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La dialéctica en el eurocomunismo

LA DIALEJGI'ICA EN EL EUROCOMUNIBMO
POR
J. A. G. DE CoRTÁZAR Y SAGARMÍNAGA
Introducción
El tema del Eurocomunismo es hoy por hoy el más importante,
a la
vez que en boga, de la dialéctica marxista actual y, como es
natural, también lQ es de los enemigos de este artilugio sutil y pe­
ligroso, como una espoleta retardada, que el marxismo levanta, por
ahora, ante nuestro momento histórico.
El problema ha despertado
pasion~ de toda clase y abundante literatura. Especialmente en Italia,
libros y revistas han
consagrado por doquier millares de páginas a
la candente cuestión
y, hoy por hoy, es el país más prolífico en su
aportación al mismo. España le sigue en segundo término, mientras
que Francia, con una postura más reciente, figu tres principales países latinos en su dedicación editorial. En Italia
figuran libros como el de
Enzo Bettiza, Il Comunismo E,m,¡,eo, que,
a pesar de
su titulo generalizador, y como lo dice en su subtítulo,
se especializa ea realidad en el problema del Eurocomunismo: «Una
verífica crítica de l'ipotesis eurocomunista>>.
Con un estilo más periodístico, porque . se trata de declaraciones
de líderes
políticos italianos de diversas tendencias, se ha publicado
también
por Francesco Pa!Iadino, Se il P. C. I. va al Goiverno·. Por
cierto, la
portada del libro es graciosa: se contempla una fortaleza
presidida por
la bandera de la democracia cristiana y a la puerta de
la cual se encuentra un caballo como el de Troya que forma con la
cola la Cruz
y el martillo. Enrico Berlinguer, secretario del Partido
comuoista italiano, ha
publicado L' alternaJiva C om11nista, que ha
sido traducido al castellano con un prologo de Manuel Azcárate,
miembro del Comité Central del Partido Comunista español. Por
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J. A. G. DE CORT AZAR Y SAGARMINAGA
su parte, Bernardo Valli, en Gli Euwcomunisti, recoge las declara­
ciones de Jean Ellestein, del Partido Comunista francés; de Paolo
Spriano, historiador del Partido Comunista italiano, y Santiago
Ca­
rrillo secretario del Partido Comunista español. En ellas se resumen
las principales ideas de Berlinguer, Marchais, Thorez, Togliatti,
Rocher, Aragón, Améndola, es decir, de los principales
lideres del
pensomiento marxista de los últimos tiempos, muchos de ellos ins­
piradores del
llamado, Eurocomunismo. Gesarini Sforza y Enrico Nas­
si, con su L'eurocomunismo1 examinan diversos puntos del fenó­
meno y hasta realizan un ensayo biográfico de Berlinguer.
Dentro de los
aurores italianos ·hay que destacar, por su mag­
nífico estudio de Antonio Gramsci -padre para muchos del Euro­
comnnismo, al que .se adelantó más de cuarenta años-el trabajo
de Flavio
Capucci: Antonio Gramsci. Cuadernos de fa cáf'cd. Im­
portantísima contribución al estudio del Eurocomunismo desde un
punto
de vista católico es la del profesor Del Noce, Catedrático de
la Universidad de
Roma, en el que tanto se han inspirado Angel
García y Paloma Sánchez.
El Francia
-- miento del
tema, como no sean las críticas de Althusser dentro de
la ortodoxia
soviética-uno de los trabajos más importantes y que
más nos interesan a nosotros, es el De11Ulin l'Espagne, con una im­
portante participación de Carrillo. Este ha publicado también en
España su
Euroc0'1n1'nismo y Estado, del que también nos ocupare­
mos. La vertiente española frente al Eurocomunismo está constituida
por los magulficos trabajos de Petit,
en Cristidndad; por El Euro­
comunismo,
de Angel Garda, y Eurocomunismo, de Paloma Sánchez
Gómez. En Estados
Unidos hay que recoger con especial atención el
trabajo de Car!
Boggs sobre El marxifmo de Gramsri, de buena in­
formación
y pobre interpretación.
En España un grupo de escritores
llamados Lanegi, Ardanza,
Haramburu,
Garmend!a y Elorza, han presentado, con el título de
Eurocomunismo y Euskadi, una obra verdaderamente destacable por
su pobreza
mental, al borde del alcantarillado periodístico.
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LA DIALECTICA EN EL EUROCOMUNISMO
Ideas generales
Nada mejor para iniciar este trabajo, desde el punto de vista
de
las ideas válidas, que mencionar las palabras de Petit en su ar­
tículo «Eurocomunismo», publicado en
la prestigiosa revista cata­
lana
Crhtitmdad. A mi modo de ver, la capacidad de síntesis de
Petit
le hace digna de figurar al frente de mi charla ante ustedes.
Petit define acertadamente al eurocomunismo como < siva social -.son sus propias palabras--terriblemente destructora».
Para añadir después : «Nueva versión de un comnnismo que primero
se declara no estalinia.no, después no leninista, pero siempre se define
como marxista». Petit continúa con su ejemplar síntesis:· «Las gentes
se preguntan si el Eurocomunismo es o no el comunismo, sin ha­
berse planteado primero qué es el comunismo. Teoiendo sólo de
éste un conocimiento superficial, basado en las versiones liberales,
fundamentalmente economicistas de la sociedad, concluye que efec­
tivamente ha habido un cambio sustancial en esta política. Pero esta
no
es la cuestión esencial: En las famosas Tesis sobre Fetterbach,
verdadero catecismo del marxismo, no aparece ninguna referencia a
la cuestión económica o productiva»_
Más adelante, el profesor de Barcelona escribe: «Lo que el mar­
xismo ha venido a revoJucionar, entiéndase a "destruir", no es la
actividad económica de la sociedad, sino a toda la sociedad». Acer­
tadamente resume esta
labor como una destrucción «de todas las re­
laciones humanas, la familia, la educación, la autoridad de cualquier
clase que sea, las relaciones económicas, las comunidades municipa­
les, nacionales o internacionales y, en general, toda expresión de la
ley natural que la religión define como ley eterna puesta por Dios
en el corazón de todo hombre».
No olvida el citado autor de tan
espléndidas
palabras, «que todo eso para el marxismo son estruc­
turas opresoras
incompatibles con la dignidad de nna humanidad
consciente».
Consecuencia de todo esto es que el Eurocomunismo -'Seguimos
nuevamente al pie de la letra al profesor de Barcelona-es nna
realidad irrenunciable
para el porvenir del comunismo. Pero no es
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J. A. G. DE CORTA.ZAR Y SA.GA.RMINA.GA.
-y esto lo quiero subrayar por mi parte--ningún revisionismo, ni
ninguna modificación, sino la. esencia misma del comunismo, lá.
única que es conforme con sus iniciales y constantes fines. El co­
munismo que en tiempos de Lenin operaba sobre todo en las cen­
trales obreras, está ahora presente en toda la realidad humana y su
presencia
es hoy posible de un modo especial merced a un fenómeno
del
que se habla ahora mocho menos que hace unos años: el pro­
gresismo nacido al amparo de las
clases socialmente burguesas».
Más adelante, con brillantez y claridad ejemplares, Petit sostiene:
«Para cumplir esta subversión
de todos los valores, por vía dialéc­
tica, el Eurocomunisrno requiere desviar
la armonía natural propia
de la relación humana.
Es preciso, pues, presentar estas relaciones
como conflictivas
y opresoras... El esquema propio del comunismo
-lo aclara Petit-no ha cambiado en lo más mínimo, simplemente
se ha extendido a todas las esferas». Estas esferas -resumo yo-­
son, por ejemplo, la rebelión de la juventud, los movimientos ile­
gítimos de la liberación de la mujer, las «lochas» de los trabajado­
res, elcontrol de la información, todas las llamadas por el comunis­
mo estrnctura opresora.
El profesor de la Universidad de Barcelona
termina su
articulo con estas palabras : «El Eurocomunismo es llevar
la lucha
y el odio a todas las manifestaciones de la convivencia hu­
mana»; Y un poco antes
recuerda: «Que si los políticos demócratas
creen
que el Eurocomunismo puede ser ya aceptado como un partido
con
el que se puede dialogar y al que cabe admitir en el juego par­
lamentario porque
· dicen que han renunciado a la violencia, a la
dictadura del proletariado
y a la lucha de clases, es que están ciegos».
El nombre
El nombre de Eurocomunismo no ha sido acuñado por los comu­
nistas. Esto lo reconoce el mismo Carrillo, que en su libro E11roco­
m11nismo y Estado, pone la palabra Eurocomunismo entre comillas.
La palabra fue inventada por
un periodista del GiomtJ!e N 110110, de
Milán, dirigido
por Indro Montanelli, que asegura que el creador
del famoso titulo
es. un redactor de su diario apellidado Barbieri .
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LA DIALECTICA EN EL EURQCOMUNISMO
Pero el éxito fue rápido. En la famosa concentración .de los partidos
comunistas francés e italiano
en Pantin, en. los alrededores de. París,
se utilizó con frecuencia, aunque
los lideres siguieran escribiéndolo
entre comillas. La cuestión se
planteó principalmente entre dos nom­
bres :
·. Neocomunismo y Eurocomunismo. Al fin se decidieron, con
cierto temor, a aceptarlo. provisionalmente con el nombre
de Euro­
comunismo.
Lo curioso es que Segre, el jefe de la Sección Interna­
cional del Partido Comunista italiano, le empleó desde el principio
sin el entrecomillado, aunque en· sUS relaciones con el comunismo
soviético no la utilizaba. Rarn6n Tarnames ha escrito que el término
Eurocomunismo tendrá
un valor parecido a las famosas expresiones
de Churchill y Lippman sobre
el ."Telón de acero». Aquí se nos
puede permitir
una pregunta: ¿Servirá el término acuñado por Bar­
bieri
para la europeización del sovietismo, o más bien para la so­
vietización
de Europa? Siguiendo a: Bettiza podríamos decir que estas
sutiles distinciones o parecidas ya fueron
formuladas por Kautsky
hace ya medio siglo con su distinción entre «Partido Revolucionario»
y «Partido que hace la revolución».
Antonio G:ramsci
Aunque en general los eurocomllnistas· hablan. escasamente --con­
cretarnente Berlinguer en sólo una ocasión en su obra I} alternativa
Comunista, menciona a Grarnsci-hay que partir de la hase de que
éste ha sido el inspirador, con más de cuarenta años do anticipación,
del Eurocomunismo
actnal. No faltan quienes creen que Berlinguer
con
su Campromiso Histórico•, es el verdadero padre del colosal pe­
ligro
que amenaza la civilización. La crítica está abierta: Así, el
católico
Del Noce, profesor de la Universidad de Rnma, da a Grarns­
ci
un puesto pteponderante en la idea · eurocomunista. Chiaramonti,
en
cambio, cree que no tiene ninguna originalidod, y afirma que es
sólo un epígono del eclesticismo . marxista. Bettiza sostiene que el
«elemento esencial entre el mensaje revolucionario
de Gramsci es la
subordinación de la doctrina leninista de la conquista del Estado a
la gradual contaminación
ideológica .de la sociedad».
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J. A. G. DE CORTAZAR Y SAGARMTNAGA
Siguiendo a un discípulo ferviente de Gramsci, Car! Boggs, en
su libro
El Marxismo de GrtJmSr:i, podemos sintetizar la postura
política de Gramsci en los siguientes puntos:
I. Gramsci fue un marxista creativo, captó el aspecto polltico ac­
tivo -frente al mecanicismo económico de Bujarin o Marx­
de la teoría marxista.
2. Estaba convencido de que la revolución marxista no proven­
dría mecánicamente del derrumbe de la economía capitalista,
sino que debería
ser ganado por medio de la actividad humaoa.
3. No hay posibilidad de que el marxismo se desarrollara en un
esquema
lineal basado, aote todo, en tesis ecooómicas.
4. La obra de Gramsci es dinámica y basada en un análisis his­
tórico, y en esto -agregamos por nuestra cuenta-es la única
que se pattce a la de Lenin.
5. El fundamento principal de su sistema es el concepto de praxis,
pero
reelaborado con nuev06 ingredientes, sobre todo de ca­
rácter polltico. Para Gramsci -escribe Boggs-la unidad de
la teoría
y de la práctica del pensamiento y de la acción, del
sujeto y el objeto, no
fue solamente una pregunta orientadora
teórica, sino el propio centro de su vida
personal y política.
6. El papel de
la lucha ideológica en el proceso revolucionario
se refleja en la
hegemonía ideológica, lo que constitnye la cons­
trucción
más original de su obra. Esta hegemonía tiene por fin
crear una contrahegemonía de
la sociedad actual, o lo que
llama
Gramsci una nueva cultura integrada. Por eso, la revo­
lución debe ser entendida como un proceso organizado, no
como un suceso, en lo que lo fundamental es la transforma­
ción de la conciencia.
7.
Es necesario un cambio total que abarque tod06 los aspectos
de la
sociedad, todas las dimensiones de la existencia humaoa.
Boggs
añade: «Los marxistas anterio el mismo Marx, hablan concentrado su atención sobre
un único
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LA DIALE supuesto ---especialmente económico--, mientras Gramsci in­
trodujo la noción de "conjuntos de relaciones", que incorporaba
a lo económico,
pero que también incluía a la politica, la cul­
tura, las relaciones sociales, la ideología, etc.».
8. Gramsci presenta una visión de transformación revolucionaria
popular y organizada a la vez, con lo que se enfrenta con el
marxismo clásico, incluso leninista, partidario de unas mino­
rías decididas capaces de cambiar la organización politica y
social de un pueblo o de todos los pueblos según la concep­
ción de Trotsky.
Sigamoo especialmente a Boggs en esta línea
que tanto se puede aplicar al fenómeno eurocomunista español :
«Esto -dice-implica el conjunto de un partido de masas en
la realidad social cotidiana y unido a una red más vasta de
estructuras populares (por ejemplo, comisiones fabriles
y So­
viets), en vez de un partido de vanguardia centralizado cons­
truido con el destructivo propósito de alzarse con el poder del
Estado».
9. La creación sión rápida, concreta y adelantada del Eurocomrinismo.
10. Carácter abierto del marxismo de Gramsci. No cerrado a una
clase, sino abierto a todos, a toda la sociedad y a todas sus es­
tructuras e instituciones para no .. aislar a los marxistas de las
masas ni para separrlo por medio de abismos. Como acertada­
mente afirma
Boggs, «el empuje fundamental del pensamiento
político
de Gramsci es el amplio plan general de una teoría
marxista de la revolución cultural para las sociedades especial­
mente avanzadas>>.
Hablando sobre Gramsci, Augusto del Noce aclara:
«Para Marx, "Sociedad Civil" designa el conjunto de relaciones
económicas, y se identifica prácticamente con lo que generalmente
llama la "Estructura". Para Gramsci, al contrario,
se puede hablar
de una autonomía y de un primad.o de lo que en lenguaje marxista
se llama "superestructura": la "Sociedad Civil" designa el conjunto
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J. A. G. DE CORTAZAR Y SÁGARMINAGA
de relaciones culturales. Las .consecuencias políticas de ésto son enor­
mes.
Si para Lenin, todavía fiel a la concepción marxista de la
"Sociedad Civil",
el primer objetivo sigue siendo la conquista del
Estado.
para Gramsci, en cambio, es el de la "Sociedad Civil", enten­
dida
en un sentido propia.mente liberal y cultural. El Estado wú,ará
cayendo al final después de que la disolución de la antigua concep­
ción del mundo (la. transcendente, la católica) haya tenido lugar en
la "Sociedad Civil"
por obra de los intelectuales, que tienen que
llevar lás masas a viVir la nrieva concepción inmaÍl.entista, mundana,
laica.» Y yo agrego, «y atea».
Paloma Sánchez, en su Eurocomunismo, sintetiza magníficamente
el ideario del pensador italiano, a
mi modo de ver con más claridad
y justicia que Boggs, el fervoroso discípulo de Gra.msci, al que hasta
ahora hemos hecho referencia:
«Lo que llevó a Lenin al éxito en la
revolución de Octubre no es apropiado para los países de cultura
latina, empapada
de cristianismo, enraizado · en las costumbres, la
moral y el folklore, en la entrafia misma del pueblo. De nada ser­
viría una revolución civil o militar que se aduefiara del poder, si
la
mentalidad de la sociedad no hubiera cambiado, secularizándose hasta
llegar al
ateísmo». En un cuadro muy claro, Paloma Sánchez escribe
sobre
Gra.msci y el eurocomunismo: Sentido su¡mjicial o de tipa­
riencia.: comunisnio de rostro humano. No lucha contra. la religión.
Rechazo del totalitarismo. Aceptación del capitalismo democrático.
Sentido profundo: realidad: e:trategia gramsciana o gramscianismo.
Objetivo: implantación del comunismo absoluto.
Continúa después Paloma Sánchez: Conqnista de la. cultura. Den­
tro de ·esta lucha, escribe Paloma Sánchez : N 0·
1 a la revolución viow
lenta. SI, a la manipulación de las ideas hasta cambiar la mentalidad
cristiana en materialista y atea.
SíJ a la infjltración_-en la Iglesia; cátedra, periodismo, literatura,
arte, editoriales y sindicatos.
En otro lugar, la profesora española nos dice que Gramsci hace
una distinción capital
que Marx no había hecho ni Lenin llegó a
comprender
por las caracterlsticas de su país. «Gra.msci distingue
en.tre "sociedad civil" y "sociedad politica": antes de tomar el poder
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LA DIALECTICA EN EL EUROCOMUNISMO
es necesario conquistar la cultora. Una vez realizado ésto nada im­
pedirá la implantación del comunismo.» Como vemos recoge, desde
un punto de vista diferente, la partidista
síntesis de Boggs.
Bettiza, en Il Comunism'o europeo, recuerda cómo Gramsci en
su juventud habla de algo parecido al · «compromiso histórico» : «El
catolicismo -dice Gramsci-entra sin concurrencia con el socia­
lismo, se revuelve a las masas como el socialismo y será derrotado y
definitivamente expulsado · de la historia del socialismo». Y más
adelante recuerda las palabras de Lichtheim: «En la celda · de las
prisiones en
las que estaba detenido, Gramsci elaboró una doctrina
más totalitaria que la de sus rarceleros». Bettiza se pregunta: ¿La
doctrina de Gramsci fue pluralista o totalitaria? Para responder: «La
verdad más tremenda de su pensarnient9 es la de un tremendo to­
talitarismo,
La obra de Capucci
Libro esencial para conocer a Gramsci es la obra de Flavio Ca­
pucci. Siguiendo a este autor daremos unas pequeñas notas biográ­
ficas sobre -el escritor comunista italiano. Na.ció en 1891 y muere en
1937, después de haber pasado casi nueve años en las cárceles ita­
lianas. Estudia Letras,
se afilia al Partido Socialista y pasa después al
Comunista, donde con Togliátti, Tasca y-Terracini, funda L' ordine
Nuova, que poco después se traRsforma. en diario. Su principal ins­
pirador
(lo recuerda Capucci), junto con Marx es el historicismo de
Croce; su adversario el, enfoque mecanicista: del materialismo mar­
Jcista.
De 1922 a 1923 vivé en Rusia. En 1928 os condenado en su
patria a veinte años ele reclusión, y de la cárcel pasa a una clínica,
donde muere el
27 de abril de 1937.
Su obra es fundamentalmente fragmentaria, a excepción de El
mat«idlisma hist6ric() y la fik,,offa de Benedetto Crace. Pero el
más importante de· sus libros, constituido por notas sueltas, son sus
Cuadernois. de la cárcel. En· todas· su .obras se puede ver como su
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f, A, G. DE CORTAZAR Y SAGARMINAGA
fundamental tesis es el inmanentismo más brutal. Capucci escribe: «El
marxismo ,epresenta para Gramsci el culmen de la moderna filo­
sof ía de la. inmanencia, el vértice de su máxima coherencia».
El marxismo radicaliza la inmanencia, no sólo neg'!'ldo a Dios,
sino extrayendo
de esa negaci~ la valencia definitiva: «La elimina­
ción de cualquier residuo de transcendencia». Más adelante, Capuc­
ci continua:
«De este modo la inmanencia absoluta lleva al teorema
central
sigue más adelante: «La identidad de teoría y praxis funda la nove­
dad filosófica fensa
y la garantía daderamente revolucionaria.
De esto se interprete el
marxismo rompiendo esa unidad y dando relieve en el
ámbito político al aspecto científico o al moral o al lógico inmediato, es para Gramsci antirrevolu.cionario».
Capucci escribe después : «La originalidad al marxismo se encuentra en la expresión de la relación entre :Es­
tructura y Superestructura. Para Lenin, dado el primado de la Es­
tructura, el comunismo llega al poder mediante la conquista del
Estado; a esta
acción seguirá el abatimiento de las Superestructuras
burguesas
y su sustitución por el pensamiento marxista. Para· Grams­
ci, el pals que se distingue por la existencia de una clase media
fuerte y culturalmente compacta
y por un avanzado nivel de desa­
rrollo,
la revolución sólo triunfará si primero se conquista la so­
ciedad civil y, como consecuencia, el Estado. Hace falta, por tanto,
sustituir
la cultura vigente con una nueva cultura, integralmente
marxista, y hacer que se extienda hasta dar origen a un nuevo sen­
tido común: una forma de razonar, una concepción marxista del
mundo. Será
el mismo pueblo, democráticamente, el que una vez
convertido llevará a loo comunistas al poder.
Siguiendo los principios
de Capucci creemos que aunque parezcan
diferentes las posturas del marxismo tradicional y el gramscismo,
desde un punto de vista práctico, actual, aunque por distintoo cami­
nos, se llega a la misma solución. Sólo es cuestión de táctica. Si en
el marxismo histórico hay dos direcciones para la conquista del Es­
tado: la teoría y la praxis, es evidente que al actuar la teoría sobre
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LA DIALECTICA EN EL EUROCOMUNISMO
la práctica será en cuanto a las circunstancias naturales históricas, la
praxis, la que modificará a la teoría, alzándOBe asi por encima de
marbetes filosóficos como única realidad la praxis. En las tesis de
Gramsci hay una identidad entre teoria y
praxis, o mejor dicho, una
absorción,
por ser idéntica la teoría y la praxis.
La consecuencia, en definitiva, es la misma conquista del Estado
para la teoría ttadiciooal que
se hará basando en la praxis la modi­
ficación de la teoria. Y en la postura de Gramsci, coo su concepto
de identidad
entre teoria y praxis, sólo ésta teodrá los poderes de­
cisorios ante las circunstancias históricas. Por ello, aplicando a nuestro
caso concreto del .Eurocomunismo una de las partes que integran esa
identidad de la praxis puede proclamar alegremente las concepciones
eurocomunistas, sabiendo que en el caso de que las circunstancias
históricas al ser roodificadas darán la primada a la praxis que no
estará obligada a aceptar las
poéticas y sibilinas ideas creadas por
la
parte teórica del binomio. Y asi, el pluralismo, la democracia, el
respeto a
la religión y otras manifestaciones del espíritu, podrán ser
barridas, y de hecho
lo serán, por el feroz inmanentismo de las ideas
gramscianas y de su radical ateísmo, Es la historia, viene a decir
Gramsci con su concepción del historicismo materialista, llevada a
su máximo extremo, la que determinará los nuevOB puntos de la
teoria, y asi se podrán modificar radicalmente todas las promesas
eurocomunistas de pluralismo, de democratización, de liberalismo,
etcétera. En definitiva, y antes de terminar con la postura de Flavio
Ca­
pucci, añadiremos que según éste la diferencia fundamental entre lo
que llama Eurocomunismo y el marxismo-leninismo consistiria
-él
muy inteligentemente habla siempre en condicional-en el carácter
democrático
y pluralista -como se proclama-del comunismo ele­
mental, cuya llegada al poder tendria lugar a través del voto popu­
lar,
es decir, mediante la sustitución del concepto de revolución por
el de consenso. «La gestión del poder -escribe Capucci, simpre en
condicional-implicarla el respeto de las instituciones democráticas,
en cuyo terreno habria prosperado e incluso habria sido legitimado».
Como muy bien repite una y otra
vez los verbos en forma condi­
cional} esto sería absolutamente necesario. Con el Eurocomunismo
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«la dictadura del proletariado se convierte en unidad nacional,. o in­
cluso en pacificación nacional». He aquí los antecedentes de la «mano
tendida>>, y ahora en Italia de el «compromiso histórico». Capucci
termina
este duro ataque al Eurocomunismo con una frase que me
permito subrayar; «El encuentro de los comunistas con los católicos
es para .el eurocomunismo el . rasgo más impottante de su identidad,
es decir, su identificación como vía nacional al comunismo.
Angel García y Gramsci
Angel García, después de haber realizado un estudio profundo
sobre
Gramsci en su obra El Euroromunismo', destaca, sobre todo, la
total y totalitaria aversión de Gramsci a toda religión transcendente.
Es --- Gramsci va
mucho más lejos que los otros, aunque parezca a muchos
más sensato. Pero quitándole la máscara, se advierte que su ateísmo
es más total y -estremecedor. En otros ha podido ser una táctica,
en Gramsci el
ateísmo es absolntarnente radical. Y es. que para lo­
grar
la impregnación marxista de la sociedad es necesario eliminar
toda idea de Dios, todo trascendentalismo en el círculo infernal del
más absoluto inmanentismo. Por eso, aunque parezca el pensamiento
de Gr,msci un comunismo dulcificado, es mucho más alevóro. · Con
toda razón ha podido
decir muybien Paloma Sánchez que el euro­
comunismo a la sombra de Gramsci no es un ataque frontal a la
Iglesia, pero sí intenta cambiar
una visión trascendente por otra
inmanente, terrenal, que no pien5a en el ·más allá. su· medio consiste
en reducir los problemas religÍ.osos a problemas sociales, a sustituir
la piedad por.
la polltica, a desmontar teóricamente el cristianismo,
dan e) paso a crear no en el _más allá, sino en el más acá. No hay que
hacer mártires, sino enfrentar a los djversos elementos dentro de
la Iglesia destruyendo sus dogµ,as.
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LA DIALECTICA EN· EL EUROCOMUNISMO
El eurocomunismo propiamente dicho
El 3 de junio de 1976, como dice Valli en su obra Gli Com11-
nisti, es el día de la creación oficial del eurocomunismo. La reunión
--como ya hemos dicho anteriormente-se celebra en París, en el
suburbio de Pantin. Sus principales líderes son Marcha.is y Berlin­
guer. Después
se unirá oficialmente.Carrillo. Como dice Valli, estrn
«partidos» -segun afirman.-respetan la libertad de pensamiento
y de expresión, de prensa, de rennióti y de asociaciones, la libre cir­
cnlación de las personas en el interior y en el exterior, la inviolabilic
dad de la vida privada, la pluralidad de los partidos políticos, el
derecho a la asistencia y a la actividad de los partidos de oposición,
la posibilidad de la alternancia democrática de
la mayoría y de la
minoría, la independencia de la justicia, el· funcionamiento demo­
crático del Estado, etc.». Poco después, en la llamada «Cumbre
Co­
munista de Madrid», en marzo de 1977, en la que estuvieron pre­
sentes Marchais, Berlinguer y Carrillo,
sé afirmó oficialmente: «En
la construcci6n de una nueva sociedad, los comunistas e"Spañoles,
franceses e italianos, están resueltos a actuar en el pluralismo de las
fuerzas políticas y sociales, con respeto, garantía y desarrollo de to­
das las libertades individuales y colectivas; libertad de pensamiento
y de expresión, de libre circnlación de las personas en el interior
del país y
en el extranjero; libertad sindical, independencia de los
sindicatos, derecho de huelga, inviolabilidad de la vida privada, res­
peto al sufragio universal, y posibilidad de alternancia democrática,
libertades religiosas, libertad de cultora, libertad de
expresión de
las diferentes ·corrientes y opiniones · filos6fiCas, culturales y artís·
ticas». En una palabra, aclaro yo, gramcismo sin Gramsci.
La alternativa comlin.ista de Ber,U.nguer
El traw.tjo de Berlingner no es más que el informe al Comité
Central y a
·la comisión central de control del Partido Comunista
italiano-el ·10 de diciembre de· 1974. Pot éllo no hay que exigirle
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J, A. G, DE COR.TAZAR. Y SAGAR.J,,1INAGA
un tono científico y, para nosotros --dentro del carácter de este
trabajo---, tiene escasa virtualidad. Por otra parte, no olvidemos que
ya
han transcurrido más de cuatro años del mi•mo, y que con pos­
terioridad, en 1976 y 1977, se proclama por los partidos comunistas
francés, español e
italiano la doctrina oficial del Eurocomunismo.
En la
fecha en que está redactado el citado informe no babia tenido
lugar
la concentración eurocomunista occidental y «l' alternativa co­
munista» tiene un carácter casi exclusivamente italiano.
Más interesante es el prólogo del libro, redactado por Manuel
Azcárate, miembro del Comité Central del Partido Comunista es­
pañol, ya que éste aplica muchas de las afirmaciones de Berlinguer
al Eurocomunismo actnal y le
da forma acusadamente más moderna.
Así, al tratar del término Eurocomunismo le llama «corriente nueva
de pensamiento
marxista, de acción política, que tiene como norte
realizar en las sociedades contemporáneas una
transformación socia­
lista por vías democráticas; es decir, robre la base del consenso, del
sufragio universal, del respeto de todas
las libertades privadas y
públicas, de la participación
de las masas como factor decisivo del
devenir histórico».
Más adelante, Azcárate
hace hincapié en «uno de los aspectos
fundamentales del texto de
Berlinguen> para «perfilar una respuesta
a la crisis capitalista, a través
de la cual las miisás trabajadoras, lás
fuerzas· del
trabajo y de la cultura vayan estableciendo una hegemo­
nla en .la vida política y rociab>. Es curioso, subrayamos nosotros,
comprobar cómo este concepto de la hegemonía, acuñado por Grams­
ci, no es destaca-do ni por Berlinguer ni por Azcárate en su relación
al pensador italiano.
Más adelante escribe
Azcárate: «Con la visión de una vía de­
mocrática al socialismo, en la cnal el arma para acabar con el do­
minio que actualmente ejerce una minoría de oligarcas sobre la so­
ciedad, consiste en la voluntad de millones y millones de hombres
y mujeres en
el consenso ampliamente mayoritario para transforma­
ción de ti¡x> socialista, la hegemonía, la capacidad de convencer en
el campo político y en el campo cultural, se convierte en la condi­
ción misma de todo proyecto encaminado al triunfo del socialismo».
Unas páginas después habla
Azcárate de «la revolución cultural»
1260
Fundaci\363n Speiro

LA DIALECTICA EN EL EUR.OCOMUNISMO
de Berlinguer. «Las sociedades contemporáneas plantean una serie
de problemas nuevos a las fuerzas revolucionarias: la liberación de
la mujer, el papel
de la juventud, el nuevo papel de la ciencia y de
la cultura ... ». Lo asombroso
es que se pueda hablar de todo esto sin
mencionar a Gramsci.
Las ideas de Carrillo
En dos ocasiones fundamentales, en Demam l'Espagne y Euroco­
mrmismo y Estad", Carrillo ha e,r;puesto sus teorías. Por un lado,
habla
en 1976 de no abandonar las ideas revolucionarias del mar­
xismo, la noción de lucha de clases, el materialismo histórico y el
materialismo dialéctico. Para él la concepción de un proceso revo­
lucionario mundial que acabe con el imperialismo, proceso com­
prendido
no corno la derrota de tal o cual país, sino la de un sis­
tema social que cada vez es más nocivo para todos los países, incluso
para aquellos a los que la historia permitió utilizar ese instrumento
para
darse a un nivel de vida superior y un papel hegemónico sobre
los
demás, es un tema esencial de las ideas de Carrillo. «Y esa vic­
toria sobre un sistema injusto tiene que tenerlo cada pueblo con su
lucha propia ... ;No estamos volviendo a la. social democracia! En
primer lugar porque no descartamos de ninguna manera la posibi­
lidad de llegar al poder revolucionariamente si las clases dominantes
cierran los caminos democráticos y se produce una coyuntura en que
esa vía sea posible».
En Demdin !' Esp"grt' escribe Carrillo: «A prop(,oito de la cofa­
boración con )os católicos, algunos camaradas, al parecer sectarios,
nos preguntaron si iba a cambiar nuestra ideología. Les contesté con
una pregunta que os parecerá simplista: desde que hemos empezado
esta política ¿cuántos camaradas conocéis que se hayan vuelto cre­
yentes? En cambio, ¿cuántos católicos se han vuelto comunistas?»
En ese mismo libro se puede leer:
< democracia puede ser una transición pacífica, o sea, que podrá ha­
cerse sin guerra, lo
cual no significará que no haya luchas. Tampoco
excluyo la posibilidad de que el
paso de la dictadura a la demo-
1261
Fundaci\363n Speiro

J. A. G. DB CORTAZAR Y SAGARMINAGA
cracia sea un resultado de un movimiento del pueblo y d_el ejército,
como ha ocurrido en la Historia. Esto significa que no hemos ex­
cluido la hip6tesio de la violencia si la convergencia que nosotros
desearnos no llega a reunir las fuerzas necesarias para r!'lllizar el
cambio».
Una s!ntesis del libro
más característico del secretario del Par­
tido Comunista español
-Eurocamtmismu y Estado-nos da su
propia portada posterior: «¿Qué es el eurocomunismo?.
¿lis un hábil
disfraz, una maniobra táctica para la conquista del poder o, por el
contrario, u.na traición · a los prin9pios revolucionarios, un retroceso
a, 1as posiciones socialdemócratas? En ·este ensayo, que· está llamadc
a alcanzar honda repercusión, Santiago Carrillo define al Eurocomu­
nismo como una. concepción estratégica autónoma, en trance de ela­
boración, nacida. de una experiencia propia y de una realidad con­
creta, que constituye el único modelo revolucionario posible en los
países capitalistas desarrollados. Rasgos característicos del Euroco­
munismo son, según Santiago Carrillo, el pluripartidismo, la vida
parlamentaria
y, muy especialmente, la consideración de que las Ji.
bertades democráticas y los derechos humanos re¡;,:-esentan un logro
histórico irreounciable del progreso humano». A causa de esto, dice
más adelante Carrillo: «Ciertos correligionarios y muchos adversa­
rios
_nos han ata.cado de oportunismo, de abandono del internado'
nalismo en favor del "nacionalismo!', _de· "antisovietismo"_, de -deser­
ción de la "posición de clases'' y, en una palabra, de algo que tiene
u.na connotación tan confusa como "terroristan: -"Revisionismo".»
Más adelante se escribe: «En cambio, nuestros adversarios po­
líticos o incluso ciertos aliados, _nos. atacan o emiten reservas desde
otro ángulo; diceo o sugieren que puede tratarse de una simple
"maniobra coyuntural", en unos casos para
fa.cilitar el entendimiento
de otras
fuerzas democráticas. y salir del ghetto de la clandestinidad,
eo otros
para lograr mejores resultados electorales, en último fin
para
abrir los canrinos más fácilmente hacia el gobierno y, una vez
eo él, cuando nos sintamos fuertes, "dar el golpe y quitamos el an­
tifaz".»
«Para las vías que nos proponemos -la conquista de un socia­
lismo que mantenga y enri<¡uezca dándoles lldemás nueva dimensión
1262
Fundaci\363n Speiro

LA DIALECTICA EN EL EUR.OCOMUNISMO
econoIDica y social, las libertades democráticas políticas y !ns dere­
chns humanos, que son nn logro histórico irrennnciable del progreso
hnmano-, para la realización de este ideal -escribe Carrill<>­
no basta con que noo desembaracemos de alguuas fórmulas acuñadas
por nuestros teóricos -<:orno la de dictadura del proletariad<>-,. ni
que afirmemos nuestro respeto por d juego democrático. Hace falta
un
análisis racional de la sociedad c•pitalista desarrollada de hoy
y su contexto mundial; de la consecuencia del progreso de los me­
dios de producción
y las nuevas estructuras sociales que ha promo­
vido.
Se impone, particularmente, el estudio del Estado actual y,
sobre todo, de las posibilidades de transformarlo por una vía de­
mocrática, e, igualmente, la profundización crítica de las idea.s del
mwrxism.o.
Claro que todo esto trae consigo un. cambio de postura de la
práctica marxista.
«En la· historia del movimiento obrero -,,firma
Carrill<>-hubo polémicas célebres -Engels y Dühring, Kautski y
Bernstein, Lenin y Kautski»-, y es que, como dice más adelante,
«las revoluciones proletarias se revisan a. -sí mismas y los revolucio­
narios también».
Al llegar a esta altura -reconociendo. lo lógico de su argumento,
dentro de sus posiciones
marxistas--yo me pregunto: ¿Qué clase
de revisiones fueron éstas? Sólo parciales; sobre temas concretos,
casi geográficos o, en todo
caso, económicos, de W1 país. Ahora
mismo Carrillo quiere revisar la táctica del Partido Comunista es­
pañol con su Eurocomnnismo. Pero fijémonos en sus palabras: «Las
fuerzas conservadoras españ.olas serían más · felices si frente a ellas
hubiera un partido comnnista dogmático, sectario, aferrado a posi­
ciones. superadas, que continuara imaginando la revolución española
como un simple calco de otras revoluciones anteriores, porque un
partido así (fijémonos en ese inciso) sería sumamente vulnerable».
Carrillo habla
después de los afaratos ideológicos del Estado y
de su utilización.; se enfrenta benévolamente c.on la Iglesia, a la que
ve en urta profunda crisis, pese a los esfuerzos de los teólogos pro­
gresistas,
encabezados por Teilhard. Con respecto al Ejército lo, trata
de halagar
desde sus conocidas bases; a la familia la ve en trance
aún lejano de ruptura con el
sistema social. Sobre la justicia dice
1263
Fundaci\363n Speiro

J. A. G. DE CORTAZAR Y SAGARMINAGA
que se ha iniciado ya la crisis; para terminar, sostiene «que la revo­
lución socialista ya no es exclusivamente necesaria al proletario, sino
a Ja inmensa mayoría de la población». Comprendiendo la absoluta
inanidad de los argumentos expuestos por Carrillo desde los campos
filosóficos e históricos de un marxismo opresor de las conciencias
y de la personalidad, hay que reconocer que desde su punto de vista
no deja de poseer
un discreto encanto para la burguesía bobalicona,
cuna de todos los progresismos, que son algo
completamente dife­
rentes del verdadero progreso espiritual.
Otras criticas
Aparte de las que se han ido mencionando -y muchas veces re­
pitiendo---, marginalmente, en la exposición del tema -las de
Petit, Capucci, Del Noce, Paloma Sánchez y Angel
Garcla-, hemos
de tener en cuenta preferente
de la crítica de Bettiza -ya mencionado
antes como
expositor-que no puede ser más clara ante este con­
junto de ideologías
eurocomwtlstas. Dice que los eurocomwtlstas
cargan
principalmente el acento de su propaganda en el concepto
de un pluralismo muy vago.
Se habla mucho de pluripartidismo. No
hay -escribe Bettiza-ningún documento comunista occidental que
designe con suficiente limpieza analítica la diferencia entre plura­
lismo y pluripartidismo. Como hay algunos grupos en Polonia y
Alemania Oriental no reconocidos como comunistas, aunque lo sean
pero sin llevar el nombre, esto puede convencer a los extranjeros
de la existencia de un pluralismo que sirva solamente de fachada a
la
real «dictadura del· proletariado», que es decir la del verdadero
aparato comunista.
En los partidos eurocomunistas se habla de la
existencia de pluralismo, pero, como escribe Bettiza, sería mucho
más simple hablar de «sistema de libertad», «sistema pluralístico»
o «respeto a
la alternancia democrática del poder».
Por otra parte, y desde otras posturas en la crítica del Euroco­
munismo, es interesante recordar la opinión de Mande!, filósofo y
economista del Partido Comunista belga sobre el Eurocomunismo.
«Esta vuelta
(la del Eurocomunismo) -dice-es literaria, porque
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LA DIALECTICA EN EL EUROCOMUNISMO
de hecho ya se produjo en el VII Congreso Internacional Comunis­
ta en 1935, con la política del Frente Popular, reafir=do pot Sta­
lin en 1945, y más tarde por los partidos comunistas francés e ita­
liano. La teorización de esta práctica no hace más que confirmar la
inrvolución de estos partidos. Para mí esto va a suponer consecuen­
cias graves en las luchas obreras en la Europa occidentab>. Y oiga­
mos ahora esto con atención, que recogemos del magnifico trabajo
de Angel García sobre el Eurocomunismo. Mande! escribe: «La esen­
cia de la dictadura del proletariado indica que es imposible cam­
biar de régimen social dejando intacto el aparato de Estado de la
vieja clase dominante».
Por último, corno
síntesis válida sobre el eurocomunismo, reco­
jamos las ideas fundamentales de un articitlo sin firma de Crisli'111-
dad, de Barcelona: «El Eurocomunismo intenta tres sistellllls para
asegurar su triunfo: Desarrollando una poli tic a ante
los lideres no
comunistas
con el objeto de desarmarles espiritualmente; demostran­
do
la posibilidad de una libertad politica, social y hasta de actividad
privada ante el posible triunfo de las ideas eurocomunistas
y pro­
pagando el comunismo difuso con la introducción del progresismo,
de
la contestación, de la agresión social de un comunismo posible.
Síntesis
El Eurocomunismo no es un nuevo marxismo; es el mismo mar­
xismo de siempre: Pío XI definió y resumió genialmente la mis=
esencia del marxismo: su materialismo dialéctico y su materialismo
histórico. Para el marxismo, segón el ,gran pontífice, sólo existe una
realidad : la
lllllteria que evoluciona y que tiende a un perpetuo con­
flicto de fuerzas. Y en esta doctrina, asevera el Papa, no hay lugar
para Dios, ni diferencia entre espíritu y materia ( recuerdo a este
propósito la oscura postura de Teilhard, desafortunado profeta del
progresismo), entre cuerpo y allllll, no hay, en una palabra, vida
segura.
Como advierte muy bien Ousset todo el marxismo va contra la
noción de Ser y, en su consecuencia, de lo que es Verdad. El propio
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rA. G. DE CORTAZAR Y SAGARMINAGA
Ousset, en su magnífico libro Marxismo-Leninisrno, recuerda las
palabras de Daujat: ·«Resulta que en el marxismo la filosofía no
existe
sin la acción, que ella se confunde can la acción misma, puesto
que sólo afirma lo que la acción le obliga a afirmar, de suerte que
no hay filosofia sin acción marxista, que la acción revolucionaria es
de la misma. esencia, porque la misión de la filosofía es realizar la
más eficaz acción material. Para un comunista consciente de su
marxismó el comunismo
no es una verdad, y es por esto ¡xx lo que
puede contradecirse constantemente sin
conversión ni hipocresía, en
vimid de su marxismo mismo, conservándose perfectamente comu­
nista.
El marxismo es una acción.»
Ya· admitamos la diferencia entré teoría y práctica, ya admitamos
como · Gramsci que la teoría y la práctica son idénticas, que son la
misma cosa, la consecuencia respecto de los cambios estructurales o
tácticos del marxismo serán siempre los mismos. Si la teoría influye
en la praxis pero la praxis es la que en virtud de su contexto mate­
rialista dialéctico e histórico modifica la teoría, o si teoría y praxis
son -la misma cosa, la consecuencia será idéntica: en culquier momento
se · puede afirmar lo que se negó antes o se puede negar lo que
antes
se afirmó. Por tanto, las promesas democrati.zadoras y plura­
listas del Eurocomuoismo pueden ser perfectamente modificadas según
las estructuras sobre la
praxis con la que se opera y cambiadas ra­
dicalmente de destino o de dirección. Y pueden dar paso al verda­
dero marxismo de brutal tiranía. ¿Qué valor tienen las declaraciones
eurocomuriistas de pluralismo,
de-democratización, de libertades, si
por las circunstancias del momento histórico o el cambio de estruc­
turas sociales, pueden ser absolutamente modificadas? La praxis re­
vOfocioriaria -sea al margen de la teoría o sea la misma teoría­
dirá en cada momento su última, palabra.
Si segnimos a Gramsci sobre la impregnación del marxismo en
la sociedad a través
de la cultura nos podemos preguntar: ¿Será éste
un fenómeno rápido? Yo no lo-creo así. El marxismo exigirá siem­
pre la ini:nediata marxistiza.ción de la sociedad con su inmanentismo
feroz, con
la desaparición de los valores del espíritu, y esto con. au­
dacia y rapidez. Si esto no se lograra, se jugaría la otra carta: la de
la revofüci6n ·sin-entrañas.·
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LA DIALECTICA EN EL EUR.OCOMUNISMO
Y es que el Eurocomunismo, como el marxismo, del que no es
más que una manifestación, son esencialmente lógic06 : saben dónde
van, cuál es su objetivo, y disponen para él de varias vías. En cual·
quier momento pueden hacer la elección de la vía que deseen aunque
sea a base de sacrificar violentamente a todas las demás. Lo curioso
es que con esto engañan a los que están deseando engañarse. Pero de
sobra saben que
por un camino o por. otro intentarán desde la mo·
dificación
de las Estructuras (tipo Lenin, o sea, revolucionaxiarnente)
o de las Superestructuras (tipo Graxnsci) el asalto al poder. Con este
aparato ideológico y práctico, con esta táctica, han encendido un
caxtucho de dinamita en la civilización occidental. No hay verdad
ni mentira según ellos. Hay evolución, hay historicismo, hay mate­
rialismo dialéctico que todo lo impregna, que todo lo interpreta,
para desembocar en la
más desesperanzada y triste vida espiritual,
porque ésta, para ellos, no existe.
Los eurocomunistas, como los
marxistas en general ~aunque sea
repetir ideas anteriores--, soo lógicos hasta la médula de los hues05.
Como no existe la verdad, existe sólo el movimiento dialéctico, lo
que hace, lo conveniente, sin sujección a ninguna ley. No se les
puede acusar de traición. En su propio _programa, con sus afirma~
ciones que en cada momento pueden tener direcciones diferentes y
aún contrapuestas, está la razón universal de su ideario. Es el siste­
ma del cambio, del evolucionismo exagerado. De que lo que hoy es
verdad mañana puede ser mentira, y que, por ejemplo, la no lucha
de clases, la no dictadura del proletariado, la no falta de libertad que
hoy proclaman, pueden ser un día exigidas en sentido contrario
basadas en razones de una ley histórica diferente.
No olvidemos, por último, unas estremecedoras palabras de
Gluchsmann ( aunque nos separen
un mundo de ideas y sentimient05
de él), uno de los < el nombre), en su obra
Los maestros penscldores, en la que afirma
que el
marxismo, sea cual sea su nombre, desemboca en el Gulag.
Pero llega a más. Esta existencia del Gulag se inicia con Stalin, pero
asciende a Lenin, a Marx, a Hegel, a Fichte y a la propia Revolu·
ción francesa. Concretamente acusa a Marx (y, claro está, a sus dis­
cípulo¡¡) y a los demás pensadores alemanes (Fichte, Hegel y Nietz.
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J. A. G. DE CORTAZAR Y SAGARMINAGA
che) de haber trazado determinados caminos intelectuales: cnlto a la
revolución total
y final, el estado terrorista por el bien de la colec­
tividad; la Ciencia (social) que permite e de
elhs. «Estos caminos -escribe----no desembocao directamente en
el Guhg, pero conducen a la no resistencia al Gulag». Y esta no
resisteocia al Gulag, en definitiva esencia propia del Eurocomuoismo,
es la situación con la que aquí y ahora los españoles nos vemos las
caras.
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