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Homilía del P. José María Alba, S. J.

CRONIC.A DE LA XXXII REUNION DE AMIGOS DE LA CIUDAD CATOLIC.A
Cristo nos está viendo con los mismos ·ojos con los que contemplaba a su
Santtsima Madre, nos está escuchando con lqs .. mismos otdos con los ·que
ola las plegarias de los ciegos, los lisiados .y los· leprosos. Cristo nos. está
amando con el mismo corazón con que ama'al-Padre y ,al Esptritu Santo.
Sí, Dios vive entre nosotros. Dios nos -ama. «Dios .me ama, esa es la
única verdad» (Beata Isabel de la Santísima Trinidad).
Amemos nosotros a Dios como lo amaron los -santos. Como· las-mon­
jas minimas de -este santo monasterio que fueron martirizadas por su
amor a Cristo, por su fe
heróica. Imitémaslas intr¿pidamente, porque
quien
teme a los enemigos de Cristo no tiene la 'fe verdadera. Juan XXIII
lo deda con· estas ·palabras: ((El miedo no existe, lo -que hay .es falta --de
je en Dios». Y San Ezequiel Moreno-.afirmaba rotundamente: «Este· es el
sello de la verdadera fe, la persecución, No seremos. dignos del nombre
de católicos si, como Jesucristo, no Somos blanco de odio y persecución
por parte· de los malos».
Que los bienaventurados del cielo, cuya fiesta hoy c:elebramos; nos
alcancen del Dios
Altlsimo la gracia de la santa intransigencia ,en la fe
de nuestro padres y la valentta heroica de los mártires de nuestra última
Cruzada.
HOMIIJA DEL P. JOSE MARIA ALBA, S. J.
Es tradición inmemorial visitar los cristianos el día de Todos los San­
tos los cementerios, para orar por nuestros difuntos
y avivar su recuerdo
entre los que aún peregrinamos.
En este día de Todos los Santos, es conmovedor para todos los
«Ami­
gos de la Ciudad Católica», releer el articulo-memorial del último número
de
VERBO, que ha escrito Francisco--fosé Fernández de la Cigoña, «Mis
amigos muertos», en el que con noble emoción repasa sus recuerdos
de amistad
y de veneración agradecida hacia tantas figuras próceres por
su talento, patriotismo
y virtudes, que sintieron hondamente la Ciudad
Católica, se identificaron con sus ideales y, en último thmino, fueron
«amigos de
la Ciudad Católica».
Hoy, que es tan rara la flor de la gratitud,
y el desagradecimiento se
ha hecho connatural, incluso entre personas que se profesan religiosas,
conforta que hombres como
Fernández de la Cigoña, de la «Ciudad Ca­
tólica», quieran fundar su vida intelectual como miembros de la «Ciudad
Católica», en la gratitud
y en el reconocimiento. Dios le bendecirá, como
ya bendice a
la «Ciudad Católica» y a todas sus empresas par la exten~
sión del Reino de Dios, porque quiere ser «Ciudad Católica» y también
«Compañia y Ciudad de la Caridad».
La solemnidad de hoy es la gran fiesta de la Iglesia. Es la gloria es­
plendorosa de la Iglesia. Ella celebra el triunfo de su hijos en la gloria.
La que llamamos Iglesia Triunfante, es la que tiene ya en el cielo a sus
hijos en número sin
n11mero. Tantísimos cristianos justos, formando so­
ciedad con todos los ángeles buenos. Esa muchedumbre grande que nadie
podta contar, aclama a Dios y le da gracias por el misterio de la Iglesia
que
ya se ha desvelado para todos los bienaventurados en la plenitud
de los predestinados.
Si los ángeles se diversifican en tantas jerarquías,
categorías
y ministerios, los hombres se señalan por toda tribu, lengua,
pueblo, nación, edad, sexo, condicidn, en tan distintos grados de gloria,
santificados por tan distintos caminos.
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CIWNICA DE LA XXXII REUNION DE AMIGOS DE LA CIUDAD CATOLICA
Nunca. amaremos. bastante ·a·_ nuestra Madre la Santa Iglesia Católica
que ha conducido hasta. la gloria a tantos bienaventurados: to00$· '.santos,
todas participes de la posesiPn de. Dios, todas , amigos, mututunente ca­
rlsimos, todos dichosos de.laidicha de los demás.
Cada. uno de nosotrbs puede ser, en dta no leja,w, -de esos bienaven­
turados. Los varones ·can -la. -for:taleza de la Je, las mujeres con su en­
trega, su modestia y piedad,-. los jóvenes _con su obediencia y trabajo en
formarse
bien, todos. unidos para que el Señor reine, para que gobierne
e
_impere y sea reconocido por Rey de la sociedad. Dichoso .el día aquel
en que .,España -sea· toda de .nuestro Señor Jesucristo. El nos prometió
que
así serta ·un día. Trabajemos sin desánimo por ese ideai, como hace·­
·1a. «Ciudad· CatQlica» .. Sealn()s hombres amigos de la «Ciudad Católica»,
·
hombres de caridad en nuestras vidas, hombres de esperanza.- Con esta
ilusión, con -este esfuerzo en santificarnos, podemos esperar _firmemente
ser uno de los santos que hoy celebra la I glesi~ por la _gracia de Dios,
los méritos de Jesucristo y _ nuestra correspondencia a la gracia con el
ejercicio de
la caridad -con Dios y con _el prójimo. Ast sea.
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