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La filosofía del romanticismo

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LA, FILOSOFIA_ DE:C, R(Uf.ANTICISMO
N;MciSO, .JuA.ti"riLA·-SoiER
Novalis, en s_u 9\>ra Heinric~ . UQ/1 Qft.erdin?,tp¡, nos e~ne
su áfán de poder ver «la flor azul», una flor alta, de un azul {u­
minos9, q11e estahl jtpito_ a fa fi¡e11_te,¡y, sllli, hoja¡; Mchas y, brillan­
tes tocaban el
aj¡;,~. Ei prota¡¡o!ljsta d,e es~~. nai:raci6n romántica
no
vela otra cosa ,que,; «]a ,flor, azul».-Quiso. acercarse a d]a,
cuando de pront~ empez6 ; m:o~erse y. a :transfQ\'marse: sus -hojas
se_ volvían más brillantes y se .doblaban sobre .el tallo que iba
creciendo, y
la flor se' iadeaba hacia' él, y ~n u~ g,:an sesgo de la
corola azul nadaba "1!'-8. cara prep~a-____ __ . __ . _ •
¿
Un .sueno? ¿lmag.inaci6n fantástic;a?.'.;._. A ,mí, dice Novalis
en
la obra que 'comeni~mos, el' «s;ueii~» m~-~rece una. defensa
contra
la vida «usu_al» y. «ordinaria~, -,una\«libre•expansió.n» qe
la «maniatad~» fánt~sla, que aboca, m~das, to~s las imágenes
de la vida, «rompiendo la serenidad»
.del hombre }¡echo con un
alegre juego
irifantil. · · • _ · · _ ·. _ . i _ . · _ .
Hay que fijarse bien en esta «florecilla. 32uJ», arrancarla y
«abandonarse» confiado hacia donde el
cielo nos. guíe. En -una
«flor azul» se encüéntra todo el nien~aje romá11tico.
"Romanticismo".
· En el año 1781 _Rousseau ya utiliza la palabra «romántico»
en
un sentido fü~Q y filosófico .. En el quinto sueño de su
obra
Las meditaciones del paseante. solitario, al hablar de fas orí-
Verbo, núm. 329-330 (1994), 921-939 921
Fundaci\363n Speiro

NARCISO IUANOLA SOLER
llas del lago de Bienne, explica que las encuentra muy román­
ticas.
También la religión puede ser interpretada en un sentido ro­
mántico. Recordemos ahora la identificación que lleva a cabo
Schleiennacher, de la religión <:oll !~ religiosidad' y de 'ésta con un
«sentimiento de
dependencia»-respecto del infinito.
El mundo griego se encuentr~ ·presente en los románticos. Así
el tema platónico del «altllll del, mundo»-, que veremos en Sche­
lling ; la concepción de la dialéctica en la filosofía del devenir de
Heráclito, que encontraremos en Hegel, etc.
', l Todo el espíritu romántico se precipitó en el ·movimiento
«Tempestad e ímpetu» (Impetu tempestuoso, o bien, Tempestad
&,· sentimientos), movimiento que tuvo· como características prin­
cipales:
La ctmsideración de la .Naturaleza como una fuerza omnipo:
tente y originaria, creadora de vida.
Una manera de entender al hombre genial como una fuerza
ligada a esa Naturaleza.
Una filosofía de base
panteísta, o bien una especie de natu-
ralisll1o místico.· · .,
El Romanticismo potenció la im¡,resionahilidad, la irresoh
cióli, la inquietud, el desasosiego. Si pór un lado el hombre siem­
pre aspiraba a más, por otro lado se le escapaba lo que tanto
anhelaba,
De ahí la aflicción yla insatisfacción típicas del Roman­
ticismo; que viene a ser un
«hecho de sensibilidad».
Los románticos estimaron la · Revolución Francesa. Los mis­
mos hermanos Schlegel pueden ser considerados como los jaco­
binos de la filosofía.
La obra de Goethe también manifiestá la sed de infinitud, el
deseo irrealizable, indefinible e· inextinguible, un tender sin pausa
del hombre que busca una educación armoniosa y plena, tal
como
puede verse en la obra Wilhelm Meister. En Goethe se transpa­
rentan las influencias de Spinoza (ideas naturalistas y panteístas).
Elideal del «alma bellai. de Schiller, un ideal de libertad y
de justicia, basado, en
la, educación estética del ser humano. El
«himno a
la alegrfa» · de Beethoven.
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LA FILOSOFIA DEL '-ROM.AJliTiéISMO
El héroe, romántif'O, eL genio romántico 'viene a ser un pe­
queño dios.
El hombre romántico crea, extrae la ley de sí mismo,
J);lsa, como decía el .filósofo Sciacca, «de Uliá raz6n omnipotente
al• suefüj de: uua. personalidad .excepciónál». El hombre romántico
CQ41porta un modo de ser-seritir,pensar en el infinito y pot ello
~e sitúa fnera al
ponerse en coutácto, cori la natuMleza: El hombre romántico
efectúa una alianza singular' entre
lo sensual y lo intelectual 'en
una
explosión de sensibilidad. En palabras de Sciacca, una especie
de, «senti,mánla» que junta «una sensualidad refinada y una mente
desecada».
En el, hombre romántico vive el, criticismo kantiano y el pa.n­
teísmo spinozista. De ahí que su filosofía intente captar un nexo
entre el infinito y
lo finito. Ahora bien, hay una gran diferencia
entre el auténtico infinito y el infinito romántico: éste es un in­
finito cuantitativo, que se identifica con el
proceso infinito de la
Historia o de la Naturaleza
y siempre aumenta ; aquél lío aumen­
~a, sino que «es-».
¿Cuál es .el gozne que lleva· a cabo el nexo entre infinito y
finito? Según el romanticismo, el arte lo lleva a feliz férminci.
Así
el «poeta» es más que el «científico» y la «naturaleza» se
libra del «mecanismo ilustrado», 'ya que no es más que· «vida»,
una «vida»
que crea eternamente; ,que duerme, iina inteligencia
petrificada
(Schelling); una naturaleza sagrada (H'.olderlin). La na­
tutaleza entendida como «physis» 6 entendida a la ·maneta rena­
centista
vuelve. a la palestra.
El Romanticismo revaloriza· la religión, pero lo hace' en clave
nústico-teos6fica, Muchas veces entiende por religión el desartollo.
hist6rico de
la humanidad, con el que identifica a Dios ( una re­
ligión del hombre). De ahí que él romanticismo potencie los sen­
timientos nacionales y la historia, que se interese más por uria
mirada poética ·que no por un ojo científico. De todo, ello hace
uri «sentimiento», En este sebtido ,puede considerase a Nieizsche
como un romántico posterior a la época 'romántica.
Pero el romanticismo,. en el fondo, es sin esperanza. En" efec­
to;, su, ironía •sobre,todo lo finito :riáce de la imposibilidad de
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reducir el infinito ,a nuestra posesión. Es qiie, lo infinito· en for­
ma de sentimi~to viene .. a, ser: lo indefinido.
El sentimiento romántico hace que el ser hlllllano no sepa
quedarse .en la :medida de las cosas. Lo romántico es totalitario:
acción
temeraria:,, amor frenético, desprecio de lo común, exalta­
ción de lo excepcional, entusiasmo
por la naturaleza y sus fuerzas
misteriosas, simbolismo, ú:oiúa, anhelo inextinguible de la vida,
aspiración. perenne, tensiÓJJ. ,dinámica ... , etc;
Hoy .día también' encontramos esa Op sofía deJa vida y el iluminismo. La ttasceridentalidad kantiana y
la racionalidad mecanicista, a la vez que ha dado lugar al naci­
miento de. una ,subjetividad potente, se le enfrenta proclamando
la autondmía del. hombre y de s:u voluntad, o bien el ·desarrollo
de la humanidad (Historia) autosuficiente;'
El Romanticismo es, a tin tiempo, un íntento de retomar al
medievo católico y al panteísmo aconfesional; contemplación eter'
na del ser y devenir perenne del espíritu; racionalídad superior y
fantasía. Frente a una humanidad abstracta afirma el individuo;
frente a las leyes naturales.
y la ,mecánica racionalista afirma la
vida; frente ,
a
un. cosniopolitismo nivelador afirma la vida del
espíritu
de cada pueblo, El Romanticismo potencia el sentimien­
to. religioso de. los valores, la historia, el· pasado, pero los ttata
en la .indefinición,-de,una manera indefinida, como·en úri sueño.
La sensibilidad romántica por la belleza, lá tradición, el pa0
sado, lo .medieval, la poesía, la historia, lo irradonal, lo inmedia­
td, etc., supone una crítica al mecanicismó naturalista. El ro:inán­
tico ve-la .. naturáleza eomo tina vida -inagotable, -cómo una poténcia
creadora. Así,,' el • romántico ,desprecia la vida · vulgar y exalta lo
excepcional,
algo asf como lo que ocurre 'hoy en día.
El
· hombre romántico absolutiza valores , humanós, convir'
tiendo al hombre en un pequeño dios que co'.nstniye" lo, real, lo
crea y lo inventa. El
arte no es sino el medio para ello: una ex­
presión de lo .. divino-inmanente.' Ahora bien, el honibre wmán­
tico nd atiende a la··belleza de lás .. cosas pequeñas, donde de ver­
dad
puede darse la ésfera de· lil caridad0huinildad· heroicas.
El' hOmbre iománfico:·.ejerce un culto· panteístico de la natu-
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LA FILOSOFÍA· .1),tL -lWMANTICISMO
raleza y exalta al hombre religioso (una· religión sin dogmas), en
una
especie de ·misticismo· mezcládo con rula fascinación 'estética:
En definitiva, 1lll cristianismo reducido a su valor artístico-his-­
tórico.
Rousseau y el Romanticismo.
Goethe dejó dicho q;,e con Voltaire terminaba un mundo y
que con Roµseau empezaba oti;~. En ~ 5.0 'sueño. ~ousseaunianO_,
en un clima de soledad,· recogimiento y ensofi~ción, la simpliciq~d¡
primitiva de la mano original de la naturaleza, la interiorización
y el sentimiento. de. la · existencia · individ~al,. incomunicable en
impresiones, pasa a primer plano.
El derecho def individuo a se~
él y las obras en contra de los ilustrados ( Discurso sobre las artes
y Ías ciencias), así como La Nueva Elaisa, El Emilio y la Profe,
sión de fe del vicario saboyano, marca~ una nueva dirección. a
las ideas. Según Voltalre, un ir a cuatro patas. ,
Una
fe en la naturaleza y en la intuición inmediata y el s~­
timientd, hacen que Schiller llame a Rousseau el poeta sentimen-
tal
y el apóstol de la vida individual. · ·
La única religión ;,,álida a partir· de este momento. será aquel!~
que se funde en la naturaleza y. en d testimonio de. la propia
conciericiá. El mismo ROusseau sostiene que· se ~pe:~ertirá Jll~os
siguiendo sus propias ilusiones . que entregfudose a las· mentiras
de
los filósofos». . . . . · . . . ' ' •
La «sinceridad del corazón» ocupa el lugar de 1,s ~regla~
cartesi"anas». Hay que vólver~ ,pür lo t'antó, .a l~s sentimientos.
inmediatos de 1~ conciencia, que n~ .se eqlliVoca ·.n~é~: una es,
pecie de instinto divino que nós , pone en contacto con el orden'
universal. Sólo
la evidencia interior l,. ;,,álida y ésta no hace sino
desconfiar del análisis puro. ·, , · · · · · ·· ·
Kant y el Romanticismo.
Kant, el Rohespierie de la filosofía, cambia el saber i por 'll!
creencia, una especie de percepción ·de lo 'divino inaccesible 'ál
saber (Jacobi).
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Jtf-A.RCI.SO l,UA.1'{-()LA SOI,,ER
, La Crítica de, la Razón Práctica está lejos de 1~ A,ufklaru11g.
La }.ª Antinomia qt¡e contrapone. la causalidad. de, la 111 uraleza
y,.la. causali.dad libre, así cO!llO .la crítica del ser «en sí» (hts .tosas
«en-sí»), son los ingredientes que señalan este cambio de rumbo:
el conocer no puede alcanzar su objetd, sino gracias al sentimien­
to. En Moral lo mismo.
A partir de este momento será imposible una religión .razo­
nable y la fe cristiana será comprendida como un espiritualismo
ex¡µ:cerbado y exaltado, una vez se hayan. perdido· unos dogmas
Ínúiiles.
La facultad del juicio quedará vinculada al sentimiento puro:
los juicios determinantes se opondrán a los "juicios llamados re­
flexivos y los objetos parecerán hechds a prop6sito para el sujeto.
' La Idea de finalidad en la naturaleza será lanzada por el su:
jeto humano «como si en ella hubiera un intelecto divinó»'.· El
juicio estético acerca de lo bello no será una consideraci6n de la
proporción en las coSas mismas, sino nuestros mismos sentimien­
tos de placer que atribuiinds á los objetos (juicio de gusto o in­
mediatez). Todd aparecerá como fruto de la armotúa y del libre
juego de nuestras propias facultades (finalidad
para el sujeto). No
se podrá dar ~na razón de la. impresi6n de orden-armonía.
Por su
parte el juicio teleol6gico tomará en consideraci6n lo
sublime, que se halla en el hombre. Así. la naturaleza será una
una obra de arte y éste esrá tendido como una creaci6n .espontá­
nea de
la misma naturaleza.
Ante lo «sublime» surge
la representaci6n de lo ilimitad~: lo
infinitamente grande
(océanos, cielo) y lo infinitamente poderoso
(terremoto, vokiln, lo terrible), parecerán estar por encima del
hombre y éste quedará estupefacto ante todo ello. L.a atracción
y el rechazd responderán a esa conmoci6n del animo y a la v~
que se generará la sorpresa, el hombre se sentirá de alguna ma­
nera superior a todo ello, ya que éste lleva en sí, en_ s1,1 interior,
las Ideas de su raz6n (inobjetivables, no s;,sceptibles de conoci­
miento), una Ideas que señalan lo verdaderamente «sublime».
El agnosticismo te6ricd ha dadó paso
al · fideísmo práctico, · a una
religiosidad subjetiva.
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LA FILOSOBIA DEL ROMANTICISMO
Del "dualismo" cartesiano al ·Romanticismo.·
· El dualismo cartesiano entte las ·res cogitans y la res extensa,
provoc6 la separaci6n, acentuada a ttavés del tiempo; entre lo
pensante y lo extenso, la· libertad y el mundo material, los valo­
res y los hechos, · e1' hien y· Iá naturaleza física, la moralidad y · las
relaciones dominio del hombre moderno.
El· «mundo» cartesiano
era
mecánico, sin «telos» (las causalidades formal y final no te­
nían cabida en una consideración de las cosas «ciará y distinta»).
Este mundo «desencantado», ese estado
mecáni~o dio paso a La
Mettrie y

a
su obra L'homme machine (1747).
Esta consideración

mecanicista de la
·. causalidad empírica ( el
mundo como una gran máquina, al igual que el cuerpo humano
y los animales),
es lo que }Jolderlin llamaba el «universo carce­
lario»,
un universo donde tiene primacía la seguridad del saber y
donde el hombre es como un enterrado vivci, un ser que vive en
la pura exterioridad y la finitud de una cultura analítica, en el
ámbito de la «necesidad» y la «legalidad» físico0matemática.
Kant,
por medio de la Crítica de la Razón Práctica y la Crí­
tica del Juicio, apeló al mundo de la autoconciencia espiritual, al
mundo de la interioridad y la primacía de la acción. Es
el camino
que lleva más allá del mero conocer científico, el camino que
inicia una nueva experiencia interior de la infinitud,
el camino
de
1a moralidad que rige por encima de la naturaleza. La educa­
ción .estética (Scbiller) pasa a primer plano.
En: 1794, la Doctrina de la Ciencia de Fichte marca el hito
fundamental: el «yo» pone el «no-yo». Por influencia de la Criti­
ca de la Razón Práctica de Kant, se da paso a la libertad absoluta
del espíritu. Ahí se
encuentra la dignidad del hombre, en el.mun­
do inteligible, donde reina lo incondicional, la universalidad autén­
tica, la
autonomía de una legalidad no empírica (mero saber cien­
tífico), el ámbito de las leyes de la .razón, el reino del hombre
que va progresando :en el bien. , ·
La fe en una duraci6n infinita es también fe en un Señor de
la Naturaleza. El mundo del hombre, su mundo, es su historia,
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NARCISO-, -JUANOLA. ·.SOLER
su libertad, la expresión externa de la libertad del espíritu. Nos
encontramos pues, 1.10 an.te. una razón_ c;ognoscente,_ ~o_ ante ~a
razón creadora.
Et hombre se par'* a Dios, la Naturaleza se parece a Dios,
el hombre
se p¡irece a la l:'{aturaleza. _ _ _ -.
La.Naturaleza vuelve a ser. ~ente de intuición,· un organismo
vivo, armónico, bello:-u_n cOnQ<:er, _acerca de· Dios mismo. Ahora
bien, en estas co,;slderaci;,nes . acerca de ¡,; realidad ya . no vale la
«analogía», sino. que; -se ~-una_ .equívo;ca unidad, ·que_ vi~e a se~.
una sustitución de tipo gnóstico, entre el mundo y Dios. . _
La moral racionalista_ ha-dado pie, a .. la .rebelión _de la _sensi.
bilidad, a la irracionalidad, a la atomización individualista, al pre,,
dominio del sentimiento.
De la Revolución Frai;i.cesa ~f ÍcÍealisnio, h~geliano.
La empresa. consistía .en la liberación del espíritu. El idea­
lismo llevó a buen término el «espíritu de la revolución».
La
realización de una· comunidad ética (Kant) dio paso a una e.sea'
tología intrahistórica a cargo del hombre. Si desde 1793 la reli­
gión se encontraba «dentro de los
límites de la simple razón»,
ahora entra en auge la idea de. «humanidad».
La «revolución». supuso el tránsito .de la naturaleza a la liber_­
tad, el horror hacia el mundo .objetivo,- una moral ,de huida del
ciclo de la histbria
natural y de 1a mecanización de la naturaleza.
Por otra parte, supuso el no sujetarse ya a· las personas· y, así,
dar forma a fa libertad, si bien ésta no ·se· buscaba al «margen
del todo», sino en el marco institucional que asegurara
las con,
quistas
de la revolución.
Ya no se quiere una .rácionalidad abstracta, ni un cosmopo­
litismo abstracto: la revolución del. .seritiniiento se destaca: frénte
a
la razón uniformadóra.-
.
El Reino de Dios hay· qué buscarlo en-la armonía de las fa,
cultades humanas y en una comunidad libre: una nueva religión
de la humanidad, coh una iglesia invisible que reconcilie. el uno
ccin eHodo, a Dios con el Mundo.'
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LA FILOSOF.IA;~DEL· -RDM.l4NTICIBM0
El idéalismo · ponía , como -meta el . alcanzar ,una unidadc sin
subordinación. Pdr ello Hegel considetaba . que la revolución de
la individualidad era todavfa una· revolución incompleta, En He­
gel nos encontramos con una tesis,,política gnóstica,. ya que ,su
ideal se centra en . la , búsqueda del -cumplimiento intramundano
de todas las expectativas escatológicas por medio
de la política.
Hegel rechaza la libertad abstracta, la meta furia del desapa­
recer y de la destrucción,
el terror que cancela toda diferencia,
el obrar negativo que se vuelve incapaz de supetar, la negativi•
dad. Hegel busca la totalidad ética del pueblo y la plena realiza­
ción de la libertad
en el Estado. Sóló éste cla forriía a la' Hbettad.
Hegel critica el inmedi_atismo de la libertad (la ausencia· de
instituciones universales). Esa libertad ·«abstracta» carece, según
él, de realiclad. Por ello Hegel rechaia , la mera el!altación· de la
libettad subjetiva, así como la escisión entre la libertad ·privacla
y
la libertad pública. Si bien la revoluciónha _eonvertido al hom­
bre en sujeto, ello
no comporta toda vía la plenitud de la subje­
tividad.
Entre el absoluto y la finitud.
La ironía auténtica, que no hace m·ás que,. «reducir Jas cosas
a su
tamaño real», es decir, tratar. a:-<;ada.cosa ,por lo que es, en
su justa medida, no _es igual a la _«ironía romántica», En efecto,
ésta no
es sino una meta nostalgia 9ntológica en la dirección del
absoluto.
·
Ya la idea pre-romántica es que lo absoluto no puede set de­
rivado de las relaciones que establece la reflexión.
Ahora bien, la ironía romántica no puede identificarse con
una actitud
cínica. El cinismo es la afirmación del yo ante una
realidad sin
sentido, en carribic, el romanticismo es ·una filosofía
de la relatividad respecto de un' absoluto trascendente al yo, lo
cual conlleva un cierto desprecio, pero no en
la lfuea c:Wca.
·Para los romántkos,ante la únposibilidad-de im. acceso directo
a lo absoluto, hay que distanciarse del hegelianismo, así como
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NA.'RCISO"IUANOL:A. "SOLER .
concebir de una manera finita a' todas las· formas históricas. Por
ello los románticos se niegan a ver en la realidad 'moderna la
acabada
y perfecta-realización del espíritu, como.si de un,mu.ndo
acabado y agotado en sí mismo se tratara. De ahí que los román­
ticos quieran abrirse a
· un . modo vivido como incompleto
y
abierto-a otras ·cosas.
Los .-románticos. -
3Los. · románticos entencUan entre otras cosas:
930
-La vicia cómo «tempestad e ímpetu» (F. M. KLINGER) .
.,--Pensarse como ser· finito criadó' para lo infinito para pen­
sarse como· hombre.
- Considerar a
la filosofía· como el nexo entre lo finitó
y ló infinito· y llevarld a cabo mediante el arte,
-
Considerar a la Naturaleza como una vida que crea y
luchar contra el mecanicismo.
Tener una sed de infinito y de pentenecer al Uno,Todo
(F. SCHLEGEL). . ,
-· Entender que entre la naturaleza y la divinidad existe una
idéntica
fuerza o espíritu.
Expresar una especie
de idealismo mágico mediante la
poesía, u11a matemáticá sin límites (NovALIS).
-Luchar. contra el racionalismo e interpretar romántica­
mente
la religión, fomentando una piedad sentimental
(
SCIU.EIERMACHER),
-,--Tomar la actitud, cuando se sueña, de ser una especie de
hombre:dios (

y un
mencligo cuanc:lp se piensa racional-
.. mente), ' . '
Refugiarse en el seno de üna Naturaleza divinizac:la (Na-
turalism<>. 'rqmán:tico). F. HoLDERLIN.
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LA FILOSOFIA. DEL·, ROMA.NTICl&MO
-Buscar la libertad en la escuela ele la belleza .(el «alma
bella»), para superar, así, la. antítesis. que exíste enrre el
«deber» y · la «inclinación».
- Tomar
la actitud, no del que entiende la Naturaleza;
sino del que la siente ( SCHILLER).
-El activismo de un Fausto (J. W. VON GoETHE).
-Lanzar un reto irónico sobre la razól) abstracta .e idolatri-
zada de los
ilusrrac:los y dela modernidad (J. G. Fl,A:MANN),
-Admitir que la vía hacia el dios romántico es 1a fe-se1lti0
mientd y 1\0 la vía especulativa, prosiguiendo de esta ma:
nera la crítica al mundo ele las luces.
- Considerar
como un imposible la religión racional y a
todo racionalismo como un
panteísmo spinoziano fl".
H. JAcOBI).
-Entender · al puebld como una unidad viviente, nuestra
vida como
una pulsación en la vida del Gran Todo, la Na­
turaleza como fuerza en devenir,
-Entender · el progreso como la obra de dios que con­
duce a la plenitud de la realización dé la humanidad
(J. G. HERDER).
-Tener el ideal de una humanidad que se realiza a través
de
los individuos, las naciones y la Historia, cuyo fin no
es sino
Ja realización de esa idea que representa la mis­
ma humanidad (R. VON HUMBOLDT).
El . idealismo y el romanticismo.
En 1794 apareció la Doctrina de la Ciendá de Fichte. Este
«Napoleón
ele .la Filosofía»,. tras. la· afirmación de la imposibilidad
ele conocer las cosas tal co¡no soll en ;¡ mismas; convierte el «yo
piens()» . de Kant . en una· pu¡¡a ¡ actividad creadora. La· autocreación
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NA'RClSO ,JUA.NDL'd, SOLER
del .«yo», es. lo mismo .que. sL dijéramos que ~sse· sequittlr' operari
y, de esta forma,. el no-yo .no es ·más que un momento necesario
para la realización de la
libeua& del yo. En o;ras palabras, ser
libr~ .,:s hacerse libre, una tarea .ilimitada, .. una continll!l supeta­
~ión de !~ ¡¡,;,itaci6n, ,La raz6~ práctica pas~ entonc~s .a ser mayor
que la razón te6rica y Dios se confunde
con el obrar moral del
mundo
.. , ·
Para Fichte lo Absoluto crea un mundo en nuestros ánimos.
Nuestt~ vida es su vida y somos etern0s porque ella e; eterna.
El' A&soÍutci "actúa· eri el hótnbre y lleva· a cabo su obra a través
de é/ ... L! Oen!#.no estnás,que.una uni6n.mística con.lo.Abso­
luto,
u¡,a ínc;e,san,te .tendencia al infinito .. El hom),re,. con su ira-. .
nía «romántica» se autoprQduc~ y se autosupeta continuamente.
.. Para comprender mejor la aGtitud que l'ichte inspira en el ro­
man,¡itj$mo. es. buenó comparar el ~sam\eµto de San Ignacio con
su
'filosofía; si San Ignacio sostiene que d ¡hc,,;,¡.bre debe siempre
confiar en Dios como
si todo el éxito de s~s empresas dependie­
sen.
úniqunente • dél· mismo hombre. y no,:de ·Dios, obrando, sin
embaJigo, cOinO si Dios hubiese de. bacerlO' tocio y el hombre nada,
Fichte piensa que el
homb,,e no es ·nada por sí mismo y que todo
lo que el hombre esJo tiene. j).e :qi()s y que cuando obrª lo debe
hacer
com~ si n;; hÜbi,se un.Di~s. para ayudarle y como si el hom­
bre en
~ÓmpÍeta soledad d~biese· ha~~¡o t~do, puesto que Dios,
de hecho, no puede pretender ayudar
.ál hombre' de otra manera
que como .lo hizo al darse'pot el hombre'de una vez por'todas.
Estamos, ,.pues; ante una especie· de :r.edeñción en el pasado,
ante un Dios ·Í'.l\exorable y ante la, consideritéión,de que la acci6n
del hombre
es creadora y '1Ut6noma( · Llegaremos · ptOtito a ]a con­
sideración de un Dios puesto por nosotros mismos y a una divi~
nidad en desenvolvimiento. Lo propio del conocer será, según
esta filosofía, una
constituéión del objeté>, no una recepción. Y
el hombre será autónomo y creador de todas las cosas, una espe­
cie
de péqueñO' dios. :
La teosofía de Schelling, Novális y los romíÍnticos éil generál;
llevará a afirmar que,pensar la naturaléza es crearla,,que laacci6n
libre·
:esla·obrá de,átte, y :que un Dros imagihmo puesto• por el
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LA. FILOSQJJIA PBL ROMAM,TI_CJ,_SMQ
hombre.basta para regular.la acción, .de tal manera que, efectiva­
mé~te, es comó .si no existiese ya Dios.
Schelling, que fue .. acusado· en . .Jena _de ateísmo, se. sirve de
Fichte
para renovar las tesis spinozianas. El sistema de la natu­
naturaleza
es. el sistema del espíritu. La. materia no es sino espí­
ritu solidificado, la naturaleza no es sino vida que duerme, la
vida no es sino el respirar .del universo. La unidad de realidad
e idealidad, de mecanicismo y dinamismo,. alcanza en el hombre
el aut.oconocimiento (despertar del espíritu).
Para Schelling la actividad estética lo genera todo. Su idea­
lismo
estético. y sus escritos teosóficos sostienen que todo está. en
Dios y que los contrarios están presentes en la lucha que· se de­
.sarrolla .dentro,
del mismo absoluto. Dios no.es un puro.espíritu,
sino también .naruraleza.".J..a• diferencias cualitativas ·sólo se da11
a nivel de .las conciencias. enipincas. ·
En Schelling se.dan cita Eckhart y Biihme;.el ·pan1eísmo>es­
piritualht11
y :las tesis gpósticas. No ·en váno,para él las cosas. son
una especie
·.de· .caíd, cniginaria desde Dios, un apartamiento · de
Dios. Este se irá revelando progresivamente .
. .. :Ahora bien, a partir de 1818 el .astr¡i es Hegel .. La claridad
latina• y el espíritu igp8!CiM1o senín convertidos en una compren­
sió11 del Reino· de Dios por ,el sabe?-abspluti:). De .todas maneras,
el. esplritu.d~- laJi!osof(¡t di, Hegel se. ppondrá a la .visión genial­
intuitiya
de los romátrticos ep. 1:ánti:) eíl cua11tp eíl ,ésta se da el
predominio a lo subjetivo, a lo inmediato, a lo intuitivo, mientras
que -según, aquélla. la totalidad no se revela. inmediatan:lente p in­
tuitivam~nt~, sino como ~n-proc~q,en :e1 tiel;llpo, .~omd-devenir.
' El sentimjento i:o~~tico: Y .. :la -.postm()dernif}ad;
Para. los ron¡iánticos el: arte revela lo Absplutp, El arte por el
arte, sólo_ revelador de belleza, opuesto ·ª· todo imperativo, autó-
nomo. _
. El artista romántico tieoe el ceotro en sí mismo y no se liga
aL ;c~n\:f'Pto ,,9}3
Fundaci\363n Speiro

NARCISO JUA.NOLA SOLER'
instante dionisiaco,, Esta humanidad artística o «estética» está. centrada en la religi6n
.absoluto.
· El estetismo romántico · toma la sensación como centro en torno
al cual gira el artista, cuya ,subjetividad se cónvierté así en ex­
cepcional. De ahí que hacer a ·una cosa romántica es conferirle a
lo común-finito una apariencia .infinita.
Todo tiene significado para
el que lo siente. · El hombre ro­
mántico, estético, viene a ser un diletante de sensaciones.· -Para
dio tiene que adoptar una actitud amoralista, centrada en tomo
a su egoidad.
La ironía es también una forma del arre. Este es •liberador,
ya que el idealismo mágico crea la realidad y, una •vez creada,
vuelve a crear desde su subjetividad, yendo de
sensaeión en :sen­
,;aci6n, a la búsqueda de una sensación imposible. ·
Esta es la concepción romántica de la . sensáci6n, una· concep­
ción
ante la cual el mismo Hume. serla considerado: como un pro­
·saico.
«El arte por el arte» hace que todo sea Hcito. Esto es el es­
teticismo, el prescindir del objeto, del ~er, · de todo condiciona­
miento.
Así se explica el origen de lo pornográfico y la lucha
cerrada
del esteta contra toda moral social {actitud pesimista ante
la banalidad, la mediocridad, la vulgaridad y la hipocresía· de
,dicha moral social).
La solución estética puede ser, o bien una conducta antiso­
cial, o bien una
mallera de vivir asocial ( como la sociedad no va
a cambiar, lo que hay que hacer es exprimirla). Por supuesto,
.dentro de una actitud romántica esteticista, yendo de sensación
en sensación,
el matrimonio, por 'e¡emp!O, no hará sino &forma~
la belleza.
El
yo romántico es voluntád de absoluto, una voluntad que
acaba
-'-no puede sér de otra manera-en catástrofe' y tragedia.
Por ello no cabe sino construir estéticamente el propio yo ( egoís­
mo estético, narcisismo). Y como en el fondo''todo· es banal, se
engendra un gusto sádicoCsatánico (estético) de la muerte, ·una
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LA FILOSOFI.A.. DEL ROMANTICISMO
salida, una fuga-huida ante la banalidad de· todo «decadentismo
postmodemo
).
La religión de la belleza no consiste en una fe cognoscitiva.
La religión
romántico-estética consiste en realizar la sensación
única en el instante único
y para el hombre único. Dicho de otra
manera, consiste en el intento de captar en una sensación, en un
estado del ánimo, en un suefio, el absoluto.
Pero, ¿qué encuentra en realidad el
romántico-esteta?: M. F.
Sciacca nos
lo dice: «Si trova in mano un pugno di polvere».
El mismo amor romántico, ¿qué olvida? Olvida que
el que
verdaderamente
ama, ama incluso por los defectos, Olvida que
el amor
no es ciego como la pasión. Es lo que ocurre al esteta:
no ve cuánta grandeza
hay en la vida común y humilde: es un
refinado sin finura espiritual, sin sensibilidad por
el heroísmo y
la belleza de lo pequefio, es decir, la prosa de lo cotidiano.
El estetismo.
El estetismo ha querido oponerse al iluminismo. Pero el este­
ta no es sino un uomo di sfumature, tal como dice Sciacca. En
efecto, el esteta quiere liberarse de la hipocresía, de la vulgaridad,
del embrutecimiento del mundo, de
la voluntad de vivir (Scho­
penhauer). Para ello exalta
el deseo, el exceso, la pasión y vive
un
suefio, intentado liberarse de la realidad común y banal, De
ahí que el esteta actúe como él quiere y busque un sentido or­
giástico (Nietzsche),. o bien acepte la irracionalidad de la creencia
(Kierkegaard). El esteta, al final,
no se encuentra lejos de lo que
antes hemos mencionado: un gusto
por la muerte y lo satánico,
fruto de la consideración finitista que planea
por encima de toda
realidad. Es normal que quien quiere acceder
al absoluto a tra·
vés de las propias fuerzas, viéndose impotente ante ello, acabe
por rechazarlo todo (
cuando no se acepta la gracia divina sólo
queda la impotencia y ésta se vuelve contra el propio hombre).
Para
el rómántico-esteta, la vida es insoportable sin sensacio­
nes nuevas y violenfas. Protestas-,. extravagancias, excentricidades,
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!'IARCISO JU4NOLA SOL[!,R
perversiones jusúficadas ... , una especie de nueva educación ego­
tista. En el fondo no deja de ser una cierta heroicidad, cuyo
maestro
es el sadismo. No hay otra soh¡ción si el hombre ~e re­
duce a su sensibilidad y a ésta se le quiere hacer captar el abso­
luto: no queda sino rel_lenar la vida con sensaciones sin medida,
Henas de fascinación que, al no bastar, conducen a paraísos ar­
úficiales, al vicio ¡por
razones estéticas!
. Como en esta concepción estético-romántica de la vida Dios
no existe
y, comd consecuencia, el mal es invencible, el estado
del hombre
es irremediable (el progreso sólo toca lo superficial).
Así pues, podremos acoger
la belleza de la finitud, de la . bana­
lidad
y de la muerte de toda realidad. Como ya hemos dicho en
otro momento, la s-ociedad no cambiará ni _un ápice ... ,-pues ¡a
gozarla!, ¡a exprimirla¡ Carpe diem, aprovechemos el momento,
gocemos de lo prohibido, disfrutemos incluso· del pecado, mate­
mos para sacar una sensación placentera. Este
es el nuevo gusto
( estético y decadente) por lo cadavérico (y quizás
ahí se encuentre
la razón última del gusto de las gentes por las películas sádicas,
monstruosas, donde
se barajan sexo, violencia y afán de salir de
la «normalidad».
El mundo romántico.
El sentido lírico de una naturaleza animada se toma desde una
visión místico-panteística, en abierta oposición
al racionalismo spi­
noziano. El mundo no es sino mi obra de arte, pura creación ( e
iróruca destrucción o liberación) de todo.
El mundo romántico del esteta postmoderno es la
clara antí­
tesis de la
realidad considerada tal como es (realismo intelectua.­
lista aristotélico), donde conocer es adecuarse a lo que son eh sí
mismas las
cosas y donde la prudencia rige el mundo mo.ral de los
deberes. El estetismo romántico. de
la postmodernidad se opone
al auténtico amor, que es amor a lo real (misticismo cristiano).
Según el romanticismo estético, desde su visión pesimista,
llena de odio y desprecio
.a lo real, es imposible saber lo que son
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LA. FILOSOFIA 'DEL ROMANTICISMO
las cosas y poderlas amar, incluso después de conocer sus defec­
tos.
La vida romántica, como sueño-sensación de belleza, se libera
(impotentemente) de la realidad común.
El romántico no percibe que el mundo no es producto de la
fantasía, una visión
excitante, sino una experiencia (humilde y
acogedora) del ser. El romántico «sueña», estableciendo una frac­
tura con
el tiempo y con el mundo. No es contemporáneo de las
cosas tal como son, ya que,
tal como son nd pueden ser amadas.
El romántico y el esteta postmoderno reivindican lo irracional,
buscan
lo excepcional, una muerte heroica, el suicidio universal:
Una especie de heroísmo de la nada y de gusto
por la destrucción.
Su
religión es nocturna, no una religión de la luz, de la alegría y
de la serenidad. Para . el romántico y el esteta «nada vale» y el
hombre se transforma en un Don Juan del instinto y del placer,
puesto que
el tiempq corre y lo devora todo a su paso. De ahí su
pesimismo consustancial
y su final. cínico, triste, trágico y catas­
trófico.
El inicial optimismo del esteta se reduce al pesimismo final
del que no puede vencer el mal, porque lo
ha intentado con las
propias fuerzas naturales, sin.contar con la gracia y el don divinos.
Ante ellos,
el esteta, hijo de la sensación romántica, o bien ado¡,ta
una actitud revolucionaria utópica (ironía de la destrucción): o
bien, al
conside1!iif que todo es · imperfecto y mal, puede llegar a
abrirse a una actitud cristiana, ya
·que hay, de hecho, una exigen­
cia religiosa implícita en su comportamiento. Dicho con otras pa­
labras: todo anticristiano es
es teta, pero no todo es teta, es por
fuerza; anticristiano.
Conclusiones.
El esteticismo romántico no considera al hdmbre como cria­
tura, sino como principio creador de s! mismo. No considera a la
libertad en relación a una ley trascendente, sino la libertad-espon­
taneidad.
No entiende la interioridad cristiana, sino la subjetivi­
dad
de la verdad (inmanentismo ), En fin, no considera fa vida
como ser-, sino como devenir.
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Fundaci\363n Speiro

NARCISO JUANOLA SOL6R
El esteticismo romántico hace salir al hombre fuera de la rea,­
lidad, como en un intento de ir «más allá. del bien y del mal»
(reales). En definitiva, un intento de liberarse por medio del
sue­
ño de una libertad pura, de la realización del absoluto en el mun­
do
y en el hombre ( donde el absoluto adquiere conciencia de sí).
La «evasión» estético-romántica no puede engendrar sino des­
contento ... itotúa ante tanta finitud·e·im¡x:,tencia: una conciencia
desgraciada (Hegel) que puede sentirse, como de hecho se siente,
atraída por la no-voluntad (Schopenhauer), o bien por el «no vale
la pena comprometerse con nada ni con nadie,
ya que no sale a
cuenta» (cinismo).
El infinito
romántico, acogido por el esteticismo postmoder;
no, es más bien lo indefinido, Jo indeterminado; un infinito na­
turalístico, un infinito histórico y, por Id tanto, no espiritual.
Aunque
se extiende indefinidamente, no sale de su finitud (pan-­
teísmo inmanentista). Se quiere «evadir» sin estar nunca «fuera»,
es decir, sin alcanzar la auténtica trascendencia real (Dios creador).
La «evasión» romántica y esteticista es, como muy bien· dice Sciac­
ca, la evasión típica· de quien nd es cristiano y no sabe ser hom­
bre
... , puesto. que ha querido, inútilmente, llegar a ser Dios:
Ese «querer ser Dios»
es ir más allá de lo humano, hacer pie
en
el vacío. Nietzsche ya tradujo el ansia romántica en el mito del
superhombre,
un ídolo con los pies de barro, un hombre que 110
puede traspasar su finitud porque no acepta humildemente su de­
pendencia y acaba odiándose a sí mismo, un hombre que tiene su
conciencia, en palabras de Sciacca, oscurecida, que vive contrari-a­
do y que ha escindido sensibilidad y razón, necesidad y libertad,
ciencia y creencia.
¿No será esta la causa del origen de algunas doctrina.• que bus­
can
el salvajismo, el frenesí sín límites y que acaban por estragar
al ser humano, que busca a tientas una energía supletoria en las
drogas o en la idolatría? ¿No será esta
la causa de la vuelta al
arcaísmo rousseauniano de una ecología mal entendida? ¿No será
esta
1a causa de la consideración del tiempo de la vida y de la
historia como mera repetición o reiteración, que lleva a gastar .el
tiempo para no aburrirse y a considerar la vida como un juego?
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Fundaci\363n Speiro

U FILOSOFIA DEL ROMANTICISMO,
Al final acabamos en el cinismo, en una postura extrema que
no salva nada y que crece
de propuestas positivas (conformismo),
en una visión reductiva del hombre a
la animalidad, en una pobre­
za
espiritual que conlleva el repudio de la ciencia y de la cultura.
Y
es que, en verdad, no hay caminos breves hacia la virtud y si
es rápido y fácil, destruir, para construir hacen falta motivos y sen­
tidos, hacen falta valores
y convicciones, hacen falta razones. y fe.
Hay
razon~ astutas, pero no inteligent.es, decía Sciacca. Estas
son las que tienen
la medida del limite y optan, no por un infinito
cerrado ( contradicción), ni tampoco por un infinito malo y abier­
to (finitud insalvable
de todo ·momento y realidad limitados): am­
bos son infinitos que retornan periódicamente al mismo punto
(Nietzsche).
El «optimismo fácil» del· hombre· c¡ue · se ha creído· un dios,
se ha trucado en
un nihilismo por la pérdida del ser y de los va­
lores, en el, gusto por la destrucción, en una ironía romántica que
se enmascara de felicidad.
La «Rosa Mística», selecta, delicada, perfecta, que· llevó en
sus entrañas a la Palabra hecha carne, es, verdaderamente, la rosa
real. No es una rosa cualquiera,
ni siquiera una «rosa ázu!»: ex­
cepto Ella, todas las otras se marchitan.
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