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Número 413-414

Serie XLII

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Álvaro Góngora, Alexandre de la Taille, Gonzalo Vial: Jaime Eyzaguirre en su tiempo

INFORMACIÓN BIBUOGRÁFICA
Álvaro Góngora, Alexandruu, de la Taüle
y Gonzalo Vuil: JAIME EYZAGUIRRE
EN SU TIEMPO (*)
Hace treinta y cinco años (17 de septiembre de 1968) que
Jaime Eyzaguirre fallecía víctima de un fatídico accidente auto­
movilístico,
que le segó la vida cuando apenas había cumplido
los sesenta años
de edad. Por aquel tiempo, Jaime Eyzaguirre se
encontraba, sin lugar a dudas,
en el punto más elevado de su
actividad profesional y cultural, dejando inacabados múltiples
proyectos editoriales, entre ellos
su Historia de Chile, cuyo
segundo tomo, ordenado
por un grupo de historiadores apareció
publicado años después
de su muerte. Ahora, bajo el patrocinio
de la Universidad Finis Terrae nos llega la que constituye la pri­
mera obra unitaria que intenta aproximarnos a la vida, a la obra
y al pensamiento de este gran hispano -que no hispanista, como
él mismo gustaba puntualizar-
que renovó la historiografía chile­
na,
de este ferviente católico a quien la muerte le evitó padecer
los innumerables cambios
de la Iglesia católica tras la celebración
del Concilio Vaticano
11, de un hombre cuya vida estuvo marca­
da por la honrada defensa de sus principios y el servicio a los
demás, tanto en su papel de educador como a través de las obras
de caridad que como católico realizaba.
Lamentablemente, el resultado final del libro es
un tanto
decepcionante. Particularmente creo
que el mismo no hace
justicia a la figura de ese maestro con el que se formaron varias
generaciones
de historiadores chilenos, entre los que precisa­
mente se encuentra uno
de los autores, Gonzalo Vial Correa,
quien junto a Javier González, Fernando Silva, Armando de
Ramón, Horacio Aránguiz, Patricio Estellé, Ricardo Krebs ... han
configurado una pléyade de historiadores con los que se han
educado las modernas generaciones de chilenos. Claro está
que entre los herederos intelectuales de Eyzaguirre también se
(•) Zig-Zag. Universidad Finis Terrae, Santiago de Chile, 2002, 269 págs.
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encuentran otros muchos que aunque sea de forma indirecta,
como el caso
de Bemardino Bravo Lira (quien se lamenta de
no poder formar parte de sus discípulos directos, pero confiesa
-por otra parte-haberse introducido en sus clases para
poder escucharle, e incluso haber recibido algunos consejos
de aquél) han sabido reconocer en su figura a un auténtico
maestro.
Tal vez sea el primer capítulo (,Familia, Infancia,
Adolescencia,) el
que merezca una especial atención por acer­
camos a diversos aspectos un tanto desconocidos del personaje.
Y ello no tanto por el breve y escueto árbol genealógico que se
hace del biografiado (el cual como es sabido desciende de un viz­
caíno llegado. a Chile
en el siglo XVIII, Domingo de Eyzaguirre y
Escutusolo,
que ocupó el cargo de Ensayador de la recién crea­
da casa de Moneda, y cuyo hijo, Agustín Eyzaguirre y Arechavala,
llegaría a ocupar presidencia de la república entre 1826 y 1827,
aunque fuera
de forma interina) sino más bien por describirnos
el ambiente familiar en el que se desenvolvió, por acercarnos al
ambiente escolar en el que se educó, o por mostramos el des­
pertar de una personalidad sobria y austera, a la vez que inquie­
ta y sorprendente. No obstante, y a pesar
de lo apuntado ante­
riormente, se echan en falta algunas referencias que podrían ser
de interés; por ejemplo, cuando se habla de su paso por el Liceo
Alemán apenas encontramos mención de sus compañeros de
colegio (sólo se menciona, y de pasada, a Roberto Barahona); no
deja de ser curioso que Ignacio Palma Vicuña, uno de los líderes
políticos del movimiento social cristiano chileno, dos años más
joven que
Eyzaguirre, también estudiara en el citado centro edu­
cacional.
¿Existe alguna relación en esta circunstancia o es una
simple curiosidad?, es una pregunta que por lo menos se po­
dñan haber planteado los autores.
Por su parte,
el segundo capítulo (,Formación de una perso­
nalidad. 1925-1945,) resulta irregular, inconsistente y lleno de
imprecisiones.
Las primeras páginas de este capítulo las emplean
los autores para describir
la situación política en el mundo. Son
unas páginas
que perfectamente se podñan haber omitido, o
haber diluido
en otras partes del texto; no obstante, sorprenden
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algunas referencias un tanto equivocas de los autores, por ejem­
plo, cuando éstos equiparan los gobiernos de Engelbert Dolfuss
y de Antonio Oliveira Salazar (ambos de clara tendencia demo­
cristiana) con los regimenes totalitarios de Mussolini o Hitler
(pág. 50), aunque este simil
no plantea tanta sorpresa como
cuando unas líneas más abajo se habla de la persecución de los
católicos durante la Guerra Civil española, sobre todo
en la Zona
Republicana,
pero también en la ,franquista, especialmente cuan­
do éstos eran separatistas vascos (pág. 51). Pues bien, ni Dolfuss
era Hitler, más bien fue víctima
de aquél, ni en la Guerra Civil
española se persiguió el mal llamado
bando franquista a los vas­
cos
por el simple hecho de ser católicos, cosa que sí sucedía en
el bando republicano, como se trata de describir más adelante
(pág. 102) cuando los propios autores hablan de los más de
11.000 sacerdotes y religiosos asesinados
por ese bando (aunque
los últimos estudios sobre el tema cifren esta masacre
en algo
más de siete
mil) (1).
Tras cerca de cincuenta páginas, de las que sólo merecen
la pena salvarse las dedicadas al jesuita Fernando Vives, los
autores pasan a mostrar los «ismos» de su tiempo en Eyzaguirre
(págs. 93-122). A lo largo de ese epígrafe nos encontramos con
varias cosas a tratar, que fundamentalmente, e independiente­
mente del contenido,
podrian resumirse en . una: los diversos
apartados no muestran la visión de Eyzaguirre sobre el marxis­
mo, el fascismo, el corporativismo o el social-cristianismo, sino
que lo que hacen es mostrar la visión de la revista Estudios,
de la cual, por cierto, salvo el dato de su existencia no se ha
hecho ninguna referencia hasta ese momento, siendo las pági­
nas del tercer capitulo en las que encontraremos una breve
reseña sobre ella (págs. 184-189).
Es cierto que Jaime Eyza-
(1) Equivocas como éste, sobre todo en relación a la historia reciente
de España son reiterados, como aquel otro que habla
de las gestiones de
la familia Ridruejo (oriunda de Soria) para salvar la vida de Federico
García
Lorca, fusilado en la ciudad de Granada al inicio de la Guerra Civil
española (pág. 103). Cualquier libro que hable del tema les habria informa­
do que esas gestiones fueron realizadas por
la familia granadina de Luis
Rosales.
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guirre fue el director de Estudios por un período cercano a los
veinticinco años, pero también es cierto que las opiniones que
se recogen no son todas de Eyzaguirre, y que por lo tanto no
tienen por qué identificarse necesariamente con el pensamien­
to del autor.
En cuanto a los temas tratados son bastante deficientes, así
por ejemplo, cuando se habla del corporativismo se niega el
hecho de
que los miembros de la Falange Nacional no se ads­
cribieran con todas sus consecuencias al ideal corporativo, lo
cual constituye, si
no un error, sí una verdad a medias. Baste
recordar los escritos de Alejandro
Silva Bascuñan, que coinci­
diendo con aquellos otros de Mario Góngora, ensalzaban el
Portugal salazarista y su Constitución de 1933. Y ello
por no
acudir a sus proclamas, como aquella que decía: ·Al Estado
democrático-liberal, inorgánico,
debe suceder un Estado orga­
nizado, jerárquico,
que no sea una suma de individualidades
aisladas, sino que considere en su estructura a los grupos
sociales como la familia, la corporación y la región, (Lircay
n.º 30, 22 de agosto de 1936, pág. 2), claro está que la poste­
rior adhesión a la democracia liberal, o su evolución a postu­
lados pseudo-marxistas, es otra cuestión aparte.
En el presente capítulo existen alusiones al antisemitismo.
Se dice que éste caló hondo en ciertos intelectuales católicos,
como el italiano Giavanni Papini o el argentino Hugo Wast,
achacando esta postura a las influencias
de Charles Maurras y
su Action Franfaise, pero a continuación se argumenta, de for­
ma acertada, que pese a las posibles influencias foráneas en
la revista Estudios, el antisemitismo nunca formó parte de su
discurso. Pero este punto
nos deja un mal sabor de boca, pri­
mero por la escasez de argumentos tratados, y después por
trasmitir al lector que Eyzaguirre pudiera estar mediatizado por
el pasado hebraico de parte de sus ascendentes. Por el con­
trario, se trata de exculpar las alusiones antisemitas de otros
sectores sociales cristianos, especialmente los realizados desde
los sectores
que configurarían la Falange Nacional. Así se alu­
de a una desafortunada frase
de Eduardo Frei al respecto, con­
siderando este tipo de expresiones como algo aislado y propio
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INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA
del momento (pág. 99), pero se olvidan de que no sólo fue
Frei quien realizaba expresiones
de este tipo: entre los funda­
dores
de la Falange chilena también se pueden encontrar otros
prohombres, como el caso
de Ricardo Boizard, que realizaron
comentarios similares; véase, si no, las palabras de este último
durante la celebración de la Convención de la Juventud
Conservadora de
1935: ·Ni Moscú, ni Nueva York. Ni revolu­
ción materialista, ni estagnamiento judío. Tomemos la revancha
contra el viejo siglo liberal y contra la pedantería demagógica•.
El capítulo tercero (·Madurez y apogeo de Jaime
Eyzaguirre. 1945-1965·) es el de mayor extensión,
pero no por
ello el de mayor calidad. Tras su lectura, los autores vienen
nuevamente a desilusionamos, aunque es
de justicia reconocer
que resultan interesantes las descripciones familiares que se
realizan,
el relato que hace referencia al encuentro con la que
seria su futura mujer, Adriana Philippi Izquierdo, las alusiones
a su cuñado (Julio Phillippi) y colaborador
en innumerables
proyectos, o la imagen que se transmite sobre la relación
existente entre padre e hijos.
En la redacción del capítulo se echa de menos el posible
tratamiento de algunos temas;
por ejemplo, en dos ocasiones
se
ha podido tratar por los autores la relación de Jaime
Eyzaguirre con la
fomiación del llamado Instituto _Chileno de
Cultura Hispánica, cuando se habla del viaje realizado a
España
en 1947 (pág. 154) y cuando se refieren a la defensa,
por parte del biografiado, de los valores de lo hispano y la
hispanidad (págs. 221-227),
en cambio en ambas oportunida­
des
se desperdicia esa oportunidad. Debe recordarse la impor­
tancia
que desarrollaron los centros dependientes del Instituto
de Cultura Hispánica
en la política exterior del régimen
franquista. En el caso concreto de Chile, fue presidido
por
Pedro Lira Urquieta, y contó con la presencia del escritor
español José María Souvirón. Del mismo modo se echa
de
menos una mayor profundización del concepto que Jaime
Eyzaguirre tenía del barroco, cuestión fundamental para com­
prender algunas alusiones a la etapa colonial o a la identidad
americana.
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INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA
En el presente capítulo nuevamente se vuelve a aludir a la
posición de Eyzaguirre frente al comunismo y la actitud
tomada
por la Falange Nacional durante la presidencia de
Gabriel González Videla y la aprobación de
la Ley para la
Defensa de la Democracia. En relación con estos sucesos se
dice que la revista ,no informaría ni comentarla el debate•
sobre la citada ley (pág. 133).
Lo cual es cierto, pero no por
ello la postura de Estudios deja de ser clara: ·La Iglesia ha
declarado repetidamente
que los principios y las tendencias
demostradas
por los participantes de movimientos similares
[cristianos progresistas] y sus alianzas
con grupos de carácter
materialista y ateo,
no están de acuerdo con la doctrina cató­
lica o con las enseñanzas
de Su Santidad• (Estudios, n. 191,
enero de 1949, pág. 58). En unos números más adelante, el
correspondiente a julio
de 1949, se recuerda que la adhesión
al comunismo está castigada con la pena de excomunión;
pudiera ser que Estudios guardara silencio cuando se desarro­
llaban los hechos antes aludidos, pero desde luego tanto
la
revista como Eyzaguirre tenían una postura clara al respecto y
no se movían en las ambigüedades de los demócratacristianos
de la Falange Nacional y adláteres socialcristianos del Partido
Conservador.
El presente capítulo termina con una breve y sucinta
revisión de la obra
de Jaime Eyzaguirre, se repasan sus obras
tales como
Ventura de Pedro de Valdivia (1942), O'Higgins
(1946), Ideario y Ruta de la emancipación chilena (1957), His­
panoamérica del dolor (1947), Historia de Chile (1965) ... con la
intención no tanto de hablar del conjunto de su obra sino más
bien del pensamiento
que se esconde detrás de ésta. Un traba­
jo demasiado ambicioso como para poderlo despachar
en unas
cuantas páginas, y aunque se apunta con atino la concepción
historiográfica de un ·orden hispano-cristiano-, en la obra de
Eyzaguirre, el resultado final no llega a satisfacer del todo al
lector y ello constituye
una gran decepción, ya que se adi­
vinaba una de las partes
más interesantes del presente trabajo.
Sin querer alargar más esta reseña, nos encontramos con
un último capítulo (•Los años finales. 1965-196&) en el que se
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INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA
aborda la dolorosa salida de Eyzaguirre al frente de la revista
Finis Terrae y los errores de algunos sectores de la Iglesia
Católica a consecuencia del Concilio Vaticano II, hechos éstos
que sin duda marcaron amargamente los últimos años de vida
de Jaime Eyzaguirre.
Hay algunas cuestiones
que no me resisto a tratar. Por
ejemplo,
en cuestiones bibliográficas se echan de menos algu­
nos trabajos, pocos bien es cierto,
pero sobre el tema. Entre
ellos sin
ir más lejos el que realizó el propio Gonzalo Vial para
la revista
Dimensión Histórica (n.º 3, 1986) y que llevaba por
título el de •El pensamiento social de Jaime Eyzaguirre•. Por
otro lado se ignora el
porqué se han elegido unos artículos, y
nos referirnos expresamente a los extraídos
de diarios, y se han
despreciado otros, seguramente no por su desconocimiento,
aunque de ser así hubiera sido conveniente que los autores
hubieran acudido a la Sección Referencias Críticas de
la
Biblioteca Nacional, y eso a pesar que de allí no se encuen­
tran recogidas todas las
que son, pero pese a ello podrían
haber encontrado referencias a los artículos
que sobre el per­
sonaje han sido elaborados por José Andrés Orrego, Sergio
Martínez Baeza, Jorge Vargas
Díaz, Pedro Godoy o Cristian
Garay. Muchas de estas

deficiencias vienen dadas porque los auto­
res se introducen en temas que posiblemente desconozcan o
porque no tengan los suficientes conocimientos sobre el tema.
Movimiento litúrgico, milenarismo, y otros temas relacionados
con la vida espiritual y religiosa de Jaime Eyzaguirre, etc ... No
obstante, el libro resulta
de cierto interés, a la espera que
algún otro emprenda una misión dificil de llevar a buen
puerto: la de glosar la vida y la obra de Jaime Eyzaguirre
Infante.
JOSÉ DiAz NIEVA
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