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Número 315-316

Serie XXXII

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Actitudes ante las sectas en la segunda mitad del siglo XX en España

ACTITUDES ANTE LAS SECTAS EN LA SEGUNDA
MITAD DEL SIGLO
XX EN ESPilA
POR EL
DR. FÍU,IPE.. FERNÁNDEZ ARQUEO
Introducción.
Al empezar el año 1990 había en España noventa y cµatro or­
ganizaciones para luchar contra la droga, sin contar las oficiales.
Después, ese número sigui6 creciendo, repito que sin contar las
oficiales. Espectáculo grotesco que muestra a los estudiosos de los
cuerpos intermedios que
el exceso de estos es una anormalidád,
simétrica y contraria a. su penuria .. Y a Occam advirti6 en el si­
glo xrv que «entia non sunt multiplicanda sine necesitate».
Ahora
el espectáculo se repite con el tema de las actividades
contra las sectas. Las sectas han proliferado después del ·Concilio
Vaticano 11 de manera llamativa en España y en todo el mundo.
También
es . desproporcionada la magnitud de las reacciones en
tomo a
ellas; por todas partes aparecen reportajes, artículos, pro­
gramas de televisión,
grupos y organizaciones que dicen que
quieren estudiar, desde fuera,
el fen6meno de las secta&; otra cosa
es combatirlas.
Inicialmente; las actividades
antisectarias fueron reducidas y
se consideraban brevemente y dentro de los estudios sobre las
sectas. Ahora han alcanzado una entidad tal que demanda unos
estudios separados sólo para ellas. Y a han
e¡:npezado a ptodµcirse,
especialmente en Estados Unidos, donde todo es gigantesco. En
Italia cuentan,
como artículd antológico, con uno de Massimo
Introvigne, titulado, «El movimiento "anti-secta" laico y
el mo­
vimiento "contra .las .sectas", religioso: ¿extraños compañ~tos de
Verbo, núm. 315-316 (1993), 569-582 569
Fundaci\363n Speiro

DR. FELIPE FERNANDEZ ARQUEO
viaje o futuros enemigos?»; se ha publicado en la revista italiana
Cristianita, de mayo de 1993. Este artículo se refiere a lo que
sucede en Norteamérica y
en Europa, y no en España ; pero aquí
llevamos el mismo camino. Curiosamente, en países tan devotos
de
la democracia y de la tolerancia, hay una enorme cantidad de
réplicas a las sectas
; quizas porque éstas son
más numerosas que
en España, debido a la heterogeneidad racial, cultural y religiosa
de base, debido también a que no disfrutan de
la homogeneidad
antropológica que España, y sobre todo, a la vigencia
prolongada
hasta recientemente de la Unidad Católica, en España. Resultaría
artificial trasladar al pie de la letra a un estudio español la
clasi­
ficación de Introvigne, quizá porque llevado de una vocación más
taxonómica, a lo Linneo, que guerrera, a lo Torquemada, desciende
a
pormenores más eruditos que eficaces. ·Pero hay semejanza entre
lo que
él cuenta y nosotros vemos, lo cual nos asegura que vemos
bien y que debemos estimar su estudio.
En este ámbito también encontramos una de· 1as principales
diferencias entre el catolicismo de algunas naciones europeas y el
de
España, a saber: es aquél más intelectual y eruditd que opera­
tivo, y el nuestro, al revés, se caracteriza por la preferencia de la
acción al estudio. Como éste no se debe descuidar del todo, escri­
bimos este articulo; porque además sentimos
la satisfacción de
ver
diseminadas en sus lineas noticias que pueden contribuir a
una de las grandes tareas pendientes
de nuestra cultura, que es la
continuación y puesta al
día de la Historia de los Heterodoxos
Españoles, de don Marcelino
Menéndez y Pelayo.
Después de
la muerte de Franco ( 1975 ), en el período político
inconcluso conocido por «la transición» se produce
la gran explo­
sión o «boom» de las sectas. Una nube de periodistas acude al
tema con el
esp!ritu sensacionalista que les es casi consustancial,
y lo
explota sin mayor finalidad que su provecho profesional de
informar y entretener,
tanto mediante la letra impresa como por
la radio y televisión. Han encontrado en este tema un buen filón,
que les salva del agotamiento de otro
filón anterior, el cotnunismo­
anticomunismo. Pero el tema tiene antecedentes importantes.
El retorno de los bruios:-En la parte de España donde triun-
STO
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ACTITUDES ANTE LAS SECTAS DEL SIGLO XX EN ESPARA
fó el Alzamiento del 18 de julio de 1936, en los territorios que
fueron conquistando las armas nacionales hasta su victoria el
l.º de
abril de 1939, y después de ésta en todo el territorio nacional,
las sectas religiosas y filosóficas desaparecen,
prácticamente. Nació
un Estado
explícitamente católico y excluyente de las mismas,
apoyado en una sociedad· que escarmentada de pasados errores,
volvía los ojos a Dios.
Sería larguísimo extenderme en el concepto de secta ; usaré la
acepción coloquial de doctrina religiosa o filosófica considerada
errónea y el conjunto de sus adeptos. Acepción entendida
sensu
latissimo.
Otra aclaración semántica previa: no vamos a entender
por Iglesia el Cuerpo Místico de Cristo, sino una parte mayoritaria
y
más visible de la jerarquía eclesiástica, del clero y de los fieles,
aunque actúen o dejen de actuar fuera
del magisterio eclesiástico
rigurooo.
Los primeroo en regresar fueron los protestantes, imnediata­
mente después de
la victoria de las democracias en la Segunda
Guerra Mundial. Estas, aliviadas de las preocupaciones bélicas,
replantearon y profundizaron sus telaciones con España, e hicieron
de
la libertad de cultos una cuestión de gabinente con el Estado
nacido de la Cruzada. No
se habían agotado los frutos de esta
presión política internacional, cuando apareció y se le sumó un
factor nuevo,
muy in.portante, a favor de la libertad de cultos,
que fue el movimiento dentro del seno de la propia Iglesia
uni­
versal conocido pronto con el nombre de «progresismo», que no
solamente detiene
la secular lucha española contra las religiones
falsas sino que las llama y alterna con ellas.
Pero en
líneas generales y esquemáticas se puede decir que
hasta después del Concilio Vaticano
II no aparecen, además de
lcis protestantes, otros géneros y grupos que les rebasaran, y que
son: los teósofos, los gnósticos, y las religiones asiáticas. Están
muy emparentados
entre sí. No es que hayan necesitado ni que­
rido esperar a que el Concilio con su Declaración
Dignitatis Hu­
manae
les franquee el paso, sino que su entrada triunfal ha sido
frenada
por tres causas. Una, interna, su propia reorganización
después de la Segunda Guerra Mundial ; ellos
también han querido
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DR. FELIPE FBRNANDBZ ARQUT{O
""= su «aggiornamento», modernización o puesta al día, y hasta
que
no la han ultimado ( en J¡,s años cincuenta sale el libro de
Pawels y Bergier
La Matinée des Magicíens, en los años sesenta
la
serie de Belfegor, y al final de esta década se produce el «boom»
de la parapsicología), no
han acometido su expansión en España.
La segunda causa
ha sido el talante de Franco, que aceptaba de
mala gana
la libertad religiosa y aun después del Concilio se re­
pliega milímetro. a milímetro. La tercera causa fue
el talante del
pueblo español en el que tardan en calar las doctrinas progresistas
hasta bastante después del Concilio.
El progresismo se veía y oía
mucho porque estaba instalado en puntos clave, pero fue largo
tiempo minoritario
y elitista.
Al
final de los años sesenta el retomo de los brujos a España
es
un hecho, pero todavía no a nivel de calle, de masa, porq11e
no existían suficientes medios de difusión. Solamente empapan
a éstas
-calle y masa-, en la década de los ochenta, porque es
cuando aparecen muchos
periódicos· y revistas, muchas radios y
televisiones que las acogen, unos por afinidad ideológica anticris­
tiana, y todos
por la necesidad insaciable de temas nuevos que les
impone la competencia mercantil
entre ellos. Es el «boom».
¿Qué hizo la Iglesia? La importancia de la Iglesia en España
hace a esta pregunta obligada
en cualquier asunto de alguna en­
tidad en nuestra .Patria.
Aún. más en éste. La respuesta es: a) Se
divide.
b) Se retira. e) Favorece a las sectas.
a)
Se divide.-La Iglesia apoyó decidida y monol!ticamente
al Movimiento Nacional iniciado
el 18 de julio de 1936 y al Es­
tado católico que se
fue· construyendo después, que impedía las
actividades públicas a las religiones falsas (Artículo
VI del Fuero
de los Españoles) .
. Ante la repoblación de capillas protestantes realizada después
de
la Segunda Guerra Mundial, al final de los años cuarenta, reac­
ciona vigorosamente pero ya no .. tan monolíticiunente. Aparece
pronto
y crecerá· rápidamente en su seno una tendencia de origen
extranjero a favor
de la libertad de cultos. Unos dicen. que es el
liberalismo; otros, que
es el modernismo; pero pronto se unifi"
can las denominaciones y se le llama unánimemente, «progresismo».
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ACTITUDES ANTE LAS SECTAS DEL SIGLO XX EN ESPARA
Como toda división, debilita. Por ella, la resistencia de la
Iglesia en España al retomo de los brujos no
es la que cabía:es·
petat en los años cincuenta, antes de que se convocara el Concilio
Vaticano
II. El bando nuevo, exrranjerizante, progresista e inicial­
mente minoritario, crece, alcanza el empate
y luego un predominio
fuerte.
En el. umbral del Concilio y en sus sesiones, la división
sigue, peto las proporciones de los
bandos se han invertido; los
partidarios de resistir a las sectas, que son los ortodoxos, han
pa·
sado a ser minoritarios e ineficaces, y los progresistas que las
apoyan pasan a una nueva situación con
la Declaración Dignitatis
Humanae y otras tesis aprobadas por el Concilio.
Luchan contra los nuevos protestantes, entre otros,_ la organi~
zación «Fe Católica», de la Compañía de Jesús ; la Congregación
Mariatll Universitaria de la calle de Zorilla, de Madrid, algunos
de
cuyos miembros de estilo falangista, arengados por el jesuita
P. José
Maria Llanos asaltaron la capilla protestante de la calle
de Trafalgar, de Madrid; la Comunión Tradicionalista;
grupos de
requetés
de Cataluña y de Sevilla ; en esta ciudad, la Editorial Ca­
tólica Española. A favor de la libertad de cultos estaban, entre
otros, «Pax Romana», las_ «Conversaciones -Católicas 111:tern~o­
nales», de San Sebastián, la Asociación Católica Nacic¡nal de Pro­
pagandistas y una lliatea creciente de publicaciones progresistas
traducidas del
&ancés o inspiradas en el progresismo europeo.
b) Se retira.-Menguaba por días la lucha de la Iglesia con­
tra los «invasores de la Cristiandad» a causa del · crecimiento im­
potable
del progresismo, hasta que dejó de existir. La Iglesia se
retiró en España de aquel combate secular antes de que el Concilio
se pronunciata sobre la libertad religiosa. La.Declaración
Dignitatis
Humanae no hizo más que autorizat oficialmente aquella retirada
anterior y
darle visos de un fundamento ·doctrinal, del cual; en
la práctica,
no había acusado ninguna neoesidad. Esta retirada de
la Iglesia
y la división previa que la prepat6 fueron lubrificadas
por una prestidigitación semántica:
se retiró el términode «liber­
tad de cultos» empleado di;sde . el siglo pasado hasta la fecha, y
se introdujo el nuevo de «libertad · religiosa» ; la Iglesia había
luchado contra la
libertad de cultos pero no contra la. libertad
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DR. FELIPE FERNANDEZ ARQUEO
religiosa, porque ese término no se había empleado anteriormen­
te ; se disimulaba la contradicci6n.
Aquí podía haber quedado así la cosa, pero la evolución en
el post-concilio fue aún
más favorable para las sectas.
c)
Favorece a las sectas.-En volandas ya del progresismo
triunfador absoluto, la Iglesia en España va
mucho más allá de
la letra de la
Dignitatis Humanae; no se invoca la letra, sino un
presunto «espíritu».
No se limita a cesar en el hostigamiento de sus
enemigos. Después
del Concilio habla desmesuradamente y a todas
horas de la libertad religiosa como si presidiera una nueva era
de
la Iglesia o fuera una segunda venida del Espíritu Santo. Se ha
pasado
de la tolerancia a la libertad, se presenta la «hip6tesis»
como «tesis» y el «mal menor» como «bien posible». De
tal ma­
nera que los fieles y sus mentores, en vez de mirar expectantes a
sus enemigos, les
dan activamente toda clase de facilidades, cosa
que el Concilio no les
ha ordenado. Y a no buscan la Verdad sino
un pragmatismo en beneficio, supuesto, de la convivencia política
y
ele la captación de simpatías.
En seguida viene algo mucho más beneficioso para las sectas
que
la libertad religiosa. Es la manera de entender y desarrollar
después del Concilio el
ecumenismo y las relaciones con los no
católicos. Con ceremonias, reuniones
y colaboraciones comunes y
públicas se da a las religiones falsas un rango social superior que
ni tenía ni podía venirles
por el mero hecho estricto de su insta­
lación autorizada. Rango social que presupone, remacha y desa­
rrolla el presunto derecho a existir que se les
ha regalado.
Hay más: a partir
de 197 5 la Iglesia protagoni2a otro nuevo
beneficio
para las secras. Este es indirectd, pero importantísimo:
es su nueva posici6n política que implica decididamente la liber­
tad de cultos.
Rotas las últimas amarras que le unían a Franco
por falleci­
miento de éste, la Iglesia inicia
un nuevo enfeudamiento, en la
democracia primero y en el socialismo, después. A toda hora en­
salzan sus hombres más representativos la democracia, los Dere­
chos del Hombre y el pluralismo socio-político, sin distinguir entre
un pluralismo reducido a materias opinables tratadas ortodoxa-
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ACTITUDES ANTE LAS SECTAS DEL SIGLO XX EN ESPA1'A
mente, que es la alternativa cristiana a la dictaduta y al liberalis­
mo, y
un plutalismo sin límites, que es la libertad para todos los
males y que es el que se entiende si no se dice otra cosa. A fin
de 1978, coincidiendo con la elección del Papa Juan Pablo II, se
aprueba en España una Constitución en la que el Estado se define
no confesional
y asegura el mismo tratamiento a todas las reli­
giones ; durante su gestación, la Iglesia no ha _ tocado a rebato y
en la sesión solemne de su aprobación la gran cantidad de diputa­
dos y senadores afiliados a institutos seculares y otras asociaciones
piadosas vota afirmativamente
con una unanimidad tan excepcio­
nal entre españoles que permite conjeturar la obediencia a una.
consigna.
De esta retirada de k Iglesia y de su incorporación al bando
antiguamente
enemigo_ quedan, como en. todo naufragio, elemen­
tos sueltos nadando por su cuenta, pero
-parecen una especie a
extinguir.
Por su parte, las sectas y todos los grupos de marginados,
como los homosexuales, apoyan decididamente la democracia por­
que tienen conciencia clara de que
. es el único régimen en el cual
pueden sobrevivir.
¿Quiénes ocupan el lugar que ha abandonado la Iglesia? .-La
retirada, tan insospechada, de la Iglesia del campo de asedio a
las sectas y su alineación con ellas, ·convierte a éste durante breve
tiempo en una tierra de nadie situada entre los seculares conten­
dientes. A partir del «boom» de las sectas de los años ochenta
acuden a ocupar ese terreno
vacío muy variadas personas y grupos
con el común
denominador, también sorprendente, de no ser cris­
tianos, aunque algunos de
sus miembros lo sean a título privado
y no manifestado.
Estamos, pues, en una situación nueva, equívoca y peligrosa,
que recuerda otra, desaparecida pero próxima, la del frente anti­
comunista. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Rusia
y
el comunismo.estaban en su cénit, surgieron abundantes sovietó­
logos y organizaciones anticomunistas ; pero no todos eran cristia­
nos ni estaban movidos por uha _intenci6n única
y común. Resultó,
pues, que los católicos que con entusiasmo y buena fe pero sin
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DR; FELIPE· -FERNANDBZ .ARQUEO,
mucho sentido crítico corrían .a incorporarse a algunas asociaciones
anticomunistas, ptonto
advertían notables discrepancias con ellas
y que en ellas
se hablaba un lenguaje distinto del suyo. Análoga­
mente, resulta en este
nuevo · fil6n que no todas las actividades
en torno a las sectas son cristianas y que no sin imprudencia
pue­
den los cat6licos participar·en algunas de ellas. Ni son cat6licos
todos los que están, ni están todos los cat6licos. Hay acciones
contra las sectas inseparables de acciones contra
la Religión Ver­
dadera. Esta no solamente tiene que soportar los ataques de las
sectas, sino también, además, los de mucho de lo antisectario, eh
contra
dé lo que cabría suponer.
El nuevo frente antisectario es abigarrado. Tiene un. cuerpo
central, y dos alas en los flancos, bien definidas. Una, de una
inocuidad que le hace equívoca, y otra, l]\uy:agresiva.
El grupo inocuo-equívoco es un conjunto gtande, principal­
mente de reportajes, de ceremonias y organizaciones de un tono
tan
· neutral y tan meramente descriptivo, que es difícil saber si
está
eh contra de la secta mediante alguna ironía y la extrañeza
y rechazo que
sin pretenderlo •suscitan en cierto público; o bien,
si por el contrario constituyen una suave propaganda de la misma
por el mero anuncio de su existencia, de
· la que tcima nota
el auditorio; éste está en gran
extensión inconscientemente em­
papado del error de creer que lo que existe y sucede, por ese solo
hecho,
es lo bueno y a lo que hay que atenerse. Todo este grupo
tiene el atractivo de lo fantástico y desconocido disfrutando sin
la contraprestación de ningún compromiso
oneroso.
El grupo agresivo en la otra ala del centro, comprende acti­
vidades y organizaciones dedicadas a combatir, no a las sectas en
genera!, sino a una sola. Se caracteriza, además,
por la violencia
de sus ataques selectivos.
Un iuciso, no breve, pero muy conveniente. Siguiendo una
nueva terminología norteamericana, Introvigne relanza una
cla­
sificación brillante, lúcida y real ... fuera de España. Dice que hay
dos grupos: uno, el de los «anti-secta», caracterizado por su
ins­
piración en cuestiones sociológicas y sin interesarse por.lo religioso;
también lo hay eo España, como en seguida ,!iremos. El otro gru-
5J6'
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ACTITUDES ANTE LAS SECTA"/{ DEL SIGLO XX EN ESPA1"1A
po, «contra las sectas», desprecia la sociología, se apoya en la
teología
y pretende el rescate de los sectarios para «su» ortodo­
xia; es en gran mayoría protestante, en los Estados Unidos. In­
trovil!tte se· extiende en analizar y contraponer estos dos grupos.
Pero en España los protestantes son
escasos y mediocres, y no
se encuentra el grupo «contra-secta», tal como lo describe Intro­
vigne en Norteamérica, ni formado por protestantes ni
por nadie.
En la ·España. acutal · hay un grupo, mal estudiado, que por
su agresividad podría emparentar con el «contra-secta» de la no­
menclatura de los · norteamericanos y de Introvigne, .pero· que no
comparte sus motivaciones teológicas ni está en manos de protes­
tantes. Tiene visos policíacos
y-otra dialéctica. Cinco casos de él
hemos conocido en Espafía, sin especial búsqueda, en las fuentes
abiertas de los
peri6clicos ; si bien la interpretación ha venido del
ámbito de las confidencias. El primer
caso fue que una secta
poderosa fue atacada violentamente
por periodistas y medios muy
distantes del apostolado católico,
y más bien de ideas· filomarxis­
tas ;
se decía mucho que la secta víctima estaba colonizada por
agentes de una agencia de investigación americana ; esos mismos
periodistas atacaton también a una organización teosófica supues­
tamente anticomunista, víctima también de otros ataques de inspi­
ración oscura
pero, desde luego, no de la religión católica. En
otro caso la policía. estatal decapitó por sorpresa a la cúpula de
una secta multinacional muy poderosa; este hecho, inconcebible
en un régimen·
democrático y que presume de constituir un Esta­
do de derecho, no desencadenó ninguna protesta internacional;
curioso fenómeno que contrasta
ron el escándalo que se hubiera
producido a escala mundial si esta agresión
se hubiera producido
en tiempos de Franco. Algo semejante sucedió a nivel regional,
con otra secta más modesta. No parece temerario conjeturar que
en ambos casos· las organizaciones del Estado español actuaron
por compromiso con las de algún otro
Estado. Finalmente, en la
campaña electoral previa a
las elecciones generales del 6 de junio
de 1993, un pequeño grupo
político acusó a otro similar de ser la
cobertura de una secta internacional, a lo cual informes particula­
res dan verosimilitud
..
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DR. FELIPE FERNA.NDEZ ARQUEO
La utilli:aci6n de cualesquiera orgaoizaciones por los servicios
secretos de
.los Estados o de las multinacionales no es nueva ; s,,s
agentes
y sus coberturas sufren un tremendo desgaste y . deben
reconstruirse constantemente. En
la época de Franco llegaron a
Madrid unos popes ortodoxos que en realidad eran
agentes del
KGB;
la. posesi6n de una sofisticada emisora de radio les delat6
y fueron fusilados. Si ahora esas organizaciones recurren a las sec­
tas, y a sus contrarias, es porque las tienen muy a mano.
Otros casos hay de lucha de una secta contra otra que no
tienen a primera
vista una explicaci6n clara. Tal vez se deban a
rivalidades ante una
misma clientela indiferenciada que s6lo tiene
ún anhelo comúo, el de encontrar un sistema de· creencias. o un
grupo que remedie su aburrimiento.
Sería un caso más de que .de
la excesiva abundancia· de cuerpos: intermedios con un mismo fin
surgen luchas .entre ellos.
Los protestantes espafioles han hecho
ediciones de
dos libros de sus correligionarios. ingleses, El caos de
las sectas e

Invasores
de la Cristiandad, que se quejan de la apari­
ci6n de otras sectas que les disputan su posible clientela. En el
caso de Espafia no deja de ser parad6jico que esas sectas hayan
penetrado por la misma puerta de la libertad
de cultos que los
p±otestantes abrieron con sus presiones internacionales, y que,:
por lo visto, les há. servido de poco.
En el grueso centro del enjambre anti o perisectario hay dos
rasgos comunes. Seguimos hablando de España.
Es el primero y principal ya dicho pero no resaltado por otros
comentaristas,' que
no declaran estar movidos por el celo de la
Gloría de Dios ni de la salvaci6n de las almas, que las sectas
trasladan del camino del Cielo
al del Infierno; no mencionan que
la· Iglesia Cat61ica es la única verdadera y que · fuera de Ella no
hay salvaci6n, potque no sienten
las verdades de la Fe. Pero, ade­
más, porque si lo hicieran, eclesiásticos muy representativos de
acuerdo con sus nuevas ideas
ks desautorizarían o al menos sabo­
tearlan sus actividades.
Renunciando a esta base han de teoer, pues, otro rasgo
co­
mún, el de ir a buscar apoyo y justificaci6o en el servicio a una
cosmovisi6n humanista y liberal, liberadora y combativa de
cual-
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ACTITUDES ANTE LAS SECTAS DEL SIGLO )(X EN ESPA:RA
quier alienación del individuo por parte de cualquier sistema.
Prestan este servicid en
dos planos: uno, en las manifestaciones
sociales que fluyen de esa presunta alienación de
los afiliados . a
la secta; por ejemplo, reintegración a la familia abandonada, cese
de trabajo en beneficio leonino de la organización, etc. Pero tam­
bién pretenden liberar a los sectarios. de
lazos, actitudes y conduc­
tas sin
tan notorias proyecciones sociales, más íntimas; por ejem­
plo, de su-consagración personal a una cosmovisión definida dis­
tinta de la suya. Estos antisectarios tienen una impregnación
laicista y atacan a las
sectas en cuanto sus miembros viven esa
religión con una intensidad que sería inaceptable
.en el mundo
moderno.
Las sectas serían nocivas, para sus enemigos, por lo que
tienen de
expresión de un «fanatismo religioso» que debe ser limi­
tado por leyes del Estado moderno, que debe fijar de manera
rigurosa los límites cuantitativos dentro de
los que la intensidad
de la experiencia religiosa debe ser tolerada.
Una contradicción
atenaza entonces a los antisectarios: de uria
parte, invocan la libertad; de otra, la niegan a los afiliados a las
sectas que combaten para instalarse en
1a cosmovisión que les
venga en gana. Es la proposición indecidible del liberalismo,
es­
crita en la Carta Ios Derechos del Hombre y en muchos otros
documentos parecidos:
libertad, sí; pero no para atacar a la dem<>­
cracia, etc. Este planteamiento ha despuntado recientemente en los
Estados Unidos con motivo
del aplastamiento militar de una secta
afincada en Waco,
pero ha sido ahogado rápidamente.
Este servicio a
una concepción liberal, cuya gran profundidad
es delatada por hacerse operativa, se prolonga naturalmente más
allá de las sectas hasta la hostilidad a toda adscripción religiosa,
falsa o verdadera, cualquiera que sea.
Pasatt del desinterés inicial
por la salvación de las almas, al interés
por su perdición, no por
la
vía de una religión falsa o secta, sino por la vía del agnosticis­
mo, de la desvinctilación de cualquier religión y también, por su,
puesto, de la Verdadera.
Toda exageración es mala
-piensan-, y todas las exagerá­
ciones deben ser metidas en un mismo saco o paquete
al que hay
que combatir, por de
pronto, globalmente, con independencia de
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DR. FELIPE FERNANDEZ ARQUEO
otros cargos singulares. Otras veces, con ocas1on de enfrentarse
con la especie concreta, con una sola secta determinada, descubren
un enfrentamiento latente y subterráneo con todo
el género reli­
gioso, sin distinción entre religiones falsas y religión verdadera;
no se enfrentan con la secta en sí. misma, sino en cuanto es un
caso particular de un todo, de. un conjunto o paquete, de un gé­
nero, que detestan y combaten indiscriminadamente.
Llama la atención ver con qué ·diligencia, habilidad y sutileza
fuerzan algunos las cosas para incluir, de momento sin insistir y
como de pasada, al Opus
Dei en sus enumeraciones de sectas como
si fuera comparable al Hare Krisna. Es cuestión de pretensiones
largas, oscuras, que hay que vigilar.
La despro gramaci6n.-·-Este segundo plano antirteligioso en
general, y por tanto, también anticatólico, de algunas actividades
antisectarias
se evidencia en la «desprogramación». Está muy bien
desctita en
el artículo de lntrovigne, con bibliografía especializa­
da. Hemos comprobado en España
sus observaciones procedentes
de Italia y de los Estados Unidos. Es
un asunto importante cuya
denuncia hay que divulgar.
La desprogramación es un conjunto de ejercicios y conversa­
ciones de estilo de psicoterapia propuestos al miembro de una
secta para que termine de desvincularse de ella: varían según los
casos.
En España tiene el curioso rasgo común de ser intpartidos
no
por psiquiatras o psicólogos titulados, sino por personas no
calificadas, muchas sudamericanas, que hacen de este servicio un
medio de vida, frecuentemente en
la frontera con el charlatanis­
mo. o el curanderismo.
La desprogramación es una de esas actividades que es a la vez
antisectaria y anticatólica. La mayoría de las veces, no se detiene
en liberar
al que la recibe de sus relaciones con la secta, que esto
sería bueno,
sino que le llevan más allá, a una 1ncapacitación total
para cualqnier ejercicio religioso, inclúido
el de la Religión Ver­
dadera. Facilita esta tarea demoledora
la larga duración de las
desprogramaciónes, que puede
ser de semanas o de años. Con
ellas se éambia una alienación, la de la secta, por otra, que es la
militancia en un exasperado ·agnosticismo, Por esta profundidad
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ACTITUDES ANTE LAS SECTAS DEL SIGLO XX EN ESPARA
en los cambios que introduce en . la personalidad, han ejercido
sobre ella una
severa vigilancia los tribunales de. justicia nada
menos que de los Estados Unidos, que además, la
han declarado
ilegal. Como
allá también dicen y hacen eso de «hecha la ley,
hecha la trampa», le han dado unos retoques
y sobre todo, le han
cambiado el nombre, poniéndole el de «exit counseling».
En España los tribunales se han mostrado benévolos y. elusi­
vos con la desprogramaci6n
en los aún pocos casos en que se han
visto involucrados eti el tema; probablemente, por falta de cono­
cimientos de estas novedades, que violan molestamente su rutina.
En la realidad española la «desprogramaci6n» de los que quieren
romper con una secta es por ahora una cuesti6n más científica y
te6rica, minoritaria, que práctica y, presente .. Aquí, la-despregra,
mación se hace mayoritariamente, como el divorcio, «a la españo­
la», es decir, saliendo de la secta sin formalidades, por «lisis» o
lenta caída
en desuso, por aburrimiento o simplemente dando un
portazo sin más complicaciones. ·Por eso no concedemos más ex­
tensi6n a la desprogramación, a la que Se han dedicado libros
enteros en el extranjero. Sí daremos una referencia importante:
en la Carta Pastoral del obispo italiano monseñor Giuseppe Casale,
titulada, «Nuova religiosita e nuova evangelizacione», de 6-III-
1992, editorial Piemme, Casale Monferrato Alejandría, 1993,
ci­
tada en el artículo de Introvigne, se afirma que, según reiteradas
declaraciones del magisterio católico en la materia, «la desprogra­
mación
no es aceptable y es contraria a la moral católica».
Hay algunas, pocas, sectas y personas antisectas que
detieneti
la desprogramación en cuanto el sujeto se libera de la secta dé
origen ; pero otras la prolongan hasta instalar al enfermo en sus
propias filas ;
es decir, que los que cursan desprogramaci6n pue­
den terminar o

a la intemperie del agnosticismo incurable, o en
otra secta distinta. Esto recuerda las distintas maneras de .hacer
psicoterapia, de la cual la desprogramaci6n sería una variedad, y
en especial lo que veíamos en la época de Franco, que era cuando
más psiquiatras marxistas había, curiosamente. Los psicoterapeutas
liberales
se limitaban a desmontar los mecanismos mentales pa­
tógenos de sus clientes y conseguido esto, les devolvían, inermes,
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DR. FELIPE FERNANDEZ ARQUEO
al oleaje de la vida, donde volvían a enfermar. En cambio, los
católicos y los marxistas coincidían en no dar de alta a sus enfer­
mos hasta
dejarles finálmente. sólidamente instalados en sus res­
pectivas cosmovisiones ; en .esquema, en alguna asociación piadosa
o en el Partido Comunista.
Ultimas observaciones
de un espectador cat6lico.-La. Iglesia
en España ha favorecido el
«bootn» de las sectas con la libertad
religiosa, el ecumenismo y el enfeudamiento en la democracia,
mucho
más allá de la letra del Concilio. El resultado.ha sido per­
judica! para Ella. También le ha perjudicado
la manera como otras
manos. están combatiendo a·las sectas.
La inflación del tema de las sectas.
y el de sus oponentes ha
alertado a
la población española y la ha hechd, hoy, menos recep­
tiva a su propaganda. Pero por otra parte, con la,reiliada de la
Iglesia y su enfeudamiento. en la democracia,, se está perdiendQ
tiempo en derrotar al pluralismo absoluto y en beneficio del mal.
En toda cues.tión humana hay que saber a favor de quién está el
tiempo, y en
la que nos ocupa está a favor de qué las nuevas ge­
neraciones • crezcan considerando su familiáridad con las sectas
~orno .la· cosa más natural del mundo.
Los católicos han adoptado, individualmente y sin i>rganizarse,
una de· estas actitudes:
a) Plegarse a los acontecimientos y no ha= nada, o ayudar
a
las sectas, excusándose con que esa es la actitud de su Jerarquía.
b) Hacer la guerra por su cuenta contra las sectas, superando
los escrúpulos de una
posible colisión con la libertad religiosa
basados en consideraciones cnya exposición sería extensa.
e) Combatir a las sectas pero hacer la trampa de decir que
no
Jo hacen por razones religiosas, sino por aspectos sociol6gicds
aislados. ·
d) Reducir el problema a la letra del Concilio y combatir
decididamente a lo que está
más allá de la misma.
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