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Número 273-274

Serie XXVIII

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El liberalismo y la Iglesia española. Historia de una persecución: Antecedentes: VI. Dramatis personae (I)

EL LIBERALISMO Y LA IGLESIA ESP.Ai,OLA. ffiSTORIA
DE UNA PERSECUCION, ANTECEDENTES
VI. DRAMATIS PERSONAE (1)
POR
FRANCISCO JosÉ FERNÁNDEZ DE LA CrGOÑA
Referidos, algunos tal vez demasiado someramente, los prin­
cipales
roces entre la Iglesia y el Estado en esta etapa prelibe­
ral, en la que hemos visto más que apuntadas muchas de las
fu­
turas clavés de la persecución liberal a la Iglesia católica, nos
ocuparemos ahora, para cerrar esta especie de
prologo, de las
principales figuras que protagonizaron la historia eclesial
de la
época.
Y para no prolongar excesivamente este capitulo final de los
antecedentes liberales, prescindimos de aquellos personajes
emi­
nentemente políticos que han llenado las páginas anteriores de
nuestra historia: los reyes Carlos
111 y Carlos IV, la reina Ma­
ría Luisa, Campomanes, Floridablanca, Aranda, Godoy, 'Urqui­
jo ... Nos limitaremos, pues, a una breve semblanza de las per­
sonas más representativas de la Iglesia en estos años que pre:
sagiaban el desgraciado siglo liberal.
l. Los CARDENALES
I.a lista de cardenales españoles, en ocho siglos, no es dema,
siado elevada. Se acerca mucho a los doscientos. Salvo error u
omisión, ciento noventa
y siete (1003). Anteriores en promoci6n
(1003) A la lista de ciento noventa y dos que da IEF, cfr.: Carde:
nales españoles, Diccionario ... , I, págs. 347-351, ·hay que afiadir Gonzá­
lez Martln, Jubany, Suqula, Martlnez Somalo y Javietre.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOJ' a nuestra época, si la comenzamos con el reinado de Carlos III,
son ciento veintiocho. A ella llegan algunos, procedentes de promo­
ciones anteriores, como Joaquín Fernández Portocarrero (1004)
o el hermano
de Carlos III, ya despojado de la dignidad carde­
nalicia a la que había renunciado en 17 54 para contraer matri­
monio. Será el padre de la primera mujer de Godoy y del que
luego sería arzobispo de Sevilla y Toledo
y cardenal, Luis Ma­
ría de Borbón y Vallabriga (1005).
También desde antes de
la llegada al trono de Carlos III ocu­
paban la sede primada el cardenal Luis Antonio Femández de
Córdoba, la de Sevilla el cardenal Salís
y el patriarcado de las
Indias, Alvaro de Mendoza (1006).
Bajo el reinado de Carlos
III se concedió la púrpura carde­
nalicia
solamente a tres personas. Cifra realmente exigua para
casi treinta años y que acredita la difícil relación entre Roma y
Madrid. Fueron los cardenales Spínola, Boxadors y Delgado.
Carlos IV, en veinte años
de reinado, vio promovidos a tal dig­
nidad a cuatro de sus súbditos: Sentmanat, Lorenzana, su primo
Luis María de Barbón
y V allabriga y Despuig. Tampoco es una'
cifra
elevada.
Se concedía el cardenalato a Toledo, Sevilla y al Patriarcado
de las Indias Occidentales y poco más. Felipe V, pese a sus
bo­
rraSC0$8S relaciones con Roma, vio a diez de sus súbditos penin­
sulares promovidos a
la púrpura. Y si contamos a su fiel servidor
Alberoni, a once. Y Fernando VI, en su no demasiado largo
reinado, a tres.
Luis Antonio Fernánde:,; de Córdoba (1007). Nacido en Mon­
tilla (Córdoba), era un típico ejemplar de las promociones jerár­
quicas de su época, que hacían no solo del ejército sino también
de la Iglesia el campo propio de las carreras de
la nobleza. De
la familia de los condes
de Teba, sobrino del cardenal Porto-
(1004) Muere en 1760.
(1005)
El infante don Luis Antonio de Borb6n morirá en 1785, na­
turalmente apartado de la jerarquía eclesial.
(1006) Muere en 1771.
(1007)
SIERRA, L.: Diccionario ... , II, pág. 918.
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DRAMATIS PERSONAE
carrero, Fernando VI le presenta para la mitra toledana pese a
su resistencia. Y resultó un obispo ejemplar como
lo fueron no
pocos de los elegidos en circunstancias análogas en
F1"11!1cia o en
España. Benedicto
XIV le hace .cardenal. Ocupará la sede de
Toledo desde
17 54 hasta 1771.
Sierra nos señala sus virtudes, que
deberían· ser las. de todos
los obispos: «frugalidad, amor a los pobres, solicitud por
el se­
minario, limosnas a los hospitales, celo en extirpar los abusos
del clero, cuidado de los ornamentos litúrgicos y buen estado
del archivo y don de reconciliar las familias desavenidas. Espe­
cial predilección dedicó a las religiosas de clausura».
Evidentemente venía de otra
época y no podía sentitse có­
modo. con los nuevos aires que reinaban en la corte que Car­
los Ill inauguraba en Madrid con tantas reticencias ante Roma.
Según nos refiere
Domínguez Ortiz ( 1008), «dando prueba de
un desconocimiento total del ambiente que dominaba en las
al­
turas, pedía la prohibición total de bailes, óperas y comedias,
atrayéndose una dura réplica del conde de Aranda». A lo mejor
conocía el ambiente y, a pesar de ello, lo denunciaba. No parecía
hombre que en
su ancianidad se dejara amilanar por las modas.
Buena prueba
de ello fue su juicio favorable a los jesuitas que
le
valió el destierro de la Corte (1009), al achacársele la res­
ponsabilidad de aquel hermoso suceso para la Compaiiía expul­
sada,
op,rrido al año siguiente de .la infausta medida: «el día de
San Carlos, cuando el monarca se asomaba al balcón de palacio,
se quiso seguir la costumbre que había de otorgar aquel día una
súplica general, y con grande asombro de toda la corte, poblaron
el
aire los clamores de un gentío inmenso, que manifestaba el
deseo de que fuesen amnistiados los jesuitas» ( 1010). Fácil es
(1008) DoMiNGUEZ Olmz; Op. cit., pág. 67.
(1009) EGrno: La expulsi6n ... , pág. 781; MARCH: Op. cit., 1, pági­
nas 133-134.
(1010) Fumm<, V1CENTJ! DE LA: 1767 y 1867. Colección de los articulo,
sobre la expulsión de los ;esuiltas de España, publicados en la revista se­
matul La Cruzada, por don Vicente de la Fuente. Segunda parte. Madrid,
Imprenta. y estereotipia de M. Rivadeneyta, 1868, pág. 73.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
de comprender la indignación del monarca que recayó sobre el
anciano cardenal de setenta y dos años y sobre su vicario (1011).
No será la primera vez que el rey desate sus iras contra un ve­
nerable obispo que se encontraba ya a las puertas de la muerte.
Efectivamente,
moriría pocos años después, eu 1771.
Fr1111cisco Solis y Folch de Cardona, obispo titular de Traja­
nópolis (1749-1752), obispo de Córdoba (1725-1755) y
arzobis­
po de Sevilla ( 17 5 5-177 5) es otro de los cardenales que Car­
los
III hereda de su hermanastro. Como Fernández de Córdoba,
pertenecía a las primeras familias de España. Era hijo del duque
de Montellano (1012). Fue amigo de Olavide (1013) y le
gus­
taba dárselas de ilustrado y gran señor (1014). Aunque, por el
otro extremo, pidió para España la misa . y el oficio del Sagrado
Corazón (1015) que tanto irritaban a jansenistas y simpatizantes.
Juan Tomás de Boxadors, O. P. (1016). La biografía de este
ilustre hijo de Santo Domingo
es algo contradictoria. Nace en
Barcelona en 1703,
también de ilustre familia, la de los condes
de Peralada, grandes de España (1017). Ingresa en la carrera
militar, en
la que destaca, pero renuncia a ella para vestir el
hábito dominicano, orden en la que llegaría a Maestro
gene­
ral (1018).
«Se distinguió en exigir a la orden el seguimiento de la doc­
trina de Santo Tomás, para lo cual reestructuró el plan de estu­
dios, publicando previamente la carta
De renovanda et defenden­
da doctrina sancti Thomae (1757) (1019). Pío VI le hace carde­
nal en. 177 5. González nos dice que tuvo que luchar contra el
(1011) FuENra: Historia .. ,, III, pág. 391.
(1012)
ÜRIVE, A.: Diccionario ... , IV, pág. 2501.
(1013) DoMÍNGUEZ ÜRTIZ: Op. cit., pág. 68.
(1014)
SARRAILH: Op. cit., pág. 634.
(1015)
MEsTRE: Religi6n ... , pág. 626.
(1016)
GoNZÁLEZ, J. M.: Diccionario ... , I, pág. 281.
(1017)
BA'l'LLORI: Op. cit., pág. 20.
(1018)
En 1756, aunque MESTRE dice que uo año más tarde. Cfr. Re-
1igi6n ... , pág. 638.
(1019)
GoNZÁIBZ: Op. cit., I, pág. 281; BATLLORI: Op. cit., pági­
nas 20 y 443-444.
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DRAMATIS .PERSONAE
galicanismo». Sin embargo, Sarrailh nos habla de su amistad con
Carlos
III, que le hace gtande de España ( 1020). Y Egido nos
dice que era favotable al
Juicio imparcial de Campomanes (1021),
que apoy6
la política absohitista de reforma de regulares {1022')
y que fue decidido elemento en la extinci6n de los jesuitas ( 1023 ).
Morirá en 1780. La gloria que le cabe en el renacimiento del
tomismo queda,
al menos, atenuada por esas otras actitudes del
purpurado.
Buenaventura de Córdoba Spínola y la Cerda. Este cardenal
de 1761, creado por Clemente
XIII (1024), es el más anodino
del período ( 1025). También de nobilísima
familia, hijo de los
duques de Medinaceli, fue Patriarca de las Indias.
Antonio de Sentmanat y Cartellá. Nó es tampoco este un
purpurado que haya alcanzado notoriedad en la Iglesia hispa·
na (1026).
Y también fue Patriarca de las Indias, lo que nos
puede dar idea de
la escasa repercusión eclesial de tan rimbom­
bante título.
Lo más notable del cardenal Sentmanat es su res­
paldo al decreto cismático de Urquijo, lo que no dice gran cosa
en su favor.
· No acudió al cónclave de Venecia, ignoramos por qué razones,
con
lo que dej6 al cardenal Lorenzana con el peso de la repre­
sentación .de España pues no había
más cardenales españoles en
esa fecha.
Había nacido en Barcelona en 1734, también de familia no­
ble. Azara, que tenía especial prevención a los auditores de la
(1020) SARRAILH: Op. cit .. págs. 203~204.
( 1021) &rno: El regalismo ... , pág. 240.
(1022)
EGIDO: El regalismo ... , pág. 205.
(1023) E<,mo, La expulsi6n ... , pág. 777.
(1024) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, Madrid, 1987, pág. 229.
(1025) Tanto
que hasta eo su nombre hay discrepancias. GOÑI: Op.
cit., pág. 229, le llama Ventura. Y Ar.nEA, · Quintín: Diccionario ... , III,
pág. 1.887 e IEF: Diccionario ...• 1, pág. 350, le llaman Buenaventura. Para
IEF sus apellidos son Spínola de la Cerda, para ALDEA: Córdoba Spínola,
y para GoÑI: Córdoba Splnola y de la Cerda. En realidad debe ser Fer­
nánde2 de Córdoba, como Medinaceli.
(1026) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, págs. 674-676.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGONA
Rota, nos deja de él un atroz retrato: «Acabo de ver al nuevo
auditor. ¡Qué figura! ¡Qué talento! Figura más
ridícula ni ente
más tonto
no creo que quede por ahí» (12/5/1774) (1027).
Seis años más tarde le tacha de avaricioso (1028).
Obispo de A
vila, diócesis que no llegó a pisar y Patriarca
de las Indias ( 1029), gusta de acumular tírulo tras tlrulo en una
muy poco humilde ostentación de vanidad ( 1030). Por razón de
cargo le correspondió administrar los últimos sacramentos al
rey
y no consta le exigiera una última reparación de sus públi­
cos pecados contra la Iglesia, al menos de la inicua expulsión
de los jesuitas.
La correspondencia de Azara con Lorenzana sigue siendo
cruelísima para
el nuevo cardenal: «el menor defecto suyo era
el ser tonto» (1031). «Bajó a la tumba, según nos refiere
Goñi,
privado del título y capelo cardenalicio, por no haberse trasla­
dado a Roma, ni siquiera al cónclave
de Venecia» (1032). Car­
denales como éste o Spinola eran los que resultaban gratos a
la Corte. Desgraciadamente la Iglesia no podía decir lo mismo
respecto a ella.
Francisco Antonio de Lorenzana y Butrón. Es la gran figura
cardenalicia de la época en lo que a España se refiere. Nos he­
mos ocupado de
él sobradamente y solo cabe hacer aquí un bre­
ve
perfil biográfico. Nace en 1722 y vivirá hasta 1804. Su bió­
grafo L.
Sierra (1033) pasa por alto sus inclinaciones regalistas
y antijesuíticas de joven prelado en Méjico (1034). No insistire­
mos en ello ni en posteriores actuaciones pues han quedado su­
ficientmente
reflejadas en páginas anteriores.
Francisco Javier Delgado Venegas ( 1035). Nacido en Villa-
(1027) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 674.
(1028) GoÑI, J:: Diccionario ... , Suplemento, pág. 674.
(1029) GoÑ1, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 674.
(1030)
GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, págs. 674-675.
(1031)
GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 675.
(1032)
GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 675.
(1033) SIERRA, L.: Diccionario ... , II, págs. 1.346-1.347.
(1034)
MEM!i,roÉz Pro.AYO: Heterodosos.'.., II, pág. 531.
(1035)
GóÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, págs. 250-252.
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DRAMATIS PERSONAE
nueva del Arisca! en 1714, es nombrado obispo de Canarias en
1761, sede que ocupará hasta 1768 en que es trasladado a
Si­
güenza, dejando en las islas espléndido recuerdo de caridad y celo
episcopal que le llev6 a visitar todas las islas que componían su
diócesis, que entonces eran todas las de Canarias.
En
su nueva sede de Sigüenza, que ocupará hasta 1776, fue
también un verdadero padre de los pobres. Y, en lo que
es tema
especifico de estas páginas, hay que señalar que fue uno
de los
ocho prelados que en 1769 se mostraron contrarios a las actua­
ciones contra
la Compañía de Jesús (1036).
En 1776 es nombrado arzobispo de Sevilla y, en 1778, Pa­
triarca de las Indias y cardenal, reteniendo su sede hispalense
que regiría hasta su muerte en 1781,
derramando caridades por
doquier.
Luis Maria de Borbón y Vallabriga. Nacido en Cadalso de
los Vidrios en 1777, morirá en Madrid 1823. Hijo de un her­
mano de Carlos
III, era, por tanto, sobrino carnal de éste y pri­
mo de Carlos IV. Es figura clave del primer liberalismo español
en sus relaciones con
la Iglesia, por lo que nos ocuparemos de
él en
el reinado de Fernando VIL
Antonio Despuig y Dameto. Es el último de los cardenales
de este período, promovido a la púrpura en 1803 (1037). Naci6
en Palma de Mallorca en 1745
y morirá en Lucca en 1813. Asi­
mismo de familia noble, su padre era conde de Montenegro y de
Montoro y su madre de la casa de los marqueses de Bellpuig. Otro
penoso cardenal en quien la ambición,
la vanidad y la intriga os­
curecen de tal modo otras virtudes, si es que las tenía, que pa­
san absolutamente desapercibidas.
«Sus estudios resultaron flojos y su cultura pobre» ( 1038).
Curs6 tres años
de Filosofía en la Universidad de Mallorca, se­
guidamente debi6 de estudiar algo de derecho; pero, quizá a cau-
(1036) RODRÍGUEZ CASADO, Vicente: La politica y los politicos en el
reinado de Carlos III. Ediciones Rialp, S. A., Madrid, 1962, p,lg. 190;
MEsTRE: Religión ... , pág. 626.
(1037) GoÑI, J.: Diccionario •.. , Suplemeoto, p,lgs. 252-257.
(1038)
Gom, J.: Diccionario ... ; "Sup~ento, pág. 252.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGONA
sa de su habitual inconstancia, se alejó prematuramente de la
universidad» (1039).
En 177 4 solicita en Madrid «dispensa de extranjería para
obtener toda clase de beneficios eclesiásticos en
las iglesias de
Castilla y Aragón, alegando que con las rentas de su
beneficio
no podía mantenerse con el lucimiento que correspondía a su
nacimiento» ( 1040).
En
ese mismo año se ordenaba sacerdote «y comenzó a cum­
plir ejemplarmente sus obligaciones corales sin abandonar .sus afi­
ciones favoritas de carácter profano» (1041).
Es miembro destacado de
la Sociedad de Amigos del País
de Mallorca
y continúa· con sus intrigas con el fin de promocio­
narse. Ahora aspira al deanato de Mallorca, cosa que
no consi­
gue. Pero los fracasos
no le impedirán, a lo largo de su dilatada
carrera, solicitar más elevados puestos,
casi siempre sin el menor
recato.
Bachiller en ambos derechos y doctorado en Sagrados Cáno­
nes
es nombrado en 17 80 teniente vicario general y subdelega­
do apostólico
de los reales ejércitos de mar y tierra de Mallor­
ca (1042). Pero cada nuevo cargo le
parecía siempre poco y nada
más
serle encomendado estaba ya maniobrando para obtener uoo
supérior. En 1782 emprende un viaje a Malta, «con el aparente
pretexto de visitar los lugares de
sus antepasados, pero en rea­
lidad con el fin de gestionar secretamente su nombramiento de
auditor de la Rota Romana» (1043).
Su dedicación a la Sociedad de Amigos del País era muestra
de uo talante que sintonizaba con el de los ministros de la Corte
y, con el decidido apoyo de Floridablanca, consigue la ansiada
auditoria en 1785 (1044). Pío VI le concede también la chan­
tría. de Mallorca y Carlos IV la tesorería, no llegando a ocupar
(1039) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 252.
(1040)
GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 252.
· (1041) GoÑ1, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 252.
(1042) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 252.
(1043)
GoÑI, J.:' Diccionario ... , Suplemento, pág. 252.
(1044) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 253.
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DRAMATIS PERSONAR
esta última por su promoci6n a la mitra de Orihuela. «Pero todo
esto era·
poco para su maltratada economía, para sus· constantes
viajes
·y. para sus desmesuradas ambiciones» (1045). · Ahora aspi·
raba al cardenalato y
a sustituir a Azara en la embajada de Roma;
De camino a su ansiada meta aspira el 'obispado de Mallorca y, al
no lograrlo (1046), intenta le nombren para Tortosa u Oribuela;
consiguiendo al fin, en 1791, esta última sede.
Como obispo public6 dos pastorales contra
la Revoluci6n
francesa, animando a sus fieles a
la lucha contra Ja República,
pero
no estaba a gusto en sede de tan escasa importancia por lo
que, ,aprovechando una invasi6n del fuero eclesiástico por parte
de
Ja. autoridad civil, en este caso de la militar, que habla arres­
tado al arzobispo
de Valenci¡,, Fabián y Fuero, una vez que éste
huy6, :Despuig, sin la menor
conside¡-aci6n a los cánones, se in­
trusa
:en la archidiócesis y al punto estuvo de crear una situación
cismática
al. pretender gobernarla en contra· de su legítimo pre­
lado ( 1047).
Por _fin dimite Fabián y Despuig ,es nombrado arzobispo de
Valencia (1795). No eta ciertamente el más adecuado,
ni por sus
cualidades personales
ni por el . hecho de la reciente intrusión,
Qu~. encontrara resistencias en la archidiócesis es bien creíble.
Qué. más necesitaba Despuig para solicitar algo mi,jor .. Y así se
lo
.di,;e a Godoy directamente. Con absoluta desvergüenza le ex­
pone sus aspiraciones: la embajada de Roma, sobre todo. Si no
pudiNa set, las de Parma, Venecia, Nápoles o cualquier otra.
Plaza .en el Consejo de Estado oel arzobispado de Sevilla (1048).
Las,.amh:iciones·, como se ve, no eran cortas y, sobre todo, polí~
ricas: Le interesaba mucho más el servicio al rey que a la Iglesia.
Por fin se le da Sevilla (1795), a donde llega a. uña de ca·
hallo para
poder ¡ecibir a los reyes que visitaban la capital an­
daluza. Tanta prisa se dio que lleg6
el arzobispo antes que las
bulas, creando una complicada situaci6n jurídica. Pero poco im-
(1045) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, p,!g. 253.
(-1046.) .GoÑI, J.: -Diccionario ... 1 SuplemeD.to, págs. 253 y 254.
(1047) GoÑI, J.: Diccionario: .. , Suplemento, p,!g. 254.
(1048) GoÑI,
J.: Diccionario ... , Suplemento, p,!g. 255.
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.. FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIG01M
portaría a Despwg esa menudencia, acostumbrado como estaba
a intrusarse si lograba' lo principal, que era honrar a los reyes y
reafumarse en su confianza. Logrado esto, abandonó su sede que
jamás volvería a pisar (1049). Aunque gastó en ella parte
de sus
crecidas rentas, pues hay que reconocer que limosnero
-por vir­
tud u ostentación, .ese es ya otro' tema-, siempre lo fue.
En la corte se aproxima al círculo de Godoy. No nos .ex:ten·
deremos en el viaje a Italia, «para consolar al Papa» de los tres
prelados, pues sobradamente hemos hablado
de él. Ahora las in·
trigas son para conseguir
el capelo (1050).
De nuevo le vemos generoso, esta vez con el anciano pontífice
prisionero, y anotamos
en esas fechas una carta de Despuig' a
Godoy que
es casi lo único digno que se advierte en tan· larga y
brillante carrera
de profanidades: «Amigo, yo era filósofo; pero
aseguro a
V m. que ahora estimo en poco todo el mundo y adoraré
la
mano de la Providencia del Señor, si me ha detenido en mi
silla ( de Sevilla) para que de las rentas
de mi Iglesia se manten·.
ga el padre y cabeza de la universal» ( 1051). En verdad, Toledo
y Sevilla, o Lorenzana y Despuig,
contdbuyeron en gran medida
a aliviar la suerte atroz del Santo Padre. Aunque, «muy poco
evangélicamente, monseñor Despuig tenía buen cuidado
de ir pre­
gonando a derecha e izquierda que el Papa vivía de lo que él
le daba como si fuera el único que suministraba socorros al an­
ciano pontífice,
lo cual era totalmente falso» ( 1052).
Mucho
más inclinado a la política, a la diplomacia y

a
la in­
triga que al gobierno
de la Iglesia, ante el inevitable próximo
cónclave, «comenzó la ·elaboración de
un memorial para conju­
rar el peligro
de un cisma. Al describir las cualidades que debe­
rían adornar
al sujeto que representase a España en el futuro
cónclave, se pintaba
a sí mismo. El plan parece calcado en el de
Azara, pero· atribuyéndose la paternidad. Lo que está fuera de
(1049) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 255.
(1050) GoÑI,
J.: Diccionario ..• , Suplemento, pág. 255.
(1051) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 255.
(1052)
ÜLAECHBA: El cardenal ... , pág. 469.
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DRAMATIS PERSONAE
duda es que luego lo llevó a efecto con una habilidad extraordi·
naria» (1053).
Pío VI le nombra,
poco antes de morir, patriarca de An­
tioquía. Tiene que renunciar a Sevilla en beneficio de la que. en­
tonces se iniciaba fulgurante carrera de Luis María de Boroón.
Participa, según se dijo, en la preparación del decreto cismático
de Urquijo (1054) y, en verdad, y con notable éxito, en la elec­
ción, desde bastidores, de Pío VII (1055). Aunque sea excesivo
convertirlo, como hace Egido (1056),
en «el «protagonista in­
dudable» del cónclave. Tuvo, por ejemplo, un papel mucho más
destacado en . la elección de Chiaramonti, otro prelado no carde­
nal, Ercole Consalvi, que sería inmediatamente premiado por ello
con
la Secretaría de Estado (1057).
Pero lo cierto es que Pío
VII le quedó agradecido y ello era
púrpura segura que, al
fin, le llega en 1803. Unos años tranqui·
los
en· Mallorca y de nuevo inquietudes italianas con la prisión
de Pío
VII y el destiérro del cardenal a . París. Allí tuvo que
sufrir lo indecible al verse sin sus rentas, su boato y su
repre­
sentación. En mayo de 1813 fallece en Luca.
Nos hallamos, pues, ante uno de los ejemplares de obispo
tan caros a los ministros del despotismo ilustrado: vanos,
apega­
dos al poder real del que todo lo esperan, ambiciosos, poco ecle0
siales y ciertamente poco romanos aunque algunos .fueran _ perso,
nalmente piadosos. No estaba la Iglesia española en sus carde·
nales, con honrosas excepciones, a la altura en que brilló en otras
épocas.' Y bien lo precisaba en estos días. Veamos ahora el epis­
copado.
(1053) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, págs. 255-256; ÜLAE­
CHEA: El cardenal ... , pág. 219.
(1054) GoÑI, J.: Diccionario ... , Suplemento, pág. 256; ÜLAECHEA:
El cardenal..., pág. 224.
(1055) SmRRA, L.: «Contribución española a la dección de Plo VII
según la correspondencia. de Mariano Luis de Urquijo con Antonio Des..
puig., en Hispania Sacra, XIX, 1966; págs. 403-441; ÜLAECHEA: El car­
denal ... , págs. 209 y 243 y sigs.
(1056) EGmo: El regalismo ... , pág. 220.
(1057) ARTAun: Vida ... , I, págs. 64-77.
527
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
II. Los OBISPOS
Albarracín.
La pequefia diócesis de Albartacín conoció en los reinados
de los dos últimos Carlos nueve obispos,
Diócesis de paso en
espera de otra mejor, solo murieron en la sede
tres de esos nue"
vos obispos.
José Molina Lario, obispo de Albarracín de 1765 a 1776.
Pasaba por prelado
regalista, aunque se opuso al desmesurado
Juicio imparcial de Campomanes (1058). Mestre recoge el testi·
monio del P.
López que le presenta como uno de los «obispos
antijesuitas enemigos del molinismo y partidarios de
la moral
rigorista» ( 1059). Fue, por tanto, defensor de
la expulsión de los
jesuitas (1060 ), sobre los que lanzó «una letanía de invectivas
contra la avaricia; el espíritu de dominación, la tremenda soberbia
de los que hasta sobre el episcopado
se habían erigido» (1061).
Quien así pensaba es natural que formara parte del Consejo
ex­
traordinario que había de entender de los asuntos de la Compa­
ñfa (1062). Con esos antecedentes rio es de extrañar que fuera
premiado con la sede de Málaga, muy superior en rentas y ca­
tegoría a la de Albarracín. Sería obispo de la ciudad andaluza
hasta 1783.
Manuel Tru¡illo, OFM., ocupará la sede de Albarracín des"
de 1792 hasta 1800, · año en que renuncia. Fue de los más en­
tusiastas ante el decreto cismático y ya hemos dejado constan­
cia de su bochornosa disertación.
¿ Fue su renuncia debida a la
ofensiva antijansenista?
· La lamentable carencia de biografías epis­
tolares de nuestro yermo historiográfico no nos permite
.afltlllar-
lo ni negarlo. Pudiera ser. · ,
(1058) EGmo: El regalismo ... , pág. 241.
(1059)
MilsTRE: Religión ... , pág. 622.
(1060)
RomúGUEZ CASADO: Op. cit., pág. 189.
(1061)
EGrno: La expulsión ... , pág. 773.
(1062)
FlmNTE: Historia ... , III, pág. 391.
528
/
Fundaci\363n Speiro

DRAMATIS PERSONAE
Tras la renuncia debió ser nombrado abad de Alcalá la Real,
pues como
tal hace una generosa entrega de dinero a la Junta
Central para combatir
al invasor. Según Revuelta, luego se afran­
cesó y José le nombró en .1810, obiopo, naturalmente intruso,
de Huesca ( 1063
). La. noticia es contradictoria con el nombra­
miento del también intruso
rey y para la misma sede, del obis­
po auxiliar de Zaragoza, Miguel Suárez de
Santander, el famo­
so predicador capuchino P. Santander, y justamente el mismo
año ( 1064
). Salvo que al no aceptar el uno, José nombrara al
otto.
Hay . otra noticia que esclarece muchas conductas posteriores
si puede atribuirse al mismo sujeto y todo hace pensar que sí.
Quienes
. mostraban más radical oposición a · la escolástica, en
tiempos de Carlos
III, eran «Olavide y el P. Truxillo, provin·
cial de
la Observancia de San Francisco de Granada» ( 1065). Hu­
biera errado menos con solo ser un mediocre escolástico.
Bias Joaquín Alvarez de Palma fue efímero obispo de Alba­
rracín (1801-1802). De allí .pasó a Teruel y de esta sede a Gra­
nada. Como habremos de ocuparnos de
él posteriormente, quede
solo noticia de su paso por esta
· sede, a donde llegó de obispo
i11 partibus de Assura y auxiliar de Sigüenza. ·
Amonio Vila y Camps. El autor de El vasallo instruido (1066)
ha pasado a la lista de los autores reaccionarios o tradicionalis.
tas, pues.
el nombre varía según quien se lo atribuya.
(1063) REVUELTA, Manuel: «La Iglesia española ante la crisis del ao­
tiguo régimen», en Historia de la Iglesia en España, V, BAC, Madrid,
1979, pág. 28.
( 1064) REVUELTA: Op. cit., pág. 30.
(1065)
MEstRE: Religi6n, .. , p.tg, 672.
( 1066) V1LA Y CAMPS, Antonio: El vasallo instruido en las principales
-0bligaciones que debe a su legitimo monarca: obra sumamente importante,
en la que por las autoridades de la Divina Escritura, Santos Padres, Con­
cilios ·, Sagrados Cánones, se manifiesta la debida sumisi6n, respeto, amor
y
fidelidad que todos los vasallos _deben a su legítimo Soberanoi "J a los
Ministros que en
su Real Nombre est4n encargados -del gobierno· de sus
respectivos Reynos y Provincias. Su autor D. -~tonio Vila y Camps, Pres­
bítero Doctor en Sagrada Teología, etc. Madrid, 1792. En la Imprenta de
Manuel González.
529
Fundaci\363n Speiro

FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGO'FIA
Herrero (1067), naturalmente, lo descalifica. La tesis de Vila
y Camps
es la clásica, derivada de la Sagrada Escritura, del res­
péto a la autoridad. Los excesos de la Re:voluci6n francesa hi­
cieron que se radicalizase ese sometimiento en algunos autores
pero la base de la argumentaci6n
es la de siempre: «Habiendo
Dios criado al hombre para la ·sociedad, era preciso que
estable­
ciese en ella un Superior o Cabeza que tuviese toda la autoridad
necesaria para poder obligar a todos sus miembros a cumplir con
sus respectivas obligaciones, y que le diese toda la potestad
para
poderles contener dentro de los justos límites de la raz6n» (1068).
N6tese, sin embargo, que el mismo Vila y Camps establece
límites a esa potestad, que son
los de la raz6n. Evidentemente,
no sigue las teorías del pacto social (1069). Y puede, incluso,
parecer que
se inclina por el derecho divino de fos reyes ( 1070).
Pero siempre aparecen atenuaciones (1071), aunque
es declara­
do partidario de la
inmediatez de la atribuci6n del poder ( 1072).
Los reyes no deberán hacer su voluntad sino poner «el ma­
yor cuidado y atenci6n en cumplir con las obligaciones de su Real
Ministerio, y administren a sus vasallos
justicia recta ( ... ), por­
que habiéndoles el, Señor dado la potestad
y autoridad que tie­
nen, les pedirá una estrechísima cuenta de todas sus acciones, y
les castigará terriblemente,
si como Ministros del Reyno del Se­
ñor, no han administrado rectamente la justicia» (1073 ).
Pero solo es Dios «quien quita y pone los Reynos» (1074 ).
Lo cual, si es cierto en el sentido de que nada se hace sin su su­
premo consentimiento, no impide, y ello es lo que Vila y Camps
no entiende, que autorice el que normalmente todo se haga por
la libre actpación de los hombres que, aunque sometidos a reglas
morales, pueden quebrantar esas
reglas o, actuando de acuerdo
(1067) HERRERO: Op. cit., págs. 125-128.
(1068)
V1LA: Op. cit., págs. 1 y 2.
(1069)
V1LA: Op. cit., págs. 12-13 ..
(10-70) V1LA: Op.cit., págs. 15 y 17.
(1071)
V1LA: Op. cit., pág. 17, en nollt.
(1072) V1LA: Op. cit., pág. 30.
(1073)
V1i.A: Op. cit., pág. 35.
(1074) V1LA: Op. cit., pág. 37.
530
Fundaci\363n Speiro

DRAMATIS PERSONAE
con ellas, modificar instituciones políticas. Mas hay que tenet
en cuenta que, en los días trágicos que vivía Francia y amenaza­
ban
al· mundo, es comprensible que acentúe el respeto a la auto­
ridad, . en quiebra de tesis tan españolas como la del tiranici­
dio que, de todas formas, no sería aplicable a la monarquía de
Luis XVI.
No puede, pues, extrañarnos, salvo que nos .situemos en la
ucronía
tan grata a Hertero, la afirmación de que «la sacra y
augusta dignidad de los monarcas no la debemos mirar como
hu­
mana, sino como dimanada del Cielo; por consiguiente la debe­
mos respetar
y venerar como que proviene del Alúsimo» ( 1075).
Lo que implica la condena de los sistemas filosóficos que se
opo­
nen a esta doctrina y, especialmente, el de los filósofos (1076).
La dificultad de estas tesis, y se nos excusará aducir los co­
nocidísimos textos de Pablo A romanos, 13 _o A Tito, 3, 1, la I
de Pedro, 2, 13-17, respecto a las autoridades públicas o, por
traslación,
de las privadas, los de Pablo A Tito, 2, 9 y 10, A
Efesios,
6, 5-9, A Colosenses, 3, 22 y la I de Pedro, 2, 18-20,
cuando
se da el caso del mal rey, es el meollo del problema.
Vila
y Camps afirma que «el rey es un Ministro de Dios para
castigar lo malo
y a los que lo cometen, y para que los buenos
no
se corrompan con su mal exemplo y puedan seguir el. cami­
no de la virtud» (1077). Y añade que si los súbditos son bue­
nos, el rey también lo será y, si no lo son, les parecetá malo
porque los castigará, pero setá bueno (1078). Eso
no es, real.
Y, entonces, cae en extremos .verdadetamente absolutistas: «Nin­
guno debe dexar de
haeet lo que Dios manda por el corazón del
Rey, y mucho menos debe investigár si lo que ordena el Sobe­
rano es justo o no. El Rey puede hacet lo que quisiete, su pa­
labra está
llena ces esto?» (1079).
(1075). VILA: Op. cit., pág. 37.
( 1076)
V1LA: Op. cit., pág. 38.
(1077) V1LA: Op. cit., pág. 70.
(1078) V1LA: Op. cit., pág. 71.
(1079) VILA: Op. cit., pág. 72.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
Aun poniéndonos en aquellos días, · es preciso reconocer que
Vila y Camps se
excede notablemente en los deberes de los súb­
ditos hacia el
. rey. Incluso en épocas en las que fa práctica to­
talidad de los súbditos pensaban que el rey ·era un excelente so­
berano. La magnífica ponencia de Martínez Sarrión en el Con­
greso de amigos
de la Ciudad Católica de 1988, que pienso apa­
recerá inmediatamente
en Verbo, nos da clara· muestra de ese
sentimiento a través de la literatura española
y, en especial, en
Lope de Vega.
Entramos
en la cuestión más controvertida del libro de Vila
y Camps. «En algunos casos bien pudiera un buen vasallo adver·
tir humilde y respetuosamente al Soberano algún defecto grave
que
él notare, con el fin de que se corrija de él, y no sea después
el
escándalo ó el oprobio · de sus mismos vasallos. Pero ninguno
lo puede ni debe hacer, sin que además de su alta clase o ge­
rarquía, sea él mismo irreprehensible, virtuoso y santo. Para ello
debe, primero, ganar el corazón del Rey, y toda su amistad y
confianza, y no debe jamás emprender la corrección del Sobe­
rano, sin
pedir antes a Dios se digne asistirle en ella» ( 1080).
Y añade algo después: «Pero en ningún caso tiene el vasallo
derecho
de argüir a su Soberano ni preguntarle la razón por
qué ha hecho
lo que se servido mandar, sea o no bueno. El Rey
no tiene superior en este mundo; y solo le puede argüir aquél
que le ha confiado la potestad y autoridad» ( 1081 ).
Las citas de autoridad que aduce son, sin embargo, de inter­
pretación ambigua. El testimonio de
san Policarpo ( 1082) deja
absutamente claro que solo
se puede obedecer al rey en lo que
no sea contrario a la ley
de Dios. Lo que introduce ya una doble
matización. Primero, que hay materias en las que no hay que
obedecer.
Y, segundo, que el súbdito tiene que juzgar el manda­
to del rey
para ver si está o no de acuerdo con lo que manda
Dios.
(1080) V1LA: Op. cit., págs. 72-73.
(1081) V1LA: Op. cit., pág. 74.
(1082) Vn..: Op. cit., págs. 76-77.
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DRAMATIS PERSONAE
Análogo es el testimonio de san Justino ( 1083 ), de Tertulia­
no (1084), de Atenágoras (1085), de san Ambrosio sobre
Ju­
liano el apóstata ( 1086 ), etc.
Bunos o malos, los reyes son ministros de
Dios ( 1087).
Y,
si Cristo obedeció, ¿no deberán hacer lo mismo los cristia­
nos? (1088). Ante el mal rey, hay que orar a Dios para que, por
su intervención, deje de cerio? (1089). Y la obligación
de obe­
diencia se extiende, bajo pena de pecado, al pago de los tribu­
tos (1090). Hay que amarles (1091) y orar por ellos (1092).
No cabe duda que
el libro de Vila y Camps tuvo que pasar
la censura sin
el menor problema. Pero, pese a todos los excesos
absolutistas de su texto, no hallamos en
él el menor atisbo an·
tirromano. Ciertamente no era ese el objeto de su tesis pero si
adoleciera de resentimientos hacia
el Papa hubieran aparecido.
Pese a no haber encontrado ninguna monografía sobre este
obispo, creemos que, aun con todo lo dicho, no cabe colocarle
en
el número de los prelados regalistas. Antes de llegar a Al­
barradn había sido, breves años, obispo de Menorca (1093). Y
de aquella época
se nos da una brevísima referencia. que dice . no
poco en su honor: «vejado por los gobernadores ingleses,
mag­
nánimo defensor de los derechos d.e la Iglesia» (1094). Podría
ser un hermoso
epitafio.
Joaquin González de Terán, fue el último obispo de Albarra·
cín de este período. Hablaremos de él en el reinado siguiente.
(1083) V1LA: Op. cit., págs. 78-80.
( 1084) V1LA: Op. cit., págs. 80-81.
(1085)
V1LA: Op. cit., págs. 81-82.
(1086)
V1LA: Op. cit., págs. 87-88.
(1087)
V1LA: Op. cit., págs. 104-105.
(1088) V1LA: Op. cit., págs. lOS-109.
(1089) V1LA: Op. cit., págs. 109-111.
"(1090) VILA: Op. cit., págs. li6-126.
(1091) VILA: Op. cit., págs. 127-162.
(1092) V1LA: Op. cit., págs. 163-196.
( 1093)
De 1797 a 1802.
(1094)
MA:Rri, F.: Diccionario ... , UI, .pág. 1.472.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOFIÁ
Almena.
Cinco fueron los obispos de Almt,ría durante estos años, aun­
que uno de ellos no llegó a tomar posesión.
Francisco Xavier Mier y Campillo, obispo desde 1801 hasta
1816, año en que renuncia, fue, en 1814, uno de los diputados
persas.
Astorga.
La diócesis de Astorga tampoco es de las codiciadas pot su
rango o por sus rentas. Tuvo
seis obispos en esta época.
Juan Manuel Merino Lumbreras, obispo desde 1767 hasta
1782, año de su fallecimiento, fue, según Mestte (1095), anti·
jesuita.
Manuel Abad y Lasierra, OSB. Ya nos hemos referido exten­
samente a aquien fue Inquisidor general, obispo de Ibiza desde
1783 hasta 1787 y de Astorga, desde 1787 hasta 1791, fecha en
en la que renuncia, y arzobispo titular de Selimbria. Estuvo al
frente de la Inquisición
de 1793 a 1794. Es otra de las figuras
que, al menos a nuestro saber, carecen todavía de una necesaria
biografía. A. Quintana ( 1096) nos da una brevísima e insuficien­
te noticia en la que queda constancia de su pertenencia a
la orden
de san Benito, de su nacimiento en Estadilla (Huesca, 1729) y de
su fallecimiento en Zaragoza en 1806.
Era hermano mayor del obispo de Barbastro y también
be­
nedictino Agustín .&bad y Lasierra. Al prolongarse su estancia en
la corte, reclamado por Carlos
111, renunció al obispado de As­
torga, lo que es la única nota eclesiásticamente favorable de su
biografía. De su pésimo mandato inquisitorial hemos dado
ya su­
ficientemente referencia en d capítulo rdativo a la Inquisición.
Francisco Gutiérrez Vigil. Pocas son, también, las noticias
(1095) MEsTRE: Religión ... , pág. 622.
(1096) QuINTANA, A.: Diccionario ... , I, pág. l.
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DRAMATIS PERSONAE
que tenemos de este obispo que rigi6 la sede asturicense desde
1791 hasta 1805. Como ya hemos señalado, fue de los obispos
dispensantes en conformidad con el decreto de
Urquijo, por lo
que hubo que subsanar los matrimonios inválidamente contraídos.
Manuel Vicente Jiménez Mart!nez, obispo de Astorga desde
1806 hasta 1816 y posteriormente trasladado a Zaragoza,
:figura­
rá honrosamente en estas páginas en época posterior.
Avila.
En otra de las pequeñas di6cesis españolas, en ocasiones tran­
sitoria, aunque de más permanencia.
En esta época conoci6 nue­
ve obispos, de los
cuales uno no acept6 el nombramiento y otro
falleci6 antes de que llegaran las
bulas pontificias.
Miguel Fernando Merino, obispo de Avila desde 1766 ~ta
1781 se contaba entre los enemigos de los jesuitas (1097). Con­
rado Pérez Picon,
S. j., nos habla de la «voluminosa y virulen­
ta carta pastoral contra los jesuitas, congratulándose de su
ex­
pulsi6n» ( 1098). Forma parte, con el arzobispo electo de Mani­
la,
que lo era el escolapio Basilio Sancho (1766-1787) y con el
agustino descalzo Manuel Pinillos, del Consejo extrordinario que
aplaudi6 la expulsi6n deseada por el rey ( 1099). Merece, por
tanto,
:figurar en el cuadro de honor de los obispos necios, si no
malvados.
Antonio Sentmanat y ·cartellá, cardenal al que ya nos hemos
referido y
no favorablemente, fue obispo de Avila de 1783 a
1784, año en que renuncia.
Frandsco Javier Cabrera, obispo de Orihuela desde 1795 hasta
1797 y
_de Avila desde ese año hasta 1799. Amigo de la conde-
(1097) MEsTRE: Religión ... , pág. 622; RonRÍGUEZ CAsAI>o: Op. cit.,
pág. 189.
(1098)
lsLA, José Francisco de: Anatomla del informe dr Campoma­
nes. Prologo y notas del P. Conrado Pérez Picón, Le6b; 1979, pág. 142,
en nota.
(1099) ISLA: Op. cit., pág. 149.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOFlA
sa de Montijo y de los hermanos Cuesta (1100), puede figurar
entre los obispos jansenizantes por su afán de suprimir festivi­
dades religiosas y su oposici6n a las
supersticiones ( 1101). Indu­
dablemente, todo obispo debe oponerse a las supersticiones,
ya
que son un pecado contta la religi6n. Pero, una vez más, hemos
de insistir en
el valor temporal de las palabras. Y en el valor del
mismo tiempo. Hoy nos puede parecer superstici6n lo que hace
dos siglos no era tenido por tal. Y, ciertamente,
es un rasgo
iansenista en aquella época el hacer programa episcopal la lucha
contra las
supersticiones. No el ir contra determinada supersti­
ci6n que pudiera darse en su di6cesis. Y lo mismo puede decitse
de la supresi6n de fiestas religiosas que, evidentemente,
eran de·
masiadas. Lo que hemos dicho a
este respecto hablando de Sci­
pione Rlcci nos ahorra más comentarios. Tenía fama de caritativo.
Rafael de Múzquiz Aldunate, obispo de Avila desde 1799
hasta 1801, año en que es trasladado a Sántiago, hemos hablado
de
él porque fue uno de los tres prelados que Godoy envi6 a
Roma. Volverá a aparecer en nuestra historia en el reinado de
Fernando
VII y entonces nos detendremos más en su figura.
Manuel Gómez de Salazar, obispo de Avila de 1801 a 1815,
su protagonismo
es también del reinado siguiente.
Badajoz.
Cinco ,obispos tuvo la di6cesis de Badajoz en estos dos reina­
dos.
Cuatro de ellos realmente anodinos aunque uno llevara el
segundo apellido de Godoy, posiblemente la razón de que lle­
gase a ocupar la mitra.
Mateo Moreno Delgado, obispo de Badajoz desde 1802 hasta
1841, larguísimo pontificado,
,será una figura importante en las
épocas siguientes.
(1100) Th.sMl!l!SON: Op. cit., pág. 278.
(1101) DEMERSON: Op. cit., pág. 282.
536
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DRAMATIS PBRSONAB
Barbastro.
Ot.ra diócesis de entrenamiento que . en estos años conoci6
cuatro obispos, de los cuales solo uno merece la
peiia de que nos
ocupemos
de él.
Agustín Iñigo Ahad y Lasierra, OSB. Hermano del obispo de
Astorga, que
Y'ª hemos citado, ocup6 la diócesis de Barbastro. de
1809 a 1813 ( 1102). Obispo más que sospechoso entre los
sim­
patizantes con el jansenismo tuvo problemas con la Inquisici6n,
que no
es poca cosa tratándose de un obispo, de los que le libra
su hermano cuando llega
al cargo de Inquisidor general ( 1103 ).
Su correspondencia con el obispo cismático. Gregoire y sus
simpa~as por la Constitución civil del clero de Francia o, al me­
nos, su benevolencia con la misma, le colcx:an en la extrema iz­
quierda del episcopado español y explican las simpatías de Gre­
goire
y :¡licci hacia él ( 1104 ).
Con estos antecedentes no es de extrañar que se sintiera en­
cantado con el decreto cismático de Urquijo
y que .hubiera que
subsanar los matrimonios contraídos
CO'! las dispensas que se
había arrogado (1105).
Se comprende también que, abolida la Inquisici6n, felicite a
las Cortes de
Cádiz por ello ( 1106). Es otro de los obispos es­
pañoles que está reclamando a gritos una biografía aunque es­
peremos no se le ocurra el empeño a alguno de esos extranjeros
tan abundantes en los últimos tiempos que nos
lo presentarían
como un pionero del segundo Concilio Vaticano, un santo
in­
comprendido o el profeta de la Conferencia Episcopal Euro­
pea (1107) ..
(1102) SAGREDO, F.: Diccionario ... , I, pág. l.
(1103) MENÉNDEZ l.'E1'tYO: Heterodoxos ... , II, pág. 543; BARCALA:
Op. cit., pág. 74; DEMERSON: Op. cit., pág. 275.
(1104) DEMERSON: Op. cit., págs. 274-275; BARCALA: Op. cit., pági-
na 74; MEsTRE: Religi6n ... , pág. 719.
(110,) MARTI: La Iglesia ... , págs. 491-493.
(1106) VILLAPADIERNA: Op. cit., pág. 321.
(1107) No ha tenido suerte con su nombre, Pedro Antonio-P.ERuno,
537
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGONA
Barcelona.
Estuvo regida por seis obispos· durante los reinados de Car­
los III y Carlos IV.
Asensio Sales es un obispo de Fernando VI que Carlos III
se encontró en Barcelona. á su llegada al trono. Ocupó· la sede
desde
1755 hasta 1766. Era favorable a los jesuitas, pues no
en vano había sido catedrático de teología suareciana (1108}.
Fue amigo
de Mayans (1109).
José Climent y Avinent. Quien fuera obispo de Batcclona
desde 17 66 hasta 177 5 es una figura capital entre los obispos
;ansenistas españoles, aunque para la mayoría de los historiado­
res es más mito que se cita que objeto de estudio (1110). Sirvan,
como prueba
de lo que se dice, dos datos. Nacido en 1706 en
Castellón, Vives ( 1111)
le hace nacer, en Barcelona aunque del
contexto parece deducirse otro lugar de nacimiento, ya · que afir.
ne que, tras su renuncia. a la mitra, se retiro a su tierra na­
tal. También se dan errores respecto a su muerte, ocurrida en
1781. Amat, tan vinculado al
obispo nos dice que falleció en
1782 (1112), cosa notable si
se tiene en cuenta que él fue quien
pronunció su oración fúnebre ( 1113
).
en una obra llena de erratas, le llama Augusto 1: Los obispos españoles
ante la amnistla de 1817. EUNSA, Pamplona, 1971, pág. 188. Y SAUG­
Nmux: . Un prélat ... , escribe su nomJ;,re, así como el de su hertnaito, ~
doble b, pág. 188.
(1108)
MEsTRE: Religi6n ... , pág. 618.
(1109) MEsTRE: Despotismo ... , pág. 191.
(1110) No he podido consultar la obra de F. ToRT: El obispo de Bar­
celona Josep Climent i Avinent (1706-1781). Biblioteca Hisr6rica de la Bi­
blioteca Balmes, serie II, vol. XXIX, Barcelona, 1978.
(1111) VIVES, J.: Diccionario ... , I, pág. 440. ·
(1112) AMAT: Op. cit., XII, pág. 85.
(1113) Breve relación de las exequias que por el alma del Ilmo. Sr.
D. ]osepb Climent · celebr6 su amante_ familia ... con liz oraci6n fúnebre que
di¡o
el Sr. Félix Amat, su Maestro de Pages y bibliotecario de Bibl. pub!.
episcopal y un elegio históriro para ilustraci6n de la oraci6n fúnebre. Citado
por SAUGNIEUX: Un prJlat ... , pág. 43. ·
538
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DRAMATIS PERSONAE
De la escuela de Mayans y Mayoral ( 1114) es el pionero de
las reformas eclesiales de la época y, hasta que aparezca Ta vira,
no hay otro que pueda comparársele. Aunque sean exageradas
las expresiones de Saugnieux: «fue la gloria y el principal sostén
de
la Iglesia de España a fines del siglo XVIII» ( 1115), o de Amat:
«en un pontificado que no duró sino nueve años, dexó
un nom­
bre inmortal» ( 1116
).
Podemos atisbar antecedentes ;ansenistas en sus pláticas -de
párroco de san Bartolomé de Valencia (1117): insistencia y ri­
gor en el dolor de contricción ( 1118), profanidad de festividades
religiosas (1119), los ataques
al molinismo, realmente desafora·
dos: (los molinistas) «son no solo peores, sino mucho más difí­
ciles de conocer que los luteranos y demás hereges, por motivo
de que siendo en realidad los más carnales carniceros lobos,
afec­
tan ser en el semblante en palabras acciones, en todo espiritua·
les» (1120), el rigor en la penitencia
... (1121).
Saugnieux
nos dice que ya de obispo estuvo muy ligado . a
los apelantes franceses ( 1122), jansenistas notorios y
recalcitran­
tes, y que «acogió calurosamente al abare Clement, jansenista con­
victo, en su viaje a España en
1768» (1123) y que continuó en
(1114) VIVES: Op. cit., pág. 440; SAUGNIBUX: Un prélat ... , pág.-43.
(1115) SAUGNJEUX: Un prélat ... , pág. 42.
(1116) AMAT: Op. cit., pág. 83.
(1117) CuMENT, Josef: Pláticas dominicales que el Ilmo. Seño_r Don
]ose/
Climent, obispo de Barcelonaz predic6 en la Iglesia parroquial de
san Bartolomi de la Ciudad de Valencia. Utilizo la tercera edición, 3 vols.,
Barcelona, 1819. Oficina de Tecla Plá, viuda.
(1118) CLIMBNT: Op. cit., I, pág. 91.
(1119) CLIMENT: Op. cit., I, pág. 098.
(1120) CuMBNT: Op. cit., II, págs. 209-210. Nos imagioamos que debe
faltar una coma tras semblante y un y entre palabras y acciones, ya que,
en otro
caso; sus parroquianos quedarían in albis tras la plática. Y· es
preciso insistir en los
extremismos a los que llegaba el odio de escuelas
cuando se llega a señalar a los
molinistas, qué er_a entonces un modo de
llamar a los jesuitas, como a los peóres· herejes de iodos Jns tiempos.
(1121) CLIMBNT: Op. cit., I, págs. 50 y sigs.
(1122) SAUGNmux, Un prJlat ... , pág. 43.
(1123)
SAUGNmux: Un prélat ... , pág. 43.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGOfJA
correspondencia con él. Sabemos, asimismo, que era lector asiduo
de
Nouvelles ecclésias#ques (1124). E, incluso,.más que lector,
pues según Clement de Bizon,
quería . «contribuir a la colección
de hechos que relataban las
Nouvelles ecclésiastiques e, incluso, a
los gastos de esta publicación» ( 1125).
Sin embargo, no
todos los datos que aporta Saugnieux con la
intención de llevar el agua a su molino pueden recibirse del mis­
mo modo, pues se corre el riesgo de caer en el ridículo. Que Cli­
ment tenía notables sitnpatías por el jansenismo nos parece evi·
dehte. Pero de ahí no se puede extrapolar a llamar a María Fran•
cisca de Sales Portocarrero, «la muy jansenista condesa de Mon­
tijo» por haber traducido a
Le Tourneux (1126). La condesa té•
nía ,entonces veinte años y, posiblemente, ni idea de lo que era
el jansenismo. Que lo fuera más tarde es cosa bien distinta.
El ;ansenista era Climent. Y, encontrándose con una joven
recién casada, de la más rancia aristocracia, inteligente y dócil a
la ~ón del prelado, éste le recomendó la traducción del jan­
senista
Le Toumeux. Si en vez de haber dado con Climent lo
hubiera hecho con Carvajal y Lancaster, igual hubiera traducido
un devocionario del Sagrado Corazón.
Su vinculación a la Iglesia cismática de Utrech hace que Cle­
men_te XIV pida al monarca español que jueces eclesiásticos ana­
licen la doctrina del obispo ( 1127 ). Lo que ya es grave para un
obispo católico.
La comisión designada, compuesta "por prela-·
dps
regalistas: Rodríguez de Arellano, Sáenz de Buruaga, Tor,
mo. ( 1128) exoneró al obispo de .las graves acusaciones. Pero las
afinidades e, incluso los textos, ahí están. Si evidentemente su
jansenismo no llegó al extremo de Steenoven, Barchman, Van der
, ( 1124) «Órgano cÍandestino de los jansenistas franceses, comenzó a
aparecer el 28 de febrero de 1728 y continuó casi sin interrupción hasta
1803». SAUGNIEUX: Le ;ansénisme ... , pág. 114.
(H25) DEMERSON: Dp .. cit., pág, 263.
(1126) SAUGNIEUX: Un pr§lat ... , pág. 43.
(1127) MEsTRE: Religi6n ... , págs. 624-625; MARTÍ: La Iglesia ... , pá­
gina 108.
(1128) M'ESTRE: Religi6n ... , págs. 621-626.
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DRAMATIS PERSONAE
Croon y demás gerifaltes de la Iglesia de Utrecht que consuma­
ron
el cisma y, ni siquiera al de Scipione Rioci, hay que reco­
nocer que sus simpatías se orientaban hacia esa línea heterodoxa.
En Climent es incontrovertible su antiprobabilismo y su rigo­
rismo
(1129); aunque disposiciones como prohibir al clero la asis­
tencia a los carnavales nos parezcan más que justificadas ( 1130).
Más discutibles nos parece su conflicto con las autoridades al
querer suprimir los excesos
.en las procesiones. Pudo haber pe­
cado de
falta de prudencia al querer erradicar de golpe las adhe­
rencias que
siglos habían acumulado. Y sin negar que muchas
de
esas adherencias poco o nada tenían que ver con la reli­
gión (1131).
También están fuera de dudas su antijesuitismo ( 1132) y su
episcopalismo (1133). Este último no llegó a ser cismático en
el
sentido técnico de la palabra, es cierto. Pero se orientaba en esa
dirección. Creemos, sin embargo, que el sínodo diocesano que
intentó ( 1134
), de haberse celebrado, tendría muy poco que ver
con
el pistoyano. Porque el obispo de Barcelona era mucho más
prudente y mucho menos radical que Ricci. Y,
además, y esto le
honra, no era excesivamente regalista,
ya· que veía .en el poder
regio tanto o
más peligto para su Iglesia diocesana que en el pon­
tificio. Ninguno de los
dos poderes le agradaba y chocó con ambos.
Y, como siempre,
el más peligroso de modo inmediato era el real.
(1129) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 620; CúMENT, Joseph: .Carta del
Ilmo. y Rmo. Señor Don ]oseph Climent, Obispo de la Santa Iglesia de
Barcelona, etc., a los presidentes y -estudiantes de las Conferencias, o Aca·
demias de Tbeologla Moral de esta Ciudad. Madrid, Oficina de Miguel
Escribano, s/a. (La pastoral es de 20 de septiembre de 1768), págs. 5-6,
8-10, 30-33 y 44-45.
(1130) SARRAILH: Op. cit., pág. 641.
(1131) SARRAILH: Op. cit., págs. 653-655.
(1132) MESTRE: Religión ... , págs. 619-620; DEMERSON: Op. cit., pá­
ginas. 255,257; MAaTl: La Iglesia ... , pág. 110; RODRÍGUEZ CASADO: Op. cit.,
pág. 189. .
(1133) MilsTRE: Religi611 ... , pág. 620.
(1134) BARCALA: Op. cit., pág. 27.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGONA
En su choque con Campomanes ( 1135) esté, posiblemente¡ fai
causa de su renuncia a la sede barcelonesa. Se le quiso alejar "'
Málaga y Climent no aceptó el cambio de diócesis y prefirió re­
tirarse de la escena.
De todo lo expuesto nada se deduce que haga de· Climent­
una figura' excepcional. Unas simpatías, unas inclinaciones, al­
gún apoyo siempre prudente y velado y nada más. Levantar un
monumento con estos materiales nos parece tarea sobrehumana,
por mucho celo que pongan los Appolis y Saugoieux de esta nue•­
va cruzada jansenista.
Pedro Diaz Valdés (1798-1807). De su actitud ante el de<
creto de Urquijo y, sobre todo, ante las dispensas romanas he··
mos dejado
ya constancia en páginas anteriores.
Pablo Sicbar (1808-1831), último de los obispos de Barce­
lona de este período, requerirá que nos ocupemos
de él en et
reinado•de Femando VII.
Los otros, Gabino de Valladares, O. Carm. (1775-1794) Y'
Eustaquio de Azara (1794-1797), hetmano de José Nicolás, ef
eterno embajádor de España en Roma, no dejaron mayor-huella.
respecto al tema que nos ocupa.
Burgos.
La archidiócesis burgalesa conoció seis prelados en este pe,­
ríodo, dos de los cuales retendrán nuestta atención mient .. , ,que
Cid y Monroy quedará para el reinado siguiente.
José Javier Rodrlguez de Arel/ano. El autor de la «funestor
pastoral» (1136) Doctrina de los expulsos extinguida (1137), de
(1135) MEsTRE: Religión ... , págs. 625-626.
(1136) MENÉNDEZ I'm.AYO: Heterodoxos ... , II, pág. 521.
(1137) RoDRÍGUBZ DE ARBLLANO, -Joseph Xavier: Pastoral que obeo­
deciendo al. Rey dirigió a su di6cesis el ilustrlsimo Señor D. Joseph Xaoier
Rodriguez de Arellano, Arzobispo de Burgos, del Conseio de S. M., etc;_
Madrid, 1768. Por Joachin !barra. La edición que utilizo pese a llevm: la
portada que se cita está impresa en Madrid, en 1881. Y curiosatnente-
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DRAMATIS PERSONAE
tan radical regalismo como fanatismo antijesuitico, debe la pingüe
mitra de Burgos a un informe a Carlos
III contra el culto al
Sagrado Corazón. Merced a ello fue elevado desde una canonjía
toledana a tan importante sede en 17 64 y
la conservaría durante
diecisiete años hasta 1791.
Los antecedentes eran desde luego bien sospechosos por
Jo
que no es de extrañar que saliera garante de la ortodoxia de
Climent (1138).
La famosa «funesta pastoral» es un auténtico libelo
en el
que no se sabe que sorprende más: el odio a los jesuitas y las
calumnias que lanza sobre ellos o que un obispo pueda rebajarse
a esos extremos de ruindad increíble.
«Muchísimo bien ha
· venido a todo el Reino desde que Su
Majestad tomó posesión de sus dominios. Lo dice
la religión,
lo publica
la piedad, y en todo cuanto · puede hacer venturosa a
una Monarquía, lo· repite el agradecimiento a todas horas. Mas
sin ofensa
de nuestra gratitud a tanto bien, todo debe ceder al
de esta justísima expulsión» (1139). Eso fue lo más grande y
lo mejor del reinado ¡ Vaya obispo!
No sorprenderá
al lector saber que este personaje fue desig­
nado por el rey Carlos
III para formar parte del Consejo extra-'.
ordinario que entendería de los asuntos de la Compañía» ( 1140 ).
Ram6n José de Arce. Nacido en Celaya de Carriedo en
1755, morirá en París en 1844 (1141). Este indignísimo
prelado
de quien ya hemos dicho bastante en capítulos anteriores .. fue
anuncia en su página final el famoso libro de David Strauss (1808-1874)
LA antigua y la nueva fe. Me· imagino que a nuestro obispo le daría un
soponcio si viviera un: siglo más tarde y se viera editado por los enemigós
de la religión y en compañía del filósofo alemán racionalista y antbtó­
lico Strauss. Pero es que objetivamente la pastoral del arzobispo de Burgos
servía a los intereses de l~s enemigos de la Iglesia y por eso le reedi~ban.
Creo que la anécdota es lo suficientemente demoledora para tat;t pésimo
arzobispo y nos excusa insistir más.
(1138) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 621.
(1139)
RonRfGuEz DE ARELLANO: Op. cit., pág. 18.
(1140) FullNTE: Historia ... , III, pág. 391:
(1141) SAGEEOo, F.: Diccionario, .. , I, pág. 79.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOIU
arzobispo de Burgos de 1797 a 1801, arzobispo de Zaragoo:a
desde esa fecha, Patriarca de las Indias Occidentales desde 1806,
Inquisidor general desde 1798. Paniaguado de Godoy, afrance­
sado, la restauración fernandina acaba con una brillantísima
ca­
rrera que, para bien de la Iglesia, mejor hubiera sido no se pro­
dujera nunca.
Cádiz.
Cinco obipos tuvo Cádiz y ninguno ocupó lugar destacado en
la jerarquía de la época.
Tomás del Valle, O. P. (1731-1776). Había sido obispo de
Ceuta desde 1727 hasta 1731. Con lo que fue casi cincuenta
años
obispo de las cuales cuarenta y cinco los dedicó a regir la sede
gaditana. Fue de los escasos prelados que se mostraron contra­
rios a las medidas
comra los jesuitas. Lo que en 1769 era señal
de
no escaso valor (1142).
Calahorra.
Cuatro obispos rigieron la sede calagurritana. Solo nos ocupa­
remos de uno de ellos.
Francisco Mateo Aguiriano G6mez. Ocupo la mitra desde
1790 hasta su muerte en 1813 si bien los últimos años, a causa
de la invasión francesa, los pasara lejos de su diócesis. Ya he­
mos mencionado su resuelto apoyo al decreto cismático y como
fue necesario convalidar los matrimonios que había dispensado.
Años después le veremos militar, en las Cortes de Cádiz,
en el
bando tradicionalista y no en el de los renovadores como
dice
Cuenca Toribio ( 114 3 ). Pero eso es ya de otra época en la que
el nombre del obispo de Calahorra volverá a aparecer en
est.as
páginas.
(1142) RonRiGUEZ CAsADo: Op. cit., pág; 190.
(1143) CUENCA, J. M.: Diccionario ... , I, p,lg. 15.
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DRAMATIS PERSONAE
Canari...,_
La diócesis canaria fue tradicionalmente episcopado de enue­
namiento
y antesala de otra peninsular. De sus últimos veinti­
trés obispos, catorce la abandonaron por sede distinta. Siete
obispos cubren
el período al que nos venimos refiriendo y cua1to
de.
ellos fueron trasladados. De alguno de estos últimos nos ocu­
paremos al tratar de otras diócesis.
Joaquín de Herrera, O. Cist. (1779-1783). Pasaba. por pre­
lado «aperturista» ( 1144) pero su corto pontificado
no dio lu­
gar a que
se acreditase como tal.
Manuel Verdugo y Albiturría (1796-1818) (1145). Este ca­
nario fue el sucesor de Tavira en la diócesis. Sus hechos más
sonados pertenecen a la época siguiente. Felicitación a las Cortes
por
la Constitución ( 1146) y por la abolición de la Inquisi­
ción
( 1147 ). S~gún Villapadierna por ignorancia de lo que esta­
ba ocurriendo (1148). Aun reconociendo
la distancia y las lllalas
comunicaciones con las islas nos parece una ignorancia, si es
que existía, propia de la debilidad mental.
Cartagena.
Cinco obispos rigieron la sede cartaginense en esta época.
Diego de Rojas y Contreras ( 1753-1772) pasa por obispo an­
tijesuítico (1149).
Manuel Rubín de Celis. Había sido obispo de Valladolid de
1768 a 1773 y lo será
de Cartagena desde ese año al de 1784.
(1144) BARCALA: Op. cit., pág. 61.
(1145)
JuuíNEZ, S.: Diccionario ... , IV, págs. 2.735-2.736; SAUGNIEUX:
Un prélat ... , pág. 152, le llama Albitarria.
(1146) VILLAPADll!BNA: Op. cit., pág. 303.
(1147)
MARTÍ: La abolición ... ,·"'f>éis. 264; VILLAPADll!BNA: Op. cit.,
pág. 320.
(1148) VILLAPADIERNA: Op. cit., pág. 334.
(1149)
MJlSTRE: Religión ... , pág. 622.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
De sus años vallisoletanos conocemos un Edicto ( 1150) que nos
pone sobre
la pista de sus inclinaciones. Que se confirmarían·
planamente en su nueva diócesis de Cartagena.
«En 177 4 el obispo
don Manuel Rubín de Celis hace un
arreglo bastante bueno de los estudios de filosofía, pero no tanto
de los de
teología, por su acusada tendencia jansenista. Llega a
sustituir a Cano por el tendencioso Gaspar Juenin, cuyas
Insti­
tuciones de Teolog!a
habían sido puestas en el Indice; pone otros
textos de Berti, Bucio, Andrés de Vauls, Selvaggio, etc., de la
misma escuela y doctrina; instituye dos nuevas cáedras de
de­
recho y hace que el rey reconozca al seminario como universidad.
Los colegiales adquirirán en adelante fama declarada de janse­
nistas» (1151). Es de los obispos ideológicamente
más sospe­
chosos
de toda esta etapa.
' Victoriano López Gonzalo. Obispo de Tortosa (1786-1789)
y de Cartagena (1789-1805). Tras el breve paréntesis de Manuel
Félipe Miralles (1785-1788), que supuso un estancamiento del
avance jansenista,
el nuevo· obispo López Gonzalo se embarea
decididamente en la línea radical por lo que, incluso, le
es lla­
mada
la atención desde Madrid ( 1152 ). Mestre nos dice que,
tras
la Auctorem fidei es delatado a la Inquisición (1153.
José ]iménez (1806-1820). A dos obispos tan inclinados al
jansenismo como Rubín y López Gonzalo, sucedió un éxcelÍorite
pastor en el terreno doctrinal. De él haremos mención en el si­
guiente reinado.
(1150) RUBÍN DE CELIS, Manud: Edicto de Don Manuel RMbin de Ce-­
lis, obispo de Valladolid, sobre la pureza de culto a lm4genes ':J .destierro
de culto supersticioso. Valladolid, 1770.
(1151) MARTÍN HERNÁNDEZ: Op. cit., pág. 546; Ml!sTRE: Religión ... ,
pág. 621.
546
(1152) MARTÍN HERNÁNDEZ: Op. cit., pág. 546.
(1153)
MEsTRE: Religión ... , pág. 741.
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DRAMATIS PERSON,IB
Ceuta.
También fue diócesis de paso hasta que el.con el Concordato
ele 1851 se une a la de Cádiz. De .sus últimos treces obispos,
ocho la .cambian por otra de más lustre. En el período que anali­
.zamos son siete los obispos que la rigieron. Y ni los que en ella
permanecen hasta su muerte ni los que pasan a nuevas diócesis
.han dejado memoria relevante a lo que nos interesa.
Cinca obispos tuvo Ciudad Rodrigo en estos dos reinados
y todos ellos han pasado sin dejar especial · huella en los temas
:a los que nos venimos refiriendo.
'Córdoba,
Seis fueron los obispos que gobernaron la diócesis cordobesa
bajo Ca,!es III y Carlo.s IV .
. Pedro Antonio de la Trevilla (1805-1832) nos. ocupará en
próximos capítulos
por sus actuaciones cuando la invasión fran­
,cesa y el Trienio.
'Corla.
Tres 'fueron los prelados cauriertses de esta etapa, el último
ocle ellos asesinado por los franceses en 1809, pero sin especial
'interés para lo que nos ocupa.
'Cuenca.
Cinco ·prélados tuvo Cuenca bajo los dos reinados. Es esta
una curiosa diócesis en la que, pese a no ser de especial renom­
ibre, suelen permanecer los obispos hasta su muerte. De los úl-
547
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· FJMNCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOlM
timos dieciocho obispos solo tres, Payá, Herrero y Moreno Ma­
zón, la abandonaron.
Isidoro de
Carva;at y Lancaster (1760-1771). Nos hemos re­
ferido extensamente a este obispo y a su desgracia con Carlos III
por la carta que el prelado dirigió al confesor Eleta quejándose
de la situación eclesial. Su caso es paradigmáúco del
estado al
que se quería someter a la Iglesia. A lo ya expuesto nos remi­
timos.
Antonio Palafox y Croy (1800-1802). Si efímero fue el paso
de Palafox por la diócesis de Cuenca su figura úene más im­
portancia que tan breve episcopado podía hacer suponer. Hijo
del segundo matrimonio del marqués de
Atiza con Mariarui 'Car­
lota Josefa de Croy, hija del duque de Habré, era
h~ano del
primer marido de la condesa de Montijo y a la
muert,, de este
en 1790 fue tutor de sus hijos y gran apoyo para la
coqde­
sa (1154).
Según Demerson, simpatiza con el obispo Gregoire (1155),
es contrario a los jesuitas ( 1156
), le molestan las devociones po­
pulares (1157) y, tras la derrota de los jansenistas y el pase de
la Auctorem fidel es importunado por la Inquisición ( 1158). Para
Mestre es
un «caracterizado jansenista» ('1159). Y Murlel nos
dice que· se hallaba «entre los llamados ;ansenistas» (1160).
Gerona. Cuatro fueron los prelados gerundenses de esta etapa.
Manuel Antonio de Palmero
y Rallo (1756-1774). Fue de los
obispos contrarios a
la Compañía de Jesús ( 1161 ).
(1154) DEM.ERSON: Op. cit., pág. 87.'
(1155) DEMERSON: Op. cit., pág. 274.
(1156)
DEMERSON: Op. cit., págs. 280-281 y 299-300.
(115-7) DEMERSON: Op. cit., pág. 283.
(1158)
DEMERSON: Op. cit., pág. 299.
(1159)
MESTEE: Religi6n ... , pág. 741.
(1160)
MURIEL: Op. cit., JI, pág. 150.
(1161)
MEsTEE: Religi6n ... , pág. 622.
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DRAMATIS PERSQl:'IAB
Granada. Esta importante
archidié<;esis tuvo tres pastores efe.ctlvos en
este período,
ya que un cuarto, Sancho, falleció sin llegar a to­
mar posesión.
Antonio ] orge Galv{m. Fue obispo de Zato.ora de 17 6 7 a 177 6
y arzobispo .de Granada de 1776 a 1787. Era de los obispos ad-
versarios de los jesuitas ( 1162 ). ·
Basilio Sancho, Sch. P .. Aunque falleció antes de llegar a to­
mar posesión de la archidiócesis merece ser citado este escola:
pío, no por su conducta granadina, que nada pudo hacer aquí,
sino la que desarrolló como arzobispo de Manila
(1776-178-Z),
antes de tomar posesión de aquella sede, como miembro del Con­
sejo extraordinario que respaldó las medidas antljesuíticas de
Carlos
III (1163). «Le valió la mitra (de Manila) el ser apro­
bante del almacén de regalías del señor Campomanes» ( 1164
)'.
Juan Manuel Moscoso Peralta. Obispo de Córdoba de Tucu­
inán (1771-1778), antes habla sido auxiliar de Arequipa, obispo
de Cuzco ( 1778-1789) y arzobispo de Granadá desde 1789 hasta
1811, según Casares (1165) o hasta 1813, según Santos (1'166),
no es precisamente un modelo eclesial. De los obispos dispensan­
tes con el decreto de Urquijo, hubo que subsanar los matrimo­
nios que
se contrajeron con aquellas dispensas (1167). Tampoto
fue clara su conducta con los franceses y Revuelta nos habla de
sus «ardientes alabanzas de José» (1168).
(1162) Mi!sTRE: Religi6n ... , pág. 622.
(1163)
PiíREZ PicóN: Op. cit., pág. 142.
(1164) EsPAÑOl. ILUSTRADO: Juicio imparcial sobre el. ~xtrañamiento
de los ;esuitas. Citado por FUENTE: 1767 y 1867 ... , .pág. 70.
(1165) CASARES, M.: Diccionario ... , II!, pág. 1.746.
(1166) SANTOS, J. L.: Diccionario ... , II, pág. 1.048.
(1167) MARrí: La_ Iglesia ... , págs. 490-493.
(1168)
REVUELTA: La Iglesia ... , pág. 30; VILLAPADIBRNA: Op. cit.,
pág. 283.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
Guadix.
La antiquísima sede andalt12a conoció cuatro pastores en este
período.
Bocanegra fue un gran prelado (1757-1773) del que
nos ocuparemos al tratar de la archidiócesis compostelana.
Raimtinda Melchor Magi Gómez, O. de M. ( 1798-1803 ).
Fue no solo de los que aprobaron el decreto de Urquijo sino que,
además, concedió
en virtud del mismo inválidas dispensas que
postérloí:mente hubo que subsanar. Ya lo hemos visto.
Bue.sea.
Ci11co obispos gobernaron la diócesis de Huesca en estos
años.
Antonia Sánchez Sardinero (1743-1775). Uno de los ocho
.obispos que en 1769 tuvieron el valor de manifestarse en favor
de los jesuitas (1169). Obispo modelo en una época en que no
abundaron demasiado
(1170).
Ibiza,
La minúscula diócesis de Ibi>:a conoció a su primer obispo
en
1783 y, desde entonces, cuatro pastores la rigieron bajo nues­
tros monarcas. A alguno nos hemos referido ya al hablar de otras
di6cesis. Del último de ellos, Beltrán, nos ocuparemos en el rei­
nado siguiente.
Clamente Uocer (1795-1804). Fue uno de los obispos más
cautos en su respuesta al decreto de Urquijo.
(1169) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 626; RODRÍGUEZ Casado: Op. cit.,
¡:,ág. 190.
(1170) l'uENTE: Historia ... , III, pág. 434.
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DRAMATIS PERSONAE
Jaca.,
Cinco fueron los obispos de aca que cubren este periodo.
José Antonio López Gil, O. Carm. (1785-1802). Es de los
prelados sumisos
al poder cuando el decreto de Urquijo.
Jaén.
Cinco fueron . también los obispos de J aé:!i.
Agustin Rubln de Ceballos. Ocupó la diócesis de 1780 a
1793 y fue Inquisidor general desde 1784 a 1793,
caracterizán­
dose más bien por su blandura ( 1171 ).
Diego Melo de Portugal, O. P. (1795-1816). Lo más señalado
de este obispo, su pastoral exhortando a observar la Constitu­
ci6n,
cae fuera del período que ahora nos ocupa.
León,·
También cinc fueron los obispos leoneses que . cubren esta
etapa y
no tienen interés para lo que venimos estudiando.
Lérida. Tres obispos pastorean
Lérida_ estos aíios.
,.Jerónimo Maria de Torres (1795-1816). Será figura impor­
tante
pero del reinado siguiente.
Lugo.
Cinco obispos se nombraron para Lugo en este tiempo aun­
que uno de ellos no lleg6
a tomar posesi6n de la sede. De dos
de ellos, Armanyá y
Sáenz de Butuaga, nos ocuparemos al tra­
tar
de T attagona y Zaragoza.
(1171) BARCALA: Op. cit., págs. 64-65, 67 y 71.
551
Fundaci\363n Speiro

FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOlM
Felipe Peláez Caunedo (1786-1811). No debía simpatizar mu·
cho con
J avellanos teniendo en cuenta la desabrida respuesta de
éste a
la negativa del obispo a socorrer a su Instituto ( 1172).
No andaba desencaminado el obispo desentendiéndose de la obra
de un personaje que por aquellas épocas tenía muy especial con­
cepto del episcopado. Se refería al arzobispo de Toledo como·«el
tonto del cardenal
Loren2ana» ( 1173) y al arzobispo de Santia­
go, Malvar,
como «fraile ignorante y brutal» (1174 ). Adelantan·
do acontecimientos podemos señalar también que la Regencia
tendrá que intimarle para que en una hora publique el decreto
sobre
la abolici6n de la Inquisici6n, so pena de expatriaci6n y
ocupaci6n de temporalidades ( 1175). Los obispos comeru:aban a
notar lo que eran
las libertades del liberalismo.
Málaga.
Cuatro obispos conoci6 la di6cesis malagueña. A Molina La,
rios ya nos hemos referido en Albarracín y los restantes tienen
poca relevancia.
Mallorca.
A cinco obispos nos encontramos en Mallorca.
Bernardo Nadal y Crespi (1794-1818). Aparecerá como obis­
po liberal en el reinado siguiente. Quede aquí constancia de su
necia respuesta, ya reseñada, al decreto cismático.
(1172) JoVELLANOS: Obras, II, págs. 341-342.
(1173) JOVEU.ANo's: Obras, nr, 316 y no como dice SARRAILH:
Op. cit., pág. 90, en II, pág. 149',
{Íl74) JovEIÚNos: Obras, III, pág. 327 y ru, como dice SARRA1L!'I:
Op. cit., pág. 90, en II, pág. 198.
(1175)
VILLANUEVA, Joaquln Lorenzo: Mi viaie a las Cortes. BAE,
Madrid, 1957, pág. 424.
552
Fundaci\363n Speiro

DRAMATIS PERSONAE
Menorca,
Dos fueron los obispos que rigieron la isla en este período.
De Vila y Camps nos hemos ocupado
en Albarracfn y de Jua­
no (1802-1814) tal
vez en el reinado siguiente.
Mondoñedo.
Cuatro pastores tuvo la diócesis gallega en estos años.
Andrés Aguiar y Caamaño (1797-1815). Será un obispo tra­
dicional frente a la política
de las Cortes de Cádiz.
Orense.
Cuatro obispos gobernaron esta diócesis.
Pedro Quevedo y Quintano (1776-1818). Es la gran figura
eclesial de España en el ocaso del Antiguo Régimen, pero al ser
mucho más importantes sus
actuaciones en el siguiente reinado,
será entonces cuando nos ocupemos de
· éL
Orihuela.
Cinco fueron los obispos que ocuparon la sede oriolense. De
alguno ya nos hemos ocupado y de Cebrián lo haremos · en ,;!
reinado siguiente.
José Tormo (1767-1790). Aunque pasaba por prelado rega­
lista se opuso al Juicio imparcial de Campomanes por los exce­
sos del mismo (1176). Sali6 del círculo del obispo valenciano
Mayoral, del que fue obispo auxiliar. Form6 parte del Consejo
extraordinario para dictaminar sobre los bienes- de los jesuitas
(1176) EGmo: El regalismo ... , pág. 421.
553
Fundaci\363n Speiro

FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOJS/A
expulsados. En 1769 interviene en el examen de las doctrinas
de
su amigo el obispo de Barcelona, Climent, cuya ortodoxia de­
fendió. Protegió a Joaquín Lorenzo Villanueva al que concede
una cátedra de teología en su seminario
(1177 ). Son, por tanto,
evidentes
sus inclinaciones.
Osma.
Nueve obispos conoció Osma.
Joaquin de Eleta y de la Piedra (1786-1788). Antes ar.mbis­
po in partibus de Tehas y, sobre todo, confesor real. Figura cla­
ve de la época por cuanto la regía conciencia le estaba sometida
y era el
rey hombre piadoso e, incluso, escrupuloso. Pero como
el rey no blasfemaba ni robaba, cumplía con puntualidad sus
prácticas religiosas y no era lujurioso pese a una prolongada viu­
dedad, el fraile gilito, «a quien las memorias del riempo llaman
santo simple» (1178) y Muriel tenia por «hombre de pocas le­
tras» (1179), debía pensar que dirigía espiritualmente a un santo
cuyas priocipales preocupaciones de gobierno eran conseguir
la
beatificación. del hermano Sebastiiin o del obispo antijesuítico
Juan de Palafox (1180).
La Fuente coincide con la opinión general: «no tenia el ta­
lento necesario para dominar aquella situación, y no pocas veces
sirvió de instrumento a los planes de los que entonces se llama­
ban
fil6sofos, los cuales, a su ve2, han puesto harto en ridículo
la credulidad del buen fraile Gilito que dirigía la conciencia de
Carlos III» (1181). Coxe, a su ve2, le llama «fraile ignorante y
fanático» ( 1182).
(1177) MESTRE: Religi6n ... , pág. 620; FuENTE: Historia .. , III, pá-
gina 391.
(1178)
MBNÉNDEZ PEuvo: Heterodoxos ... , Ii, pág. 496.
(1179)
MURnn.: Op. cit., pág. 726 (Gobierno de Carlos III).
(1180) MEN~EZ PELAYO: Heterodoxos ... , II, pág. 494.
(1181)
FUENTS: Historia ... , III, pág. 377.
(1182) CoXE, William: España baio el reinado de la Casa de Borb6n,
IV, pág. 449. Citado por FUENTE: Historia ... , III, pág. 379.
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DRAMATIS PERSONAE
Nosotros sostenemos con Menéndez Pelayo ( 1183) que «gran·
des fueron los pecados de Carlos
III, aunque él creyera otra
cosa». Y su confesor
también. En ello reside la gran culpa del
P. Eleta, aunque fuera «de costumbres ejemplares» (1184).
En
alguna ocasión logró detener alguna medida de desaforado re­
galismo, lo hemos visto al hablar del exequatur, o acusa a Ola­
vide al rey (1185), pero el balance final es espantoso para el
confesor. Aunque creemos que mucho
más por cortedad de en­
tendimiento -bien deberían entenderse confesor y confesado--,
que por desamor a la Iglesia.
De
su pésima conducta con el obispo de Cuenca ya está todo
dicho.
Su antijesuitismo era también manifiesto y ello hacía que
no encontrara nada reprobable en la expulsión y posterior extin­
ción de la
Compañía. Y luego tronaban contra el laxismo que
atribuían a los
de Loyola. Era también, es natural, contrario a
la devoción al Sagrado Corazón de Jesús ( 1186 ). A estos i~­
satos, pues no cabe incluir a Eleta en .la categoría de los mal'ITa·
dos, les pareda mucho más eclesial, y no sabemos si más con,
forme a la antigua disciplina 11Ísigótica, la devoción al hermano
Sebastián.
Oviedo.
Cuatro obispos rigieron la diócesis de Oviedo en esta época
ya que un quinto, nombrado, no llegó a ser consagrado.
Juan de Uano Ponte (1791-1805). «Aborrece la Ilustración»
que Jovellanos
va a difundir y se muestra indifetente ante su
Instituto (1187). Luego, debería ser un obispo tradicional.
Gregario Hermida y Camba (1806-1814) (1188). Sobresalió
en su oposición a los Hberales pero ya en el siguiente reinado.
(1183) MENÉNDEZ l'ELAYO: Heterodoxos ... , II, pág. 494.
(1184) MUKIEL: Op. cit., II, pág. 277 (Gobierno de Carlos III). ·
(1185) FtmNrE:. Historia ... , III, pág. 379.
(1186)
MEsTRE: Religi6n ... , pág. 661.
(1187) Jov>:LLANOS: Obras, III, pág. 426.
(1188) Al que Perlado, en uno más de sus infinitos errores; llama
C.RUBA: Op. cit., pág. 390.
555
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGOI'
Palencia.
Seis fueron los obispos que gobernaron la diócesis en el pe­
ríodo que nos ocupa y casi todos tuvieron escaso interés respecto
a
lo que venimos tratando.
José Cayetano Loaces y Somoza (1765-1769). En 1767 era
partidario de la expulsión de los jesuitas (1189).
Pamplona.
También seis obispos gobernaron en estos años la sede de
Pamplona.
Juan Lorenzo de Irigoyen y Dutari (1768-1778) (1190). Fue
un buen prelado que, además,
se distinguió por ser uno de los
ocho obispos que en 17 69 se declararon en favor de los jesui­
tas (1191).
Veremundo Arias Teixeiro, OSB (1804-1814). Es una de las
:figuras · señeras del episcopado español pero su papel, tanto como
obispo de Pamplona como
más tarde de arzobispo de Valencia,
adquirirá especial notoriedad en el siguiente reinado.
Plasencia.
Cuatro obispos tuvo esta diócesis en los reinados de Car­
los
III y de Carlos IV. Por esta séde pasó fugazmente Loren­
zana antes de ser nombrado arzobispo de Méjico en 17 66.
José González Laso Santos de San Pedro (1766-1803). Fue
de los obispos que acogieron obsequiosamente el decreto de Ur­
quijo.
(1189) EGrnos La expulsión ... , pág. 773.
(1190)
GoÑI, J.: Diccionario ... , II, pág. 1.207.
(1191) MEsTRE: Religión ... , pág. 626; RoDlÚGUEZ CASADO: Op, cit.,
pág. 190.
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DRAMATIS PERSONAE
Lorem;o Igual de Soria. Obispo de Pamplona (1795-1803) y
de Plasencia
.(1803-1814) será de los obispos antiliberales cuan­
do
lao Cortes de Cádiz.
Salamanca.
Seis obispos conoció Salsmanca en esta época.
Felipe Bertrán (1192). Obispo de Salamanca desde 1763 has­
ta 1783 y, com<;> hemos visto Inquisidor general, es una de las
figuras . más notables. del episcopado iansenista. «Educado en la
escolástica y buen tomista; Bertrán fue abriéndose ¡,,;:cia nuevas
corrientes de pensamiento influido por el smbiente. intelectuar
valenciano» (
119 3 ). Erá canónigo lectora! de la catedral de· Va­
lencia.
Amigo de Roda y Pérez Bayer (1194
), tuvieron los tres de­
cisivo papel en la reforma de. los Colegios Mayores (1195). Con­
ttarió a los jesuitas (1196), bajo su episcopado florece el janse­
nismo en Salamanca, distinguiéndose en el fevor proselitistá el
P. Bernardo de Zamora, carmelita calzado que gozaba del favor
del prelado ( 1197) y que captó para
la causa nada menos que a
Tawa y también a Meléndez Valdés (H98).
Asimismo gozó de la protección de Bettrán, Joaquín Loren:
zo Villanueva, que, teniendo dificultades en Orihuela, fue reci­
bido poi el prelado salmantino que le ordenó de sacerdote y le
dio plaza en el Santo Oficio ( 1199).
(1192) AMAT: Op. cit., XII, págs. 86-78; MAR'l'ÍN, E.: Diccionario ... ,
I, pág. 244.
(1193) MEsl'RE: Religión ... , pág. 619.
(1194) MEsTRE: Religión ... , pág. 619.
· (1195)
MEsTRE: Religión ... , pág. 619; SAUGNIEUX: Un prélat ... , pá-
ginas 35-37.
· (H%) GóMBZ DE LA SERNA: Op. cit., I, págs. 45 y 74; SAUGNIEUX:
Un prélat ... , pág. 35; EGmo: La expulsión ... , pág. 773.
(1197) MEsTRE: Religión ... , pág. 619; SAUGNIEUX: Un prélaL., pá­
gina 30.
(1198) MEsTRE: Religión, ... pág. 619.
(1199)
MEsrRE: Religión ... , pág. 619,
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Fundaci\363n Speiro

FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGONA
Pese a su regalismo (1200), se mostr6 también conttario al
Juicio imparcial de Campo manes, que por lo desmedido de sus
pretensiones y afirmaciones, repelía incluso a estos prelados tan
propicios a dar al César lo que era de Dios (1201). Su interven­
ci6n en
el proceso de Olavide (1202) le parece a Mestre forza­
da por las circunstancias (1203). El nuevo Indice que preparaba
como Inquisidor general
y que no vio la luz, estaba inspirado
en criterios liberales ( 1204
).
Anton.io Tavira Almazán. Obispo de Canarias (1791-1796),
de Osma (1796-1798) y de Salamanca (1798-1807) es el obispo
;ansenista por antonomasia ( 1205). No se trata aquí, evidente­
mente,
de escribir la biografía de Tavira, cosa fácil tras la publi­
caci6n
del hbro de Saugnieux ( 1206), Ese libro, pese a su decla-
(1200) GóMEZ DE LA SERNA: Op. cit., I, pág. 77.
(1201) EGmo: El regalismo ... , pág. 240.
(1202) I'uENTE: Historia ... , JII, pág"' 379.
(1203) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 619. Hay que salvar .como sea a
estos obispos cµando se les sÓrprende en una actuaci6n ¡que desdi~ de
su fama.
(1204) SAUGNmUX: Le iansénisme: .. , pág.· 129.
(1205) SAUGNIBux: Un prélat ... , passim; MARcos, F.: IJiccionari"···,
IV, págs. 2.536-2.538. El artfculo de MARcos, dentro de la brevedad pro­
pia de un· Diccionario es ap~e-aunque no compartamos algunas de
sus conclusiones.
( 1206) El ejemplar de Saugniéux de la biblioteca de mi amigo Mario
Soria lléva una· curiosa -dedicatOria del alltor: «Póur M. Défoutnéaux, dont
je ne sais qu'admirer le plus de sa science et de sa gentillesse~ · én te~
moignage d'estime et d'amítié». ¿Cómo llegó al librero de lance:, cl.ónde
la adquirió mi amigo, ese ejemplar? · Es tal vez un misterio que 'nunca
aclarará la historia. ¿Se trata de una falsificación como aquellas de los
cronicones que tanto gustaban de desacreditar los contemporánecis ilus­
trados de Tavira? Como desconcm:o la caligrafía de Saugniemr· nada puedo
decir
al · respecto. La que tengo ante mi vista es un letra diminuta y fa
firma un J. Saug atravesado por un trazo horizontal. De todas · maneras­
me parece demasiada malignidad en el propietario del libro que lo 11ttOjo
al lance dedicarse a falsificar. dedicatorias dirigidas a otros historiadores~
¿Fue objeto de robó en la· bibliot'eca 'de Défouineaux o un préstamo no
devuelto y además vendido? ¿Valoraba tan poco un historiador la obra
del otro, por su entidad, por celos, por envidia ... , que se deshizo del
hbro a cambio de unas escasas pesetas-o sin · más lo arrojó a: la basura·
558
Fundaci\363n Speiro

DRAMATIS PERSONAE
rada parcialidad, es importante para conocer a este obispo y muy
superior a su ·más reciente Le ;ansénisme ... , que es un prodigio
de confusi6n y contradicciones. Pero tras una lectura desapasio­
nada Tavira queda muy por debajo del puesto al que
Saugnieux
quiere elevarle.
Quien, según Menéndez Pelayo, «era tenido por corifeo del
partido jansenista en
España» (1207) o, en opini6n de Vicente
de la Fuente (1208), dej6, con el también obispo Amat, «una
memoria
poco agradable a los cat6licos por su desafecci6n a la
Santa Sede», merece, a algún otro autor, concepto algo distin­
to: «piedad, saber, sensatez, buen
· nombre; en suma, cuantas
prendas eran
de desear, adornaban a este var6n apost6lico» (1209).
Sin embargo, de estas
maravillas, el mismo Muriel recono­
ce que sus enemigos le tenían por «sospechoso en sus creen­
cias» (1210); «era tenido por ;ansenista, nombre. que daba en­
tonces
la ignorancia o la mala fe a todos los que no soste­
nían su causa. Juzgábasele también poco adicto a la Silla de
Roma» (1211); «a boca llena llamaban jansenista a Tavi­
ra» (1212). E incluso iban sus enemigos a oír sus sermones para
luego combatirle o denunciarle
(1213 ).
Cuando era un muchacho que a primera vista solo destacaba
por «la pequeñez de
su estatura» ( 1214 ), va a estudiar al semi­
nario de san Fclgencio, de Murcia, que después se hará famoso
por su orientaci6n jansenista pero que en los años en que
.vivió
donde lo recogió quien luego habría de venderlo? Discúlpeme el lector
la broma pero habrá de reconocenn~ que d hecho de la dedicotoria com­
prada con el ltbro es divertido.
(1207) MENliNDBZ PBLAYO: Heterodoxos ... , II, pág. 539.
(1208)
FlmNTE: Historia ... , III, pág. 452.
(1209) MURIEL: Op. cit., Il, pág. 55.
(1210) MUlUEL: Op. dt., II, págs. 56-57.
(1211) MURIEL: Op. cit., II, pág. 62.
(1212)
MuRIEL: Op. cit., II, pág. 64.
(1213)
MURIEL: Op. cit., Il, págs. 62-64.
(1214)
MURIEL: Op. cit., Il, pág. 57.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIG01'1A
allí el joven Tavira (1752-1760).(1215), no tenía ni merecía tal
fama. Este jiennense, nacido en Iznatoraf en 1737, fue ciertamen­
te controvertido. Pero las censuras o
resistencias no eran obra
de la ignorancia o
la mala fe. Estaban más que justificadas.
La etapa clave en la formación del Tavira jansenista
fue su
paso por Salamanca, a donde llega en 1763 (1216) para licen­
ciarse y doctorarse en teología ( 1217).
Allí se encuentra con «el
medio jansenista» (1218) y ello le marca ya para toda la vida.
Nueve años permaneció Tavira en
.Salamanca. Luego estaría
otros nueve como obispo
.. Su llegada coincide con la del obispo
Bertrán.
La amistad con el carmelita Bernardo de Zamora, al
que
ya hemos citado como celoso propagandista del jansenismo,
sirve para que la causa ganara a uno de
sus principales repre­
sentantes.
De entonces data ya su antiescolasticismo (1219). Y sus amis­
tades: Bertrán, Pérez Bayer, Roda, «de quien Tavira se convir­
tió pronto en confidente y
amigo» ( 1220), el general de los agus­
tinos, Vázquez, Climent .. - (1221).
Por motivos que nó están claros, Tavíra abandona Salamanca
por
la Corte, donde obtiene plaza de capellán de honor del
rey» (1222). Durante estos años, fue especialísima preocupa­
ción del
Gobierno de España la guerra a muert~ contra la Com­
páñfa de Jesús. No tenemos ·datos de especial intetvención de
Tavira en el asunto. :Pero no nos parece arriesgado el creer de
Muriel: «No consta que tomase parte públicamente
ni en la su­
presión del instituto de los jesuitas, ni en la abolición de los
(1215) MARCOS: Op. cit., pág. 2.537; MURIEL: Op. cit., II, pág. 56;
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 20.
(1216) SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 24.
(1217)
SAUGNIEUX: Un prélat .... , págs. 25-26.
(1218)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. 27 y sigs.
(1219) SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 31; MURLEL: Op. cit., II, pá-
gina 58.
(1220)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 34; MURIEL: Op. cit., II, pá­
gina 58.
(1221) SAuGNIEux: Un prélat ... , págs. 34 y sigs.
560
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DRAMATIS PERSONAE
Colegios Mayores;. pero habiendo puesto empeño particular en
ambas empresas el ministro Roda, con quien Tavira tenía es­
trecha amistad, es de creer que cooperaría ptivadamente al logro
de las intenciones de su Mecenas» (
1223 ). Su amistad con el
agustino V ázquez, encarnizado enemigo de
la Compañía, refuer­
za esta suposición.
De su etapa madrileña es la amistad de Ta vira con J ove­
llanos, que tendrá más trascendencia que una simple relación de
afecto (1224
).
En 1791 es nombrado obispo ,de Canarias (1225), al parecer
venciendo su resistencia
. que ya había renunciado

a otras pro­
puestas episcopales (1226). Allí ya
se manifiesta Tavira como
obispo
jansenista, Recoíamos el testimonio de Saugnieux, que
siempre le es favorable: «Desde el seminario, las ''Luces" se ex·
tenderán a Canarias, no solamente entre el clero, gracias al apo­
yo del nuevo obispo, sino también entre todos los amantes de
"novedades" (1227). Encantado de encontrar un campo cultu­
ral
tan favorable a la difusión de sus ideas. Ta vira favorecerá
inmediatamente
el ardiente hogar jansenista de la capital (1228).
Así, escogió como rector a don Antonio María de Lugo, janse­
nista notorio, amigo de la condesa de Montijo, muy
ligado· al
grupo de canónigos de san Isidro, de Madrid. Nombró también
nuevos profesores, conocidos por sus ideas avanz-adas, como Gre­
ciliano Alfonso» (1229).
Pero
si debemos rebajar los entusiasmos de Saugnieux, tam-
(1222) SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. 47 y sigs.
(1223) MURIEL: Op. cit., II, pág. 58.
(1224)
SAUGNIEtJx: Un prélat ... , págs. 74-77 y 97-99.
(1225)
SAUGNIEUX: Un prélat..., pág. 106; BARCALA: Op. cit., páginas
60-64.
(1226) SAUGNIEUX; Un prélat ... , págs. 101 y 102.
(1227)
En español en el texto.
(1228) Esto es un sueño de Saugnieux. Pensar que en Las Palmas de
fines del siglo XVIII había un «ardiente hogar jansenista» es tan inspste~
oible como descalificante. A lo más, algún clérigo inquieto que sintonizó
enseguida con el obispo y le siguió la corriente.
(1229) SAUGNmux: Un prélat ... , pág. 105.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
bién puede resultar exagerada la siguiente «crónica de la épo·
ca» ( 1230
):
. «El obispo Tavira había Uegado de la Península cargado del
jansenismo más exagerado, y desde su entrada en la diócesis
proclamó las doctrinas de Pistoya arrojando del Seminario los
antiguos libros de textos teológicos y
filosóficos sustituyéndolos
por los cursos del arzobispo de París, Montase!». Una
vez más
el lugdunense aparece en nuestra historia.
Pero lo cierto es que parte del clero se alarmó
del nuevo
obispo,
se le enfrenta y hasta lo denuncia a la Inquisición así
como a sus juntas morales, conferencias eclesiásticas y a sus sa­
cerdotes más fieles (1231).
Tema
más complejo es el del pistoyanismo de Tavira ( 1232).
Evidentemente no alcanzó los extremos de Ricci. Pero el obispo
lefa a Tamburini y su entorno, también (1233). Y era contrario
al culto al
Sagrado Corazón ( 1234 ). Saugnieux juzga las pasto­
rales de Tavira muy próximas a las de Ricci (1235) y que se
inspiró en. él para sus conferencias eclesiásticas ( 1236 ). Asimis·
mo, ve igual línea de pensamiento en
sus denuncias de la supers­
tición, antipatía a las cofradías, recelo ante las imágenes .. ·. ( 1237).
Oyendo a Ricci, «se creería oír
a Tavira. No es exagerado de­
cir que Ricci fue, en muchos puntos, el maestro del obispo de
Canarias» (1238).
Nosotros no nos atreveriamos a decir
tanto. Pero, afirmado
esto, ¿cómo se puede extrañar Saugnieux que
Menéndez Pela·
yo llame a Tavira corifeo del jansenismo? Es la permanente con­
tradicción del historiador francés. Como de otros muchos. Y

a
(1230) Que SAUGNIEUX toma de Alfonso ARMAS AYALA: Un prélat ... ,
pág. 105.
(1231)
SAUGNIEux: Un prélat ... , pág. 105.
(1232)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. 114 y sigs.
(1233)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 114.
(1234)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 114.
(1235)
SAUGNIEux: Un prélat ... , pág. 115.
(1236)
SAUGNIEUX: Un prt!at ... , pág. 115.
(1237)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 115.
(1238)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 115,
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Fundaci\363n Speiro

DRAMATIS PERSONAE
lo hemos señalado. Terminan dando la más completa razón al de­
nostado. maestro santanderino.
Estas páginas de Saugnieux ( 1239
), si hien nos muestran
claramente su
.corazón, son especialmente penosas para la histo­
ria. El culto a Ricci y a Pistoya, el lamento de que Tavira no
hubiera encontrado su Leopoldo,
el pen§ar que Jovellanos hu­
biera podido serlo de no haber caído en desgracia
... , es pura­
mente ahistórico y acrítico. Los gustos personales de Saugnieux
no tienen valor
ninguno. A todos, menos a él, les traen sin cui­
dado.
En 1796 es trasladado Tavira. a la sede castellana de Os­
ma (1240). No está clara tan poca promoción a .quien contaba
con tantos
apoyos importantes. ¿Se pensó en él para Inquisidor
general como dice Jovellanos? (1241).
Si fue así, ¡hasta qué ex­
tremos había llegado el Santo
Oficio!
De sus breves días sorianos hay que hacer' mención a su In­
forme
sobre la Inquisición (1242), «texto capital» en opinión de
Saugnieux (1243), que es una requisitoria contra el Tribunal.
Pon fin tenemos a Tavira en Salamanca ( 1244
). Su amigo
Jovellanos, ministro entonces
de Gracia y Justicia, · quiere allí
al «Bossuet español» (1245),para reformar la Universidad (1246).
Antes le habían llamado Fenel6n. Y también le compararon, lo
hemos visto, «con los Cris6stomos, Agustinos, Gregorios y To­
mases de
Villanueva». ¡A qué extremos llega la amistad! ·
Lo de Fenelón es especialmente simpático y tiene todos los
visos de esa
hagiografía barata que, por otra parte, tanto horro­
riza a estas gentes salvo cuando se aplica a ellos. Estaban en
.;(1239) SAuGNIEux: Un prélat ... , págs. 115 y sigs.
·(1249)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. 151-173.
(1241)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. '151-152.
(1242)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. 162-171; el texto íntegro en:
SAUGNIEUX: La Ilustración cristiana española. Escritos de Antonio· Tavira
(1737-1807). Salamanca, 1986, págs. 211-223. El título se las trae. ¿Ilustra­
ción cristiana? ¿La tuvimos mahometana, judía o atea?
(1243) SAUGNIEUX: Un prélat..., pág. 162.
(1244)
SAUGNIEUX: Un prélat..i, págs. 175-291.
(1245)
¡Ya es elevar al obispo español y rebajar al francés!
(1246) SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 176.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIG01'1A
Canarias unos soldados franceses prisioneros. Soldados de la Re­
pública
regicida y cismática. Todo hace suponer que hacía años
que
no pisaban una iglesia y, ciertamente, ninguno tendría la me­
nor idea de quién había sido Francisco de Salignac de la Motte
Fenelon, arzobispo de Cambrai, muerto en 1715.
Hacía casi cien
años. Pues bien, nuestro oelosísimo obispo reune
,a todos los
prisioneros
en la iglesia para hablarles de Dios y de la salvación
de sus almas. Para qne le entendieran,
se dirigió a ellos en fran­
cés. Y todos quedaron
tan admirados que prorrumpieron en ex­
clamaciones: ¡Fenelon! ¡Fenelon! Ya lo puede contar Bernardo
Dorado, Saugnieux o· el que sea que no se lo puede creer, nadie.
Gregoire hace
el elogio de Tavira (1247) y Saugnieux. cree
que estaban en correspondencia (1248 ). Anima la traducción de
alguna obra jansenista (1249).
Es el paladín eclesiástico del de­
creto cismático de Urquijo ( 1250)
y hubo que subsanar los ma­
trimonios contraídos con sus dispensas inválidas. Pero las horas
del jansenismo ya estaban contadas. Y Tavira declinaba ·en la
desconfianza
y la sospecha. ¿Se le intentó un proceso? (1251).
Lo cierto es que el «Bossuet» demostró al final su verdadera es­
'tatura, que era mínima, como ,la física. Absolutamente desaper­
cibido pasó
en su diócesis sus .últimos días con la frustración de
ver mu·ertos· todos sus sueños.
Gerardo Vázquez de Parga, O. Cist. (1807-1821). Otro de
los diputados
persas del. que hablaremos en . el próximo reinado.
Santander. Tres obispos
ngieron la diócesis· de Santander con los lar·
guísimos episcopados de Lasa ( veintiún años)
y Menéndez de
Luarca ( treinta y cinco años).
(1247) SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 189.
(1248)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 189.
(1249)
SAUGNIEUX: Un prélat ... , pág. 143.
(1250) SAUGNIEUX: Un prélat ... , págs. 197 y sigs. Independientemen-
te de lo ya dicho en estas páginas.
(1251) SAUGNIEUX Un prélat ... , págs. 235 y sigs.
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DRAMATIS PERSONAE
Rafael Tomás MenénJez de L¡¡arca (1784-1819), Es una de
las grandes figuras episcopales que acometieron decididamente .al
liberalismo naciente. Por ,ello habremos de ocuparnos de él en el
p,róximo reinado. Hemos .dejado ya constancia de su oposición, al
decreto de Urquijo.
Santiago.
La archidiócesis del apóstol estuvo gobernada por cinco ar­
zobispos durante este período.
Francisco Ale¡andro Bocanegra y Xibaja. Fue obispo de Gua­
dix desde 1757 hasta 1773 y arzobispo de Santiago desde este
último año hasta 1782. Es uno de los ocho obispos que
·en 1769
se declararon en favor de la Comp,añía de Jesús ( 1252). Sus
pastoi,ales se ocup,an frecuentemente del p,eligro de los filóso­
fos (1253 ), Io que es una notable anticipación respecto de su
tiempo e indican unos conocimientos y· unas preocupaciones· que
no eran comunes en sus restantes· compañeros en el episcopado;
Hay que notar, además, que falleció en 1782, cuando la mayoría
de
sus contemporáneos no pensaban en la revolución. Se distin­
guió, asimismo, por la reforma moral
y del p,úlpito, tan necesi·
tado este último de ella ( 1254 ).
Felipe Antonio Fernández Vallejo. Obispo de Salamanca
(1794-1797)
y arzobispo de Santiago (1797-1800) era persona
poco
partidaria de las nuevas ideas, lo que puede explicar su
t.raslado a S~ntiago para dejar aquella diócesis y, sobre todo,,.su
Universidad, a cargo· del sospechosísimo Tavira. De sus días. sal;
mantinos merece ser destacada su oposición al catedrático Ramón
de Salas, que fue preso y procesado por la Inquisición (1255).
(1252) MEsTRE: Religión ... , pág. 626; RODRÍGUEZ CASADO: Op .. cit.,
págc 190.
(253) MESTRE: Religión ... , pág. 627; SARRAILH: Op. cit., pág. 616 ..
(1254) BERAULT: Op. cit., VIII, 1140.
(1255) MENÉNDEZ PELAYO: Heterodoxos ... , II, pág. 607;· S.ARRAlLH:
Op. c_it., págs. 89-90; MESTRE: Religión ... , .pág . .724; BARCALA: Op. ·cit.-,
pág. 101; ÜLAECHEA: El cardenal ... , pág. 109.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIGORA
Su conducta ante al decreto de Urquijo echa algún borr6n sobre
su persona.
Rafael Múzquiz y AJdunate. Obispo de Avila (1799-1801) y
arzobispo de Santiago (1801-1821). De los años que ahora
tra­
tantos
es su participación en el viaje a Roma de los tres obispos
(Lorenzana, Despuig y Múzquiz),
ya tratado en estas páginas así
como
sus actuaciones contra los sacerdotes jansenistas de su di6-
cesis de Avila, hermanos Cuesta ( 1256
). Intervenciones posterio­
res, en línea antiliberal aparecerán al tratar el reinado de Fer­
nando
VII.
Segorbe.
Súbditos en lo temporal de Carlos III y de Carlos IV y pas­
tores de
la diócesis de Segorbe fueron . cuatro obispos.
Lorenzo G6mez de Haedo ( 1783-1808) .. De los obispos más
sumisos ante el decreto cismático.
Segovia.
Cinco obispos gobernaron ·1a diócesis de Segovia ya que un
sexto murió
antes de ser consagrado.
José Antonio Sáenz de Santamaria (1797-1813). Obispo pa­
triota y tradicional, jugó más papel en
el siguiente período. En el
presente hemos
sefialado su contestación al decreto de Urquijo
en
la que se adivinan no pocas reservas .
. (1256) MARTf: La Iglesia ... , pág. 177. No está muy afortuuado Martl
al fechar las intervencioues de Múzquiz. Dice que en 1794 denunció el
obis¡x, a la Inquisición a Antonio de la Cuesta. Pero entonces aún no era
obispo de Avila. También incurre en error de fecha o de hecho cuando
habla de las representaciones que en 1804 el obispo de Avila, Múzquiz,
dirigió a Carlos IV, pues eii ese año era ya, desde hada algún tiempo, ar~
zobispo de Santiago.
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DRAMATIS PERSONAE
Sevilla.
Cinco arzobispos rigieron la sede hispalense durante estos
aiios, cuatro de ellos cardenales, de los que nos hemos ocupado
al
tratar de los purpurados españoles.
Sigüenza. Cinco obispos gobernaron esta diócesis en esta época.
José Patricio de la Cuesta y Velarde (1761-1768). Era de los
obispos contrarios a los jesuitas (1257).
Solsona,
-Fueron cuatro los obispos que rigieron la diócesis de Solso­
na en este período.
Rafael Lasala y Locela, OSA (1773-1792) (1258). Este agus­
tino perteneció al círculo del arzobispo de Valencia, Mayoral,
del que fue obispo auxiliar. Amigo del
general de los agustinos
Vázquez, de Pérez Bayer y de Roda (1259). Fue regalista exa­
gerado» (1260).
Tarazona.
También cuatro fueron los pastores que conoció Tarazona en
esta época.
José Laplana y Castell6n, OSA (1766-1795). Otro agustino
con inclinaciones jansenistas, rigorista
en. cuanto al sacramento
(1257) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 622.
(1258) MAmuQUE, A.: Diccionario ... , II, pág. 1.270.
(1259) MEsTRE: Religi6n ... , ¡mgs. 620-621.
(1260) ZAMORA, F.: Diccionario.", IV, pág. 2526.
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FRANCISCO ]OSE FERNANDEZ DE LA CIG01'1A
de la penitencia para el que rechazaba la atrición, episcopalista,
crítico con
la Inquisición... «El mercedario Miguel Lópei, con­
sideraba a La Plana y Castillón (1261) el obispo más jansenista
de cuantos componen el Consejo Extraordinario» ( 1262). Pese
a lo dicho, había criticado el
Juicio imparcial ... ( 1263).
Tarragona.
Seis obispos gobernaron Tarragona bajo Carlos III y Car­
los IV.
Juan Lario y Lancís ( 1764-1777). Uno de los ocho obispos
que en 1769
se mostraron favorables a la Compañía, con todo
lo que esto suponía ( 1264
).
Francisco Armañá y Font, OSA. Obispo de Lugo ( 1768-1785)
y arzobispo de Tarragona (1785-1803) (1265). Otro agustino.más
y en la misma línea. Procedente del círculo del obispo Climent,
que
fue quien le consagró, se ha dicho que debió su nombra­
miento episcopal a su antijesuitismo ( 1266
).
Bien fuera para agradecer su nombramiento, bien porque era
lo que gustaba en la Corte
y ciertamente porque. como agustino
así lo pensaba,. remachó su malquerencia a los hijos
de .Loyola
<:on una: pastoral con motivo de la extinción de los jesuitas en
1773 ( 1267).
La guerra del Rosellón excita
su pattiotismo y dedica a ella
varias fervorosas pastorales.
En Tarragona sufre la influencia de
(1261) Así lo cita Mestre.
(1262)
MEsTRE: Religi6n .•. , págs. 621-622.
(1263) EGmo: El regalismo ... , pág. 241.
(1264) MESTRE: Religión ... , pág. 626; RODRÍGUEZ CASADO: Op. cit.,
pág. 190,
·(1265)· ToRT MrTJANS, .Francisco: Biografía histórica de Francisco' Ar­
manyá Font. Villanueva y Geltrú, 1967. No la he podido consultar. ToRT,
Francisco: Diccion'ario ... , 1, págs. 94-95.
(1266) FoRT, ·P.: Diccionario'. .. , .I, 94; MEsTRB: Religión ... , pág. 620.
(1267-) Santiago, 1773; MENÉNDEZ PELAYO: Heterodoxos ... , 11, ·pági-
na 531; SARRAILH:·. Op. cit:, pág. 704.
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DRAMATIS PERSONAE
su amigo el canónigo Félix Amat (1268 ). Antes se había decla­
rado
decidido partidario de BertL ( 1269). Fue uno de los esca­
sos obispes dispensantes con el decreto de Urquijo, por lo que
hubo que subsanar posteriormente aquellos matrimonios inváli­
dos (1270).
Romualdo Mon y Velarde. Arzobispo de Tarragona {1804~
1816) y arzobispo de Sevilla (1816-1819), será de los obispos
antiliberales del período siguiente.
Teruel.
Cinco obispes tuvo esta sede durante los años que nos ocupan.
Francisco José Rodríguez Chico (1757-1780), Enemigo de
Campomanes y, según Egido, «el protagonista y
linanciador» del
escrito antirregalista
-La verdad desnuda (1271 ). No es de extra­
ñar
que-el Gobierno le persiguiera (1272).
Toledo.
La sede primada estuvo regida por los cardenales Fernández
de Córdoba, Lorenzana y Borbón a los que ya nos hemos
re"
ferido.
Tortosa.
Cinco obispes fueron pastores de Tortosa en estos años. De
alguno ya nos hemos ocupado en otra diócesis.
Antonio José Salinas Moreno, OFM (1790-1814). Uno de los
(1268) MEsTRE: Religión ... , pág. 719.
{1269) SAuGNIEUX: Le ;ansénisme ... , pág: 144.
(1270) MARTI: La lglesw ... , pág. 493.
(1271) Eomo: El regalismo ... , pág. 244.
(1272) Eomo: La expulsión ... , pág. 774.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOlM
prelados firmantes de la Instrucdón pastoral de los obispos refu­
giados en Mallorca, cumbre del protoantiliberalismo y que nos
ocupará, ciertamente,; .en capítulos posteriores.
Tu dela.
Dos obispos rigieron esta sede durante estos años y sin es­
pecial repercusi6n en estos temas.
Tuy. Cinco fueron los obispos que gobernaron
la di6cesis de Tuy
en este período.
Juan García Benito ( 1797-1825). Por pertenecer sobre todo
al siguiente reinado nos ocuparemos de él en capítulos posterio­
res. Pero
ya apuntaba ahora sus inclinaciones, pues fue dispen­
sante con el decreto de Urquijo, por lo que hubo luego que sub­
sanar los matrimonios inválidos.
UrgeL.
Seis obispos tuvo Urge! en este tiempo.
Francisco Fernández de Játiva (1763-1771). Otro de los
ocho obispos que
se atrevieron a defender a los jesuitas en
1769 (1273
).
Francisco Antonio de la Dueña Cisneros. Obispo de Urge! de
1797 a 1816 y de Segorbe desde
181.6 basta . .1821. Otro de los
firmantes de
la Instrucción pastoral de los obispos refugiados en
Mallorca que ha de volver a estas páginas en el siguiente reinado
aunque aquí debamos señalar su obsequiosidad con
el Gobierno
ante el decreto· de Urquijo.
(1273) MBSTRE: Religi6n ... , pág. 626; RODRÍGUEZ CASADO: 0/1. cit.,
pág. 190.
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DRAMATIS PERSONAE
Valencia.
Seis obispos rigieron la sede de Valencia
por esta época. De
Despuig nada diremos ahora por haberlo tratado con los carde­
nales.
Andrés Mayoral. Obispo de Ceuta (1731-1738) (1274) y ar­
zobispo de Valencia desde 1738 hasta 1769. Nepotista (1275),
«antijesuita por convicción» (1276), de su entorno surgen
tina
serie de obispos que serán tachados de jansenistas: Bertrán, Cll­
ment, Tormo, Lasala ... (1277). Alrededor de los cuales apare­
cerán otros representantes de la corriente
¡ansenista: Armañá, Vi­
llanueva, Amat, el P. Zamora, Meléndez Valdés, Tavira, la Mon­
tijo
... ( 1278).
Francisco Fabián y 'Fuero. Obispo de Puebla de los Angeles
(1765-1773)
y arzobispo de Valencia (1773-1795). Antijesuita y
regalista (1279), terminarla víctima del «exacerbado regalismo
de Godoy» (1280), que le obliga a renunciar a la diócesis. «Fue
víctima, en última instancia, del mismo
regalismo que él habla
defendido so pretexto de protección real a la Iglesia de Espa:
ña. Ante las funestas consecuencias que le tocó sufrir, el arzo­
bispo miraba a· Roma, esperando de _su justicia la rectificación
de los atropellos de un capitán general de un rey católico» (1281).
Fue un
final aleccionador para Fuero y debería serlo para los
demás. Porque el peligro para su libertad e incluso para su
pro­
pia existencia como obispos no les venia de Roma sino de los
reyes absolutos. Sobre
la persecución a este obispo y la intrusión
(1274) MEsTRE: Despotismo ... , pág. 201, le hace arzobispo de Valen­
cia en 1737 mientras que ROBRES, R.: Diccionario ... , IV; pág. 2.702, lo
retrasa. al afio siguiente,
(1275) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 618.
(1276)
MEsTRE: Religi6n ... , pág. 618.
(1277)
MEsTRE: Religión ... , págs. 629-631.
(1278) MEsTRE: Despotismo ... , págs. 201: y sigs.
(1279) MEsTRE: Religión ... , pág. 621.
(1280)
MEsTRE: Religión ... , pág. 621.
(1281)
MARTÍ: La Iglesia ... , pág. 367.
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FRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGOl'IA
de Despuig creemos basta con lo dicho en páginas y capítulos
anteriores ( 1282
).
Fabián estaba ya bastante de vuelta de su juvenil regalismo
mejicano y de aquella odiosa pastoral en
qué justificaba el de­
creto real sobre la expulsión de los jesuitas y recomendaba la
más completa obediencia al monarca ( 1283 ). «En ella presen-·
taba a los expulsados como culpables de graves delitos, pertur­
badores de la
paz pública y malos directores de conciencia» ( 1284 ).
Bárcala nos da noticia de que refutó a Febronio (1285). Y de­
rrochó caridad con los sacerdotes franceses huidos a causa de la
Revolución (1286). Al igual que hicieron otros muchos prelados
españoles como, por ejemplo, Lorenzana o Quevedo.
]oaquln Campany y Soler, OFM. Arzobispo de Zaragoza
(1797-1800) y de Valencia (1800-1813). Fue vergonzosa su contes­
tación, ya reseñada, al decreto de Urquijo. No debía ser muy.
afecto a los jesuitas dado el atroz retrato que de él hace Luen·
go en
sus Diarios ( 1287). Su conducta, cuando la invasión fran­
ceoo, fue discutida. Si bien presidió la Junta ( 1288) y puso mi­
llói¡ y medio de reales a disposición de ella.(1289), exhortando
a,l pueblo a la resistencia. en la primera expedición francesa sobre
Valencia,
«cuando en enero de 1812 Suchet conquistó la ciudad,
Company prefirió quedar al
lado de su pueblo. La firmeza del
obispo y la cordura de Suchet lograron
ha= de Valencia un
oasis de templanza y buen gobierno. El arzobispo fue nombrado
caballero gran banda de la Orden de España, pero en las recep­
ciones seguía luciendo la Orden de Carlos III. Por su tratos con
(1282) MAaTÍ: La Iglesia ... , págs. 333 y sigs.; ÜLAECHEA: El carde-
nal ... , págs. 114-117.
(1283) MARTí: La Iglesia ... , pág. 331.
(1284)
MARTf: La Iglesia ... , pág. 332.
(1285)
BARCALA: Op. cit,,0pág. 26.
572
(1286) MAaTf: La Iglesia ... , pág. 337.
(1287) ÜLAECHEA: El cardenal ... , pág. 305.
(1288)
AYERBE, marqués de: Memorias ... , BAE, XCVII, pág. 245.
(1289)
BERAULT: Op. cit., VIIl, pág. 151.
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. DRAMATIS PERSONAE
los invasores fue tildado de afrancesado y complaciente» ( 1290 ).
Aunque se puede entender su conducta, los hubo mucl,o más
heroicos.
Valladolid. Los seis obispos que rigieron Valladolid, salvo Rubín·
de Ce­
lis, de quien nos hemos ocupado al tratar de Cartagena, no ofre­
cen especial interés a nuestro propósito.
Vich.
Tres fueron los pastores de Vicl,, i:on dos ]argos pontificados:
el del franciscano Sarmentero,
de veintitrés años, y el de Veyán,
de treinta y dos. Pero ninguno de los tres se distinguió 'especial­
mente en lo qne nos interesa.
Zamora.
Siete obispos gobernaron Zamora, . sed~ también de paso, y
ninguno de ellos nos interesa especialmente.
Zaragoza.
Siete prelados tuvo la arcl,idiócesis aragonesa. De algunos,
como de Company o Arce, nos hemos ocupado ya.
Juan Sáenz de Buruaga. Obispo de Lugo ( 17 62-17 68) y ar:
~hispo de Z~agoza (1768-1777); Aunque era not~rio regalist~1
se opuso al Juicio imparcial de Compomanes (1291 ). sostuvo 1a
(1290) REVUELTA: La Iglesia ... , pág. 29.
(1291)
E 573
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FRANCISCO JOSE FBRNANDEZ DE LA CIGOl'IA
ortodoxia de Climent en el Consejo extraordinario al que per­
tenecía (1292). Y form6 parte del Consejo que
.se ocup6 de los
jesuitas ( 1293
).
Obispos in partibus.
Dos alcanzarían después particular relevancia: el arzobispo
de Palmira, Félix Amat de Palou y Pont, jansenista y afrancesa­
do y el obispo de Amizon, el capuchino Miguel de Santander,
también afrancesado. Pero ambos son, sobre todo, de la
época
siguiente.
III. CONCLUSIONES SOBRE. EL EPlSCOPADO
Este amplio recorrido por nuestro episcopado nos lleva a
las siguientes conclusiones:
l. Muchos obispos no han sido nombrados por no haberse
significado especialmente
ni por sus tendencias jansenistas, epis­
copalistas, regalistas, antirromanas, antijesuíticas, etc., ni por lo
contrario. Seguramente serían buenos o excelentes pastores de
sus di6cesis muchos de ellos, prelados en ocasiones de sedes le­
janas o pequeñas, ajenos a otros problemas que
no fueran la
salvaci6n de las almas que tenían encomendadas.
2. La estadística no cabe hacerla,
en base a los datos que
hemos aportado, restando
al número total de obispos los. que
pueden alinearse
en la corriente ortodoxa o heterodoxa ya que,
como decimos, hay muchos que
no tenemos datos para adscribir­
los a ninguna de ellas
-si bien en la duda nos inclinamos por
el lado tradicional-y, además, muchos de -ellos cambian de
di6cesis con lo que, contándolos una vez, no cuadraría jamás-el
balance.
3. Teniendo en cuenta que lo apreciado en la Corte era el
(1892) MEsTRE: Religi6n ... , pág. 621.
(1293) FIIBNTE: Historia ... , III, pág. 391.
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DRAMATIS PERSONAE
regalismo, y cuanto más desbocado mejor, es más meritorio el
silencio · por cuanto alejaba de promociones y consideraciones.
No podemos olvidar que los obispos se nottlbrab<111 por presen­
tación real. Por ello, creo que puede afirmarse que
la mayoría
de los que no se significaron simpatizaban más con los afectos
a
Roma que con los desafectos.
4. Eran
muy frecuentes entonces, mucho más que ahora,
los obispos que procedían de órdenes religiosas. De alguna de
las ramas de San Francisco, sobre todo franciscanos, fueron
Trujillo
de Albarracín, López, de Astorga, Martín, de Ceuta y
Corla, Pérez Bermúdez, de Jaca, Gascueña, de Jaca y Avila,
Eleta,
de Osma, Moya, también de Osma, Malvar, de Santiago,
Salinas,
de Tortosa, Ramírez de Tuy, Boiras, de Urge!, Compa­
ny, de Zaragoza y Valencia, Sarmentero, de Vicb, Benaocaz, de
Ceuta, Cervera, de Canarias, y alguno que se me habrá pasado.
Mercedarios fueron Rivera, de Barbastro, Magí, de
Guadix
Galindo, ole Orense, Mezquía, de Solsona, Mora, también de
Solsona, Artalejo, de Vicb. ·
Agustinos fueron Cabello, de Guadix, Melo, de Osma y Jaén,
Armañá, de Lugo y Tarragona, Eura, de Orense, Lasala, de Sol­
sona, Laplana de Tarazana, Molina, .de Almería.
Benedictinos, Rodríguez, de Almería, Agustín Abad y La­
sierta, de Barbastro, Uría, de Ciudad Rodrigo, Azara, de Ibiza
y Barcelona,
Marín de Barbastro y Jaén, Arias Teb¡eiro, de Pam­
plona y Valencia, Manuel Abad y Lasierra, de Ibiza y Astorga.
Dominicos, Lay, de Aibarracín y Segorbe, González, de AI­
barracín, Valle, de Ceuta y Cádiz, Izquierdo, de Lugo, Molinos,
de Zamora. .
Carmelitas, Torres, de Albarracín, Valladares, de Barcelona,
López Gil, de Jaca.
Cistercienses, Herrera, de-Canarias y Cádiz, Vázquez de Par-
ga, de Salamanca, Vázquez Varela, de Solsona.
Trinitarios, Cano, de Segorbe.
Escolapios, Sancho, de Manila y nombrado
de Granada.
Jerónimos,
Lorca, de Guadix, Alagüero, de Jaca y Segorbe,
Arganda, también de Segorbe.
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PRANCISCO JOSE FERNANDEZ DE LA CIGO!M
Inmediatamente se observa que los agustinos fueron los que
adoptaron las posiciones más comprometidas ideol6gkamente. Lo
que no se puede decir de otras 6rdenes -los benedictinos, si
tuvieron a los hermanos Abad
en un bando, situaron en el otro
al
, insigne Arias T eixeir evidente. Difícil será lavarles de la tacha de haberse colocado
eclesialmente en
el peor lugar.
5. Pero si lo de los agustinos asombra por la práctica to­
talidad, es preciso reconocer asimismo que las demás 6rdenes
religiosas no brillaron especialmente por su defensa de la Iglesia.
Da la imptesión de si, en un absurdo y grotesco narcisismo hu'.
hieran llegado a creer que lo importante en la Iglesia eran ellas
mismas y no la institución fundada por Jesucristo. Los lectores
de Historia quisiéramos en ocasiones podemos trasladar a tra­
vés del tiempo y poder así advertir a alguna persona que sn
instituto lo fundó Benito, o Agustín, o Francisco, o
Domingo, o
Ignacio, o Bosco, o Claret, o Escrivá. Pero no Jesucristo. Por'
que parece ser al revés. ,
6.
Pese a algunas dignísimas excepciones, y Arias Teixeiro
fue la más notable, los religiosos, obispos en estos casos, ni se
enteraron de cual era la verdadera batalla y que ellos serían las
próximas víctimas. Es inevitable no recordar el pasaje evangé­
lico de las vírgenes necias. Y aun parece demasiado suave el ca­
lificativo.
7. En general nos hemos encontrado con un , episcopado
discreto o, más bien mediocre. Las grandes figuras son escasas.
Y algunos que hoy se quieren: hacer pasar por tales responden
mucho más al prurito
de algunos historiadores de hoy de ensa1•
zar lo heterodoxo que a una realidad. Obispos como Climent,
Tavira, Bertrán, los
dos Abad, Armañá, Laplana, ·Lasala, López
Gonzalo,
Tormo, Rodríguez de Arellano ... hay, por lo menos
otros muchos. Y muy supetiores, también.
Eclesialmente, e inc
tduso humanfamen~e, tienen muchísima más talla Quevedlf.,, y
Quintana, Arias Teixeiro, Fernández
de, Córdoba, Delgado o
Lorenzana. O el mismo Boxadors pese al algunas debilidades
regalistas.
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DRAMATIS PERSONAE
Pei;o el .amor a la Iglesia y al Papa, el apego a la ortodoxia,
la
preocupaci9n por la salvación de las almas y por los pobres
no están de moda. Llegándose a producir
el contrasentido de
que quienes
parecen set. acérrimos partidarios de la libertad· de­
fienden a los ~bispos más esclavos ante el poder,. quienes pos­
tulan
la modetnidad, ensalzan a los que querían volver a la . dis­
ciplina antigua. que, como su propio nombre indica, era meoos
moderna que la que entonces se vivía, en fin, quienes sostienen
que la toletancia es
un valor, levantan pedestales al rigorismo.
Porque, curiosamente, lo
moderno, al menos tal como hoy
entiende, eran
el molinismo, el prc;,babilismo, el préstamo con
intetés,
fos jesuitas y el laxismo. Y, lo antiguo, el jansenismo y
el rigorismo. Era mucho más moderno, y no me refiero a la pura
l'l"Onologfa, Ignacio qué Agustín. Eta mucho más . democr{1tico
Suárez o la teoría del tiranicidio que el absolutismo borbónico
que · era una vuelta pura y simple a la esclavitud política. ·del
súbdito
y de la Iglesia. .
Pero, una vez más, lo importante es oponerse a Roma y al
Pontificado. Ahí está el verdadero punto neurálgico de la· ,cues­
tión. Y eso explica todo. Porque, de otro forma no se entiende
nada. Todo lo que va
en esa línea es moderno, liberador y áqteo­
la de gloria y santidad a quienes lo propugnan. Lástima , 9ue
les oa¡r¡:a en todas las ocasiones como al pobre Cat!os Illcon
su hermano Sebastián y su Juan de Palafox. Resulta que la Igle0
sía siem.pte canoniza a· o'tros.
Esa animadversión, a veces subconsciente, a Roma; al Poiii
tificado, oscurece toda la cuestión y nos parece que es el nudo
gordiano
a cortar para esclarecer planteamientos y conductas.
Pues mientras se amalgame · todo,
· será difícil entendet algo.
Refirámonos solo
á uno · de esos desprop6slos de está pern\a,
nente.
confusión en la que permanece eL debate del jansenismo
en .este sentido ampliq del término que en realidad comprende
tOOfl'.menos el verdadero pensamiento del obispo d" Yprés (1294}.
, (1294) Mi querido amigo Mario &,ria, que seguramente será 'quien en
estos momentos más conoce en · España. sobre el jansenismo me dice está
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FRANCISCO ]OSE PERNANDEZ DE LA CIGOFIA
Hablamos del agustino Juan Lorenzo Berti (1696-1766), reco­
mendado por Jovellanos en el Reglamento para el Colegio de
Calatrava, tanto en su aspecto de teólogo como en el de histo­
riador ( 1295), utilizado
en diversos seminarios y universidades
españolas ( 1296), defendido en su doctrina por Armañá
y Rubín
de Celis ( 1297) e impuesto por este último en su seminario de
san Fulgencio de Murcia (1298) e, incluso, impuesto su texto,
en 1834, por el gobierno liberal de Martínez de
la Rosa (1299).
Pues bien, Berti, en su
Teologla (1300), según el arzobispo
de París, Beaumont, de quien tomo la cita (1301), sostiene
el
poder directo del pontifice sobre el monarca.
O Jovellanos no habla leído a Berti
y lo recomendaba por
su fama jansenista, que Berti siempre
rechazó, o no se entiende
nada en absoluto de lo que entonces ocurría.
El poder directo
del Papa sobre los reyes era entonces
la máxima blasfemia que se
le. podía ocurrir a alguien. Los jesuitas, desde Suárez, Belarmino
y Mariana, sostenían ideas ciertamente mucho más modernas.
preparando un nuevo artículo sobre tan importante tema que espero apa·
te1.ea en las pág,inas de Verbo .
. (1295) JovELLANOS: Obras ... , I, págs. 203, 207 y 214.
(1296)
SAuGrqgux: Le iansénisme ... , pág. 144.
·(1297) SAuGNmux: · Le iansénisme ... , pág. 144.
(1298) MARTfN HERNÁNDEZ: Op. cit., pág. 546; MEsTRE: Religi6n ... ,
pág. 621.
(1299) CÁRCEL, Vicente: Correspondencia diplomática de los nuncios
en España. Nunciatura de Amat. lBJJ-1840. EUNSA, Pamplona, 1982, p,1-
gina 139.
(1300) Tumo IV, lib. XX, cap. XX, prop: V.
(1301) -BEAUMONT, Crist6ba1 de: La Ig}esia, su autoridad, sus institu­
ciones y el Instituto de los jesuitas, defendidos contra los atlZ(JUes y las
calumnias de sus enemigos: lnst,ucción pastora/, pdr el Ilustrisimo ·-Señor
Anobispo de París Cristóbal de Beaumont, etc. Madrid, 1845. Librerla de
los sefiores ·viuda e hijos de don Antonió Calleja, págs. 145~146 .. Extraor-­
dinaria pastoral, propia de una de las glorias de la Iglesia francesa de la
época:, · que contrasta con las pésimas · de Rodríguez de Arellano, Fabián
y Fuero, Armañá, lorenzana y otros obispos espafioles contemporáneos.
En esa oscura época
de nuestra Iglesia, Francia nos aventajaba notable­
mente.
Aun · entre los obispos jansenistas, Climent o Tavira no pueden
compararse a
Montazet, Fitz-James o Colbert.-
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DRAMATIS PERSONAE
Pues los ilustrados recomiendan a Berti y expulsan· a los je­
suitas. Para el siglo de las luces quieren la Iglesia del siglo vr.
Nunca he entendido por qué se prefería la visigoda a la apostó­
lica. Y, en el fondo, quieren librarse de la autoridad pontificia
para imponer,
ya sin ningún obstáculo, la suya de reyes absolutos
o de ministros de
esos reyes. A Berti se le quería no como teó­
logo, que eso nó importaba nada, sino como antijesuita. Y a éstos
se les odiaba por
su fidelidad al Papa. O esto es así, o estaban
todos locos. Pero, ¿en esta conspiración antirromana, qué pinta­
ban los Climent,
los Tavira y los agustinos? ,
El final de todos ellos, obispos y religiosos, estaba próximo.
A manos del absolutismo o de la Revolución. Terminó siendo
a causa de esta última. Pero no hubiera sido mejor su suerte de
triunfar y consolidarse el ·absolutismo· monárquico.
8. Estos héroes que algunos historiadores nos quieren pre­
sentar no resisten
el menor análisis. Como obispos católicos fue­
ron deplorables. Como
figuras humanas, una vez leídas las ha­
giografías, no tienen el menor atractivo. Aun desde el punto de
vista revolucionario. Cobardes, agazapados, dubitativos, falsos,
fingidos.. . Si alguien les hubiera seguido, confiado en sus pala­
bras, en esas palabras que solo habría podido oírles en
.Ja oscuri­
dad y en sigilo cuasisacramental,
se habría quedado absolutamen­
te solo ante el alguacil.
El prototipo de estos varones, el
diminuto Tavira, siguió dis­
frutando de su diócesis hasta su muerte mientras que su amigo
del alma, aquel con quien soñaba reformas y aboliciones,
Jove­
llanos, se pudría en su prisión mallorquina. No queda noticia ni
de una sola gestión del obispo, tan relacionado. con la Corte y los
cortesanos, para aliviarle.
Si los hombres de la época fueron en general mediocres, nues­
tros obispos también. Y más, si cabe, los
¡ansenistas. Quien más
talla tovo de. ellos es, tal vez, aquel de quien menos se habla:
Bertrán.
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