Napoleón, avec la France ou contra la France,
París, Emest Flammadon Ed., 1932, cap. VII, págs. 129 y sigs.
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estudiantes, porque saben que entre los. de años superiores hay
muchos que ya les han desenmascarado y por
eso mismo no es­
tán dispuestos a seguirles ni a la vuelta de la esquina.
¿Qué
es lo que subyace bajo este movimiento en el que pre­
valece la actividad por la actividad, la protesta por la protesta?
El proceso de contagio es muy fácil. Se cuenta con la sugestibi­
lidad, la impulsividad, la irritabilidad y la credulidad de las mu­
chedumbres, así como de su capacidad de exageración y de su
simplismo, su movilidad y su fácil sometimiento al autoritaris­
mo de los agitadores más audaces. Además, en
el joven subsiste
la facultad del estusiasmo fácil, y
es conocida por los cabecillas
la crisis que el crecimiento humano sufre en esta etapa en la
que el joven tiene nacesidad de afirmación del «yo», adquiete
fácilmente actos reflejos
de· imitación de los compañeros, busca
apoyo externo. Por eso apelan sin pudor y con constancia ejem­
plar a las grandes palabras de «libettad», «igualdad», «justicia»,
«solidaridad», «democracia», etc. Asimismo, los activistas saben
que cuentan con la complicidad de muchos profesores que no se
atreven a censurar públicamente a los estudiantes auoque perso­
nalmente repudien su actitud. (Con respecto a esta complicidad
todos conocemos casos de catedráticos, e incluso decanos y rec­
tores que han librado peleas con alumnos precisamente Por atre­
verse a la censura pública de ciertas actividades o
prete!lsiones
estudiantiles.)
¿Sobre quien incide especiálm.ente esta transformación?
Indudablemente hay personas más permeables a esta «labor
mentalizadora» que otras. Luego veremos cómo, todas ellas -las
más infuidas por las ideologías-, tienen características comuoes.
· -Está1} más influidos· obviamente aquellos que tienen sus
necesidades cubiettas y no necesitan trabajar para pagarse
sus
estudios. No les importa perder años. Siempre hay quien pague
la matrícula y la estancia
en el Colegio Mayor. Están siempre
dispuestos a apuntarse a cuantas asambleas y manifestaciones
hagan falta que, de paso, son un pretexto para aumentar los
días de vacaciones.
-El desarraigo de la casa patetna. Son univetsitarios que
no encuentran ni en
la Universidad ni fueta de ella el respeto y
la considetación a la que están acostumbrados.
El hecho de ma­
tricularse en la Universidad, hoy, no confiete una situación pri­
vilegiada.
Lo que hace que al estudiante se le vuelva de pronto
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problemático su puesto en la sociedad, y le lleva a distanciarse
críticamente de ella. El universitario que vive en el domicilio
paterno, cuando llega a casa después de clase o de haber asistido
a una mesa redonda o
a una conferencia,. comenta lo que ha
oído con sus padres que
le pueden aclarar muchas, o todas en el
mejor de los casos, de
las ideas con que. ese estudiante ha lle­
gado a casa. Sin embargo, el que vive en Colegio Mayor, a quien
comenta lo que
ha oído es al resto de los residentes, que no
sólo no le aclaran nada, sino que, por el contrario, abundan en
sus mismas argumentaciones.
-Se sirven sobre todo para sus acciones, de los políticos,
de los inquietos, de los intelectuales, de los católicos progresis­
tas. Estos serán el fermento de la masa.
Si pasamos ahora a ver las características de aquellos que se
dejan influir más fácilmente nos daremos cuenta que se trata de
estudiantes despreocupados del saber y consagrados a la revolu­
ción social y a la conquista del poder político, creen que a nadie
necesitan y a nadie respetan.
Se sienten desligados de toda obli­
gación moral y
subordinan toda actividad estudiantil a las con­
veniencias de la acción política. «Es un universitario que se
siente adulto y está dispuesto a asumir las responsabilidades perso­
nales. Tibio en ideas y sentimientos religiosos y patrióticos. Juega
a la política más por afán polémico que por auténtico compro­
miso. Desecha los valores puramente racionales. Amante de la
libertad y del aperturismo cultural. Es agresivo, pero cree en
una auténtica convivencia de los pueblos como idea de
la hu­
manidad» ( 3
).
Así, pues, todos estos activistas tienen características comu­
nes, bien estudiadas por Joseph Katz: «Deseo del cambio de
las instituciones, por considerar "a priori" que funcionan mal; la
exaltación de los grupos estudiantiles como modelos democráti­
cos; el moralismo intransigente; la procedencia de familias to­
lerantes
y alto nivel social; y gran aptitud verbal y escasa de or­
den científico; propensión a estudiar sociología
y psicología antes
que carreras profesionales».
¿
Cómo llega el bachiller a la Universidad?
Trataremos aquí de analizar los puntos de vista que los estu­
diantes han sonsolidado en etapas educativas anteriores
al pe­
rlado universitario, las armas con que cuentan los jóvenes para
(3) Luise Wein: Journal de Genere, 8 de diciembre de 1%9.
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M.• BEGOJ.irA GARCIA-CONDE
defenderse del marasmo. ideológico de las aulas y cuáles son las
deficiencias
más destacadas de los universitarios noveles, Entre
estas últimas tenemos:
·
l. Libertad y responsabilidad personal inadecuadas. El jo-­
ven reclama la libertad más por razones psicológicas que polí0
ticas. Muchas veces confunde esa libertad con auténtica anarquía
espiritual y material. Al adolescente lo
han dejado inmaduro e
inerme porque le han hablado mucho de libertad y poco de res­
ponsabilidad.
2. Ambito muy reducido de perspectivas culturales y escaso
acervo de lecturas. Y no es que los universitarios lean poco.
Quizá lean demasiado.
Lo que sucede es que carecen de criterios
de selección para las lecturas. Muchas veces son los profesores
los que manipulan este criterio, creando en los alumnos el bino­
mio: libros recomendados
= libros «científicos». ¿Cuál debe
ser
el criterio seleccionador de las lecturas? El mismo que di­
rige toda actividad científica seria
y honrada: la búsqueda de
la verdad. El que busca la verdad no tiene prejuicios, sabe pres­
cindir de las modas y distingue
al intelectual auténtico del char­
latán,
al sabio del demagogo.
3. Escasa capacidad de ctítica y valoración. Cuando la Uni­
versidad ha perdido la noción. clara de sus fines y se convierte
en plataforma de partidos políticos,
es lógico que decrezca el le­
gítimo espíritu científico en los universitarios. Se fomenta el es­
píritu crítico en una Universidad realmente independiente, no
sometida a ninguna pasión,
ni de los poderes públicos ni de los
partidos.
4. Escaso sentido del trabajo en equipo y carencia de mé­
todos de estudio y de técnicas de preparación del propio traba,
jo
intelectual. .
5. Desconocimiento de la esencia y finalidad propia de la
Institución, Universitária.
6. Llega, además, con una formación incipiente; y no es
mayor la moral. El joven llega a la Universidad en una de las
edades
más difíciles, porque mucha es la fuerza de las pasiones
y corta la razón para gobernarlas.
Además de todo ello, el universitario novel llega convencido
de que la Universidad no le gusta, no es bueno el sistema, no va
a
aprender, no merece la pena esforzarse .. ·Está abierto, pues, a
colaborar en actividades que vayan encaminadas -a reformar la
Universidad: Todos desean una reforma, son reformadores. Estos
«reformadores» son normalmente jóvenes intelectuales bien
do­
tados, pletóricos de curiosidad ·y de 'iriquietud, cultivari las le--
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LA TRANSFORMACION IDBOWGICA DEL UNIVERSITARIO,
tras y las artes. En ellos prenden con facilidad los principios del
liberalismo, del positivismo y del resto de los «ismos». Muchos
de ellos tienen su mirada puesta en la
revoluci6n marxista. Estos
jóvenes viven en un _,disconformismo dd ·que "no aciertan a co­
nocer su causa. A la postre, atribuyen todo su desasosiego inte­
rior al orden establecido, que
identifican, en su ignorartcia, con
la doctrina tradicional
de, la Iglesia,, qui, sólo conocen por las
deformaciones que ciertos personajes encarnan. La verdadera
doc­
trina les es absolutamente desconocida. La posici6n réformista
que, como hemos visto, lanza al joven a la acci6n política pre­
maturamente, sin
la, debida competencia, lo saca de su medio
natural, lo aparta de su fin
y, por ende, le pervierte. De esta
forma
se siente importante por participar. en lo que él supone un
gran
movimiento; El alumno. continúa en la -ignorancia que traía
al ingresar, pero convencido que es el salvcador de la· Universi­
dad y de las instituciones; imposibilitado por principio para
el
esfuerzo intelectual y para todas las disciplinas de la ciencia y
del saber, pero íntimamente
satisfecho .de. sus perfecciones -·re:·
formistas; prisionero de sus propias pasiones, y de sus dirigen­
tes,-pero altamente orgulloso por altivas luchas por la libertad.
Por si fuera poco, «la
urbanizaci6ri. de las capás populares, la
industrialización que exige ciertos conocimientos teóricos, abren:
más ampliamente las puertas de la Universidad ,i, gentes a las que
la propaganda extremista moviliza
con, bastante facilidad» ( 4 ).
En el período preuniversitario ·se reciben ya parte de las in­
fluencias que
se recibirán en el período universitario. Sin em:
bargo, el cambio de ambiente y el propio desarrollo intelectual
hace que el joven digiera esas influencias de forma diferente.
Durante este segundo periodo
se intensifican las actividades ex­
traacadémicas, puesto que los universitarios son uno de los gru­
pos sociales con más horas desocupadas
y disponibles ( después
de los jubilados y los niños).
Se intensifica la lectura, se va más
al cine,
se ·ve más la televisión ..•
Motor de la trarisformación.
Si por un lado se pretende aprovechar a _ la~ _ persona,, inquie­
tas, desorientadas y descontentas sobre las que las ideas
mar,;istas
prenderán con mayor intensidad, por otro, se intenta debilitar
a
las fuerzas, antimar,;istas. Y esto ¿cómo lo consiguen? En
primer térm_ino movilizando la masa clescopient,a. viiliéndose. de:
(4) Thoma~ Molnar: «La Universidad· in'.OO~a,· ~tto de subveisión», en Verbo, núm.-63, pág. 228. · · · · ·
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M.• BEGOZM GARCIA-CONDE
l. _Organizaciones . ya existentes, controlando sus puestos
clave
..
2. Organizaciones pantalla ( sin etiqueta comunista, peto di­
rigidas por elementos del partido, para agrupar y movi­
. lizar a los no comunistas que no entrarían en el partido).
3.
Alianzas .transitorias entre ambos tipos de organizacio­
nes, con un objetivo común en oleadas sucesivas.
En segundo término:
l. Desorientando a esas fuerzas antimarxistas mediante el
engaño y
. el confusionismo ideológico_.
2. Dividiéndolas mediante disensiones internas.
3. Adormeciéndolas mediante la propaganda
de la «coexis­
tencia
pacífica»,
¿ Cómo ·se logra esta transformación?
l. Aprovechando la-crisis de personalidad -por otros de­
nominada «crisis de .identidad»-. que el joven sufre a esta edad
( 17-19 años). El joven es, por esencia, un rebelde. Se rebela con­
tra· la condici6n humána actual y, por tanto, contra los poderes
que la engendraron. Siente, aunque de forma
más intuitiva que
racional, fuertes ideales de generosidad y de regeneraci6n moral
de la sociedad en que
vive. Estos impulsos que se podrían haber
encauzado a través de profundos ideales, han sido tristemente
manipulados por intereses electorales de unas ideologías
deca­
dentes.
2. Inadecuada útilizaci6n del tiempo libre.
3. Acci6n de la propia docencia,· Apatte del netél deterioro
de la calidad y competencia del docente debido al aumento indis­
criminado de su número, causado por-una auténtica inflación en·
el número de esrudiantes,d catedrático, el profesor, en el mode­
lo
de. uruversidad que padeéemos, se han convertido en meros
funcionarios del Estado
y, poi tanto, ·en fieles servidores del go­
bierno teinante.
«Es lamentable, pero normal, que en estas condiciones la
orientación de los profesores y estudiantes se haga extrauniver­
sitatia,
y, a causa de J~s, .corrientes del siglo, ideológica. Es más
fácil a un profesor y a una clase inadecuadamente prepatados en
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LA TRANSFORMACION IDEOLOGICA DEL UNIVERSITARIO
tal disciplina discutir «informalmente» los asuntos del mundo
en general que consagrarse a
la gramática, a la historia de la
Antigüedad o a cualquier otra materia» (5
).
Una gran parte de las ideas marxistas llegan a los universi­
tarios a través de ortodoxas clases
de materialismo dialécrico. Mu­
chos profesores, sin ser fervorosos marxitas, difunden una con­
cepción de la historia y de la sociedad claramente inspiradas por
Carlos Marx.
Entre profesorado
y estudiantes existen bien delineadas. co­
rrelaciones entre las disciplinas académicas y las orientaciones
políticas.
En general, quienes estudian humanidades y ciencias
sociales o el puro campo teórico
de la ciencia, más probablemen­
te estén a la izquierda que quienes entran en campos más prác­
ticos de ciencias aplicadas o experimentales.
4. A través de asociaciones diversas de estudiantes. Los es­
tudiantes se integran en lo que ellos creen asociaciones indepen­
dientes y meramente profesionales, cuya finalidad es la de resol­
ver los pequeños problemas de cada día ( clases, apuntes,
exá­
menes ... ) y terminan encuadrados en una, organización manejada
por los activistas. Y
es que el carácter apolítico y neutro, desde
el punto de vista ideológico, de algunas de las organizaciones de
carácter universitario, hace difícil su inmediata identificación, y
muchos universitarios católicos que ayer se inte~aron en ella,
hoy se han convertido en marxistas convencidos. Alguna de estas
organizaciones no tienen estructura marxista en sí mismas, pero
colaboran en otras de inspiración claramente marxista.
5. Relaci6n con los compañeros de
la propia facultad, y con
los de otras facultades. Este último
es un dato importante. A
través de los universitarios de las facultades de letras los docen­
tes de éstas son capaces de influir en los estudiantes de ciencias.
Esta influencia se realiza, sobre todo; en los Colegios Mayores,
donde las horas de conversación son
míichas, y no es excepcional
que
se alarguen hasta altas horas de la madrugada.
6.
La «decoración» de la facultad, gracias a una gran profu­
sión de murales
y «boletines informativos», que diariamente tapi­
zan sus paredes. Los grandes pasquines con mensajes intermina­
bles, en los que
se invitaba al lector a ir «en contra de este sis-
(5) Thomas Molnar: «La Universidad moderna, centro de subversión»,
en
Verbo, núm. 63, pág. 226.
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M.• BEGO/M GARCIACONDE
tema que· nos oprime», en .contra de «fulanito de tal que sus­
pende», «por la libertad sindical», etc., han pasado a la historia.
Ahora están a la orden del
día los pequeños pero constantes y
machacones mensajes: desde la convocatoria a un acto. cultural
hasta la letra de una canci6n del cantante de moda, en versi6n
bilingüe, en una cuartilla puesta en
el tabl6n que debiera ser de
anuncios.
7. La motivación de una huelga, que en prmc1p10 puede
parecer aceptable, es atractiva y,-además, «clama a la justicia».
Sin embargo-,-tras esa aparente inocencia de la justificaci6n de la
revuelta
se-esconden intenciones bien distintas. Por ejemplo;
suele creerse que la expresi6n «democratizaci6n de la Universi­
dad», no tiene más que un significado. A primera vista no sería
más que hacer. posible
el acceso del pueblo a los estudios supe­
riores, sin que
sea obstáculo para ello la falta de medios econ6-
micos. Sin embargo, esta expresi6n puede indicar, de suyo; el
acceso del pueblo a la Universidad,
o viceversa, el acercamiento
de la Universidad
al pueblo; y, en é:Ualquíera de estos dos sen­
tidos, puede tener diverso contenido:
6'10·:
-«Acceso del pueblo a la Universidad:
l. El pueblo debe tener acceso libre a la Universidad,
monopolizada hasta ahora por una minoría burguesa.
2.
El pueblo estudiantil debe tener acceso a los 6rga­
nos de gobierno colegiados de la Universidad, detentados
hasta ahora por una minoría (
el profesorado). Para ello se
requiere:
a) Una organizaci6n estudiantil única y obligatoria to­
talmente
independiente de las autoridades académicas, regi­
da por estatutos elaborados por los propios estudiantes.
h) Creaci6n de auténticos· 6rganos de ca-gobierno de
la Universidad, en los que la organizaci6n estudiantil pueda
tener amplia
y efectiva· representaci6n, que asegure la par­
ticipaci6n auténtica de los estudiantes en las decisiones,
que serán «vinculantes» para las autoridades académicas.
e) Intervenci6n de los estudiantes en la elección de las
autorid.ades académicas
y en la designaci6n del profesorado.
-Acercamiento de la Oniversidad al pueblo:
3.
La Universidad así organizada debe ser el cerebro
para la elaboración de los planes de reforma:
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LA TRANSFORMACION IDEOLOGICA DEL UNIVERSITARIO
a) De la propia Universidad, que debe dejar de ser un
simple centro de formación de técnicos para formar a los
estudiantes social
y políticamente.
b) De toda la sociedad en la.que está encuadrada, paro
transformarla en una «democracia popular», como condición
indispensable para poder llevar
a cabo una auténtica demo­
cratización de la Universidad» (
6 ).
8. Los éxitos, a veces deslumbrantes, conseguidos por de­
terminados grupos universitariori, se presentan a todas luces como
favorecedores de la labor del universitario. El universitario, so-.
bre todo el universitario joven, admira a aquellos que consiguie­
ron tan nobles éxitos, luego admirará su ideología, para
más
tarde compartirla. El camino normal por el que el universitario
se entera de estos éxitos y de las entidades que los consiguieron
son los «Boletines Informativos». Estos Boletines constituyen
un estudio serio, profundo
y suficientemente demostrativo de
un problema concreto, escrito de forma clara y concisa, sin per­
derse en retóricas, y
suficientemente incisivos· para que los alum­
nos lo lean.
La tesis sostenida en el· Boletin se sigue de una · te­
naz «labor de pasillo», promoviendo· comentarios, corrillos; etc.
La publicación de Boletines Informativos tienen una
finalic
dad triple:
a) Lograr una progresiva responsabilización. Se procuta que
en su elaboración colaboren
miembros del

curso para ejercer
sobre ellos
una labor de captación.
b) Labor de propaganda indirecta a través de la información
dadi,.
e) Posible suspensión del Boletln por. parte del Decanato.
La finalidad de ésta consist~ en dar conciencia clara y .pública del
régimen opresivo a que está sometido por parte de las autorida­
des académicas
(7).
8. Ciclos de conferencias, mesas redondas y seminarios, tan­
to en la Universidad como el Colegios Mayores y medios extra­
universitarios.
(6) «Resoludones» de los Congreso., de. la U. L E. de Leningrado,
Habana y Ulán-Bator. . . Ponencias de la Primera «Reunión Coordinatoria _ y Preparatoria~ de
Valencia (31 de eoero-2 de febrero de 1967).
(7) Objetivos entresacados del informe número 2 del Comité de la
FUDE de la Facriltad de Filosofía y Letras.
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M.• BEGORA GARCIA-CONDE
10. Revistas de índole_.u'niversitaria o extrauniversitaria. Nor­
mahnente son revistas que,. en un principio no van firmadas
pero sí cuando adquieren público por su «objetividad y serie­
dad». En estas. revistas se exponen determinadas ideologías y se
hace un ~sis de. determinados supuestos filosóficos.
Pero el uníversitario no está influido únicamente por el
me­
dio universitario, que aun siendo muy importante no es el único.
11.
La familia. El ambiente vivido en el domicilio familiar
es decisivo. Lps. prmcipios de los padres y hermanos mayores, los
periódicos y revistas que entran- en casa, los comentarios y con­
versaciones sugeridos por multitud _de acontecitaj.entos que se
suceden en el día ... Todo ello va calando, qué duda. cabe, en el
universitario.
12. Los medios. de. comunicación: TV, radio, cine, literatu­
ra, periódicos, revistas; música, etc. Aparte de otras influencias
que puedan ejercer sobre el uníversitario, por otra parte ya apun­
tadas, estos medios crean ídolos que sustituyen a los héroes y
con ellos sus valores espirituales. Algunos de estos ídolos
se con­
vierten en modelos a la hora de hablar, de actuar, y lo que es
peor, de pensar.
13. El imperio comercial. Hay que constatar que las pri­
meras encuestas sobre
la juventud han sido realizadaspor el im­
perio comercial que han adulado a la juventud hasta lo increíble,
le ha dado conciencia de
«clase», y, como a tal, le han creado ne­
cesidades específicas y distintas.
14, Festivales deportivos, culturales, grupos teatrales, reci­
tales, etc. En estos actos se crea el clima adecuado para influir
en
el pensamiento uníversitario. En muchas ocasiones no falta el
cantante de turno que, entre canción y canción, ofrece al audito­
rio pequeños pero sustanciosos mítines.
Consecuencias.
Las consecuencias de esta -transformación las encontramos en
sus mismos fines: la Universidad se convierte, por un lado, en
un
canal importante para' grupos políticos minoritarios o toda­
vía secundarios en la estructura global del poder, que aspiran a
tomar
el poder político o a mejorar su posición. Como resultado
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de la acción de estos grupos de presión, esmerados en la inefi­
ciencia de las estructuras universitarias, la Universidad
se ha con­
vertido en un tablero de ajedrez donde pretenden jugar la partida
del futuro
de España, manejando a los estudiantes como peones.
Por otro lado, la Universidad pasa a ser el lugar donde
se con­
vierte al universitario en un hombre fiel, seguidor
y alentador
del sistema establecido, asegurando asi la continuidad de dicho
sistema.
Así, pues, en una Universidad que no responde a su fin, el
universitario pierde su norte, pierde su vocación universitaria, es
· decir: la búsqueda y conocimiento de la Verdad. En efecto, en
nuestra Universidad la búsqueda de la Verdad no
se da con la
intensidad, con la seriedad, rigor
y medios necesarios, tanto hu­
manos como materiales; por otro lado, la comunicación del saber
no
se da en las condiciones minimas indispensables para garan­
tizar una fortnación seria de los jóvenes.
En un discurso dirigido a los universitarios de la Acción
Ca­
tólica Italiru;,a, el 20 de abril de 1941, Su Santidad Pío XII
decía:
« ¡Cuántos campos de estudio y de investigación científica se
han desarrollado y dilatado fuera de todo contacto con el pen­
samiento católico,
sin tener para nada en cuenta el gran hecho
de la revelación sobrenatural, difundiéndose en un ambiente,
si
no siempre antirreligioso, por lo menos no preocupado de la re­
ligión! De donde proviene un funesto descristianizarse del es­
pítitu, en tantos de aquellos maiores,, llamados a conducir a sus
hertnanos, a iluminar a los demás, a pensar por ellos; a
guiarles
en la vida, con los singuientes amargos frutos que nos hace gus­
tar el presente».
Soluciones.
Hay que reencontrar el sentido universitario. El Papa nos
animaba a ello el pasado
día 13 -en la Facultad de Derecho:
« ... Y os aliento a seguir cultivando el espítitu universitario, ese
espíritu que es apertura, y sobre todo itinerario de búsqueda.
Porque decir "Universidad" es decir búsqueda, investigación,
fu­
turo de la sociedad».
Es necesario conseguir que-el preuniversitario conozca cuál
es la finalidad de la Universidad: aprehensión del saber y de la
cultura. Debe saber también que a ello se llega por el esfuerzo
paciente del estudio, lo que implica consagración
al . trabajo, con
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M.• BEGONA GARCIA.CONDE
austeridad y disciplina, es decir, un estilo de vida. De esta forma
podrá conseguirse que lleguen a la Universidad aquellos que real­
mente
.tengan vocación umversitaria. Son. los que saben que tras
las clases
hay una labor persoruu e importante de estud10. Esta
actividad
debe estar facilitada, inctusQ estiniada, por las Asocia­
ciones Culturales de cada facultacl, que deben orientar al estu,
diante sobre bibliografía, bibliotecas., seminarios, conferencias,
becas
...
Se necesita una formación. muy. sólida para soportar el em­
bate ideológico multicolor de los. o.neo o seis años de duración
de la carrera. En ocasiones ~Y-dlo e_s aún peor-:-no se trata
de un espectro variado de ideologías, sino una única ideología
teñida de diversos matices.
Ta_nto más atractivo es el influjo de
las ideologías cuanto menor es
la formación cultural de los es­
tudiantes. Es conveniente que los jóvenes adquieran suficientes
conocimientos sobre las diferentes ideologías, pero enseñadas por
quienes puedan exponerles los fallos de los diferentes sistemas,
sl.ls concepciones incompletas .o, sus -tristes. consecuencias.
El problema universitario está contenido en el · más general
de
la educación. Es en el bachiller. donde está la clave de la for­
mación intelectual y moral del .estudiante.
La falta de formación
social y política al
terminar el bachillerato facilita la manipula­
ción de los universitarios por parte de los grupos revoluciona­
rios,
estando comprobado cómo, normalmente, los proyectos sub­
versivos
se estrellan allí donde· encuentran algón elemento bien
formado
y· con ideas claras que les hace frente. Por. eso es esen­
cial procurar
la formación cívica de los estudiantes conforme a
los
principios del Derecho Público Natural y Cristiano. Es ne­
cesario también fomentar la práctica religiosa y la vida espiri­
tual de los estudiantes, generalmente descuidada
al acceder a la
Universidad; orientar al futuro universitario sobre la historia,
naturaleza y vida de la Universidad,
así como los múltiples pro­
blemas a los que tendrán que dar respuesta en
la nueva etapa
de sus vidas, mediante la colaboración con los directores de co­
legios de Enseñanza Media, para la organización de charlas, pro­
yecciones de películas, audiovisuales,· etc.
·
Planteadas, entonces, las causas y las consecuencias funestas
del alejamiento de la Universidad de
sus fines, podemos ver con
claridad la gravedad del problema
y la responsabilidad que te­
nemos · como universitarios (profesores y alumnos). Como dice
C. Sacheri: «Si uno quiere, por decir así, Universidad sana, tie­
ne que arremangarse y hacer algo en aras de esa Universidad
sana, cristiana y · nacional».
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Para abordar esta difícil tarea es primordial la formación doc­
trinal del universitario católico. _Esta fol"l'llación que la Univer­
sidad debería proporcionarle pero que
le niega, debe procurár­
sela a sí mismo. Debe buscar buenos maestros fuera del claustro
universitario, maestros que estando disponibles,
se hallen dis­
puestos a transmitir sus conocimientos y formarlo adecuadamen­
te. Pero esta formación debe buscarse no sólo individualmente,
sino también con quienes tengan igual preocupación, o afinidad,
por estos temas. Surge así la idea del
grupo· de estudio que ha
resultado ser una herramienta poderosísima para la formación
intelectual. Pero, además de la
fori:iiitc1óli doctrinaria, el univer­
sitario debe preocuparse por adquirir una formación que le per­
mita llevar a la práctica los principios doctrinarios. Es lo
que se
llama formación para la acción. Acción que no es una lucha de
ideologías políticas, no
es ir a hacer política, sino a impedir que
se haga política.
La acción es mucho 111ás ef~tiva si se crea un movimiento
universitario que implique la presencia concertada de grupos es­
tudiantiles en las distintas universidades y que estuvieron for­
mándose en la
do_ctrina social cristiana y pensando en las posibi-
lidades de acción.
·
La misión del universitario católico hoy no es solamente lo
que naturalmente constituiría su estricto. deber ser, ya que la
Universidad no está hoy ordenada a sus fines esenciales, ni; por
lo tanto, la actividad misma del universitario responde a su
de­
ber ser, consecuencia esta de la subversión total que la revolu­
ción anticristiana ha operado en todos. los ámbitos de la socie­
dad. Nuestra obligación está, precisamente, en impedir que el
enemigo avance y para ello debemos prepararnos, formarnos,
lanzarnos a la acción reconstructora de
los diferentes estamen­
tos de la sociedad. Antes que universitarios recordemos que
so­
mos católicos, dimensión mucho mayor que nos obliga a desple-
gar una acción. total. . , .
Es claro entonces nuestro objetivo: la restauración de todo
en Cristo. Lancémonos, pues., a librar el combate, sostenidos por
la promesa de la Victoria! Final que Cristo nos ha hecho, re­
cordando que esta causa, antes que nuestra causa, es la causa
de Cristo Rey.
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