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De la modernidad a la postmodernidad: inflexión del pseudoprofetismo

DE LA MODERNIDAD A LA.P0STMODERNIDAD:
INFLEXION DEL PSEUD0PR0FETJSM0
POR
FRANCISCO, CANALS VIDAL
Al concluir nuestra reuruon, en la que desde tantos puntos
de vista
se han formulado precisiones y discernimientos acerca
de la
modernidad romántica y. de la postmodernidad anticristia­
na, en estos
tiempos que parecen caracterizarse. por el fin de lo
moderno y la transici6n a lo postmodemo,
no tendría sentido
que con mis palahras intentase
de nuevo un esfuerzo de aclara­
ci6n conceptual sohre el significado del Romanticismo, sohre el
carácter propio de lo moderno, <> sohre aquello que podríamos
,nomhrar como
lo postmodemo.
He titulado mis palabras: «Inflexi6n del pseudoprofetismo».
Porque éste
es el enfoque desde el que quisiera sugerir una re­
Jlexi6n
sohre la responsahilidad y · la tarea de los· cat6licos en la
singularísima, y por tantos conceptos desconcertante, sittiaci6n
contemporánea.
Me sería imposible hahlar ante ustedes, los «Amigos de la
.Ciudad . Cat6lica», de este misterio propiamente apocaliptico del
falso
profetismo, sin dar testimonio, con muy humilde agrade­
cimientd, de la herencia espiritual del P. Ram6n Orlandis, y de
su mensaje-y llam.amierito, que ,senti.mOS cada vez· más como opor­
tuno y apremiante, y de una actualidad creciente desde los tiem­
pos en que se desenvolvi6, especialmente en la formaci6n de
Schola Cordis Iesu, y en la inspiraci6n y orientaci6n de la revista
Cristiandad, fundada, hará muy pronto cincuenta años, en 1944.
· Mis palabras-se van .a mover, por ·esta-razón, _en el contexto
de fa . Doctrina teol6gica sohre la historia sohre la que escrihi6
Verbo, núm. 329-330 (1994), 1141-1149 "1141
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FRANCISCO CANALS VIDAL
el jesuita mártir Juan Rovira, sobrino según la carne del propio
P. 0rlandis, y también discípulo e hijo espiritual suyo. Teología
que, con mayor atención que
el propio P. Rovira a las corrientes
culturales y políticas del mundo surgido de la Revolución fran­
cesa,
fue tema constante de las enseñanzas ,y de las comversacio­
nes del P. Ramón Orlandis.
Hace algunos años, en el Congreso
de la Ciudad Católica que
tuvo lugar en Poblet, en unos
«·Recuerdos y reflexiones sobre la
teología de
la historia del· P. 0rlandis» hablé ya de esto. Del fin
del
Imperio Romano, hecho de algún modo contemporáneo a
nosotros, y con él del fin del ejercicio práctico del principio de
autoridad en todos los ordenes de la sociedad humana; expliqué
que para el P. Orlandis este hecho
implica la remoción de «lo
que detiene» la operación en el mundo del «misterio de iniqui­
dad», de que habla San Pablo en la Epístola II a los Tesaloni­
censes.
A este · «misterio de iniquidad», todavía más literalmente
podríamos
llamarlo misterio de carencia de norma, carencia de
ley y orden interno en la vida de
.los hombres. Y esta expansión
del misterio de la anormalidad hace posil,le, según San Pablo, la
manifestación en el mundo .del «hombri: del pecado», hombre de
la perversidad- y rebeldía, que
se enfrentaº y se pone en contra
de «todo lo que se llame dios o reciba culto», hasta sentarse a
sí mismo a modo de templo y en él hacerse adorar.
Este ejercicio, colectivo y universal, del antiteísmo
antropo,­
céntrico, que la Sagrada Escritura anuncia como el .. reinado del
Anticristo, era interpretado por el P. Rovira y por 'el P. 0rlandis
como la culminación, en la historia de la humanidad, de
la tiranía
soberbia del poder político enfrentado al gobierno de Dios sobre
'el mundo y sobre las naciones. Se trata de aquella apostasía pro­
fetizada en el salmo segundo; en
la qué los pueblos y las naciones
se conjuran contra Dios y su -Mesías.
La apostasía del mundo cristiano, negándose a aceptar «el
suavísimo
dominio de Cristo Rey» proclamado por el Papa
Pío XI en la
Quas primas, y al que está llamado y destinado por
Dios,
se ha realizado, con la máxima eficacia y penetración en
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DE LA MODERNIDAD-·A LA POSTMODERNIDAD
todas las dimensiones de la vida dé los hombres, actuando éoÍJ.tra
Cristo desde el Estado separado de El, y por la influencia prime­
ramente sobre todo a través de
Ja eséuelá; y ®ora también, por,
los medios de comunicación social:
Ha sido una actuación desintegradora del orden cristiano, en
una primera etapa estimúlando la rebeldía del hombre contra la
revelación y el orden sobrenatural, y ahora t®lbién actuando con:
tra el orden querido por Dios mediante la hostilidad, el despre,
cío, la insidiosa propaganda ambiental en contra del orden mismo
naturill y humano: en contra de Ia autoridad en -la familia, en
contra de una comprensión correcta de la . tradición y del · pro-­
greso ·. de las ciencias. Estamos ante una contaminaci6n de algo
así cómo uha alergia contra la-' ®rmalidad, co11tra lo que sería
norm,il
en el orden. de la naturaleza sanado por 'la· gracia de Cristo
de la herida del pecado.
Durante
varios siglos el. mundo cristiano· ha -sido tentado
mediante la adulación de la bon.dad 'nateral del hombre, y Iá
exageración soberbia del pdder de la voluntad humana y de la
cultura humana. Pero el linaje humano pecador ·es el destinatario
de la Redención por «el que quita Ios pecados : del mundo»'. Y
la concepción . católica sostuvo siempre; · frente a. proteStantes'-y
jansenistas; que el pecado original, 'Y los· pecados individúales de
los hombres, hieren' la naturaleza, pero no la icorrompen totalc
mente en su bondad, en cuanto cteada por Dios:
Ah<>ra·estamos en un-tiempo en:>qu~ el ataque-ejercido -en el
obrar del
misterio de iniquidad por la,atción de:Satanás; se di'
rige contra todo lo que quede de bien :natural :en los hombres,:
en la, sociedades, en la cultura, en la ciencia, en''eJ,'arte.
Este carácter anátquico, «antin'Olllistá», inclitradó al , elogi<;:
de toda !abura, y a la crítica de cualquier actividad , rectaritente
ordenada; . que será siempre calificada camo rutinaria: y, aburrida,
inuestra.'
en nuestro tiémpo el pléno,estidlido -de unas corrientes
que;
con carisma profético,: había descrito y denunciado San Ig­
nacio en algunas de. sus .. «reglas . para .el sentido \l'erdadero que­
una Iglesia militante .debenícis tener», Este'«antinomismo» viéne
ª" ser ahora el núcleo .centraLdel ,mensaje '.deJ ,pseudoptofetism,ó;
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FRANCISCO CA.NALS VIDA.L
En esto mismo se revela como culminaci6n de un obrar de]
«misterlo
de iniquldad» que San Pablo afirmaba darse ya en la
edad apostólica.
Los dualisnws gnósticos que se concretaron en
el manlqueísmd, las «antítesis» de Marción qne enfrentaban a
Cristo
co:11 la obra del Dios Creador y Legislador revelado en el
Antiguo Testamento, los vemÓ& hoy reproducirse . en cierto tipo
de
predicacióu, que pretende partir de las diatribas de Jesús con­
tra los Fariseos para concluir en la descalificación de la Encíclica
Splendor V eritatis y del Catecismo de la Iglesia católica, y con­
siderar como hipocresía toda
.reafirmación de la vigencia de la
Ley Divina para. los. hombres. de .nuestro tiempo.
·
Al hablar del pseudoprofetismo, uo. empleo este tértnlno de un
modo abstracto, y como .si qµ.isiera elaborar algo así como· una
«fenomenología» de·
aquello que conduce desde lo moderno a ld
postmoderno.
Hablo desde la teología de. la Historia, segú:tl el P. Orlan­
dis
uos enseñó a leerla en 1a. Sagrada Escritura, hablo de aquel
mensaje
que es anunciadd ·"' los hombres por «otra bestia que
subía .de la tierra, y teuía dos cuernos semejantes a los de un.
cordero, mas hablaba con palabras de drag6n» (Apoc. 13, 11.).
De esta bestia se dice que. lleva: a los -habitantes de 1a tierra a la
adoración de
1a bes.tia primera, .la que simboliza la potestad po­
lítica
auticreoaática, que lleya .a los hombre& a la adoración de
sí mismos en el teind del ·Apticristo.
Tenemos, pues, que lo que. se nos. an.uncia en el lenguaje del
Apocalipsis es .que
1a humanldad se verá sugestionada, empujada
por
una predicación pseudo¡,rofética, hasta• .itnl:iuírsele las convic­
ciones que
·le-llevan ·

a
adorar al hombre éomo . si en lo humano
consistiese
lo. supremo y ll;lerecedor de adoración.
Y
que esta actitud. le será predicada con, rostro de: cordero,
es:. decir, evid_entemente,, ·con : apArl.~ncia «cristiana», p::ro con-un
lenguaje en que se revela precisamente el· odio del Dragón, el
Dragón y 1a Serpiente antigua es:' presentado en el propio libro
como «acusador»., contra los.· fieles. de. Cristo, contra los hijos de
la Mujer, que es María Y la .Iglesia Madre. Hostilidad contra los
hijos
de Dios y los fieles a, Cristo. Oimos-rnuchas·. veces, con pre-
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DE LA MODERNIDAD .. A LA POS7'f,IODERNIDAD_
textos que quieren presentarse como «evangélicos», denuncias
globales totales e injustas
según las cuales la vida cristiana y ca,
tólica
tradicional 'consistiría , toda ella en una. religiosidad falsa
legalista y
farisaica.
Este falso profetismo ha tenido una vigencia profunda en, d
pensamiento cristiano desde d injerto del menss,je cat6Jk:o.Jibe..
ral · en• d «movimiento católico»·; ha · subordinado la tarea social
y política de los cristianos al
falso mesiarusmo dd· «advenimien­
to» de la democracia universal y dd socialismo. Ha puesto la fe
cristiana al setvicio de «otras' cosas», obviamente entendidas como
superiores a dla: «cristianos para ... ». Ha quebrado y des¡entra·
do de su perspectiva · teocéntrica el pensamiento teológico, la
pastoral, la predicación y la catequesis, y ha actuado con eficacia
desorientadora
· eri las · deformaciones de la llamada «teología de
la liberación».
Tengo la convicción de que desde esta perspectiva teológico­
histórica en que se movieron las tareas del P. Orlandis, se pue,
den ejercer los discernit¡rlentos adecuados, ante las múltiples con­
signas con que se qui~e a_ veces· sugerir 'entqsiasmÓs desoriei:tta­
dos. Se nos dice que estamos ante una situación nueva:. ya no
nos
encontramos en el mundo de los · optimÍsm!JS de la filosofía
de
la historia del progi;esismo liberal o dd positivismo, que es­
peraba de una política de: lllspirllclón científica el «orden y pro­
greso»
para la humaniclád; h¡,. guebrado -y ¡,or cierto sin. que
fuese anunciado
esto por nitlgwio de lo• falsos prof<,tismos mo,
dernos o postmodernos...,. ef imperio político del que llamaban
«socialismo
~ .. , y . al qu~ j,rofesaban, en el fondo,. y muchas
veces en lo exp¡:eso y manifiesto, profund~ ,simpatía la. gran Dla·
yoría de ]a intelectualidad progresista e izquietdista .del occidente,.
Y puesto que. ·estamos ante uo.a. situación nueva -se nos
quiere
sugerir-e,n fa que. ya, ¡¡q . chocamos,. co¡1 «dpgmatismos »
infuodamentados instalados en ,falsas, ,certezas, se nos 'quisiera
hacer admitir
.como una congn¡.enc¼, ,del );n;~aje ,cristianp con .el
mundo de hoy, el que hayamos, entrado en tantos casos en la.
inseguridad , cultural, la ~r,Ms • de: las ciencias, el desprestigio de
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PR..A·-NC1SCO CANALS-VIDA.L
las filosofías,. la desconfianza social; en .las perspectivas de futµ1;0
que .pudiesen ofrecer sociólogos o economistas ..
Pero, si reflexionamos .sobre. lo. qJ;1e cOn esta nqeya ~Óll
del falso profetismo se nos sugiere, advertiremos qqe se nos. vjene
a. decir ·que el «pasotismo» delas nuevas gener,;,ciones y la anar­
qufá-,!Zliltul'.'al t· estética, hall de :ser. vistas cqmo un ~amientu
al. orden cristiano, quebradas ya las instalaciones seculares de la
modernidad occidental en.el racionalismo, el cientificismo, el pro­
gresismo liberal, .el optimismo . sobre d .desarrollo técnico y eco­
nómico, o la acción de providencia. lnµnana universal del «estado
del . bienestar»,
Perd según esto, y con una. invitación parecida a la que se
dio a los católicos con la
cons~a «Dios y libertad», se vendría
ahora a sugerirnos una alianza ei,ire la penetracipn · del Espítitu
cristiano
en la ~ociedad y los movimien~ «contracolturales»;
«anticientllicos», que desde pretextos «ecologistas» o

a
través de
~ortjentes inusicale5~ vienen .~-·comb:ati~,-en un orden social pro­
fundamente descristianizado y «antinatural» e inhumano, casi las
únicas cosas c¡~e pudiesémos todavía hallar como vigentes y re­
cdnocibles como dignas
de no ser destruidas. Porc¡ue po:r este
nuevo pr<>fel:ismo «pseodo-evángelizador», seríamos Írivitados' a
porietnos en vahguardia, en nOlllbr~ de la < los sexos», y dé la «l!bei:tad d¡,' la mujer», de tocias las aberra­
ciones
que ven como un progres,da legislacióti qúe defienda el
divorcio, el abortó, el homosexuali~ó,. y la total inversión de
la moral
cristiana y católica Ííobrt'e1 ínatrini
0nio y la. familia.
Vuelve a mi.r~erdo el P. drlandis: en tiempos en que se
fdrmulaban muchas veces elogios de la «modernidad» y de la
superación de lb anticuado, o de"la «slntesis equilibrada» entré
lo antiguo y lo-moderno; y que con tales elogios se hablaba, por
ejemplo, de Francisco Suátei, 'el Doctor Eximio, cómo llevando
en su pensaririentd -«la savia ptecursdra 'del pensamiento fi1~6-
fico moderno» ·'--así sé !Jabló et, el preámbulo del decreto en ·el
que se establecía ofidálmeí!t~ -por' el Estado español, en 1948,
la conmemoración
centenaria· de· Su&ez..--·reaccionaba el P. Or­
landis, con actitud rotunda y clarivtdenté-ariunciando lá ya in-
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DE LA MODERNIDAD A U FOSTMOJJERNID.4.P
mediata quiebra de tantos «eclecticismos» y «centrismos»,. cul­
turales, filosóficos. y teológicos:
«Por más weltas que -le den, 'decía, ya verán cómo los
jesuitas que vendrán, o serán tomistas, o serán "edstencia­
tas" o, ... cualquier cosa, ~ no •serán ya .suaristas».
L:, que, por encimá-de ·tódti, y en el fondo de todo, preocu­
paba
al P. Orlandis, era fa. 'insuficiente ·atención práctica a lá
gracia de Cristo romo causante del .bien en el hombre y ,en la
sociedad;
y pudiendo aportar el miko ren,.edio,a 'su.s males.
· Comentando las reglas de San Ignacio : acerca de la, necesidad
de no caer en el
peligro protestante que, á•pretext\, de ponderar
la
fe y la, ¡!racJa,: 4estru,(a el biei¡ obrar y _ la 'Vigencia 'en el hom­
bre .ele la_ ley di~ y réconocie11do que también h¡,y ~n plena­
~~nte ppo~ttll!as, ~dveaja
qu<¡ se¡¡tln e1 espíritu de San ignacio
habría que recordar ~bi~n la adyertencia cc,rrelativa y en cierto
sentido «inversa»: - -· · ·
«¿Quién podrá dudar -escribió.;,, la revista "Manresa"
en julio de .193~ que en nuestros tiempos de -naturalismo
. y de neope)agianismo de ualtaci6n .presuntuosa,,necia y ver­
daderamentel1eretical de Jase fuerzas psiconiorale& de la na­
turaleza y de .la voluntad, lmmanlls,. pide la mayor, gloria de
Dios que se hable, y no,poeo;,de,la netesidad y de'la vir­
tualidad.sanativa y salvadorat:de'lafe y de.la gracia?».
En muestra situación las observaciones y aHvertencias del
P.
Orlandis; cobrari una nueva actualidad. Nos hallamos ante el
olvido y 'desprecio de :la Divina grama, y, más ,extensa y ruidosa­
mente; nos hallamos
inmersos' en el toi,bellino desiritegfador de
la natúraleza humana y. ,del orden social. En este totbellino, que
se originó en la etapa romántica de la modernidad; y que parece
haber estallado en la postmodernidad, tiende a ser visto como ya
caducado irremisibleniente,:. todo•el pensamiento milenario 'ejer­
cido asumiendd.
la filosofía verdadera bajo la fe cristiana, ¡ior
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FRANCISCO ·CANA.LS VIDAL
los · Santos Padres y : muy especialmente por grandes Dectoi:ey. es,
colásticos. Y en el hundimiento de la «escolástica» --en gran
parte por el ambiente que fue posibilitado por la crisis román­
tica..,... ha quebrado también para muchos la convicción de la pe­
renne verdad no ya sólo del ,«patrimonio filosófico perennemente
válido», sino de la misma dogmática ortodoxa y católica.·
Diríamos que apenas se invoca por algunos la gracia o la sal­
vación por Cristo más que .como pretexto para la lucha contra
lo «establecido» en la
Iglesia ,jerárquica. Resulta hoy luminosa
la profética· advertencia
· de San Agustín que., teniendo ante. sí el
naturalismo
pelagiano y la hostilidad antinatural maniquea, co­
mentaba, en el año.427 en \!ha. carta a «Valentín», el texto del
libro de
los Provervios ( IV, 27):
«Haz senderos rectos para tus pies y dirige tus c;aminos;
no te desvíes ni a la derecha ni a la bquierda, Porque los
caminos que están a la derecha los éón°'* el Señor, y son
perversos los que est6n a la izquierda».
Se pregunta San Agustín:
«¿Por qué dijo: no te desvíes ni-a la dei:echa ni a la iz.
quierda? Puesto que ~n buenós los caminos que están a la
derecha, debería haber ,dicho: . toma la derecha y no vayas
hacia la izquierda. ¿Por qué' si, los caminos que están a la
derecha son buenos, no es bueno el di,sviarse bacia'la dere,
cha? Desviarse hacia la dei:echa· es quererse atribiiir a si mis,
mo, y no a Dios, aquellas mismas obras buenas que perte­
necen a los caminos .que están a la derecha». «Por eso os
dice: no os desviéis ni a la derecha ni a la izquierda, esto es
no
defendáis la h'bertad de alb'edrío de modo que le atrt'bu­
yáis siti la ayuda de la . gracia divina las buenas obras; no
defendáis la gracia como si, teniendo la seguridad de ella,
améis el obrar mal».
San Agustín, que nos advierte que debemo,i andar, ¡iodos ca0
minos que 'Dios · conoce,· 'nos itdvierte · el peligro· que tenemos · ¡ior
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DE LA MODERNIDAp A LA POSTMODERNIDAD
desviarnos por estos mismos caminos atribuyendo el bien a noso­
tros mismos
y no a la gracia de Dios. Mientras presenta como
desviación hacia la izquierda Ía invocación
de la gracia divina
contra
el obrar según la gracia de, Dios.
Mientras hoy oímos
combatir la ortodoxia, la escolástica, y
el pensamiento político y social 'acorde eón la ley natural y cris­
tiana, con pretextos pseudoproféticos, «con máscara de cordero
y lenguaje de
dragón» no nos equivoquemos pensando que pode­
mos trabajar «Para que El reine» con esfuerzos filosóficos, so­
ciológicos, de pensamiento político verdadero y conforme al
reinado de .Cristo, sin que sintamos profunda y prácticamente que
sólo en el Corazón de Cristo está nuestra
esperanza.
Ante las anarquías e inconsistencias proclamadas hoy, no po­
drlamos encontrar remedio, ni siquiera por los rectos caminos
heredados del orden cristiano tradicional,
si no fuesemos entera­
mente conscientes de la necesidad de apoyamos, sin poner
límites
a nuestra esperanza, _en el amor ·misericordioso de Dios, en la
fidelidad de Dios a sus promes~s,;en el mensaje, que el P. Or­
landis insistía en proclamar con . ,las palabras y el espíritu de
Santa Teresita
del Niño Jesús, de la omnipotencia salvadora del
amdr del Corazón de Jesús y de su Madre, Inmaculada. Ninguna
obra recta, aunque pudiese ser obrada por nosotros, setía
de otra
manera capaz de aportar a
la humanidad de hoy la salvación que
necesita, y que Dios qniere ofrecerle. y que
nos sentimos llamados
a proclamar, a anunciar y a servir.
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