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1986

La doctrina social católica

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1986
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Crónica de la XXV Reunión de amigos de la Ciudad Católica. La doctrina social católica

CRONICA DE LA XXV REUNION DE AMIGOS
DE LA CIUDAD CATOLICA
LA DOCTRINA SOCIAL CATOUCA
llirante los dias 6, 7 y 8 de diciembre de este año se ha ce­
lebrado la XXV Reuni6n de amigos de la Ciudad Cat6lica en
la · Residencia San Pedro Mártir, de los RR. PP. Dominicos de
Alcobendas (Madrid).
El tema estudiado ha sido LA DOCTRINA SOCIAL CATÓLICA.
En la asistencia de congresistas ha sido destacable la crecien­
te presencia de jóvenes este año, entre los cuales se encontra­
ban 12 seminaristas.
En esta XXV Reuni6n
se ha rendido homenaje y un emotivo
recuerdo a Eugenio Vegas Latapie, promotor, fundador, maestro
y animador de la Ciudad Cat6lica desde sus inicios basta el pa­
sado año que entreg6 .a Dios su último aliento.
A continuaci6n vamos a hacer una exposici6n resumida del
Congreso, comenzando· por los actos religiosos, para proseguit
con las conferencias, foros
y encuentros, y concluir con el acto
de clausura.
l. ACTOS RELIGIOSOS.
El día 6 celebro la Santa Misa el P. Bernardo Monsegú, C. P.;
en
la homilía nos babl6 de la significación del Adviento, de la
venida de Cristo y nuestra participación en la cruz de Cristo.
Nos dijo que hemos de
ser levadura para que se instaure el
Reino de Cristo, y que esta fflstauración debe ser primero den­
tro de nosotros y después en el mundo. Finalmente se refiri6
a la necesaria coherencia de la vida con la
fe.
Don Manuel Martínez Cano ofici6 la Santa Misa del domin­
go día 7; su plática la dedic6 a
la alegría, y nos dijo: «Nos
tenemós que alegrar, tenemos que estar siempre
álegres, estar
tristes significa haber perdido la virtud de la Esperanza. Los
cristianos, hombres y mujeres, deben itradiar alegría; el cristiano
es el que lucha con alegría por el Reino Social de Cristo. La
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alegría cristiana nace de Dios; por eso nada ni nadie puede qui­
tárnosla. Cuando hacemos el bien, debemos hacerlo con alegría,
así lo hacian los santos. La alegria es la vida del alma».
El día 8, festividad de la Inmaculada, el P. Puyada, S. J., ofreció la Santa Misa por los amigos de la Ciudad Católica fa. llecidos y en especial por los que nos han dejado este año: Alfonso Hernández de Latramendi, Michel Creuzet y Manuel de Arquer; y en su homilía nos habló de la Virgen Inmaculada a
la que Dios había librado del pecado original.
II. CONFERENCIAS,
Sábado, 6 de di,ciembre de 1986,
Recuerdo de Eugenio Vegas 'Latapie, por FRANCISCO JosÉ FER-. NÁNDEZ DE LA CIGOÑA, Abogado del Ilustre Colegio de
Madrid y Economista.
«Si en cualquiera de nuestros Congresos cabe evocar la figu­ra de Eugenio Vegas --comenzó e1 ponente--creo que en nin­guno es más pertinente que en éste, dedicado a la doctrina
social católica; porque fue ella
el objeto de su. actividad para conseguir la soñada meta de su implantación social.
» Y

a ello consagró su vida; estaba convencido que las
so­ciedades y los gobiernos tienen deberes y el primero de ellos
reconocer
la suprema autoridad del que hizo el cielo y la tierr.a». Continuó el conferenciante .refiriéndose a la labor realizada
por Eugenio
Vegas con este fin, como pudo ser su trabajo en
Acción Española
y la fundación en España de la . Ciudad C.a­tólica.
Concluyó diciendo que «hombres como
él se dan pocos en la
vida de los pueblos; pero ello
no nos excusa de poner nuestros.
talentos, aunque sean mucho menores, a rendir por
la causa de Dios».
Introducci6n al tema general: la doctrina social cat6/ica, por EsTANISLAO CANTERO NÚÑEZ, Licenciado en Derecho.
En primer· lugar,
el ponente precisó c6mo tal expresión se
debía entender. En cuanto doctrina e conjunto ordenado de prin­
cipios generales que permanecen
por encima de los acontecimien-
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tos .. En lo social, entendido d término en sentido amplio, inclnye
lo político. Y en cuanto católica,
se encuentra en el Magisterio
Pontificio ordinario, contenida en alocuciones y
encíclicas, es­
pecialmente en Diuturnum illud, Inmortale Dei, Libertas praes0
tantissimum, Rerum novarum, ·Quadragessimo anno, Summi pon-_
tzficatus, Mater et Magistra, Octogessima adveniens y Laborem
exercens.
Señaló las razones por las que la Iglesia tiene una doctrina
social,
el alcance de la misma y el modo de dístinguirla. Segui­
damente, de la mano de los diversos pontífices, desde León XIII
hasta Juan Pablo. II, destacó que dícha doctrina se encuentra
definida por los Papas y que
es obligatorio seguirla a todos los
católicos. Asimismo, indicó --siguiendo a Pío XII-que las
fuentes de
dicha· doctrina las constituyen el Derecho natural y la
Revelación, y que, en cuanto expresión del Derecho natural, no
.
es exclusiva de la Iglesia, sino común a todos los hombres por
ser natural,
si bien la fe ilumina y confirma a la razón; y que
en materias derivadas de la Revelación,
oomo las relativas al
aspect9 sobrenatural de· la Iglesia, esta doctrina sí es exclusiva­
mente católica.
Destacó
la coherencia, continuidad e integridad de esa doc­
trina desde León XIII a Juan Pablo II, pasando por el Vatica­
no
II, de forma que no cabe hablar de cambios de la doctrina
social. E indicó la necesidad de interpretar los documentos pon­
tificios en su
oontéxto, con el significado oon que cada pontífice
utiliza las palabras, confrontando
las traducciones de los docu­
mentos
con los escritos originales, y teniendo en cuenta la Tra­
dición de la Iglesia. Terminó destacando que
el hecho de que
en determinados momentos se destaquen unos temas determina­
dos, no significa que otros ya dilucidados hayan dejado de for­
mar parte de la doctrina social.
Ciencia y Fe,. por VICENTE JOSÉ FERNÁNDEZ BUllGUEÑO, Bió­
logo y profesor de Ciencias Naturales en el I. N. B. Gran
Capitán, de Madrid.
Comemó el conferenciante describiendo lo que se conoce
como positivismo vulgar, que
se articula en varios postulados:
sólo la ciencia proporciona verdad,
la evidencia aceptables es
únicamente la que puede definir en términos de comprobación
empírica: toda realidad es realidad física y, por tanto, todo lo
cognoscible puede y debe reducirse a leyes físicas.
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Este postivismo que patrocina un doble monismo, epistemo­
lógico y ontológico, se ha ido preparando a lo largo del tiempo,
comenzando en
el Renacimiento, continúa con el. tránsito · de la
mentalidad racionalista a las ciencias experimentales en los si­
glos XVI y XVII, se perfila en el siglo XVIII con los hombres de
la Enciclopedia y eclosiona en
el siglo XIX con tres vías de ata­
que a la religión:
el ateísmo científico, el monismo materialista
y
el materialismo marxista.
La continuación lógica de este proceso en el siglo = es el
Circulo de Viena y su empitismo lógico, que pretende expresa­
mente combatir y aniquilar la Metafísica y la Teología en nom­
bre de la ciencia, lo que
lleva a la Fiolosofía y concretamente
a la Filosofía de la ciencia a una
vía muerta.
Como consecuencia
· de todo ello, en la mentalidad moderna
quedan dos secuelas del positivismo: la sustitución de la religión
por la ciencia y
el problema del determinismo.
Juan Pablo
II ha diagnosticado, perfectamente la situación
actual
y en sus discursos a los hombres de la ciencia y la cul­
tura, ha señalado la tarea urgente de replantear el sentido teórico
y práctico de las ciencias. Tras señalar la
autonomía de las cien­
cias, basada en la búsqueda de la. verdad, indica cuál es su com'
promiso: lá ciencia debe servir a la verdad y en cúanto téc­
nica debe aplicarse al servicio del hombre. En ello radica la
bondad de la ciencia y su razóri de ser: el servicio a la verdad.
De aquí
la obligación del científico creyente que tiene una
tarea que cumplir para que
el, hombre, imagen de Dios, vuelva
a ser señor y meta dé la ciencia. Más aún, en nuestro tiempo,
cuando algunos adelantos científicos, pueden hácer peligrar a
toda la humanidad.
La familia,. por SANTIAGO ARELLANO FERNÁNDEZ, Catedrático de
Lengua y Literatura en
el I. N. B. Navarro Villoslada (Pam­
plona).
La contemplación de la familia como «comunidad de vida y
amor» en la Familiaris consortio, o la definición que el Carde­
nal Ratzinger propone como
«célula inicial de la libertad», ¡are­
cen séñalar, pOr contraste-, las-deficiencias básicas· -en que se en­
cuentra la familia en el mundo de hoy.
Un erróneo concepto de
la libertad ha desmoronado la · con­
ciencia que el mismo hombre ·tiene de perfeccionarse mediante
víriculos interpersonales que en el vivir va creando, y ha optado
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por alcanzar la plenitud considerándose una fuerza autónoma de
autoafirinación, no raramente contra los demás, en orden al pro­
pio bienestar egoísta.
El individualismo
egocentrista, egoísta y ególatra, no antro­
pocéntrico, está incapacitando al mundo de hoy para vivir y
cre­
cer en el c,onsolador ambiente de ser y sentirse en comunión ·
de
personas, en comunidad.. ·
La crisis que padece la familia no surge espontáneamente.
No son causa primera la licenciosidad de las costumbres, la por­
nografía,
el consumismo o el mundo de la droga. Todos .ellos
son consecuencia de esa voluntad de autonomfa rebelde que cre­
yó encontrar su grandeza en la eliminación de todo lo que sea
o recuerde la huella de Dios en él.
Las dos plagas que asolan la familia de hoy, el divorcio y el
aborto, son el desarrollo lógico de aquella concepción del hom­
bre que contrapuso un «yo» medida de todas
las cosas, a un
Dios que por ser Amor era la garantía y fuente del derecho de
todos. El divorcio no divorcia a la pareja en cuanto pareja marital
sino a la pareja en cuanto familia. Rompe los lazos íntimos de
maternidad-paternidad y filiación, así como los vínculos de uni­
dad espiritual entre los esposos.
La ley del aborto hace que el
nifio engendrado encuentre a· sus padres como los primeros ene­
migos y a su madre como el más inmediato lobo carnicero.
Educad6n y enseñanza, por M.' JESÚS CARRAVILLA PARRA, Pro­
fesora A. de Filosofía de
B. U. P. en Madrid.
Comenzó la ponente diciendo que
la tarea educativa funda­
mental de un cristiano
es la educación en la Fe. A continuación
advirtió que
se iba a referir a la edueación en general y señaló
su diferencia con la enseñanza, refiriéndose a Morente, que en
sus escritos había mostrado las raíces de esa diferencia.
En primer lugar citó la tres líneas pedagógicas que señala este
autor: la ideológica, la practicista
y la vital, según las exponen,
respectivamente, Nator, Spengler
y Ortega. Morente será parti­
dario de la última.
"Ji'.n segundo lugar mostró la asociación que hay entre educa­
ción
y pensamiento por un lado, y enseñanza e inteligencia por
otro. Más tarde añadió que en
la educación del pensamiento en­
contramos el verdadero sentido de la educación integral, no sólo
teórica sino también práctico-moral.
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Concluyó diciendo que, dadas las características de nuestra
sociedad, sin sentido, sin valores, sin fines, apática, _pasiva ... _o,
por el contrario, inquieta, dubitante, apresada por la prisa ... , se
hace tremendamente dificultosa esa tarea educativa. El hombre
de hoy no necesita sólo ser orientado,
sino ser salvado; y las
ideas no salvan, ni los razonamientos
tampoco. Sólo salva el
verdadero Maestro.
Domingo, 7 de diciembre de 1986.
La economía en la doctrina social cat6lica, por JOSÉ ANTONIO
SANTOS fil Derecho.
La intervención de
la Iglesia en materia económica no entra
a dictaminar
la organización o el método que deba aplicarse; sf
ofrece un marco de referencia. y su opinión en esta materia lo
hace en la medida en que cada hombre puede sentirse alienado
de su tarea vital, que
es la contribución y participación en la
creación continuada para · la salvación de su alma.
Hay un primer principio que es
el del destino universal de
los bienes, y del mismo deriva la prioridad del trabajo sobre el
capital.
El bien común exige la propiedad privada como medio de
asegurar de forma adecuada al hombre la puesta en servicio de
· los
recursos a todos destinados, y la dignidad de la persona hu­
mana
la exige como fundamento natural para vivir.
El Estado debe cooperar al bien común, haciendo con · sus
leyes que brote. espontáneamente
la · prosperidad de · las familias
y de la sociedad; que
se alcanza respetando en su actuación el
principio de subsidiariedad y el principio de solidaridad.
De esta forma las personas se dignifican mediante su traba­
jo para contribuir
al bien común, lo que se garantiza por el res­
peto de la justicia en su triple . aspecto: distributiva, conmutati­
va y social.
El trabajo
es para el hombre y no el hombre para el trabajo.
El
fin del trabajo no es el lucro sino la promoción de ·la peyso­
na, y debe evitarse, en lo posible, la acentuación de su carácter
mecánico y deshumanizador.
Los salarios han de ser complementados con subsidios en el
caso de que no sean suficientes para mantener con decoro a
la
familia; el trabajador debe considerar como propio su trabajo.
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Los precios o valor de intercambio resultau del juego entre
valor de producción
y valor de uso, lo que lleva de ordinario a
una gama oscilante de precios justos.
En el ámbito internacional
se necesita un nuevo grado de
coordinación
y complementilriedad de las naciones industriali­
zadas
y los países con problemas económicos para promover el
desarrollo de los pueblos atrasados, pero con respeto de su rica
diversidad cultural; ello no significa favorecer uu Estado Uni­
versal unificado a nivel internacional, porque semejante imperio
sería un coloso abominable.
El capital en la «Laborem exercens», por ANTONIO SEGURA FERNS,
Profesor E. de Metafísica y Filosofía social en la Facultad de
Filosofía
y Ciencias de la Educación de la Universidad de
Sevilla.
La encíclica Laborem exercens pone ante la vista el problema
de
la posición del trabajo en la vida del hombre.
En el proceso socio-económico, el trabajado_r es sólo conside­
rado como «factor» de prducción, es .decir, un «objeto» econó­
mico específico. Contra esto, la
Laborem exercens presenta el
válor «subjetivo» del trabajo, es decir, como obra del «sujeto»,
la «persona» humana, cuyo valor ontológico está infinitamente
por encima de
!as «cosas».
_ Estas «cosas.» son, precisamente,. las que constituyen el «ca­
pital» o conjuuto de los «instrumentos» que sirven al hombre
para el proceso de producción. Y, as!, el punto principal de la
'Laborem exercens está en la proclama de la «prioridad» del tra­
bajo sobre
el capital, del sujeto sobre el objeto. Claramente se
ve que aquí el «trabajo» y el «capital» son considerados en. di­
férentes planos: el trabajo como «subjetivo>>, el capital como
objeto, «objetivo». Esta. diferente consideración no permite re­
ducirlos directamente a un común denominador.
As! como la Laborem exercens desarrolla magníficamente el
tema del trabajo «subjetivo» frente al capital «objetivo», es de
desear la iluminación de la doctrina pontificia, en el progresivo
Magisterio de
la Iglesia, sobre el tema del aspecto «subjetivo»
de
las legitimas motivaciones humanas del capital o, mejor dicho,
de
la capitalización. ·
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El orden polltico, por MIGUEL AYUSO TORRES, Licenciado en De­
recho.
El col1Íerencia11te comenzó su intervención sobre el orden
político
analiza11do la influencia de la religión sobre la sociedad
para, a continuación, y en un plan() iµás concreto, pasar revista
a las relaciones entre catolicismo y política a través de la his­
toria.
Subrayó la importancia ocasional de la Revolución francesa
para la formación de la doctrina social y política de la Iglesia,
que .se caracterizó como uria auténtica contestación cristiana al
mundo moderno.
En segundo lugar se preguntó si existe una doctrina política
católica, estudiando su fundamento, sus límites y su concreción
en un orden político del que pueda predicarse su catolicidad.
Cuestionado
si esta doctrina ha sido derogada o ha quedado
novada por nuevas orientaciones, tras una exposición matizada
y ponderada, al tiempo que crítica de la nueva estrategia y tác­
tica que presiden la conducta de la mayor parte de las jerarquías
eclesiásticas, concluyó que, en líneas generales, no ha variado la
doctrina política católica.
En fin, se ocupó brevemente de la teología polltica del Reino
social de Cristo y del
enjuician_uento de la democracia desde la
doctrina pontificia. De la mano de San Pío X recordó que es un
gravísimo error enfeudar el catolicismo en un régimen de
de­
mocracia cuyas doctrinas son erróneas, y, citando a Pío. XI, sos­
tuvo que el Reino de Cristo no es sólo un principio teológico­
teórico sino polltico-práctico, radicalmente contrario a la sobe­
ra11ía popular.
Las relaciones Iglesia-Estado, por .ANTONIO DoLZ SANCHIS, Li­
cenciado en Historia.
La Iglesia y el Estado ejercen su potestad sobre las mismas
personas; por tanto,
se plantea el problema· siguiente: ¿qué re­
laciones deben mediar entre ambas sociedades?
La doctrina
de. la Iglesia nos enseña que, en virtud del fin
más excelso que persigue la Iglesia (fin sobrenatural y eterno),
el Estado debe subordinarse en todo aquello que puede ayudar
o estorbar a
la salvación de las almas, que es el fin de la Igle­
sia.
En último término esta~uperioridad de la Iglesia se basa
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en la realeza temporal de Nuestro Señor Jesucristo, que delegó
el cuidado de todo
lo tocante al Reino de los

Cielos
en el Ro­
mano Pontífice.
De todo ello
se deduce, según la doctrina de la Iglesia, que
ambas sociedades deben estar unidas, cooperando a la consecu­
ción
del· bien común de la sociedad, bien común en el que ocu­
pa el primer puesto el amparo a la religión católica, única verda­
dera,
con el fin de conseguir la salvación de las almas.
La doctrina opuesta a la unión Iglesia-Estado es la que pre­
coniza·
la separación,. que si puede ser tolerada en hipótesis, ja­
más puede ser aceptada en tesis por los católicos, pues ha sido
expresamente condenada
(la separación) por la Iglesia.
Continuó el conferenciante con un estudio de los · males que
siguen
a la separación desde el punto de vista filosófico y na­
tural.
Terminó
.con una invitación a que tal doctrina baje de la
cabeza· al corazón y que sintamos en toda con la Iglesia.
Lunes, 8 de dú:i.embre de 1986.
Derecho y ley positiva, por FEDERICO CANTERO NÚÑEZ, Notario.
Tras poner de manifiesto·
¡a disrinción entre los conceptos
de Derecho
y ley positiva en la doctrina pontificia, se refirió a
la concepción católica del Derecho que resulta del reconocimiento
del orden universal ereado por Dios. El Derecho
es algo trans­
cendente
y objetivo, respecto del cual la misión del legislador
humano no
es otra que tratar de descubrirlo para luego exterio­
rizarlo y velar por su adecuado cumplimiento.
· La ley positiva tiene por misión concreta definir preceptos
de Derecho natural o regular cuestiones ajenas a
él, pero nunca
puede contradecir aquellos principios que tienen que ser respe­
tados como superiores y necesarios.
Recogió, el autor, diversos textos de los papas, desde Pío
IX
a Juan Pablo II, en los que se ofrecen argumentos para recha­
zar el positivismo jurídico y el utilitarismo ye puso especial én­
fasis en rechazar que la ley puede ser un acto de voluntad, pues
en este caso
la ley terminaría por convertirse en la voluntad de
lo que interesa o
es útil· al que, por ser más fuerte, la· pueda im­
poner. Al contrario, siguiendo a Santo Tomás explicó cómo la
ley humana debe ser siempre una ordenación de
la razón dirigida
al bien común, promulgado por la autoridad
legítima.
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Terminó refiriéndose a las recomendaciones del Magisterio
eclesiástico ante leyes contrarias
al Derecho natural. ·
Europa, en la perspectiva de Juan Pablo II, por JuAN VALLET
DE GoYTISOLO, Académico de Número de las Reales de Ju­
risprudencia y Legislación y de Ciencias Morales y Políticas.
Comenzó recordando el conferenciante la conminación que el
8 de noviembre
de 1982, en la Catedral de Compostela, dirigió
el Papa a Europa.
Cuando los soldados de Alarico saquearon Roma,
San Agus­
tín profetizaba que rras la desaparición de la Roma pagana sur­
giría la Roma cristiana. La historia de la ciencia y su arte se halla
. unida en ella, de forma muy diversa, a la historia de la Fe y de
la Iglesia.
El Papa ha señalado que la primera fractura de Europa fue
el Cisma de Occidente. Luego, las profundas del siglo XVI, cuan­
do Lutero pretende la liberación del yugo de la Iglesia de su
tiempo. Pero en el Siglo de las Luces y con la Revolución fran­
cesa se produce el intento de liberarse el hombre de Dios, con­
siderado como una alienación del hombre, y se acaba proclaman­
do la muerte
de EL Se pretende construir sin El, y la obra del
ser humano sin Dios
se convierte en una gigantesca Torre de
Babel. A la crisis religiosa siguen las crisis de la
metafísica y de

·
la
moral, que se sacrifica a lo útil, lo eficaz, lo lúdico y, con ella,
la de la conciencia del hombre, que ha comportado
la degráda­
ción de
las costumbres, y de ahí viene la disminución de la na­
talidad, la senectud demogrMica, el aborto, el terrorismo.
Juan Pablo II señala como único remedio la vuelta a la$
rafees cristianas. Este retorno, que debe comenzar en la familia,
necesita, según el Papa, una. autoevangelización
de Europa, que
requiere evangelizadores particularmente bien preparados, con el
modelo de los grandes Santos que la cristianizaron y a la vista
del modelo originario del Cenáculo, con los Apóstoles unidos con
María a la espera de recibir la efusión del Espíritu ·Santo.
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La Iglesia ante lo, modernos intentos de liberaci6n, por · Lins
MARÍA SANDOVAL PINILLOS, Licenciado en Geografía e His­
toria.
El
conferenci~nte justificó el tema de la conferencia por la
coincidencia de la Iglesia y la tendencia de los tiempos modernos
en ofrecer la liberación del hombre.
Para orientar
el tema tom6 · como lineas directrices los dos
documentos emanados de la Sagrada
Congregación ¡,ara la Doc­
trina de la Fe sobre Las desviaciónes de la Teologia de la libera­
ci6n y sobre Libertad cristiana y liberaci6n.
Recalcó la diferencia religiosa, filosófica y de resultados entre
1á Edad Media cristiana, que se mostr6 una era liberadora, y los
modernos intentos de liberación que, en lo que tienen de signo
característico de los tiempos, identifican la Iglesia en todo
con lo
que
la Ciudad Cat6lica denomina Revolución. Señal6, después,
que el otro signo de nuestro tiempo es una creciente opresión,
fruto del propio movimiento liberador. En consecuencia, añadi6;
el cristiano debe rechazar la liberaci6n ideológica y al mismo
tiempo promover como consecuencia
de la caridad, una libera­
ción, incluso temporal, de los males
propiós de esta época.
Dedicó, finalmente, una parté de la conferencia a demostrar
los valores positivos de las condenas doctrinales de la Iglesia;
y en la exposici6n positiva de la liberación cristiana destac6. la
amplia libertad que deja, con vistas a su concreci6n, y
la impor­
tancia de restaurar el poder
políticó del laicado cristiano.
111. FOROS Y ENCUENTROS.
Sábado, 6 de diciembre de 1986.
· Traba¡o, por GONZALO ÜJESTA MORENO,. Ingeniero Naval; Lurs
GoNZÁLEZ-IGLESIAS, Ingeniero de Caminos, y CÉSAR DE CAR­
LOS LA Rrv A, Ingeniero Industrial.
César de Carlos
habló sobre Eltraba¡o y el hombre en la en­
c!clica «Laborem exercens». El hombre -señaló como punto de
partida-debe ser el sujeto del trabajo, y mediante este debe
realizarse y hacerse más hotnbre y más cristiano.
Seguidamente Luis González
se refiri6 a los Derechos de los
hombres· del
trabaio, siguiendo a Juan Pablo II en la misma en­
clclica: el problema clave de la ética social --<:oment6-es el
de la justa remuneración por el trabajo realizado.
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-Finalmente, Gonzalo Cuesta habl6 sobre El Evangelio del
traba¡o, resumiendo discursos y alocuciones de Juan Pablo II a
trabajadores y empresarios.
Sugerencias para una cosmologia teocrática, por MANuEL MARÍA
DoMENECH IZQUIERDO, Ingeniero Industrial y Licenciado en
Informática.
El ponente comenz6 diciendo .que este tema entronca con la
doctrina social católica porque, como dice Le6n XIII en la Li­
bertas: «es justo imitar en el gobierno político al que gobierna
el mundo». Hoy
-añadió-la cosmología materialista no es
teocrática y hay que sugerir ideas para descubrir y enseñar cómo
Dios gobierna al mundo. Y a este fin dedicó su foro el ponente.
Enseñanza General Básica: obra social católica en la EGB, por
FELICITAS DE BENITO PASCUAL, Ptofesora de EGB en Avila .
. Durante la Edad Media la educación está en manos de ·¡.
Iglesia y la cultura se refugia en los monasterios.
En los siglos xv y XVI destaca la obra del Cardenal Cisneros,
creador de
la Universidad de Alcalá de Henares, y la figura de
Luis Vives.
·
Ya en el siglo XVII, la Compañía de Jesús crea colegios, y
también de esta época son San José de
Ca!asanz, fundador de'
las Escuelas Pías; San Juan Bautis.ta de la Salle, que funda en
Francia las Escuelas Cristianas.
En el siglo
XIX surgen instituciones en · defensa de las escue­
las confesionales y en
el siglo XX el P, Poveda funda la Insfr
tución Teresiana.
Doctrina social o revolución: la experiencia de Nicaragua, por
JAVIER URCELAY. ALONSO, .Biólogo.
Nicaragua ha sido considerada
como, «lugar teol6gico» por
parte de los teólogos de la liberación, Por primera
vez un nú-.
mero importante de cristianos aparecen en un proceso revolucio­
nario. Fruto de ello es la aparición
de la llamada iglesia popular,
en la que los liberacionistas ven la superación dialéctica de
la
«Iglesia de la cristiandad». Se trata, sin embargo, de una iglesia
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CRONICA XXV REUNION DE AMIGOS DE LA CIUDAD CATOUCA
que ni por su· naturaleza, fines ni contenido puede considerarse
verdadera Iglesia Cat6lica.
La trascendencia de la experiencia sandinista consiste en que,
por primera
vez, se ha puesto en práctica una estrategia, produc­
to de una innovación en la valoración marxista de la religión.
El éxito del experimento implicará la pretensión de reproducir­
lo en otras naciones, fundamentalmente en Hispanoamérica.
Para los católicos fieles, el triunfo
sandinista sólo puede sig­
. nificar la postrer manifestación de lo inadecnado de las posturas
democristianas y la necesidad de volver a la predicación de la
doctrina social.
Domingo, 7 de dicieml,,-e de 1986.
Acci6n sindical, por FERNANDO CLARO CASADO, Abogado del
Ilustre Colegio de Madrid y Licenciado en Ciencias Econ6-
micas.
Hoy día, el sistema español propicia unos sindicatos comple­
tamente politizados. Los sindicatos de ·masas no cumplen los
fi­
nes propios de su natutaleza, ni tienen en cuenta el bien común
de la sociedad.
La doctrina · social cat6lica ha actualizado y proclamado su
concépto de asociacionismo obrero.
La libertad de asociaci6n es
un derecho fundamental de los trabajadores,
que ha de ser apli­
cado a asociaciones profesionales, no de masas, que defiendan in­
tereses legítimos, consideraodo el bien común global, y no pre­
tensiones abusivas,
y lejos de la política y de los partidos.
Matrimonio y paternidad, por M.' BEGOÑA GARCÍA-CONDE DEL
CASTILLO, Médico.
En este foro, su autora resalt6 el origen divino del matrimo­
nio y su elevaci6n a la categoría de sacramento como adaptaci6n
de dicha institución a la
natutaleza del hombre redimido.
Se refiri6 al sentido sobrenatural que por esta ra26n adquie­
ren los
fines del matrimonio, haciendo énfasis en el de la pa­
ternidad entendida como generaci6n y educaci6n de la prole.
El orden politico internacional, por ALBERTO JoRNET NAVARRO,
Abogado del Ilustre Colegio de Madrid; · .
·
La base primera y natural del orden político internacional es
,la unidad del géoero humano, que la misma Revelación explica.
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Existe unidad de hecho y de de.techo; de ahí Ja necesidad de
que el orden jurídico internacional positivo esté sometido a los
principios del Derecho natural.
El conocer tales principios no excluye que se produzcan con­
Jlictos internacionales, pues las pasiones oscurecen. la recta ra2ón.
Es necesario crear organizaciones internacionales y una auto­
ridad internacional· que vele
por el bien común de las naciones
y actúe bajo el principio de subsidiariedad.
La democracia y la doctrina pontificia, por GABRIEL ALFÉREZ
CALLEJÓN, Académico correspondiente de la Real de Juris­
prudencia
y Legislación.
Hoy
en día es frecuente el uso de la palabra «democracia»
como expresión de la
única forma legitimadora de gobierno, de
tal modo que quien la recha2a es inmediatamente calificado de
bárbaro, totalitario y fascista.
.
Habría que aclarar que este término ha ido adquiriendo un
significado distinto al originario." En Grecia y Roma, así como
en la Edad Media, la democracia era un gobierno de participa­
ción popular, aunque generalmente
mur restringida, pues eran
pocos los ciudadanos que gozaban de todos los
derechos. ·
Democracia, según Rousseau y la Revolución francesa, es la
soberanía del pueblo. Constituye una ·manifestación del recha2o
de Dios y la proclamación del hombre como ser supremo. En
nuestros días, el principio fundamental de la democracia es el
mando colectivo, absoluto e ilimitado, en el· que hay una apli­
cación rigurosa de la voluntad general. Pero: «Ninguna
expe­
riencia polltica, ninguna forma de democracia puede sobrevivir
si falla una moralidad común de base. Ninguna ley. escrita es
capa2 dé garantizar la convivencia humana si no extrae su ínti­
ma fuerza de un fundamento moral» ha. dicho Juan Pablo II ..
El pacifismo y la guerra en la doctrina pontificia, por JOSÉ MA­
NUEL MARTÍN CARMONA, Licenciado en Derecho.
Frente al pacifismo imperante en la actualidad, propugnado
por ciertos grupos y movimientos
que· proponen la dejación y
abandono absoluto de todo acto violento frente a cualquier
agre-­
sión, se alza la qoctrina social católica, enaltecedora de la pa2,
· pero de la pa2 cristiana.
La
pa2 cristiana exige la acomodación del orden social al
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orden cristiano, la aceptación del principio de la universal co­
munidad de los pueblos que se funda en los valores de la justi­
cia social, la dignidad
de la persona y la libertad cristianas, en,
caminada a hacer posible la realización .. de los fines señalados por
Dios a la humanidad.
· Esta paz no rechaza de modo absoluto y radical . la guerra,
siempre que
se den las condiciones mantenidas por la doctrina
de
la. Iglesia: declaración por autoridad suprema, causa justa y
recta intención.
La educación en la familia, por ANDRÉS JrMÉNEZ ABAD, Cate­
drático
de Filosofía.
Entendida como proceso
y como cultivo de los valores que
hacen madurar al hombre como persona, la educación
es suscep­
tible de un estudio a través de los. ámbitos en los que el ser hu­
mano camina hacia su plenitud personal. Estos «ámbitos edu­
cativos» son: la familia, la institución escolar y el ambiente.
La familia es el primer lugar donde el homl¡re es tratado
como persona. Es fuente, alma y receptáculo del amor que trans­
parenta
y respalda la dignidad ontológica de· la persona humana.
· La institución escolar promueve educación por delegación y
de forma subsidiaria.
El ambiente
es un ámbito de educación informal.
La empresa, por PATRICIO JoBBÉ-DUVAL, Ingeniero Industrial,
Delegado del
C. E. E. {París).
Los fundamentos
de la doctrina social católica son el Dere­
d,o natural y la. Revelación. Sus principios esenciales· son: la
,dignidad del hombre, la familia, "el trabajo, la organización de
1as relaciones. entre los hombres en 1a empresa, la ciudad, la pa­
tria y, finalmente, la solidarida.d entre los hombres.
Al aplicar
la doctrina social de la Iglesia: ¿cómo actuar para
obtener resultados?
El ponente se refirió a cómo la CEE puede
<1yudarnos a resolver .estos problemas.
Medios de
comunicación social, por JAVIER BADÍA COLLADOS,
Periodista.
Una antologfa que mostrase el magisterio
.de la Iglesia des­
de cien afias atrás en materia de medios de comunicación social,
ofrecería una
línea de aparentes contradicciones. Desde. la con-
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dena más radical, a mediados. del siglo xrx, de Gregorio XVI,
contra la libertad de imprenta, al decreto Inter mirifica, del
Concilio
Vaticano II, en el que se reconoce expresamente ·la va-·
lidez de los medios de comunicación social como instrumentos
al servicio de la verdad.
La historia de los cien
últimos .años es también la historia
del desarrollo de los elementos que permiten hoy la instantanei­
dad en las comunicaciones. El mundo
se ha ido haciendo cada
vez más pequefio, hasta convertirse en la «aldea global» de la
que hablara MacLuhan. Los teóricos de la comunicación hablan
de
la· creciente participación de los públicos en los asuntos que
inquietan a las distintas comunidades, y de la conformación de
una opinión pública cada
vez más· homogeneizada.
La Iglesia, ·que en nada ha variado la doctrina social; ha asu­
mido, prácticamente, desde Pfo XII, la trascendencia de los me­
dios de comunicación social, tanto en. sus riesgos como en su
eficacia para el bien. ·
Lunes, 8 de diciembre 1986.
Colonizaci6n y civilizaci6n, por RAFAEL GAMBRA CnmAD, Ca­
tedrático de filosofía.
Comenzó ¡;ratando de definir uno y otro conceptos, empe­
zando por el. de civilización. El análisis del lenguaje común en
múltiples
de. sus calificativos manifiesta un aprecio por la ,livi­
lización en· todo lo opuesto a la influencia de perversión moral
que le atribuyó Rousseau y
la· escuela liberal de él. eJl),anada ..
Desde el· calificativo de cortés .hasta · el de salvaje enumeró una
constelación de conceptos
y calificativos en pregresió11 peyora,
tiva á medida que se alejan de la influencia de la civitas. Hasta
descubrir la civilización el cultivo de los h9mbres y de sus re­
laciones por la vida en común. Vida comul)Ítatia que siempre es-
ttivo · asentada en una re-ligaciQn· 1 trasCerul~iue.- · -.
Colonización, en cambio, deriva de colono. Define a la. co.­
lonización como un fenómeno universal, hasta ser la historia
humana una historia dé colonizaciones; éstas pueden ser bllenas_
o malas. Se detiene en él carácter 6nico que tuvo la. del Nuevo
Mundo por los españoles, que, mils que colonización fue un · tras­
plante del propio ámbito cultural
y religioso.
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La enseñanza eti la Universidad, por AflACELI HERRERA, Licen­
ciada en Filosofía. . . ·
Podemos perfilar la idea de enseñanza en la Universidad aten­
diendo a
dos aspectos: el ser auténtico de la Universidad, su ver­
dad, su autenticidad, su misión, por un lado, y la actitud pro-
pia que debe caracterizar
al universitario. ·
Esta actitud viene determinada por la confianza en la capa­
cidad de la razón humana para conocer la verdad, penetrar en la
realidad. Esto supone una opción fundamental
de tipo ético, ca­
racterizada por la efectiva búsqueda de esa verdad.
La
enseñanza universitaria habrá de responder a esa amplia
exigencia del universitario de formación integral. Habrá de
abor­
dar tanto el campo de preparación científica e investigadora,
como de formación educativa, cultural, humanlstica,
como de
capacitación profesional. Lo importante es la atención integral,
en consonancia con la plenitud de· sentido que pide
la búsque­
da de
la verdad sobre sí mismo y sobre la realidad que exige la
actitud fundamental del universitario.
El arte en la doctrina pontificia, por JosÉ ARMAS DfAz, Direc­
tor del Círculo «Roca y Ponsa», de Las Palmas de Gran Ca­
naria.
Tomando como gufa de su disertación el párrafo con el que
el Concilio Vaticano II saluda a los artistas del mundo, el po,
nonte construye una profusa estructura de textos pontificios de
los últimos Papas, en los que pone de manifiesto
la gran impor­
tancia de la belleza y el arte
en beneficio de la alegría que evita
la desesperanza, y el fomento \le la espiritualidad, así como su
importancia como
nexo. de ias sucesivas generaciones. Dichos
textos pontificios dejan,
a· su vez, bien precisadas las condiciones
que tienen que cumplir las obras de arte para ser verdaderas,
así como las motivaciones que deben inspirarlas.
El Reino de Cristo en la «Quas primas» y en la «Lumen gen­
tium», por RICARDO ALDANA V ALENZUELA.
El Reino de Cristo es tratado en la Quas primas en el con­
texto del dogma cristológico. En la Lumen gentium, en cam-
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bio, en un contexto trinitario y eclesiológico. Hay profundiza­
ción doctrinal entre un documento
y otro.
En Quas primas,
Pío XI propone la enseñanza de que el de­
recho regio de Cristo · es universal y abarca también el orden
oocial y político.
Encuentros:
el día 8 de diciembre se celebró un encuentro
sobre apostolado
seglar; fue dirigido por Antonio Dolz Sanchis.
IV.
ACTO DE CLAUSURA.
El discurso de clausura estuvo a cargo de Francisco Canals
Vidal, Catedrático de Metaflsica de la Universidad
de Barcelona;
Comenzó diciendo que la docrtina social católica sí que exis­
te y es doctrina católica; continuó exponiendo que de Cristo re­
cibió la Iglesia el mandato de enseñar y que cuando enseña lo
hace con autoridad y ésta le viene de Cristo.
Añadió que·
1a doctrina social católica es materia de los pon­
tífices y su puesta en práctica materia de los laicos.
· Finalmente dijo que esta doctrina tiene un núcleo: Cristo
Rey,
en el que hay que instaurar todas las cosas; la doctrina so­cial católica -concluyó--sólo se entiende si se integra én el
contexto de la doctrina de la Realeza de Cristo.
El P. Victorino Rodtíguez, O. P., en el Acto litúrgico final de esta XXV Reuni6n de amigos de la Ciudad catolica pronun­
ció
palahrlis de acción de gracias ante Dioo y la Virgen Inmaí:u­
lada. Dio gracias porque con motivo de las bodas de plata de
nuestras Reuniones
se hubiera tratado sobre la doctrina social
católica y
se refirió a nuestro propósito de seguir caminando sin
desfallecimiento, dando gracias al Señor por habemos
atraído hacia El. · ·
M/ ANGELES BADÍA COLLADOS.
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